Amor Filial

Mi hermano cruel - Primera parte

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RESUMEN

Paola apretó las piernas expectante. Aquella pausa le hizo desear ferviente que Ricardo llegara a su ardiente meta. Justo en ese momento, muy tímidamente la mano de Ricardo hiso contacto con su zona pubica.

Tarde de domingo, la multisala atestada. Comercios por todos lados discos, dulces, tiendas de regalos música a alto volumen, familias enteras esperando el momento en que la película de su preferencia sea proyectada. Paola y Ricardo compraban algunas golosinas previas a su ingreso.

Era ya casi la hora de proyección cuando entraron a la sala que les correspondía, Paola lucia espectacular, aquel escotado vestido negro brillante de corto diseño se pegaba a su cuerpo como una segunda piel. Sus hermosas piernas eran generosamente exhibidas atrapando las miradas masculinas, sus turgentes y blancos pechos resaltaban como dos enormes montañas haciendo aún más apetecible su hermosa figura.

Que decir de su espectacular par de nalgas, si los ojos de más de uno parecían saltar de sus cuencas llenos de codicia.

No faltó algún pellizco discreto de alguna dama al observar como aquella hermosa hembra les robaba su atención.

Llevaban un tiempo bastante considerable sosteniendo aquella relación, y a pesar de los afanes de Ricardo no había logrado convencer a Paola de sostener relaciones sexuales.

Ricardo se preguntaba porque se resistía tanto, si en los momentos más íntimos que compartía con ella había logrado ponerla al rojo vivo, pero siempre fracasaba en su intento.

Al ser clasificación para adultos la sala donde ingresaron no se llenó.

Ricardo eligió el sitio más oscuro y apartado del lugar, el jamás trato de ocultar sus verdaderas intenciones, abiertamente le mostraba el deseo que sentía por ella.

Paola sentía mucho agrado por esa situación le excitaba saber los deseos que despertaba en el temperamental Ricardo.

Llegado el momento las luces se apagaron en dos lapsos para enseguida quedar en total oscuridad.

La luz de la pantalla era muy baja al comenzar la proyección, Ricardo se acercó a Paola y la abrazó al tiempo le dio un leve beso en la mejilla y Paola correspondió ofreciendo su fresca y deliciosa boquita, no hubo mucho preámbulo empezaron besarse con mucha pasión, las cómodas butacas de la sala permitían que la pareja pudiera besarse a su antojo, desde ese momento sabían que la película había pasado a segundo plano, sus trémulas bocas empezaron a devorarse en pasional y frenética lucha, en otras ocasiones recargada en alguna pared y amparados por la oscuridad de algún sitio. Ricardo embestía con su vigorosa tranca la indefensa zona íntima de la chica sin atreverse a algo más y no por falta de ganas, cuanto hubiera dado por estrujar aquellos enormes globos y palpar su esponjada textura entre sus manos, tanto como a sus carnosas y apetitosas nalgas.

Paola, lo tenía loco de deseo, ¿por qué se dejaba hacer si finalmente no accedería a sus urgentes demandas?

La repuesta solo la sabía Paola, porque había momentos en que se sentía rebasada, y también deseaba que Ricardo consumara sus deseos, que interiormente también eran los suyos.

La sala, mudo testigo de sus tormentosas caricias, permanecía en total oscuridad mientras las mismas iban subiendo de temperatura, esta vez, Ricardo se mostraba más ansioso, la constante negativa de ella había colmado y desquiciado su instinto. Besó su mejilla y disimuladamente atrapó el lóbulo de su oído, respiró a sabiendas que el calor de su aliento activaría la excitación y el deseo de Paola, esta vez percibió que ella se mostraba más dispuesta a recibir sus arrumacos. Paola levantó su rostro y expuso libremente su cuello a las prodigas caricias de su enardecido galán.

Decidido, Ricardo tomó entre sus manos una de sus tetas, y por fin palpar la acojinada textura de sus deliciosas mamas, Paola no pudo ocultar como se aceleró su respiración y un leve y apasionado lamento escapó de su garganta.

Ricardo, comprendió que debía ir más a fondo, y atrevido metió su mano entre el sostén, más se vio obligado a sacarla de inmediato ante la rápida oposición de la chica. Sin embargo, no se desanimó y continuó tratando de lograr su objetivo.

Y entonces pensó, si no quiere por arriba debo intentarlo por abajo, como todo hombre sabía dónde se encontraba la zona más sensitiva.

