Grandes Series - Interracial

MI DON (08)

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RESUMEN

Primer episodio de 2, en los que explico mi paso por el último curso del instituto, y las experiencias sexuales más relevantes. En esta 1º parte explico la relaciones con las alumnas y compañeras de clase más importantes. Incluye un poco de todo.

El instituto – Las alumnas.

 

Pasaron los días y tocó volver al instituto después de las fiestas navideñas, las primeras semanas las pasé lacónico y mustio, la vuelta de Ana a Granada  y el fin de nuestras sesiones de sexo  me tenían triste, no era por el sexo, si no por saborear la sensación de tener una mujer a tu lado, que te desea tanto como tú a ella, y que te reconforta, que calmaba  la fiera que llevaba dentro,  no me refiero a mi pene, y perder esa sensación.

Mis notas en el curso eran algo pobres, nunca fui un “listillo” pero siempre sacaba notas fáciles de 6-7 sin demasiado estudiar, la media la sacaba seguro, pero mis padres me dieron un toque, ya no colaba la historia del pobre crío operado, ya estaba más cerca de los 19 que de los 18, y de la operación, “tenia que prestar más atención en el instituto”, y a fe que lo hice. Esas palabras retumbaron en mi cabeza unos días, ¿Qué me pasaba?, era un chico joven de 18 años, moreno,  de 1,88 de alto, de espaldas grandes y fuertes, apuesto, de unos 85 kilos,  con cierta tonificación sin llegar a marcar músculo, había tenido sexo con penetración con 3 mujeres diferentes, repetidas veces con cada una, había hecho de casi todo en el sexo sin penetración con otras 4 diferentes,  alguna de ellas ex actriz porno, estaba entrenado y con cierta experiencia, con una miembro enorme y  una legión de colegialas adolescentes con las hormonas alteradas ante mi.

Según pasaron los días, la sensación de que estaba perdiendo el tiempo crecía en mi interior, llegué a quedar con Eli, que le iba de cine con su forma de llevar el gym,  deseando sexo con ella,  pero no me dejó,  me incitó a lanzarme a por las del instituto. Todo indicaba una sola dirección, y fui a por ello, convencido de que era lo que se tenía que hacer.

Os diré que durante los siguientes 5 meses follé no menos de 40 veces,  con más de 12 alumnas distintas,  os sorprendería el número tan corto de alumnas que ya no eran vírgenes a esas alturas, a mi me sorprendió al menos. Me costó encontrar alguna y siempre de escalas menores en las clases sociales de los institutos. Siempre busqué chicas de último curso y mayores de edad, por mí y las palabras de Eli. Eso no evitó que se me insinuaron igual chicas de 17, de 16 y me chocó profundamente una de 15 años que afirmaba no ser virgen ya, y que quería guerra, las ignoré a todas.

Eso, sin contar las que lo intentaron conmigo, y no se pudo por que, literalmente, no les entraba mi pene,  pero si sexo oral o masturbaciones mutuas. Otras salían corriendo al verme desnudo y la polla colgando, una incluso salió corriendo solo con sentarse encima de mi con la ropa puesta aún. El rumor de mi polla corría como la pólvora y noté como, pasadas unas semanas desde que empecé, las chicas que no conocía, no me miraban a la cara, si no a la entrepierna directamente, y las que si me conocían, cambiaron su actitud hacia mi diametralmente. Se salvaron algunas de mi frenesí,  las más populares  y más morbosas, por estar ya con novio y ser amigos míos, y lo digo así, por que más de 3 de ese tipo se me insinuaron claramente, y no digo insinuar, si no cogerme la polla y arrastrarme al baño, pero me negué en casi todos los casos, en otros, la chica o situación era demasiado excitante, o el amigo no era tan cercano.

Los compañeros no ayudaban,  pasé de ser el gordo, y toda la enciclopedia de insultos y bromas que lleva detrás, a ser “el trípode”, “el tres piernas” o “el hombre del bastón”. Al principio me molestaban sus comentarios, pero me di cuenta que, lejos de avergonzarme a mi, (que estaba acostumbrado a usar el humor como mecanismo de defensa ante esos ataques cuando estaba gordo,  una gran polla no seria problema), o  a la chicas, esas palabras me fijaban como objetivo, era un reto para ellas, en el 60% de los polvos que eché, solo tenia que bajarme el pantalón, y otros con usar una trampa sencilla de presumir y hacerlas caer en el “no te creo”. Suena presumido, pero fue así,

Echaba de menos mucho los juegos y la conquista que Eli me prometió, buscaba un reto,  pero realmente no lo encontré en las alumnas. De todas formas, para mi historia, hay al menos varias que merecen ser relatadas, por su importancia, su morbo, o por como mi mente se fue transformando.

Marina – ¿Mi 1º amor?

Tengo que empezar por una, y no existe mejor comienzo que el principio. Si habéis seguido la historia, y tenéis buena memoria, Marina fue la 1º chica con la que salí, la menciono un poco de pasada, pero en realidad fue mi 1º amor, o eso creía. Desde el colegio, con 13 o 14 años empezando a sentir “cosas” por las chicas,  me había quedado enamorado de ella, era una de las pocas que me trataba bien, y no con asco por mi aspecto orondo. Fue la mujer que vio a través de toda aquella grasa, y vio a un buen chico,  me dio la oportunidad de salir con ella un par de veces, la única que me concedió ese honor, y como tal, quise que fuera ella la del pistoletazo de salida, quería regalarle eso al menos, se lo había merecido.

Las primeras citas fueron con unos 16 años, ella era la empollona de clase, algo pija y adinerada, pero una dulzura de niña, una muñequilla rubia  de ojos azules, con cara de ángel, aún sin desarrollar su físico debido a nuestra edad, pero me parecía lo más bello del mundo por entonces. Para mi era como la historia de la bella y la bestia, la había protegido en el colegio de los que querían meterse con ella, y ella fue tan cariñosa y tierna que me demostró un ápice de eso que llamaban amor juvenil. Pero las citas con ella no fueron bien, aparte de tirarle una copa entera encima por ponerme nervioso en la 1º, en la 2º no acerté con el plan o algo,  se debió de aburrir tanto que me dio las gracias pero me pidió,  amablemente,  que lo dejáramos allí, dándome un beso en la mejilla.

Aquel diamante en bruto que yo admiraba, se había convertido en una mujer de bandera. Sus pechos habían crecido de manera veloz y sus curvas eran claras, pero disimuladas por su forma de vestir,  siempre elegante y poco provocadora, tenia una madre muy estricta en ese aspecto, que la había educado para ser una señorita, ¿Sabéis?, de esas que flotan al caminar y de las que con un gesto al apartarse el pelo del rostro son capaces de robarte el corazón. Su media melena rubia y su forma de moverse, colocándose la melena toda sobre un hombro, de forma elegante,  me habían tenido embobado durante cursos enteros. Le pusieron unas gafas para leer de cerca, pero eso en vez de empeorarla, le daba un aire a secretaria que ponía  a 100  a más de uno, y su belleza no pasó desapercibida. Salió con chicos, y aunque sus medias de 10 en los exámenes bajaron algo, seguía siendo de las mejores de clase. Se acabó echando un novio que le duró varios cursos,  tuvo sexo con él, lo sé por que el tipo  era un bocazas y un imbécil,  pregonándolo por el instituto. Al inicio del ultimo curso le echaron del colegio por mala conducta, y ella le dejó por ir divulgando sus relaciones sexuales, me enteré en el hospital y me pareció genial, él era un capullo, que no merecía a una joya como ella.

Era mi oportunidad, Marina estaba en mi clase,   fue de las chicas que más se había preocupado por mi durante la operación,  y se había molestado en reanudar nuestra amistad desde mi vuelta, sin que se supiera aún de mi fama, y sin ver en sus ojos azules más que cariño y ternura. No sabia como atacarla, no quería que fuera un acto mecanizado, o manipularla, si no un regalo, pasé días ideando como lograr su atención y llegar a un punto en que ella volviera a aceptar salir conmigo de nuevo. Por suerte, nos tocó hacer un trabajo de Grecia en grupos de 2, no tanta fortuna, ya que a mí me tocó con un pesado que iba de anti-sistema, pero con consolas y móviles de última generación con el dinero de sus padres. A ella le tocó con otro chico, maniobré con la profesora para indicarla que éramos una mala pareja, ya que los 2 éramos muy vagos, que si me pusiera con alguien más listo rendiría mejor. Supongo que por mi fama de la operación, y cierto cariño debido a los años en que nos conocíamos aquella maestra y yo,  cedió y me puso con Marina, más adelante os contaré como se lo agradecí a esa profesora.

-YO: bueno parece que nos volvemos a encontrar, jejeje.

-MARINA: menos mal, estaba harta de ese crío que me habían puesto, no hacia más que tirarme los trastos – “Vale, esto no va  a ser sencillo”, fue lo que pasó por mi cabeza.

Temiendo cualquier represalia por su estado de alerta, solo hablamos del trabajo, y como os decía, no soy tonto, si me pongo, entiendo perfectamente casi cualquier cosa,  y la historia antigua me encanta. Atendiendo a sus directrices, aportaba ideas, ella era lista pero le faltaba creatividad, yo le daba ese plus a la hora de cómo presentar determinado tema, o que cosas eran las más normales y que otras podíamos trabajar mejor para salirnos del trabajo convencional. La charla fue animada, se sentía cómoda conmigo, eso nunca había cambiado, y de vez en cuando aprovechaba para rozar la piel de su mano con cualquier excusa, como centrar su mirada a una pareja que estaba haciendo el tonto, o gastarla alguna broma, nada pecaminoso. Terminó la clase y casi habíamos encuadrado la idea general de lo que queríamos presentar, y como, me dio su nuevo teléfono, ya que lo había cambiado, para estar en contacto por si se nos ocurría algo nuevo para el trabajo.

YO: perfecto, ¿Así que borro el viejo número?

-MARINA: si….ese bórralo, ya no sirve para nada.

-YO: ¿Y por que el cambio?.... - agachó algo la mirada, le incomodaba el tema, reaccioné – ….seguro que te ha llamado alguna pesada de esas de venta telefónica ofreciéndote el oro y el moro si cambiabas de compañía, y has picado ¿No?- la di una salida.

-MARINA: si…… eso, es que me encantaba este modelo y me lo dejaban bien de precio jajajaja, oye, ha sido un placer verte y hablar contigo de nuevo, nos vemos mañana, y tráete los apuntes de lo que saques para así empezar el trabajo - se levantó y paso por detrás de mi, se agachó y me dio un beso en la mejilla, aquel gesto tonto e inocente que había repetido en muchos de nuestros encuentros, me parecía lo mejor del mundo, no solo por que antaño era lo más erótico en mi vida, si no por que noté que, salvo a sus novios, no lo hacia con nadie más.