Disimuladamente comenzó a frotar sus piernas con mucha suavidad. Paola no portaba medias aun así sus piernas lucían espectaculares, de tal manera que la suave tersura de su piel estaba vulnerable a su ansiosa mano. Fue ascendiendo paulatinamente, sorprendentemente con la complacencia de ella, levantó el breve vestido y Paola se mostraba cada vez más excitada. Suspiraba entrecortado al contacto de la cálida mano de Ricardo aproximarse a su delicado templo de amor.

Paola empezó a quejarse justo en el oído de Ricardo. Este efecto le dio animo a Ricardo a continuar su anhelado avance, sintió un gran alivio al notar que la chica permitía sus atrevidas intenciones, ella estrecho su rostro contra él y le dio un beso lleno de deseo, notoriamente interesada ante el inminente abordaje a su zona intima. Ricardo noto esto e hiso una pausa como a 2 centímetros de su puchita, estaba tan ansioso como ella percibiendo una especie de calor que fluía de sus piernas. Paola apretó las piernas, expectante. Aquella pausa le hizo desear ferviente que Ricardo llegara a su ardiente meta. Justo en ese momento, muy tímidamente la mano de Ricardo hiso contacto con su zona púbica.

La sensación fue indescriptible para ambos, sin embargo no represento apagar la sed intensa del deseo que les consumía, por fin palpaba la suave tela que cubría su preciado objetivo, y su mano tembló al percibir la tibia calidez de su intimidad, lo único que aquella acción le permitía era deslizar su ansioso dedo sobre su rendija, pero era obvio que él deseaba mucho más, lo mismo que la linda Paola que suspiraba al sentir como hurgaba en su invaluable tesoro, apoyada por el respaldo de la butaca y sus piernas Paola elevo un poco sus portentosas nalgas y levanto su vestido hasta la cintura, Ricardo no podía observar aquel delicioso espectáculo que la chica ofrecía, pero era innegable la excitación que le producía, saberla casi desnuda de los pies a la cintura. Ricardo aprecio con todo su ser la bondad que Paola tenia al descubrir sus deliciosos encantos y entregarlos a su entera disposición, vagaba su mano a lo largo de sus piernas y ocasionalmente hacia contacto con su intimidad, al observar que Paola conservaba sus lindas piernas juntas. Ricardo persistió con su torturante caricia, toda acción en la vida tarde o temprano ofrece dividendos y como cosa mágica Paola separo sus piernas, dando con ello plena libertad Ricardo. Cuando el atrevido galán por fin deslizo su mano en su intimidad el joven sintió una descarga eléctrica en su cerebro, aprecio en toda su magnitud que su linda muñeca le otorgara licencia para hurgar en su deleitante capullito.

Ahora con más libertad, Ricardo ascendió su afanosa mano hasta el vientre de Paola. Ella le besaba cada vez con más pasión acusaba ya ciertos espasmos en su zona genital. Ricardo levanto el resorte de sus pantaletas e introdujo la mano dentro de ellas, ahora quien emitió un quejido fue Ricardo, ocasionado por el sublime contacto con su deliciosa panochita, acaricio los gruesos rizos de su resguardo y enseguida resbaló un dedo en su fisura, la chica estaba empapada, su estado febril colindaba en su máxima expresión, la exploración a la que era sometida por el torturante dedo de Ricardo, obligo a Paola a empujar sus caderas y con ello alojarlo por completo en su húmedo orificio Ricardo extrajo su mano delante de ella, y lo llevo a su nariz, lo aspiro embriagándose con su excitante aroma, ese instante le hizo sentirse un verdadero macho, por fin las manos le apestaban a panocha y no ha palomitas de maíz, como debe ser cuando se ingresa a una sala de cine acompañado de una linda mujercita.

Devolvió la mano a su objetivo, a ese delicioso sitio que derramaba su pasión y mojaba sus pantaletas, en un arranque de deseo Paola bajo el cierre de la bragueta y se apodero de la hinchada verga de Ricardo. Aquel proyectil surgió duro y desafiante de su trinchera, esta acción de la chica estimuló a Ricardo de tal forma que la enorme verga creció y se hinchó en toda su dimensión en su pequeña mano, y con ello la pasión los besos y su dedo remolineando más activo en la húmeda y deliciosa panocha de Paola, logrando que ella tuviera un necesario y sutil orgasmo que al estallar con violencia en su candente persona, influyo para que la chica mordiera los labios de Ricardo y apretara con fuerza la hinchado verga del muchacho. Y a la vez provocando su potente descarga bañando su manita con su espesa y blanquecina leche, respiraban sofocados y hasta temblaban de emoción cuando una luz en la oscuridad iluminó sus figuras, rompiendo aquel íntimo encuentro.

Paola soltó la verga de Ricardo y el saco la mano de entre sus pantaletas se levantó bajo y acomodo su vestido, todo esto iluminado por aquel sujeto que devoraba el cuerpo de la linda chica con evidente deseo.

La ruda voz del sujeto termino por despertarlos de su sortilegio.

—levántense sin hacer escándalo y síganme o prefieren que llame al guardia para que me ayude a sacarlos.

Sin tener más remedio que obedecer la pareja se levantó y siguieron aquel sujeto hasta una apartada oficina.

Los obligó a entrar y después los encerró con llave. Aquel sujeto apretaba su verga con sus piernas, resoplaba excitado como anticipando el delicioso banquete que iba disfrutar, salió un momento de la oficina dejando a los chicos encerrados. Fue a donde se encontraba el vigilante y le pidió que le prestara sus esposas.

—¿para qué?

—tu préstamelas y a lo mejor hasta tú te ves beneficiado.

—¿Qué te traes entre manos te conozco y tú no das paso si no sacas provecho?

—te lo voy a decir, pero tendrás que ser muy discreto.

—atrapé una parejita casi cogiendo y me dije, si la chica quiere que le den, ¿porque no dejar que yo también le dé si yo también tengo de sobra?

—eres un desgraciado ahí están las esposas que te aproveche no quiero meterme en broncas.

—no seas cobarde ¿Qué puede pasar? Si vieras el bocadito que me voy a coger.

—no te niego que picas mi curiosidad, pero no puedo dejar este sitio se dan cuenta y me van a correr, además eso lleva tiempo no mejor no.

Aquel tipo era alto y corpulento su figura imponía sin duda.

De nuevo frente a ellos sacó las esposas, y de un lado lo cerró en el barrote de una pequeña rejilla, que daba al exterior de un pasillo, enseguida acercó a Ricardo, lo tomó de la mano y lo engrilló en el otro extremo.

—Bien muchachos como vamos arreglar este asunto, están en un gran aprieto como pueden ver… pero si cooperan pudieran salir de esto fácilmente.

Ricardo leyó al instante las intenciones de aquel sujeto.

—¿por qué en todo caso se paga una multa y asunto concluido?

—no muchacho, eso realmente no es la solución, no tarda en llegar la patrulla para llevarlos a la delegación, el problema es el siguiente: que van a decir sus padres cuando nosotros les informemos que estaban copulando en el interior de la sala, creo que será muy desagradable, en cambio si acceden a lo que propongo me comprometo a dejarlos ir sin problema.

—qué le pasa pendejo acaso cree que me chupo el dedo.

—pues si te lo chupas seguramente te sabrá muy rico no olvides que se donde se encontraba, no pienso ser muy insistente los dejo unos minutos para que lo piensen ustedes tiene la última palabra, no sean egoístas que les cuesta convidarme un poco de lo estaban haciendo.

Al final de aquellas palabras abandono la oficina y los muchachos quedaron de nuevo solos, Paola rompió el silencio.

—¿Qué vamos hacer nos tiene en sus manos, me moriría de vergüenza?

—no te apures ahora que regrese le voy a ofrecer todo el dinero que quiera.

—te digo una cosa, ese hombre no quiere dinero, lo sé por la forma en que me mira.

Pasaron algunos minutos y el hombretón regreso por la respuesta.

Se sentó parsimonioso tras su escritorio.

—y bien ¿que decidieron?

—¿Cuánto dinero quieres para dejarnos ir?

—no te niego que me gusta el dinero, pero el dinero no es todo en la vida, te voy ser franco ¿Cuándo demonios crees que iba yo a tener unas verijas de esta categoría? por este culito hasta difuntitos puede haber mi chamaco, obsérvala bien no la mires con tus ojos mírala con los míos, ¿Cómo voy a dejar pasar esta oportunidad? ni estando loco mi chamaco.

—estoy dispuesto a darte mucho dinero el que tú me digas.

—no chamaco tan solo observa esto.

El tipo se levantó y desató su pantalón lo bajo junto con su trusa hasta dejar al descubierto sus genitales era una descomunal verga complementada con sus dos enormes bolsas colgando bajo de ella.