Trabajé en casa como un vendedor a final de mes, buscaba y recopilaba la información necesaria que ella me había asignado, y a la vez trataba de usar todo aquello para insinuarla que era un varón apto, y colarme  en su mente. Se me pasaron ideas rocambolescas, como hacer la presentación semi  desnudos, o como las estatuas de la antigua Grecia, pero era demasiado para ella, aunque no para mi, y mi desvergüenza. Quizá vestidos con túnicas, si,  aquello podía funcionar. Al día siguiente la presenté toda la información, había más que de sobra para el trabajo, y mientras lo organizábamos, le ofrecí mi idea, le encantó, le parecía atrevido y que nadie más lo haría, y eso subiría nota. Quedamos en que cada cual se haría su ropa, siguiendo unas especificaciones para ir iguales en color y forma, yo iría de senador, para explicar la política de la época, y ella de oráculo, hablando de la religión y los mitos, todo como si fuéramos de la antigua Grecia y nos hubieran transportado allí, para contarles lo que hacíamos de 1º mano. La idea le pareció tan buena que no paraba de sonreír imaginándoselo, sin duda sacaría un 10, y era gracias a mí. Con el trabajo ya casi acabado, ya solo nos quedaba trabajar la presentación, enlazar los diálogos y que quedara bien. No nos daba tiempo en clase, así que  quedamos en el descanso, era apenas una hora y pedimos la sala de actuaciones.

Llevamos el trabajo y lo pulimos, nos organizamos para contar la historia, seria como una charla, o una discusión más energética en algunas fases,  entre política y religión de un determinado año que elegimos de forma meditada,  para no dejarnos a nadie importante fuera del marco temporal,  usando a filósofos y teólogos de la época, hablando de ellos en presente si estaban vivos, o pasado  si no,  rebatiendo los argumentos de ambos con ataques a sus famosas debilidades. Nos quedó  muy bien el dialogo, y lo representamos, íbamos añadiendo partes con cosas que se nos ocurrían de lo estudiado y cogí unas mantas del trastero para movernos como si fueran túnicas. Nos lo pasamos genial, y en nuestras cabezas se quedó la idea de que el 10 no se nos escapaba.

Al acabar de ensayar nos aplaudimos, y de forma inconsciente, me llegó a abrazar,  la gracia de la situación y la sensación de trabajo bien hecho eran evidentes en ella, pero yo me descoloqué, de repente entré en conciencia de su cuerpo pegado al mío, de sus tetas contra mi pecho y de mi cabeza al lado de la suya, oliendo su pelo. Mi abrazo pasó de jovial a querer retenerla contra mi, ella lo entendió como más diversión y se alzó doblando  las rodillas hacia atrás, colgando de mi, la sensación me encantaba pero no podía dar el paso, aún, así que la bajé con cuidado de no hacerla daño y al poner lo pies en el suelo, me besó de nuevo en la mejilla.

-MARINA: estoy segura, el 10 cae, no puede haber nada mejor preparado, no sé como se te ocurren estas cosas, siempre has logrado hacerme reír jajajajaja

-YO: un don que tengo, se hacer el  tonto.

-MARINA: pero no lo eres…. – ladeó  la cabeza, “¿Empieza a mirarme con otros ojos?” - ….solo me molesta dejar un poco de lado los JJOO, los mencionamos muy de pasada, al final deberíamos dedicarle algún comentario - era cierto, decidimos hacer coincidir la charla con unos  JJOO, añadiendo algún comentario sutil durante las charlas.

-YO: sigue quedando muy liviano, al final hay que hacer algo………

-MARINA: ¿El qué?

-YO: tú déjame a mí, algo se me ocurrirá - puso cara de confiar en mí, no obstante la idea de esa presentación era mía, y le encantaba.

Maquiné en mi casa,  con mi madre  ideábamos la túnica, ya os dije que fue costurera y  no le costó demasiado hacerse a una idea viendo unas fotos por Internet. Ella terminaba de arreglar un par de sábanas blancas y azules, yo me encerré en mi cuarto y me dispuse a idear algo al final de la presentación, algo tenia que sacar de mi fabrica de ideas, pensé en  los JJOO de nuevo, podía hacer algún tipo de ejercicio, pero correr era difícil y quedaría fatal en la clase, lanzamiento de peso podía romper algo, y de repente repasé en mi mente, una imagen se clavó en mi cerebro, ya lo tenia, y aparte de ser un genial final, podía llevarme a mi objetivo con Marina. Metí mano en el cajón de los calzoncillos y busqué mi viejo bote de acuarelas. Cuando acabé, le mandé un mensaje a Marina.

YO: “lo tengo,  el final, va a ser la leche.”

MARINA: “¿Si? ¡¡¡¡Que bien!!! ¿Que es?”

YO: “Mañana lo verás, no te preocupes, lo tengo todo controlado. ;-) ”

Fui al instituto con un hormigueo en el estómago, era un gran día, y no solo era la presentación o el trabajo, era el final, ese final, y era ella. Al llegar a clase me acerqué, y charlamos sobre temas finales, ambos con unas bolsas cerca, con las túnicas preparadas. Se dieron las horas, y a cada clase nos poníamos más nerviosos, en el descanso no nos separamos, sin parar de repetir el dialogo, tenia que quedar a fuego en la mente, ella metió palabras clave, para que si alguno se quedaba trabado, el otro entrara con ellas para recordarle el guión al otro,  “Es lista, y guapa,  ¿Que coño habría visto esa mujer en mi hacia unos años?”. Al terminar me separé de ella, y busqué a un buen amigo mío que estaba en nuestra clase, le comenté algo,  y volví con ella.

-MARINA: ¿Que pasa?

-YO: nada, que me va a echar una mano con el final.

-MARINA: ¿Y me lo vas a decir?

-YO: jajajaja no, es sorpresa, y tiene que ser así - esta vez fui yo quien la besé en su mejilla, y me alejé correteando como un crío tonto.

Marina – El trabajo de Grecia.

Pasaron las clases y llegó la última hora, la hora de la verdad. Fueron pasando los trabajos, y ninguno nos llegaba a la suela del zapato, todo presentaciones en que 1 del grupo leía en voz alta una retahíla de datos, mientras el resto señalaba en las cartulinas, todo muy soso, solo alguno se había traído una sabana vieja, y se la ponía por encima de la ropa. Pedimos ser los últimos, para así darnos tiempo a ir a cambiarnos, cogimos las bolsas y nos fuimos a nuestros respectivos baños. No tardé nada en vestirme y salir, ella tardó un poco más y me dio pánico que se nos pasara el turno final, así que fui a la clase, esperé que los que estaban exponiendo acabaran y entré.

La carcajada fue sonora, burlas y sornas de todo tipo,  algún silbido  y comentario de mis amigos, la sábana blanca era bastante grande, me tapaba un hombro y de mi pecho hasta mis rodillas, cuidé llevar unas sandalias  viejas, para hacer el efecto creíble. La sábana azul me rodeaba el otro hombro, mas pequeña y cosida a la banca, me colgaba para poder rodear mi brazo, tal y como habíamos visto en las fotos, mi madre se había salido del mapa, no se podía mejorar, o eso creía. Era nuestro turno, y Marina aún no aparecía, así que me marqué un arranque improvisado “Quejándome de lo amargo de la tardanza de las mujeres, y de que Aristóteles ya me había comentado el otro día que la mujeres del oráculo siempre tardaban tanto”, tenia imaginación y “sinvergonzoneria” de sobra para eso, y para más. La gente se reía sin saber del todo si estaba preparado o no. Se abrió la puerta, y por el rabillo del ojo atisbé una túnica, debía ser ella, así que solté una presentación  leve para meterla en el papel, quería dejar espacio y tiempo para que las bromas y sornas de mis compañeros no afectaran al ritmo, pero me sorprendí a mi mismo parloteando solo, cuando me di la vuelta adiviné por qué.

Bien, no se si conoces el término “belleza clásica”, es el que se usa para definir un objeto, o persona, que entra en los cánones perfectos de belleza estipulados. La mujer que tenia delante lo era, había cerrado la boca a todos los presentes con su belleza, incluido yo, llevaba un peinado estudiado al milímetro, con ondas y broches pequeños  que pegaban su cabello a la cabeza, pero dejando caer unos mechones por los lados de su cara, iba con el rostro  lavado, y aún así su aspecto  era impecable, esculpida de manos de Miguel Ángel, sus ojos azules eran imponentes, y la forma de su cuello era la perfección. Llevaba un vestido blanco nuclear, nada obsceno y algo abultado, con un ligero escote, sin llegar a percibir su sostén,  amplias mangas  en los hombros, y vuelo tan largo que le caía hasta los pies,  llevaba una sábana blanca en uno de sus brazos, y su cintura estaba rodeada de una cinta roja, con una fina cadena dorada que la rodeaba por varias partes del vestido. Si mi madre se había salido, la suya había contratado a un equipo de vestuario entero, y estarían encerrados en el baño.

No reaccioné,  estaba paralizado, fue ella la que se metió en el papel, disculpándose ante los presentes, pero que “había tenido unas revelaciones de Hera, y no se podía hacer esperar a la mujer de Zeus”. Yo seguía atónito, ella reaccionó de nuevo metiendo la 1º palabra de control en una frase sobre lo lento que era siempre todo en la política, con gente como yo.

Entré en mí de golpe, recordé el ensayo y  arranqué con alguna mención al “cuidado que deben tener las mortales si no quieren generar envidias en el lado femenino del Olimpo”. Ella la cazó al bueno, como algún otro de la sala, que comentó alguna grosería siendo callado por la profesora. Iniciamos el dialogo ensayado, todo fue perfecto, incluso en las zonas donde debíamos enfadarnos, nos enfadamos, nos habíamos metido en el papel, había química entre nosotros.

Ibamos a terminar ya, la clase aplaudía por partes, cada vez que nos tirábamos alguna puya, como planeamos, ella lanzaba la última, y llegaba el final, era mi momento.

-YO: pues sepa usted, oráculo inservible, que si no fuera por los políticos y nuestra capacidad de razonamiento, no se podría llegar a disfrutar de la belleza  y el jolgorio de lo JJOO, ya que paramos las guerras cada 4 años para su realización, es más, ¿Le comento una cosa? – se quedó pillada, eso estaba fuera del guión, pero era lista.