—mira si a la tuya ya le hicieron justicia que te hace pensar que la mía merece lo mismo, ahora tú ya sabes lo lindo que es tocar su panochita ¿Qué soy yo para no merecer lo mismo?

Paola miraba aterrada el desafiante armatoste del libidinoso guardián, dio varios pasos de reversa al mirar como el tipo se acercaba a ella con su ariete punzante y dilatado.

—no te asustes pequeña no tienes idea de lo feliz que te haría con ella y estas apunto de darte cuenta.

—déjala en paz no te atrevas —atrapada por la pared Paola solo atino a taparse la cara.

—cállate hijito si sabes lo que te conviene este asunto ya no te compete.

Ricardo intentaba en vano liberarse de sus grilletes mientras el sujeto continuaba su acoso sobre la indefensa Paola.

Primero metió la mano bajo su vestido y palpo su puchita.

—Mira que cosa más rica tenemos aquí preciosa y bien mojadita como a mí me gusta.

Enseguida aprovechando su ventaja tomó el vestido por los extremos y levantó hasta su cintura, Paola intento que su vestido permaneciera en su sitio, pero un fuerte manotazo en su brazo la detuvo.

—déjalo en ese sitio si sabes lo que te conviene ricura.

Paola se subió el vestido lloraba y frotaba su brazo que empezaba a enrojecer por el golpe.

—eso está mejor muñeca flojita y cooperando.

Confiado en que el golpe había convencido a Paola de lo inútil de su resistencia, con fuerza por demás violenta prácticamente arrastro sus pantaletas hasta las rodillas, los ojos del abusivo sujeto parecían salir de su sitio al contemplar el peludo sexo de Paola, la burda mano volvió a profanar su delicioso tesoro.

—te vas arrepentir infeliz.

—no me amenaces muchacho o será más difícil liberarlos, es sencillo solo deja que me la coja y se van así de sencillo.

El excitado sujeto manipulaba su tranca frotando con sus dedos la testa de su gorda verga.

—Ahora veras princesa como te voy a coger, deja ver ¿cómo se me antoja? sería bueno un chivito y así aprecio ese par de lindas nalgas que te cargas o te acuesto en el suelo y te lo entierro estilo misionero la verdad me cuesta trabajo decidirme ayúdame encanto como te lo meto.

Había en cada palabra de aquel sujeto el placer sádico de la tortura mental.

—vamos mi nena linda quítate tus calzoncitos así te miras bien sexy pero nos van a estorbar.

Paola terminó de quitarse sus pantaletas ante la complaciente mirada de su acosador.

El depravado sujeto cerró sus ojos mientras estimulaba su poco común dardo, Paola vio en aquello la oportunidad de escapar, llena de miedo, pero apoyada en su instinto de conservación tomó vuelo y descargó una fuerte patada que atinó en los enormes testículos, el guardia cayó al piso preso de intenso dolor y mascullando maldiciones.

—maldita perra, pero ya verás lo que te espera.

De pronto se abrió la puerta apareciendo el hombre del aseo.

—¿Qué pasa aquí?

—qué bueno llego señor este sujeto quiere abusar de mí.

—lárgate imbécil esto no es asunto tuyo.

—no me explique más señorita váyase pronto ahora veremos cómo solucionamos este asunto.

El abusivo sujeto intento evitar el escape de Paola, pero el intenso dolor aun permanecía y le impidió moverse con la soltura que él hubiese deseado, la asustada muchacha ni siquiera se detuvo a recoger sus pantaletas.

—dame las llaves para liberar al muchacho y te prometo que esto quedara entre nosotros.

Metió la mano al bolsillo y arrojo las llaves al piso.

Días después Paola y Ricardo apenas querían comentar el incidente.

—me siento mal contigo yo tuve la culpa, pero te juro que no pude contenerme.

—olvídalo solo piensa que caímos en manos de un abusivo.

—pero si te hubiera hecho daño no me lo hubiera perdonado nunca.

—qué horror, no imaginé que alguien pudiera perder el control de esa manera

-—ya lo ves la única diferencia es que yo luché por ganármelo y él quería arrebatar, pero igual perdí el control.

—no compares, no es lo mismo, ese tipo está enfermo.

—mejor cambiemos de tema ¿cuándo saldremos de nuevo a divertirnos?

—no lo sé, la verdad que ahora no tengo el más mínimo deseo.

—te comprendo, pero la vida debe seguir, quizá debemos ser más cautos y buscar un lugar más apropiado.

—es un paso muy serio y debo pensarlo mucho, la última experiencia no fue nada grata y me ha hecho reflexionar.

—conmigo no debes pensarlo mi amor sé que lo estás deseando tanto como yo.

—no lo niego, pero debo pensarlo.

—ese día yo sentí que estabas dispuesta a todo, me pregunto ¿qué hubiese pasado si ese desgraciado no hubiera intervenido?

—yo misma no lo sé, pero estaba tan a gusto contigo que cualquier cosa pudo haber pasado.

—por eso mismo te lo digo es necesario consumar lo nuestro.

—no desesperes quizá en algún momento pueda ocurrir.

—ojalá porque yo me estoy me muriendo de deseo.

Ricardo era joven, muy apuesto, mujeres la verdad no le hacían falta, pero quería revolcarse a Paola y esto se había convertido en su obsesión, pero tampoco era el paladín de la fidelidad, Alondra, su patrona, moría de ganas por estar debajo de él, sin embargo, sus pilas estaban muy fijas y esto evitaba que le pusiera más atención a aquella ardiente cuarentona, vestidos cortos, escotes atrevidos, coqueteos descarados no habían logrado hacerlo ceder a sus pretensiones.

Tenía que echar toda la carne al asador no estaba dispuesta a renunciar a sus deseos, venía fraguando un plan sentía que con el irremediablemente terminarían en la cama.

—Alicia llego Ricardo.

—no señora aun no-.

—En cuanto llegue que pase a mi oficina.

—si señora.

Desgraciada vieja, se le nota a leguas que se quiere coger a mi Ricardo. Alicia era la asistente de Ricardo, otra fémina que andaba con la puchita húmeda por Ricardo, pero voy hacer hasta lo imposible por ganárselo.

—buenos días Alicia que hay.

—la señora Alondra lo espera en su oficina.

—Para allá voy.

—para que soy bueno señora.

—Eso me gustaría averiguarlo.

—como dice.

—que espero que sirva para lo que yo necesito.

—usted dirá.

—Tengo que cerrar algunos negocios y necesito que usted me auxilié así que nos ausentaremos unos días vamos a Cancún.

—¿Cuándo señora?

—Mañana nos vamos, tiene algún problema.

Ricardo sabia del carácter de su jefa y no quiso contradecirla.

—no señora ninguno.

—se puede retirar.

Maldición ya me hecho perder la comida con Paola de mañana. A veces me dan ganas de mandarla a volar, pero no ganaría lo que aquí en otra parte, casi estoy seguro que es plan con maña anda que se quema si no me la he cogido es porque no se ha presentado la oportunidad, pero esta vez veo difícil que no se dé, ha de pensar mi patrona que le ando sacando vuelta, pero se equivoca “mi deseo y pasión es mucha si trata de una pucha”.

Ricardo voló junto a su patrona sin saber que aquel viaje se iba a prolongar más de lo esperado.

En tanto Paola había decidido por fin entregarse a Ricardo seria la próxima ocasión que estuviese junto a él.

Le amaba y estaba dispuesta a ofrendar su castidad al hombre que amaba. Sin embargo había un problema que Paola aun desconocía, hacia casi 10 años que Víctor había abandonado la casa, de tal forma que cuando se enteró de su regreso fue una sorpresa de alto impacto, Paola aún era púber cuando su hermano fue enviado a estudiar al extranjero Víctor hoy en día contaba con 26 años y no tenía idea de cómo era su hermano, viejos recuerdos llegaron a su mente unos buenos y otros malos sin embargo ella le guardaba mucho cariño, sus juegos y correrías de niños aún estaban presentes en su mente, Víctor era 4 años mayor que ella, a su mente vino aquellos juegos clandestinos que sostuvo con su hermano cuando aprovechando salidas o descuidos de sus padres Víctor la metía bajo su cama la besaba y hurgaba en su pequeña panochita, sacudió su cabeza como queriendo borrar de su mente esos momentos que en ese instante revivieron y volvieron a inquietarle.

No es posible ¿porque recuerdo esto, porque precisamente esto? Es el pasado y debe estar olvidado, sin embargo, aquellos pensamientos no desaparecieron por completo provocando cierta desazón.

Después de todo debía sentirse contenta por su regreso.

No era exacta la fecha de su regreso y eso le causaba molestia si, si sentía ansiedad por volver a verlo, y enseguida sus recuerdos volvieron al ataque.

Aquella tarde en que su madre los descubrió en su cuarto eran muy pequeños aun, sin embargo, ya empezaban a experimentar el despertar al excitante mundo del sexo.