-MARINA: pues díganos, oh gran senador, que inicia esas guerras que luego pararlas, con intenciones de su disputa, ¿Que ha de comentar?.

-YO: que yo participaré en los  JJOO que están por llegar, y no adivinaría usted, con todo el poder del oráculo,  cual es mi especialidad.

-MARINA:   la supongo, pero no creo que beber vino y comer uvas sea deporte.

-YO no mi señora, ¡¡¡¡Yo hago lucha!!! - diciendo esto me arranqué las túnicas de encima, ella se quedó  roja riéndose y el resto de la clase rompió en aplausos, profesora incluida.

Estaba solo con unos calzoncillos largos que me quedaban sueltos, bien me aseguré debajo con un slip de los más ajustados para que no se notara mucho mi polla. Los exteriores los había pintado de color carne, y en la zona de la ingle una hoja de planta, tal y como eran representados los luchadores en la época, pese a que iban desnudos y embadurnados en aceite para evitar agarres.

-YO: ¿Existe aquí algún osado que quiera enfrentarse a mi por la corona de laurel? - mi amigo, con el que hablé en el descanso,   saltó.

-AMIGO1: yo mismo.

Nos lanzamos uno contra el otro, haciendo gestos de agarres y posturas de lucha grecorromanas, él lo había practicado de crío,  y se lo pedí. Me rendí ante una de sus llaves clamando mi derrota y felicitando a aquel “Hijo de Hercúles”. La clase rompió entre aplausos,  vítores y sorna, con la profesora felicitándonos.

Fuimos a nuestro sitio, y la profesora fue llamando por orden de presentación dando sus notas y conclusiones, Marina me miraba riendo, y yo no podía apartar mi mirada de sus ojos, eran preciosos. Ya había pasado la hora, así que según acaban de ser examinados, la gente iba saliendo, hasta que al final nos quedamos solos. Nos pusimos al lado de la mesa de la profesora, yo aún medio desnudo con las sabanas  tapándome, pero sin ponérmelas.

-PROFESORA: sin palabras, ni rodeos, un 10, y por que no puedo poner más ……– Marina saltó dando palmadas de felicidad -…… no solo el trabajo,  que es perfecto y se nota la mano de Marina, si no la presentación,  la idea de las discusiones y como meter información en ellas, un placer  haberlo visto, ¿Cómo se os ha ocurrido?.

-MARINA: en realidad la presentación ha sido cosa de Raúl, yo solo he organizado la información, no hay nadie que se le ocurriera algo así, y menos hacerlo - me puso la mano en el hombro, no podía dejar de mirarla, me preguntaba que coño habría visto en mi antes para poder reproducirlo, y en ese momento lo vi, se abrió una ventana en mi cabeza.

Ella era una chica rígida, estricta, educada en la rectitud y las formas, donde no había sitio para la improvisación,  la diversión absurda, el llevar las situaciones a momentos incómodos para sacar una sonrisa, atrevimiento…….justo todo lo que era yo. Le atraía esa sensación de no estar haciendo lo correcto, o de salirse del plan establecido.

-YO: no seas modesta, has trabajado como una campeona, yo solo he hecho el tonto, que es lo que mejor se hacer - la di un toque con el codo.

-PROFESORA: pues me alegro de que lo hicierais juntos, lo habéis hecho de cine y os va a repercutir positivamente en la nota de final de curso - Marina se abrazó a mi, llena de alegría.

Recogimos, charlando con la profesora unos minutos, que me miraba sonrojada,  y nos fuimos a los baños a cambiarnos. El instituto ya estaba vacío, me paré antes de separarnos en los baños, y lancé el anzuelo.

-YO: oye, estoy de subidon por lo bien que nos ha salido, déjame que te invite a tomar algo ahora, y así charlamos…. – vi duda en su mirada, sopesaba si estaba bien o mal, y no podía dejar que lo hiciera –……. venga, por lo viejos tiempos.

-MARINA: está bien,  pero vístete, que vas a pillar una pulmonía - y se lanzó a darme otro beso en la mejilla.

Cuando se dio la vuelta y se metió en el baño,  vi su cintura contoneándose debajo del vestido, dando saltos  traviesos,  “Joder, como ha cambiado la empollona”. Di saltos de alegría cuando ya no me veía, y me cambié a la velocidad del rayo, cuando salí, todavía no lo había hecho ella, y pasados unos minutos temí una espantada dejándome plantado, llamé a la puerta.

-MARINA: ¿Si....?

-YO: ah nada, solo quería saber si estabas ahí, ¿Todo bien?

-MARINA: si,……bueno,  espera…….- la oía moverse -……..no, no va bien,  esto no sale……………. Anda, entra y échame una mano.

Lo hice según terminaron sus palabras,  medio mirando de reojo deseando encontrar su cuerpo desnudo, pero nada más lejos, seguía igual, llevándose las manos a la espalda.

-MARINA: échame una mano, que se ha quedado enganchado un imperdible con mi…..sujetador, y no llego - me acerqué a ella, observando que era cierto,  esperaba que fuera  alguna excusa.

Noté que se le había clavado de mala manera el imperdible, y por miedo a dañarla al sacarlo, tiré y doblé del sujetador para sacarlo limpio, pidiéndola disculpas,  cuando lo saqué, el vestido se abrió por detrás lo suficiente para ver su espalda y su sujetador, incluso uno de los hombros del vestido cayó por su brazo, pero era lista, y ya se había asegurado apretando el vestido contra su pecho, para que no cayera demasiado.

-YO: uyyy, perdona, ya me salgo - andé despacio, esperando una interrupción.

-MARINA: bueno……..ya…….quédate aquí, no vaya a ser que necesite más ayuda, siéntete aquí, y me cambio dentro de uno de los baños.

Asentí, y vi como se metía en uno de ellos. Mientras ella charlaba de algo que ni me importa recordar, veía la parte baja de sus piernas moverse, y luego su vestido caer al suelo, para luego colgarlo del marco de la puerta, y ver sus sombras mientras se vestía. Aquella puerta en mi mente aparentaba ser  una diana de 1 metro de ancho, tenía a un diablillo a un lado de la oreja rogándome que echara la puerta abajo, y un angelito al otro lado dándole la razón  e insultándome por no hacerlo. Resistí, más que por miedo al rechazo, por miedo a que me diera igual y no controlarme. Salió vestida como siempre, con clase y simpleza, sin enseñar ni insinuar nada, pero preciosa, se dejó el peinado, y la realidad es que  la favorecía.

Nos fuimos a una famosa cadena de cafeterías cercana y charlamos un par de horas, sobre su vida,  la mía, la operación,  el trabajo,  los cursos,  el pasado…..etc. Ella había mandado un mensaje avisando que llegaría tarde a casa, pero aún así no paraba de mirar el móvil esperando una llamada reprobatoria.

-MARINA: pues tengo que decirte que el cambio te ha venido genial, estás echo un  “hombretón” jajajaja.

-YO: ya, aunque es triste.

-MARINA: ¿El que?

-YO: pues la falsedad de la gente, soy el mismo, no he cambiado, sigo haciendo el tonto igual y sigo comportándome igual, pero ahora, solo por perder 40 kilos, la gente me mira diferente, me trata diferente, incluso las chicas, antes me aborrecían y ahora noto como me tratan diferente.

-MARINA: bueno, no todas, yo te veo  igual.

-YO: pero tú eres especial, no se que diablos pudiste ver en mi, tengo que agradecerte las 2 citas que me concediste,  siento que salieran tan mal.

-MARINA: no salieron tan mal, me divertí, siempre lo haces, solo que mi madre se enteró y tuve que dejar de salir un tiempo.

-YO: pero has tenido novios después, algunos muy……

-MARINA: ¿Imbéciles?, ya, no sé, tengo  mal ojo, me dejo llevar por malos chicos, no se si te enteraste de lo que me hizo el último.

-YO: pues no, andaba en el hospital – mentí.

-MARINA: pues el muy cerdo fue diciendo por ahí las cosas que hacíamos, y algunas que no,  como si hubieran pasado, me hizo mucho daño, mi madre se enteró, y él se enfadó con ella…….  - volví a notar tristeza en su mirada -…… sabes, lo del móvil no fue nada raro, fue él  al dejarle, no para de mandarme mensajes, pidiendo, o exigiendo, que vuelva con él, incluso ronda por mi casa o el colegio, mi madre quiere ponerle una denuncia o alguna orden de alejamiento, pero dicen que no hay base.

-YO: que carbón afortunado

-MARINA: ¿Afortunado? – dijo confusa.

-YO: si, por 2 cosas, primero por haberte tenido como novia, no sé como los tíos no se matan a navajazos por ti, hoy has cerrado la boca a toda la clase, parecías Helena de Troya …– reía halagada - ….no en serio, veo a un ejército sitiando una ciudad por ti.

-MARINA: jajaja no seas tonto, me he sentido rara, pero me ha gustado la sensación cuando me han mirado así en clase…- torció la cabeza con sensualidad - … ¿Y cual es la 2º cosa por la que mi ex  es afortunado?

-YO: por que te hizo daño estando yo en el hospital, si lo llega a hacer conmigo aquí, le parto la mandíbula, para que cada vez que hablara de más, recordara las consecuencias.

-MARINA: jajaja eres un bruto………pero sé que lo harías, me has protegido muchos años, aún recuerdo como te pegaste con Jesús, en 3º de primaria, por que me había quitado la fiambrera jajaajja, le partiste la muñeca, ¿No? – asentí sin alardear de aquello, técnicamente no lo hice por ella, ya os diré el por qué.

-YO: pero he de decir que le entiendo, perderte debe de doler demasiado.

-MARINA: pues que hubiera cerrado la boca……….. no hablemos más de esto, que me pongo tonta, y lloro.

Cambié de tema haciéndola reír, y olvidar aquella conversación. Su móvil sonó, era su madre, se la oía gritar a través del teléfono.

-MARINA: era mi madre, preocupada, se ha hecho tarde, tengo que volver ya a casa.

-YO: pues te acompaño, no pienso dejarte ir……… sola a casa – esa pausa estaba pensada para leer su reacción,  pagué la cuenta y la llevé las bolsas, cogí el papel del mal llamado pagafantas, pero no tenía ninguna intención de serlo.