Nunca falta el detalle en el que los adultos confiados en que ya nadie los ve ni los oyen, se convierten involuntariamente en los maestros de los pequeños. Esto ocurrió con Víctor cuando apenas llegaba a la decena de años.

Víctor y Paola tenían una recamara que compartían esa noche Víctor despertó por un inoportuno dolor de cabeza tal vez hasta un poco de fiebre, intento ignorar en un par de ocasiones su malestar, pero este mismo le obligo a buscar auxilio en sus padres. Salió de su habitación el corredor estaba oscuro por ello mismo observo que el cuarto de sus padres estaba iluminado y la puerta semi abierta, pensó gritar desde su habitación, pero decidió ir hasta la de sus padres.

Dos pasos camino y alcanzo distinguir un quejido, pensó mama se también siente mal avanzo muy despacio, si ella estaba mal lo mejor sería regresar a su habitación y esperar el nuevo día. abrió ligeramente la puerta y asomo su cabeza dentro de la habitación.

Sus infantes ojos quedaron sorprendidos al mirar aquella escena.

Celia su madre estaba montada sobre su padre y se quejaba cada vez que subía y bajaba las nalgas cabalgando aceleradamente sobre su marido, desde esa perspectiva Víctor pudo observar como la tremenda verga de su padre desaparecía en las entrañas de su madre una y otra vez al ritmo de los quejidos de la ardiente amazona, Víctor aun no comprendía todo aquello como tampoco podía explicarse porque contemplar aquella escena entre sus padres provocaba que su sexo se mostrara inquieto, aquellos expertos cogedores, nunca se dieron cuenta en que momento llego Víctor y que tanto había observado. Que en realidad fue un tiempo considerable, quizá esperando que dejaran de hacer aquello que tanto robaba su atención, sin embargo, no ocurrió. Fue justo cuando el orgasmo se hiso presente en su madre, cuando se atrevió hablarle la ardiente mujer, empezaba a sacudirse cuando en medio se aturdimiento escucho la voz de Víctor.

—¿Qué están haciendo? Me duele mi cabeza.

Celia salto como impulsada por un resorte exhibiendo su peludo sexo ante los azorados ojos de Víctor e intentando cubrirse con tan mala fortuna que acabo cubriéndose tan solo con brazos y manos pues habían arrojado las cobijas al suelo.

Cesar cubrió con una almohada su firme erección sin decir media palabra.

—ve a tu cuarto ahora voy contigo.

—si pero todavía no me dicen ¿Qué estaban haciendo?

—nada hijo nada, anda ve a tu cuarto.

—te dije que apagaras la luz.

—-Esto fue un accidente no me hagas sentir culpable.

—¿Qué le vamos a decir?

—nada terminaríamos por confundirle no le digas nada espero que no vuelva a preguntar.

Esa fue la forma en que Víctor conoció el origen de la vida. De por si hay cosas que nuestros pequeños aprenden fuera de casa y algunas muy fuertes dentro de ella.

No transcurrió mucho tiempo para que alguien le explicara a su modo lo que significaba aquella aparente lucha entre sus padres. Cosa que trato de experimentar y se le facilito al dormir junto a la pequeña Paola.

Paola estaba disgustada con él no le perdonaba haber faltado al sepelio de sus padres una auténtica tragedia que tuvo que vivir sola a pesar de la presencia de su familia, el auto de su padre quedo hecho polvo los dos cuerpos prensados en el interior como grotesco vestigio de dos seres inseparables hasta el al mismo instante de la muerte.

Era más de un año el que había transcurrido después del trágico suceso, y hasta ahora hacia acto de presencia.

La casa era propiedad de sus padres la muerte los sorprendió sin haber testado.

La llegada de Víctor revelaría bastantes interrogantes, sobre todo saber si venia en plan conciliador o beligerante.

El sentir de Paola era bastante contrastante el gusto de verle y el miedo a su posición, las cosas cambian y ahora se trataba de una guerra de intereses o tal vez no, ¿quién podía saberlo?

Tres días después llego Víctor llego a su casa, Paola lo recibió con muestra de alegría después de todo se llevaban muy bien hasta el momento en que tuvo que abandonar su casa.

Paola lo abrazo efusiva.

—me da gusto que hayas regresado.

—¿ya no estás enojada conmigo?

—espero que tengas un buen motivo para no haber venido al funeral de nuestros padres.

—lo hay, pero por lo menos hoy no quiero dar explicaciones.

—está bien de todas formas no quiero obligarte a decirlo, ¿quieres algo de comer?

—no, no te molestes, quiero tomar un baño.

Prácticamente, quedé en lo mismo, Víctor no exhibía su verdadera intención.

Cierto día por la mañana al irme a trabajar me dijo que debíamos conversar desde el día que llego a penas coincidimos.

—en realidad no tengo mucha prisa si quieres podemos conversar en este momento.

—sí creo que será lo mejor, hay muchas cosas que debemos poner en su sitio.

—tú dirás.

—¿ya se abrió el testamento?

—-no hay testamento.

—algo debieron dejar los viejos.

—aun no lo sé, no he querido seguir trámite alguno, pero si tú quieres hacerlo por mí no hay inconveniente.

—necesito dinero si no lo necesitara ni siquiera hubiera venido.

—¿Víctor que pasa no trabajas?

—Nunca ha sido lo mío.

—¿entonces a que te dedicas?

—a algunos negocios cosas que a ti no competen.

—sabes que papa no tenía mucho dinero, como también sabes que hace dos años se acabó el dinero que había destinado para que terminaras de estudiar.

—no me vengas con sermones no los necesito.

—casi estoy segura que no existe el dinero que buscas la casa es lo único que queda.

—habrá que venderla algo darán por ella.

—tendrás que hacer el juicio de intestado.

—maldita suerte, me siguen fastidiando la vida después de muertos.

—Paola sabia la existencia de una cuenta en el banco, pero la actitud de Víctor le molesto y decidió que lo averiguara por su cuenta.

—necesito dinero tú cuanto tienes para apoyarme.

—mi trabajo no me da mucho pero tampoco puedo dártelo.

—no te confundas seria la renta que tendrías que pagarme para seguir usando la casa.

—no quiero peleas si quieres quedarte con la casa me voy, no quiero luchar en contra de tu alevosa actitud, solo permite que saque mis cosas.

Había caído en malos pasos abandono la escuela y hoy en día era un auténtico haragán, sin embargo, comprendió que se había excedido lo que intentaba era controlar a Paola, se las arreglaba con negocios ilícitos que le dejaban buenos dividendos, no necesitaba ni de la casa ni del dinero tenía suficiente Paola pudo constatarlo al encontrar en su equipaje una maleta atestada de dólares.

—no es necesario que te vayas dejemos esto por la paz.

—¿si no tienes nada que agregar me voy a trabajar?

¿Cuál era la real intención de Víctor era una gran interrogante? Tal vez el mismo no lo sabía según, Paola.

En principio deseo regresar al país e iniciar una nueva vida había logrado guardar todo ese dinero fruto de innumerables fechorías. Pasarla bien y dedicarse a lo mismo a estafar y a matar por dinero, pensó que Paola era gente común sin embargo al reencontrarse con ella llevo la sorpresa de su vida jamás imagino que Paola estuviera convertida en toda una preciosa hembra, quedo impactado ante su graciosa figura su hermoso rostro se había transformado hasta borrar cualquier parecido a su infantil figura.

En principio intento sacar aquello de su mente sin embargo ahora estaba convencido que Paola seria suya a cualquier costo.

Escrúpulos era una palabra que había borrado de su léxico había tenido infinidad de mujeres pero ninguna podía compararse con la hermosura y presencia física de su hermana, la deseaba y a su mente llego sus primeras correrías sexuales en compañía de su pequeña hermana Paola lo recordaría también ojala así fuese porque facilitaría sus intenciones tenía que buscar el momento adecuado para entablar cierto conveniente dialogo intimo cambiaría su actitud y buscaría ser más amistoso, sintió terror al pensar que se fuera de la casa ahí la tenía a su merced.

Aquella misma noche comenzó la necesidad de estar cerca de Paola, pero después de la discusión de la mañana donde la relación quedo algo tensa considero dejar pasar algunos días antes de congraciarse con ella.

Sin embargo, la sinuosa figura de Paola lo inquieto coma jamás lo había sentido su mente vagó por aquel delicioso cuerpo tan tentador, a su mente acudieron infinidad de ocasiones en que aprovechando descuidos de su madre manoseaba a su hermana a su antojo, su rostro adquirió cierto gesto al recordar el día que su madre lo descubrió jugando con la puchita de Paola como aun siendo tan pequeño se enfrentó a su madre preguntando.

—¿porque no debo hacerlo mama?

—¿Por qué no está bien porque es malo?

—¿o sea que solo es bueno si papa te lo hace a ti?