La fui acompañando todo el camino, charlando y recordando viejos tiempos, de vez en cuando ella me iba dando sus mágicos besos en la mejilla, cada vez que le hacia un halago o la ayudaba a subir y bajar escalones donde íbamos, o la llevara las bolsas. La fui cogiendo distancias, a cada beso giraba un poco más la cabeza. Llegamos al destino, nos bajamos del bus y había que caminar un kilometro, la ayudé a bajar y fue a darme un beso, me la jugué y giré la cara, me dio un suave beso en los labios, la vi que los daba con los ojos cerrados, eso significaba algo, Eli me lo dijo,  pero no recordaba que.

-MARINA: uy, no seas bobo – su risa era celestial, y se sonrojó haciéndola parecer más dulce aún.

-YO: lo siento, no he podi……- fingí pensar-…..no, en realidad no, no lo siento, me ha encantado, y lucharía  con 100 hombres por otro beso,  engañaría al diablo por otro más, e iría al sol y traería un pedazo en mis manos desnudas por otro regalo de tus labios, para que sepas que solo una estrella rivaliza con tu belleza  – llevaba trabajando la frase todo el camino, no se si era perfecta o no, pero me pareció bien en aquel momento, y si quería avanzar,  no podía seguir siendo un panoli.

-MARINA: esto…. yo …….- se separó un poco, confusa.

-YO: lo sé, estás dolida y crees que no está bien, pero no puedo seguir siendo ese hombre que es tu paño de lagrimas, te quiero, me tienes embobado desde preescolar y no quiero perder más el tiempo, la operación me ha hecho pensar de manera diferente, no voy a dejarte escapar sin al menos haber intentado de nuevo conquistarte, ahora depende de ti, si quieres, voy al autobús  y me largo, entenderé que no quieres nada, que no me ves más que como un viejo amigo que te hace reír, y eso siempre lo tendrás, pero si no, al menos déjame soñar, déjame que te acerque a casa, y sabré que en mi vida hay un rayo de esperanza - otra frase trabajada en mi cabeza desde hacia días, me pareció muy ñoña, pero definitiva, me daría una respuesta. Ella callaba pensativa.

-MARINA: no es justo, no quiero perderte,  no sé, estoy confundida, mi madre no está nada contenta conmigo, no sé si esto está bien.

-YO: yo lo tengo clarom y si tengo que convencer a tu madre,   o a dios,  de que soy bueno para ti, lo haré, pero solo si tú quieres - no se movía, decepcionadom me giré caminando a la parada del bus, pero me agarró del brazo.

-MARINA: espera……- “¿Ha colado?”- está bien, dios……..si quieres……… puedes acompañarme a casa - era menos que nada.

Al llegar a la puerta de su casa, me fue a dar otro beso en la mejilla pero me aparté, ella me entendió, no quería más carantoñas, si no sus labios, y girando la cara, me dio otro suave beso en la boca. Se fue correteando a su casa, no sabia si había calado o no, pero era un paso adelante. Los siguientes días fueron como de película de dibujos animados, buscábamos alguna excusa para estar juntos y jugábamos a besarnos a escondidas del resto, eso a ella le emocionaba, desde luego no se si tendría zona erógena mágica, pero el atrevimiento y la emoción la ponían  a 100.Yo lo aprovechaba y hasta la sacaba de clase con excusas falsas, como que tenia que ir a ver a la directora,  y cuando salía, la llevaba a un baño y allí la besaba, nada tórrido, pequeños besos de críos.

-MARINA: estás loco, nos van a pillar.

-YO: iría al sol y te traería un pedazo por un beso, ¿Recuerdas? Sacarte unos minutos de clase está chupado.

Sus besos, con el paso del tiempo, fueron más profundos y dulces, como era ella,  que ojos tenía, incluso me quedaba a milímetros de su cara, rozando su nariz, a punto de besarla sin hacerlo, solo para que abriera los ojos a ver que pasaba, y poder admirarlos. Su azul era de mar del caribe, de un azul brillante y eléctrico. La acompañaba a casa todos los días,  íbamos besándonos como tontos en el autobús, empezamos a meternos mano y con el juego de algunas posturas, ella notó mi bulto a reventar alguna vez, pero no lo mencionaba.

Marina – Amenazas.

Un día de esos, ella llegó muy disgustada al instituto, al preguntarla, me dijo que su ex se había pasado por delante de su casa, no sabia como, pero tenía su nuevo número de móvil,  y la mandó mensajes anónimos, muy violentos. Al leerlos me enfadé, mucho, hablaba de hacerla daño, de usar ácidos o cuchillos para quitarla su belleza, fueran reales o solo bromas de mal gusto,  era demasiado, el último dijo que ese  día la esperaría en su casa con un cubo en la mano, y que ella vería lo que tenia que hacer.

Tardé un par de horas en calmarla, hasta hicimos pellas y charlamos en un banco de un parque cercano, llorando delante de mí. Juré que no le perdonaría, y mientras trataba de calmarla, rogué a dios que el muy imbécil cumpliera su amenaza y apareciera por su casa, si, pero conmigo allí. Pensé mil cosas que hacer y como plantear la situación si se daba, pensé de todo, desde violencia pura hasta llamar a la policía antes, pero nada me parecía definitivo, o que pudiera no acarrear consecuencias cuando yo no pudiera defenderla. Una idea se gestaba en mi cabeza, aunque no sabía exactamente cual.

La calmé diciendo que yo la acompañaría y que no la pasaría nada mientras estuviera a su lado. Entramos al instituto y, más calmada, fue pasando el día, pero al terminar las clases, llegando a su casa en el bus, se puso muy nerviosa, preguntado que podía pasar.

-MARINA: ¿Y si no está? ¿Y si está? ¿Y si cumple alguna de las amenazas?

-YO: tú  déjame a mi,  se que estarás nerviosa, pero si te pido algo, hazlo, aunque no sepas por qué, yo si lo sabré, ¿Confías en mi?

-MARINA: con mi vida.

-YO: perfecto,  tú vida no estará en juego, no lo permitiré, pero la mía si, si aparece, hazme caso en todo sin preguntar, no te ofusques, no te paralices, ni te enfades, ni hagas nada que no te pida, ¿De acuerdo?

Mis piernas empezaron a temblar, de adrenalina supongo, como os dije, había practicado muchos deportes de contacto y artes marciales. Si, recordaba llaves y golpes, pero sobretodo te enseñan a pensar, a usar la cabeza de forma fría en momentos tensos, aquella no era una situación preparada como me pasó en Navidad con Ana, era real, pero estaba dispuesto a todo por ella. Mi padre me educó en unos valores y rectitud moral muy clásicas, y el maltrato a la mujer está a la cabeza de las cosas, no que no se deban hacer, si no que se han de evitar a toda costa. (“Un hombre que no hace nada ante el mal ajeno, no es un hombre, si no un cobarde, y yo no he educado a un cobarde”, esa frase de mi padre se marcó  a fuego en mi cabeza cuando me lo dijo de pequeño, eso me llevó a más de 1 problema en mi vida, pero nunca me he arrepentido de nada.)

Retomemos, nos bajamos del bus y con ella del brazo nos fuimos acercando a su casa dando un rodeo para llegar por la zona menos esperada. Nos apostamos en una marquesina y estuvimos 10 minutos esperando ver a alguien. No vi a nadie, parecía que era una amenaza en vano, aún así avisé a emergencias de que unos críos andaban tirando piedras a un coche  delante de la casa de Marina, para tener a la policía cerca  por si acaso.  Me lamenté, quería cruzarme con aquel tipo cara a cara, aún así la acerqué a la puerta de su casa, siempre protegiéndola, siempre conmigo en medio, ella del lado seguro, pegada a la pared, y yo del lado débil. Seguí acercándola hasta llegar a su portal, ya no había peligro, siempre lo parece.

-YO: pues nada, al final solo era un bocazas, aún así, repetiremos táctica unos días………..joder, quería tenerle a mano.

-MARINA: muchas gracias, me has ayudado mucho - me dio un beso de los que ya era habituales, y me distrajo unas décimas de segundo.

EXNOVIO: ¡¡¡Así que me has dejado por este mierda, ERES UNA PUTA!!! - miré rápido y solo vi a un tío con un cubo en la mano, que nos arrojó su contenido encima, Marina grito  un “¡¡¡NO!!!!”, que se oyó por toda la calle mientras se agachaba.

Supuse lo peor, así que la tapé con mi cuerpo y ropa, temiendo que fuera ácido, logré que no la tocara ni una gota, pero yo estaba empapado, reaccioné rápido quitándome el abrigo, pero ya tenia la cabeza mojada, al llevarme la camiseta a la cabeza para quitármelo rápidamente,  me di cuenta, el desgraciado nos había tirado agua, agua fría en pleno invierno, pero solo agua. La cara que puso ella  le hacia gracia a él, no paraba de señalarnos y reírse, cuando vio la mía se le pasó de golpe.

EXNOVIO: ¡¡¡¡¿Y tú que quieres? Payaso, que te parto la cara, esta golfa es mía, apártate antes de que te haga daño!!!!

Entré en modo comando, si, muy de película, pero os juro que fue así, solo faltaba la banda sonora de fondo. Me di la vuelta y pregunté a Marina si estaba bien, ella me miró constatándolo, la levanté  del suelo mientras ella me miraba preocupada.

-YO: tranquila,  es solo agua, estoy bien, coge las llaves y metete en tu portal, quédate dentro, con la puerta cerrada, llama a emergencias y diles que has vuelto a casa y has visto a alguien entrar por la ventana  de tu casa cuando volvías del colegio,  si te ves en peligro súbete a casa – reaccionó recordando mis palabras en el bus, y así lo hizo.

El ex novio seguía increpando mientras Marina entraba en casa y yo me ponía en medio para asegurarme que quedara dentro y segura, una vez cerrada la puerta, respiré profundamente.

-YO: ¿Que qué quiero? ……….– me giré hacia él, señalando hacia mis pies -…. Ven aquí.

-EXNOVIO: ¡¡¡¿Que pasa? ¿Quieres bronca?!!! - sacó una navaja, demasiado pequeña como para hacer daño, tipo corta uñas, yo planté bien mi posición al suelo, su amenaza parecía más de boca que de acción,  esperaba que me asustara, y no lo iba a hacer.

-YO: te he dicho……….QUE VENGAS AQUI - miré confiado a Marina, que tenia el teléfono en la oreja hablado con emergencias.

Pasara lo que pasara, tenia que retenerlo hasta su llegada, como mínimo, y así tendría asistencia médica rápida si lo necesitaba. Se lanzó con el cuchillo de forma evidente, torpe, me recordaba a los ensayos  en Kárate con cuchillos de goma espuma, lo tenía todo en la cabeza. Giré mi cuerpo y atrapé su mano izquierda con el cuchillo con mis manos,  una vez asegurado el agarre, le aparté de mi manteniéndole cogido con mi mano derecha, el tío empezó a pegarme con todo lo que tenia, la otra mano o patadas, pero la posición no le permitía hacerme daño real, aunque alguna patada a las costillas  o el costado me dolió, pero  yo controlaba el cuchillo. Le dejé enfadarse, desahogarse, que gastara energías y golpeara cada vez más cerca de mi,  hasta que le tenia dentro de mi radio de acción, le sacaba una cabeza y más de 20 kilos, era mío y no lo sabía. Con su mano cogida,  di un tirón que le dejé de espaldas a mi y lancé una patada feroz directa a sus gemelos, se derrumbó en el suelo a plomo cayendo de espaldas,  no solté su mano con el cuchillo,  un vez en el suelo, puse mi rodilla en su pecho y le retorcí el brazo hasta que lo soltó, a continuación, solté un terrible puñetazo a la mandíbula y quedó KO, me aseguré de que no estuviera fingiendo y de que el cuchillo no se contaminara, tenia planes para él.

Me levanté temblando, notaba mis piernas flaquear por el peso de mi cuerpo, respiraba de forma rápida y entre cortada así que andé en círculos, cogiendo el mayor aire que pudiera por la nariz y soltándolo por la boca, técnicas de respiración simples, el corazón me botaba en el pecho y los pulmones me ardían, tenia la sensación en el estómago de  que me iba a reventar, pero mi cabeza seguía fría. Había salido a la perfección todo, ni ensayado. Se abrió la puerta del portal y salió Marina corriendo a abrazarme, con su madre detrás, el grito de Marina la había hecho bajar a mirar.

-MARINA: dios, ¿Estás bien? ¡¡¡Dime que lo estás, por favor,  ¿Te ha hecho daño?!!!! - acelerada, notaba su cabeza subir y bajar rápido al ritmo de mi pecho.

-YO: taquilla, estoy bien, pero hay que darse prisa.

-MADRE DE MARINA: muchas gracias, este imbécil lleva atosigándonos desde que le dejó, ¿Como puedo agradecértelo?

-YO: este es un mierda, y no parará aquí, volverá si no se lleva un escarmiento de verdad, si quiere hacerme un favor dense prisa y hagan todo lo que yo diga - buscó la mirada de su hija,  anexionada a mi cuerpo,  buscando aprobación, la vio.

-MADRE DE MARINA: ¿Que necesitas? - dijo segura.

-YO: de inicio abran las puertas,  voy a meter a este idiota en su casa, y vamos a fingir un allanamiento, con eso tendrán de sobra para una orden de alejamiento, y si lo hacemos bien, le va a caer un puro, si tiene  antecedentes se va a cagar encima.

Lo levanté a pulso y cargándolo como una bolsa de patatas lo subí con cuidado a su casa.

-YO: ¿Tenéis alguna ventana que de a una escalera o un patio desde el que se pueda  entrar?

-MARINA: si, la de la cocina, hay una tubería,  él subía por ella cuando venia a verme - su madre la miró sorprendida de ese hecho.

Sin tiempo, ya que se oían las sirenas de fondo, “Joder como se nota un barrio rico, en menos de 5 minutos estaban allí, en mi barrio avisas de algo así, y te da tiempo a recuperarte solo de una puñalada”, aunque era cierto que habíamos llamado con antelación. Coloqué al payaso boca abajo, y puse un silla en el suelo volcada del lado de donde le había golpeado, con un trapo y cogiendo de las puntas su navaja,  recogí y saqué, de un leve corte en la mandíbula,  un gotas de sangre, las puse en un borde de la silla, luego cogí el cuchillo y le corté en la mano, nada grave pero si para crear el efecto, manchando de sangre el suelo debajo de la ventana y cogiendo su zapato hacer una marca en ella,  luego rompí el cuchillo contra el marco de la ventana, como si se hubiera roto al abrir la ventana desde fuera. Ambas mujeres me miraban atónitas,  con Marina calmando a su madre para que me dejara hacer, y así lo hice, con cuidado de no dejar huellas mías ni en la ventana,  ni en la sillas,  ni en el tipo del suelo.

-YO: bien, podéis decir lo que queráis, pero si queréis quitamos a este payaso de encima vuestra, todo está montado, vosotras decid que tu madre ha ido a recogerte a la parada del bus,  y allí nos encontramos los 3, yo te acompañaba a casa  cuando hemos venido, aquí nos hemos   encontrado todo así. Marina, tú baja a recibir a la policía, reconócelo como tu ex mientras les subes,  una vez aquí,   muéstrales los mensajes y las amenazas, cuéntale toda la verdad hasta bajarte del bus, a partir de ahí, lo que te he dicho. ¿DE ACUERDO? - asintieron un poco asustadas.

Me pareció creíble, y dándole un beso tranquilizador a Marina, y sorprendiendo de nuevo a su madre, la incité  a esperar a la policía abajo, no podía ser yo el que fuera a buscar a la policía y dejarlas allí con ese “loco”, ni bajarnos los 3 y que escapara, y viéndolo desde el tema del miedo, su madre era más madura para soportar la tensión, además pensé que la imagen de nervios y miedo que Marina tenía,  ayudaría a convencer a la policía.

Cuando llegaron les contamos la misma historia, yo cuidé no decir las mismas palabras para no parecer ensayado, había visto muchas series y películas de este tipo como para caer en eso, cuando vieron los mensajes les pareció cuadrar, y la escena parecía creíble. Llamaron al samur para tratar al herido,  que seguía inconsciente en el suelo. Todo salió a la perfección, ese desgraciado nos había dado todo lo necesario para meterle en un buen lío, parecería que ante no doblegarse a sus amenas, él intentaría colarse en su casa para hacerla daño, el cuchillo era un indicativo, pero había tenido mala suerte y al usar el cuchillo para abrir la ventana se le rompió cortándose la mano, y al entrar resbalaría y se golpeara con la silla, así lo explicaron viendo las pruebas que había dejado, que había colado.

Con el paso de los días, al tipo no solo le cayeron órdenes de alejamiento sobre Marina, su madre o su casa, si no el instituto, no podía estar a menos de 5 kilómetros de ellas, y debido al buen abogado de pagó de su madre, le cayó un buen puro, no de cárcel, pero si se volvía a meter en líos se jugaba una condena mayor.(Así  funciona la justicia, supongo). Por lo que se a día de hoy, el tipo no se volvió a acercar ni a poner en contacto con ella, se esfumó, se oyeron historias de que se metió a camello y murió por meterse la mierda que vendía, nunca lo confirmé pero no se volvió a saber de él.

Para asegurarme, Marina  y yo íbamos juntos a todos lados, y su madre me aceptó en su casa gustosa, me presentó como su novio, y por lo que había hecho parecí el 1º en caerle bien, no le gustaba que su pequeña fuera por el mundo con novio, pero Marina la habló maravillas de mi y supongo que al final cedió, como todas las madres.

Marina -  Dulzura.

Llevábamos ya más de 2 semanas saliendo después del incidente en su casa, a ella ya se le habían pasado todos los miedos y males,  no solo era la de siempre, si no que se  atrevía a más conmigo, hacíamos alguna locura de vez en cuando como colarnos en el metro o el zoo, aquellas aventuras la hacían reír y calentarse sobremanera, yo aprovechaba y recorría su cuerpo con mis manos. Era una delicia, un joya, podría tener al tío que quisiera babeando por ella si aprovechara mejor el físico que tenia, pero allí estaba, conmigo, haciendo travesuras. Su madre no se fiaba mucho de mi, no nos dejaba mucho a solas, y bien que hacia.

Un día,  estabamos en su casa, “haciendo deberes”, y su madre se pasó para decir que salía unas horas, y que no me quería allí cuando volviera. Me pareció  genial, teníamos al menos una hora para retozar como hacíamos cuando ella se iba.

-YO: creo que ya se ha ido.

-MARINA: ¿Y qué?

-YO: pues que me encantaría llevarte a la cama y hacerte mía.

-MARINA: jajaja estás loco……… ¿Y si vuelve?

-YO: ya la has odio, tardará un buen rato,  me encanta besarte y más desde que empezamos con  lengua, y a acariciarnos, pero tengo mis límites – señalé mi paquete.

-MARINA: ya lo sé, ¿Te crees que no lo noto?, cada vez que te excitas me pongo mala solo de pensar en ella, nos hemos tocado por encima, pero aún sin verla,  ya sé que es más grande que cualquiera que he visto.

-YO: no lo sabes tú bien, llevo un slip tan ajustado, para que tu madre no me mate según la vea, que no la deja crecer como debiera, y eres muy mala, la haces crecer mucho….. - la besé en el cuello, repetidas veces de forma tierna, sabia que la ponía tontorrrona - ……dime que no lo deseas y paro, ahora mismo.

-MARINA: no quiero que pares ummmmmmm …….– jadeaba acariciandome la cara - …..llévame a la cama.

Me levanté  cogiéndola en brazos, como recién casados,  la dejé con dulzura sobre la cama y me recosté sobre ella, besándonos apasionadamente, sin cargar todo mi peso, fui bajando por su cuello mientras veía sus labios morderse de pasión, deseaba aquello, pero me paró en seco.

-MARINA: espera,  quiero regalarte algo….. - se levantó nerviosa, cogió una bufanda y me tapó los ojos, sentado en su cama -…… no mires, espera 5 minutos.

-YO: no sé si seré capaz - la oía buscar por la habitación,  encontró lo que buscaba y oía como se movía, deseé quitarme la bufanda, pero algo me decía que seria mejor esperar.

-MARINA: ya está, puedes mirar.

Lentamente me fui quitando la bufanda hasta que cayó al suelo, la imagen me provocó una erección instantánea. Allí estaba ella, mi oráculo, con su vestido blanco nuclear, el pelo recogido y la cinta roja en la cintura, no se había puesto los imperdibles así que se sujetaba el vestido con sus manos en el pecho.

-MARINA: ¿Que te parece?, Oh, senador mío.

-YO: que si de verdad existirá el Olimpo, no deberíais caminar entre mortales, no somos dignos de admirar tu belleza.

-MARINA: jajajajaja eres un bobo - lo dijo mientras mordía su labio inferior mirando mi abultada entrepierna.

-YO: y tú, una diosa -  el comentario era bonito, pero lo dije acomodándome la polla, grosero, pero es que me la estaba clavando con el slip.