Sin embargo, jamás pudieron evitar que siguiera haciendo de las suyas logrando con ello la complicidad de Paola que encontró gusto por aquellos frotamientos a los que era sometida por Víctor.

La última ocasión ocurrió cuando Paola observo que su madre salió de casa y fue corriendo a donde se encontraba Víctor.

Víctor fue sorprendido gratamente por Paola pues entro a la habitación bajándose sus calzoncitos.

Apúrate mama salió, Víctor que era de mecha ardiente al ver la desnudez de su hermana de inmediato se le paro la verga, la recostó sobre la cama y froto su ya desarrollado garrote en la imberbe fisura de Paola aquello resultaba muy grato a Paola a pesar de no ser penetrada el roce de la dura barra y la temperatura que esta emitía causaba deliciosa sensación a la incipiente amante.

¿Recordará todo esto Paola? ojalá lo recordara porque yo lo recuerdo y me muero de ganas por tocarla. No lo pensó más tomo una lámpara sorda que siempre le acompañaba en sus pillerías y se dirigió a la habitación de Paola.

Siempre llevaba consigo una ganzúa, la iba a utilizar, cuando accidentalmente se dio cuenta que la puerta no tenía seguro.

Su rostro se ilumino al sentir que su incursión fue más fácil de lo esperado.

Abrió la puerta con mucho cuidado y prendió la lámpara la oscuridad era total en la habitación y no era momento de chocar y menos de hacer ruido, sin levantar tanto la luz la oriento a donde sabia estaba el lecho de su hermana, camino sin dejar de apuntar la luz a los pies de la cama, cuando estuvo frente a ella levanto la luz poco a poco hasta encontrar con ella los pies de Paola, tenía las uñas pintadas en tono rosa muy ligero eran unos pies delgados finos hermosos en verdad, ella dormía boca arriba en ese instante, Víctor trago saliva y continuo su viaje iluminado primero sus rodillas y después sus carnosas piernas. Dato aparte fueron el principal platillo que Víctor aprecio de su hermana. Que par tan delicioso y firme, verdaderamente portentosas, permaneció varios segundos en aquella contemplación y después continuo el ascenso por su discreta luz reveladora.

Así llego donde las piernas parecen unirse Paola portaba unas llamativas pantaletas rojo purpura, lo excitante de todo aquello era que una de sus manitas estaba por dentro de sus pantaletas posada en su delicioso tesoro. Víctor sentía la verga saturada de sangre dura y palpitante al observar tan excitante espectáculo.

No quiso continuar el ascenso por temor a alertar a Paola con la luz de la lámpara.

Tarde o temprano todo esto va ser mío yo nunca doy un paso hacia atrás ya lo veras princesa voy a ser tu príncipe.

Al paso de los días Víctor cambio su actitud con Paola e intento hacerla sentir a gusto a su lado.

Paola llego de trabajar y Víctor había preparado café.

—siéntate tomemos un café quiero disculparme contigo en realidad ni necesito ni quiero dinero ni la casa quédate con ella solo déjame vivir aquí algún tiempo.

—¿en serio porque yo estoy dispuesta compartirla contigo incluso si quieres venderla?

—no quiero, que la conserves es toda tuya, comencemos de nuevo quiero que no llevemos como cuando éramos niños.

—por mí no hay problema para serte franca yo esperaba otra clase de relación contigo amistosa no agresiva.

—perdóname no era mi intensión te invito al cine.

—si supieras la última experiencia en el cine fue desagradable.

—¿así a ver cuéntame?

Muy a su manera Paola conto lo sucedido sin entrar en detalles, sin embargo, Víctor se puso furioso por la acción de aquel sujeto, pero intento que Paola no lo notara.

—¿Y a qué cinema fueron?

Paola le dio todos los detalles sin imaginar las verdaderas intenciones de Víctor.

No era la primera vez que Víctor andaba a la caza de alguna persona, así que no tuvo problema para dar con Fermín el libidinoso encargado del cinema, todo se le facilito cuando busco al afanador le dio santo y seña no había duda eran dos los encargados de aquella labor, pero eran tan diferentes en sus físicos que no había margen de confusión.

Días después Fermín entro a la improvisada oficina o debe decirse prisión donde aquel sujeto perpetraba sus fechorías era el único que hacia aquello el otro encargado solo hacía que las parejas abandonaran la sala cuando los sorprendía en sus escarceos amorosos.

En cambio, Fermín se aprovechaba de cualquier detalle para manosear y en su caso violar a las chicas según su deseo.

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