-MARINA: pues esta diosa va a ser tuya…….- se acercó a mi colocándose entre mi piernas y agachando la cabeza para besarme, yo  alzaba la mía para buscar sus labios, los besos fueron subiendo la intensidad y humedad, nuestras lenguas jugaban en la boca del otro,  y poco a poco se dio la vuelta pegando su culo a mi vientre - ….¿Me ayudas con el vestido?, Es que soy muy patosa……..

Me levanté sin sepárame un solo milímetro de ella, levantándola parte de la falda del vestido con mi robustez, que iba a saltar los botones de mi pantalón, pero no lo hicieron por que al ponerme en pie apreté mi cintura contra su trasero, rodeándola con los brazos, aprisionándola  y besando su cuello por detrás.

-MARINA: ummmmmmmmmmm, creo que hoy lo que se me ha clavado no es el imperdible, aún así,  no llevo sujetador,  para evitar……… complicaciones – “Joder con la empollona”, sus palabras activaron el automático en mis manos y se fueron a sus pechos, corroboré que no había nada más que la tela del vestido,  apretaba sus senos y los masacraba con firmeza, con cada apretón me hundía más entre sus nalgas, la debía de sentir toda, y le gustaba.

-YO: no es asunto mío,  pero dímelo, por el bien de ambos, aquel payaso, el bocazas de tu ex,  dijo muchas cosas que no eran ciertas, pero por favor, dime que al menos no eres virgen.

-MARINA: no, no lo soy, me acosté con él varias veces, pero no hice las barbaridades que él decía sobre mi,  ¿Por que te importa?

-YO: por que me has puesto demasiado caliente, no tengo tiempo ni ganas de tomarme esto con calma y cuidado, tengo ganas de hacerte el amor, fuerte, y hacerte correr hasta que te desmayes - lo hice llevando mi mano a sus hombros y con cuidado apartando el vestido, dando besos a las zonas que se iban quedando al aire en su piel.

-MARINA: pues eres un chico afortunado - su vestido cayó hasta su cintura dejando sus senos al aire.

-YO: ¿Afortunado? - llevé mis manos a sus pechos, era normales en tamaño, pero con unos preciosos pezones diminutos,  rosados y erectos.

-MARINA si, por que yo quiero lo mismo - se dio la vuelta y me empujó para sentarme, yo me lancé a sus pechos, los chupaba y lamía con maestría, ella al inicio quiso apartarme, tendría otros planes, pero mi fuerza al inicio, y mis caricias después, le hicieron dejar que continuara, agarrándome la cabeza por el pelo, y apretando contra ella.

Pase allí unos minutos, mordisqueando sus duros pezones, ella estaba roja, le quemaba algo por dentro, y era logro mío. Me empujó y caí algo recostado sobre la cama, se arrodilló ante mi, como si fuera a rezar a algún dios griego, pero lo que hizo fue intentar sacar el tótem de mi entrepierna, desabrochó el vaquero y metiendo la mano,  acarició por encima del slip un poco, buscando donde acababa, y con cada  palmo  de mano que metía, y no acababa, su boca crecía de impresión.

-YO: así no va a salir, ya te lo digo yo, está diseñado para disimularlo y está muy prieto, échate un poco para atrás….. - lo hizo dejándome algo de hueco para ponerme de pie, desabroche el pantalón y lo bajé, sus manos fueron a su boca tapándosela y riendo sin apartar los preciosos ojos azules de mi bulto en el slip – …..tranquila, y veas lo que veas, no te asustes, solo haremos lo que quieras y estés dispuesta a………….

-MARINA: ¡Cállate tonto, y enséñamela! - vi tensión y curiosidad en su mirada.

-YO: tú misma.

Me la saqué, y quedó a su visión, tras unos segundos en que siguió su bamboleo en el aire con la cabeza, se pararon ambas, su cabeza y mi miembro, apuntándola totalmente hinchado.

-YO: si, ya lo sé, es enorme,  no sabes………

Se tiró a por mi cintura, me empujó contra la cama para sentarme y cogió mi polla con ambas manos, su dulce mirada cambió, y pese a que la comparación con ella la hacia enorme, sus ojos pasaron de ternura a lujuria. Se había convertido en una loba, y empezó a pajearme, con ambas manos. La maestría que entrenaría con sus ex, que  la tenían mucho más pequeña que yo y  lo deduje por su movimientos cortos, me gustó, llevé mi mano a las suyas, y  eché para atrás del todo mi piel, para que viera dónde estaba el limite, y de nuevo hacia arriba. Marina entendió, aceleró el ritmo con fuerza y movimientos amplios.

La imagen era bestial, con aquella diosa griega medio desnuda con sus ojos azules brillando mientras admiraban mi falo, y sus tetas se movían al ritmo que su cuerpo  le imponía a la masturbación. La sorpresa llegó cuando pasados unos minutos en que dejé de mirarla a los ojos por no correrme ya, noté su lengua recorriendo todo el tronco de mi miembro, llegando en engullir en sus labios mi glande, sin duda no era su 1º vez, lo hacia de forma inocente pero hábil, sus labios  paseaban  por mi largo miembro, y seguía pajeándome sin parar. Desde luego sabia usar sus armas, en todo momento me miraba a los ojos, aunque se metiera el glande entero en la boca, o lamiera de lado el tronco, sus ojos azul eléctrico no se apartaban de los míos, era una visión celestial.

-YO: dios………como sigas así te vas a llevar el premio antes de empezar.

-MARINA: pues llega tu turno - se levantó y se puso a horcajadas sobre mi, echando sus tetas contra mi pecho, besándome con pasión. Levanté algo su torso para masajear su pechos, mi polla palpitaba entre las piernas de su vestido, di gracias por que si seguía chupándomela, con esos ojazos clavados en mi,  no daría la talla, y eso no podía pasar.

La levanté del todo el torso y cogiendo de las piernas la hice andar de rodillas sobre la cama hasta ponerme el vestido en la cara, con su ayuda lo abrí y la visión fue aún mejor, ¡No llevaba bragas! Vi un coño perfectamente cuidado, con bello muy coito, pegué mis manos a su culo y bajé su cadera hasta meter mi  cabeza en su interior, lamía su clítoris,  que andaba hinchado, y de ella goteaban fluidos que tragaba. No sé como  se giró, no lo veía por que tenia el vestido tapándome, pero con una mano seguía pajeándome. Yo me centré en mi tarea lingüística, logré meter una mano en su entrepierna mientras  otra la tenía pegada a uno de sus pechos.

Cuando estaba lo suficientemente húmedo, metí uno de mis dedos en su interior, buscando masturbación, sin dejar de lamer su clítoris, abriendo sus labios mayores. Entró fácil, así que usé 2 dedos, que tampoco es que fueran un gran impedimento, me alegró pensar que no seria difícil penetrarla cuando con 3 dedos lo hacia sin dificultad, abría su coño  sin resistencia, aún así saqué un dedo y busqué su punto G con el gesto de la mano aprendido en el gym con Eli. Ya no goteaba, de su vagina caía un hilo de fluido en mi cuello. La fricción en su interior era desmedida y la oía gritar de placer, hasta que se venció de golpe y se corrió, una fuente empapó  mi cara. Marina cayó de inicio hacia delante, apoyándose en la pared, pero luego  hacia atrás pegando su espalda a mi vientre y golpeándose en su nuca con mi gran amigo, echó la cabeza hacía un lado, y girándola, daba besos a mi polla, como aquellos besos en la mejilla.

-MARINA: ¡¡¡Joder con el puto Raúl!!!! - fue la 1º vez que la oía decir tacos.

-YO: y aún no has empezado… - remonté mi cuerpo para sentarme en la cama y ella quedó a horcajadas sobre mí, levanté el vestido y sabiendo de la humedad y obertura de su coño en ese momento, dirigí mi polla a su entrada - …. todavía nos queda un buen rato. ¿No? - la pregunta buscaba una doble respuesta de si.

-MARINA; por dios, si – su beso lascivo me dijo que la niña modosita y educada había desaparecido de allí.

La mitad de golpe, el glande entró limpio y parte del tronco, soltó un grito suave, la volví a levantar para sacarla un poco y  embestí otra vez. Media polla dentro, y otro grito algo más tenso. No forcé, la levanté y la hice bajar  con calma y cuidado hasta ese punto, una vez, dos, tres, le di un ritmo pausado pero ascendente. Sus gritos se fueron ahogando con cada penetración, y no había sorpresa,  si no disfrutar de esa sensación tan increíble.

-MARINA: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Madre mía, es enorme, la noto abrirme!!!!! - era cierto, ya pasábamos de media barra sin dificultad, debería de tener dentro unos 18 centímetros, y cada minuto que pasaba iba penetrando más.

Ella ya no era un muñeca en mis manos, agarrándome la cabeza hacia fuerza para subir y bajar con las piernas al ritmo que marcaban mis manos en su trasero, dejando sus pechos  botando a merced de mis labios, y no lo desaproveché, lamí  un pezón y jugueteaba con mi lengua sobre él, haciendo círculos para  luego chuparlo fuertemente. El ritmo ya se me fue de las manos, las embestidas ya metían más carne en su interior, y pareció ser el tope, lo noté por que se me desvanecía su cuerpo en las manos cayendo hacia atrás, la sujetaba como podía.

-MARINA: ¡¡¡Me abres, dios, noto……..noto  como me abres, no pares,  me corro, me abres y me corro!!!!

Sentí como sus paredes vaginales se contraían y ella explotaba de placer sobre mí, cayendo agotada, la abracé mientras le daba besos en el brazos.

-YO: esto aún no ha acabado, yo sigo en liza - se separó de mí con los ojos como platos, su mirada azulada no creía eso posible.

-MARINA: vamos a tener que usar más energía.

Se descabalgó de mi, se quitó el vestido entero, dejando su culo a mi visión, era más plano de lo que sus ropas dejaban adivinar, pero cuando se acercó a mi de espaldas me dio igual, llevó sus manos a sus nalgas y se las separó, dejando caer su cintura sobre  mi pelvis. Cuando notó la punta de mi glande, llevó una mano  a ella y la dirigió a su entrada, metió el glande dando un respingo,  y una vez dentro, llevó sus brazos atrás, buscando mi torso como apoyo, para iniciar un descenso suave,  lento,  pero continuo. Se empaló ella sola hasta el punto previo, incluso un poco más, y aún me sobraba, pero ella no daba más de si.

Llegado a ese punto, subió de nuevo y volvió a bajar, lo hizo repetidas veces hasta que se sintió cómoda y lo empezó a hacer de forma más rápida, y fuerte, se echó hacia delante, sin apoyo, ya era ella sola la que se metía y sacaba  con sus golpes de cadera, viendo en 1º plano como sus nalgas temblaban al rebotar.  En una de esas penetraciones,  alcé la cadera de más, y noté que rozaba algo con mi glande, sabia por Eli que podía ser la pared de su útero, y que aquello hacia daño, así que antes de llegar a eso tomé el control. La cogí de la piernas y la levanté por lo aires, recostando su espalda en mi pecho, sin sacar mi miembro de ella, la cogí de los muslos hasta que se encogió las piernas, haciéndose un poco de bola, y apoyando su cabeza en mi hombro. No me era difícil en esa posición levantar su cuerpo y bajarlo a pulso con los brazos, no pesaba casi nada, o en ese momento no me lo parecía, aumenté el ritmo y ella me besaba en la mejilla todo el rato, yo  buscaba sus labios pero estaba centrado en el movimiento, me estaba volviendo loco,  siempre media hasta un punto con las manos para no llegar a hacerla daño, pero las penetraciones ya eran animaladas, la levantaba mucho y la dejaba caer de golpe, notando como mi polla se abría paso en su interior, me iba a correr en breve y esa loca no quedaría insatisfecha. Me acerqué a su oído.

-YO: ¿Que crees que pasaría si tu madre abriera ahora la puerta? - clavó su mirada a la entrada a su cuarto, mientras no dejaba de recibir golpe tras golpe.

Esas palabras la erizaron la piel, el pavor de que la pillaran y la excitación por ello, hicieron reacción en su cuerpo, noté como me mojaba, y su espalda se arqueó, corriéndose de nuevo, queriendo bajarse de mí, pero como estaba en el aire era mía. Así que seguí un minuto más, logrando un 3º orgasmo,  creo, o gritó como si lo fuera, antes de correrme dentro de ella y explotar de tensión, fue una barbaridad, llevaba días sin evacuar. Pasaron unos segundos hasta que la dejé tocar con los pies el suelo, sin sacarla  pero notando como se desinflaba, con ella rendida sobre mi, de espaldas.

-MARINA: eres malo, me has puesto como una loca con ese comentario.

-YO: eres tú la que te excita esta situación, a mí me excitas tú.

-MARINA: pues según pasa el tiempo más se acerca la posibilidad de que nos pillen - movió su cadera de forma circular.

-YO: para,  o no respondo.

-MARINA: solo digo que aún hay margen – dio otro golpe de cadera.

-YO: a mi me da igual, como me la pongas dura de nuevo de aquí no salgo hasta volver a correrme dentro de ti, esté tu madre delante o no.

-MARINA: ¡¡¡¿¿Los condones???!!!- cayó en ello de golpe, ni siquiera sentir mi simiente tibia en su interior la había hecho caer en las precauciones.

-YO: tengo la vasectomía hecha.

-MARINA: ¿En serio?

-YO: si, tengo un papel en la cartera que así lo certifica -  llevé mis manos al pantalón en el suelo para buscar la cartera, pero antes de que pudiera,  ella se salió de mí, me empujó de nuevo contra la cama y se puso a chupármela de nuevo, fuera de si.

Clavando sus ojos en los míos, ni un minuto pasó hasta que estaba dura de nuevo, ella subió por mi cuerpo hasta besarme, y poniéndose a horcajadas se ensartó sola,  apoyando sus manos en mi pecho fue llevando el ritmo  hasta volver a correrse un par de veces. Yo necesitaba más al ser la 2º vez, así que me incorporé y pasé sus piernas por detrás de mi, para que me rodeara con ellas,  cogiéndola de la cintura la penetré duramente sin bajar el ritmo durante un cuarto de hora, la oía gritar de placer y rogar alternativamente que no parara, o que si lo hiciera,  no paré obviamente. Logré notar el latigazo previo, y me volví a correr en ella, aguantado la postura, ella era un trozo de carne sin vida, apenas respiraba, yo estaba agotado pero satisfecho. Nos quedamos así abrazados unos minutos, pero ya no me atreví a más, una 3º ronda podría  llevar a que nos pillara su madre, y no sé si ella aguantaría hasta el final, estaba casi ida cuando la descabalgué de mí, y la incité a recoger y limpiar.

Tan mal lo hizo que su madre entró por la puerta,  vio el cuarto mal recogido, y pese a que no había evidencias claras, el cuarto apestaba a sexo. Me sacó de la casa a rastras prohibiéndome volver a acercarme a su hija, amenazando con contarle a la policía lo que hice con su ex, pero pasados unos días Marina me tranquilizó diciéndome que era solo de boca y que no haría nada si no volvía por su casa. Pasamos un mes follando a escondidas por el Instituto, hasta que su madre le acortó la correa, e iba y venia a buscarla. Decidimos dejarlo allí,  había sido maravilloso pero no podía ser.

Salvo algún encuentro más esporádico, nuestra relación íntima paró allí, jamás hablé del tema con nadie, ni se lo mencioné a amigos, no hablé ni bien ni mal de ella, solo continuamos con la relación de viejos amigos que éramos, con algún momento de pasión fugaz. Yo era feliz, había logrado lo que buscaba, Marina fue mi pistoletazo de salida a una época de autentica locura sexual.

Rocío - La golfa.

La primera en conocer mi lado  “salvaje” de las alumnas fue Marina,  tuvimos 3 semanas largas de pasión, antes de que su madre cortara de raíz, y pese a que alguna vez volvimos a hacer el amor a escondidas, no había lazos entre nosotros, así que dejándola de lado, inicié una maratón.

Durante el siguiente mes, llegando ya a la primavera, logré mantener relaciones con, al menos, una mujer diferente cada semana, al inicio solo eran de sexo oral o masturbaciones, pero fui cogiendo confianza y cada vez me resultaba más sencillo lograr situaciones en que mi polla fuera la que hablara por mí.

Fui aumentando el número de amantes y de escarceos,  tal vez  una chica durante una semana en su casa después del colegio y   echábamos varios polvos. Otras veces  eran varias chicas en una semana una sola vez. Llegué a tener relaciones con 3 chicas diferentes en la misma semana, de forma alternativa. Yo no ofrecía amor ni engañaba a nadie,  ni cariño, ni ser novios o pareja, solo quería sexo, y era lo único que buscaba en ellas, así que lo dejaba claro desde el principio. Alguna rechazó ese tipo de relación esporádica y  lejos de la monogamia, una  de ellas volvió pasado el tiempo rectificando su postura.

Con todas era más o menos igual,  trabajaba sus jóvenes cuerpos con masturbaciones previas y las dilataba, cuando estaban listas y ya se habían lubricado bien con sus propios fluidos, hundía parte de mi  en ellas, casi ninguna logró pasar  más de la mitad de mi miembro, y solo 1 logró metérsela entera. De vez en cuando usaba condón por que no me fiaba mucho de la chica en concreto, otras eran vírgenes y las trataba con más cuidado, y a otra la destrocé por ser una de esas niñas monas que pasaban de mí antes,  que además tenía novio, y aún así se me ofreció como carnaza.

Mi fama entre las mujeres aumentaba, yo hablaba con Marina, como infiltrada,  y me contaba que se emplazaba a hablar mucho de mí, y de mi miembro, que se retaban unas a otras para acostarse conmigo, y las que no se atrevían eran dejadas de lado, o tomadas por mojigatas.

Vaya por delante mi respeto por las mujeres, pero siendo sinceros, todos hemos tenido en el instituto, o clase,  una mujer, digamos…….”sueltecilla”,  la que lleva un cartel con letras de neón de puta o zorra, que era detestada  por las chicas por la imagen que daba de la mujer, y envidiada  por las mismas por su libertinaje. Obviamente deseada por todos los chicos. Si, esa mujer que no tendría ningún problema por su físico en lograr mantener a cualquier hombre, pero que por algún motivo decidió compartirlo con más, con muchos más. Esta es la historia de mi relación con la que me tocó en mi último año, Rocío, la 2º de estas historias de fogosidad con alumnas.

Rocío era la zorra oficial de último curso, de ella se había dicho de todo, que se dejaba hacer de todo, que se tiraba al profesor de francés,  o que se follaba a cualquiera solo pidiéndoselo. Yo constaté a lo largo de los cursos que era una  falsedad, desesperado por tener sexo,  me acercaba a ella y la trataba bien, con la esperanza de que fuera cierta su fama,  nunca pensó en mi de esa manera, pero si que jugaba conmigo. Lo hacia con todos,  yo la dejaba por que me sentía cerca de ella, se sentaba en mi regazo, me daba abrazos demasiado largos, pegaba su cintura a mi pelvis, la acompañaba a su casa………..siempre jugaba y lograba lo que quería de mi. Hasta la operación, cuando volví, supe que tenia un novio, o una especie de folla/amigo,  un “cani poligonero” con un coche de bajo presupuesto tuneado de forma cutre,  que la venia a buscar todos los días después de clase. Si ella jugaba conmigo, o con los demás, con él hacia lo que quería, supongo que a cambio de sexo, era su chofer personal.

Rocío era una mujer atractiva, morena de melena larga, delgada, pómulos altos y sonrisa pícara,  siempre iba con camisetas y tops ceñidos que resaltaban sus pechos, nada anormal pero los exhibía y sacaba partido, se le marcaban muy bien y llevaba escotes pronunciados. Pantalones de tiro bajo que se le pegaban a la cintura y no dejaban nada a la imaginación, algo de caderas anchas pero no exageradas, lo que llamamos en España un culo carpeta. Siempre con tanga, y no era difícil  adivinarlo, cuando se sentaba se le veía claramente el tanga, y medio culo, casi hasta donde la tela se metía entre sus glúteos, era imposible que ella no lo supiera y  siempre iba vestida igual. A algunas otras  les pasaba igual, se puso de moda ir enseñando el tanga,  pero se medio tapaban o se subían el pantalón por el cinturón, ella no. Mediría 1,70, siempre en zapatillas y con el pelo suelto,  me fijé que de forma natural, o no, ella siempre echaba los hombros hacia atrás, ofreciendo y pronunciando su pecho. Tenía 2 piercings, uno en el ombligo y otro en la lengua, con el que no paraba quieta, jugueteaba con su lengua  y  lo movía contra los dientes,  haciendo ruidos evidentes.

Como os he dicho, la conocía, y hasta la defendía en ocasiones de sus zorrerías ante los demás cuando la acusaban falsamente de haberme follado a mi, “Ojalá”, pensaba. La defendía quizá con la esperanza de que se sintiera en deuda y me la follara  de verdad yo también, muchos chicos que habían estado con ella decían que era una loba en la cama, y otros muchos decían habérsela tirado,  sin ser cierto, pero ella no lo desmentía nunca, le gustaba ese juego de dejar la duda en el aire.

Los primeros rumores sobre mi debieron llegar a su oído, y noté como con el paso de los días se fue acercando más a mi, saludándome al inicio, luego quedándose conmigo en la hora del descanso, y esperándome luego para salir del instituto. Charlábamos mientras su folla/amigo esperaba a su lado con el coche, como un panoli. Hablábamos de las cosas de siempre, tonterías, ella solo tenia, o demostró,  el recurso del sexo para hacer bromas, o el sexo para tratar de hacerme reír, ya fuera menospreciando su cuerpo, “Joder, como me gustaría tener las tetas de esa y no estas birrias” y se las agarraba levantándoselas, incluso me hacia a mi hacerlo delante de su pelele, o  “Esa es más fea que la polla de este” señaló al panoli.

La seguía el rollo, pero la calé enseguida,  7 meses atrás me tendría comiendo de la mano como un Chihuahua salido, pero yo ya no lo era, era un Rottweiler entrenado. Llegaba a hacerme acompañarla a su casa, mientras nosotros íbamos en la parte de atrás del coche,  el panoli nos llevaba, era su taxi, me pareció ridículo y denigrante por él, pero así era yo no hacia demasiado. Nos subíamos a su casa, y mientras él se queda en el salón, ella me llevaba a su cuarto y se cambiaba delante de mi, ya lo había hecho alguna vez antes de la operación, pero ahora se recreaba, se quedaba en sujetador y tanga,  no tenia ninguna prisa por volverse a vestir, me hacia darle masajes o me mostraba como le quedaba la ropa intima.

Tenia un cuerpo de cine, como casi todas a su edad, la piel suave y tersa, el sujetador le levantaba las tetas un poco, casi le rebosaban, se notaba que eran alguna talla menos de la que debía de usar. La imagen de ella agachándose con el tanga la tendré  en mi cabeza para siempre, claro que me empalmaba, pero lo disimulaba bastante bien, no quería que notara la facilidad de mi reacción ante ella. Luego me desahogaba con alguna de las chicas que caían en mi juego, no quería que fuera rápido, quería que Rocío se esforzara, que lo deseara, que se enfadara por no lograr el premio, hacerla llegar  a la frustración,  como me había hecho a mi,  y como ella seguía haciendo con los demás. El papel de mojigato lo clavaba,  había sido uno de ellos  mucho tiempo.

Con el paso de una semana Rocío estaba loca, ya no sabia que hacer para desatarme, me buscaba con su cuerpo, se pegaba a mí y se frotaba como un oso contra un árbol. Subía el nivel de zorra hasta el infinito, al principio  a escondidas, luego con su payaso de “cani novio” delante, más tarde delante de toda la clase, diciendo frases ambiguas,  tirándome los trastos públicamente. Ya me invitaba a su casa todos los días sin su chico,  aun  le hacia llevarnos a su casa, y luego le mandaba irse, era patético. En su casa parecía que solo vivía ella, jamás vi a nadie que no fuéramos los 3  nombrados, y ya no solo se cambiaba delante de mi, si no que me pedía ayuda, la desvestía con ella poniendo poses, pero no de modelo, si no de actriz porno mala, hasta dejarla en sujetador y tanga, que cada día eran más minúsculos,    andaba así por toda la casa, se me tiraba encima “Jugando”, me pedía ayuda para coger algo alto y sin dejarme tiempo a cogerlo se metía en medio pegando su culo semidesnudo en mi cintura.

Debo decir que me sentía como Gandhi, el aguante, la paciencia, la resistencia pasiva que tuve que soportar era titánica, luego  quedaba con alguna otra chica y la destrozaba  de ganas. Para rematar la faena, le pedí la casa para tirarme a una,  ya que siempre estaba vacía, y además, para  ponerla desquiciada, le dije que era  su mejor amiga,  una aprendiz de zorra que tenia como mascota, una chica pequeña,  rubia,  de ojos negros,  con unas buenas tetas, y así lo hice. Me follé a la amiga,  en su cuarto,  con ella en la habitación de al lado, y la hice gritar como a una oveja en peligro, no solo por mi enormidad abriéndola, si no que  paré en seco y la dije que si no gritaba a pleno pulmón que la siguiera partiendo,  no lo haría, y a fe que lo hizo.  Eso logró que Rocío saliera de si misma, en su casa ya iba solo con el tanga, le quitaba yo los sujetadores y me hacia tocarla por todos lados, con excusas baratas, me hacia sujetarle las tetas, preciosas y tersas con pezones oscuros,  mientras se ponía crema corporal, cosas de ese tipo, pero me  daba igual, sabia lo que buscaba, y no se lo daría hasta que rogara como una posesa por ello.

Había momentos en que no aguantaba más y me iba al baño ha hacerme una señora paja o reventaría allí  mismo, ella se percató y dejaba sus bragas  por el suelo del baño nada más llegar a casa, yo las usaba,  en parte por excitación y en parte por que las dejaba allí, manchadas de semen en el suelo,  para que supiera que prefería pajearme con  sus bragas que tirármela a ella. Nos ponía a ver películas, algunas porno,  y ella se acurrucaba contra mi, solo con el tanga, metiéndome mano, pegando sus pechos desnudos a mi, se metía una mano en el tanga y se tocaba, comentando lo que veíamos con palabras obscenas, pero siempre que intentaba pasar de allí conmigo,  la paraba los pies.

Llegó un viernes en que habíamos quedado, de nuevo su panoli nos acercó a su casa, pero ni se bajó del coche, se fue como un  taxi, ya hasta ella le insultaba por ser tan pelele, a la cara y delante de mi, pero el tío no reaccionaba, “¡Lo que le tenia que haber hecho en el pasado para tenerle así de controlado!”, lo digo en pasado por que desde hacia una semana   no le tocaba, según sus propias palabras. Subimos a su casa, y empezó el ritual, contoneándose dejando mochila y abrigos por el pasillo.

-ROCIO: anda, ayúdame con la ropa – se desabrochaba el sujetador aún con la ropa puesta metiéndose en su cuarto.

Entré, y ella ya estaba de espaldas con el culo ofrecido,  el pecho hacia fuera y girada, mirando mientras se mordía un dedo, me acerqué y como de costumbre se echó para atrás para dejarse reposar sobre mí, pegando su trasero a mí ya abultado miembro. Llevé mis manos a la cremallera de su pantalón y lo abrí, metiendo mis manos por la obertura y deslizando sus apretados jeans por las piernas hasta dejarlos caer al suelo, solo con un tanga minúsculo, luego cogí su top ceñido de la parte del estómago y lo fui sacando  con calma, en sus pechos se frenaba por sus obstáculos femeninos, pero tiré fuerte apretando sus tetas,  medio sueltas entre el sujetador, hasta que pasaban de golpe y las notaba botar por  la gravedad, levantó sus brazos para terminar de sacarla el top, y luego le quité el sujetador fácilmente. Ella contoneaba su trasero frotándose contra mi pelvis.

-ROCIO: vamos, no tengo todo el día, sujétame las tetas para poder echarme la crema …..- se agachó, sin separar su cintura un solo centímetro, a coger la crema, al levantarse de nuevo se volvió a recostar sobre mi, y me extendió en la mano un buena cantidad -….. estoy cansada, hoy hazlo tú, y recuerda no dejarte ninguna parte sin pasar.

Sin saber como  soportaba aquello sin follármela hacia días, (Supongo que el ansia de venganza podía más que la lujuria), extendí toda la crema por su vientre,  fui masajeando y subiendo mis manos hasta llegar a sus pechos, los  cuales maltrataba un poco. Ella gemía muy ligeramente, repasé todo su torso, sus costados notando sus costillas, su cuello y espalda, me cogió de las manos y se las llevó a los muslos.

-ROCIO: aquí también necesito de cuidados - y se pringó las piernas con el bote.

Repetí operación y recorrí todas sus piernas, muslos interiores incluidos, la di la vuelta y también repasé su trasero, con ella buscando mis labios, pero yo me hacia el distraído, mientas pringaba la raja de su culo de crema hasta acabar.

-YO: ya está, ¿Nos vamos a ver una peli? - y sin más me di la vuelta y me fui, tan recostada sobre mi estaba que casi se va al suelo, mirándome atónita.

-ROCIO: vale……ahora voy…….tengo que…… ir al baño, ya sabes, cosas de mujeres jajaja - estaba perdida, a estas alturas cualquier tío ya se la habría tirado 10 veces.

Tardó unos minutos en salir, pensé que estaría dándole vueltas a la cabeza para saber que más hacer. Cuando salió al salón estaba solo con el tanga, pero era otro, se había cambiado, y si el otro era diminuto esta era apenas perceptible, le tapaba lo justo como para denominarse ropa interior, y no hilo dental.

-ROCIO: ¿Que te parece?, Me lo acabo de comprar - no se podía referir a otra cosa que a aquel trapo diminuto.

-YO: ¡¡WOW!! Lo luces genial ……- se vio halagada por 1º vez, y se dio una vuelta sobre si misma luciéndose,  dejándose caer sobre mi, que la sujeté de pie, como si hubiera tropezado,  riendo, pero con gestos obscenos -…… bueno ¿Que película toca hoy? -…. la aparté de encima mío,  descolocándola de nuevo.

-ROCIO: pues………tengo algo especial, algo que hice hace unos días, una peli subidita de tono, una versión de  una película de niños, la llamamos “MY TOY´S STORY”.- “¿Acaso ha hecho pinitos en el porno?”

-YO: pues me muero de verla.

La puso, y efectivamente era una versión cutre española de la peli de dibujos animados, tan cutre que me pareció que la había grabado el panoli de su novio hacia unos días. Solo salía ella, con consoladores disfrazados de los juguetes de la película, y de cómo se los iba metiendo en el coño. Ella, toda orgullosa, se pegaba a  mi y me daba los comentarios del director en vivo, hablando del tamaño de los consoladores,  de su aguante,  de su velocidad, de como lo hacia, acompañando con gestos, yo no podía dejar de mirar, alguno de esos consoladores eran grandes, no como yo, pero grandes. Ella se frotaba contra mí, la dejé creer que había logrado caer, sus manos bajaron a mi entrepierna, que estaba por independizarse de mí y salir a mirar ella sola, me levanté de golpe y me fui.

-ROCIO: ¡¿Pero donde vas?!

-YO: me tengo que desahogar en el baño, ahora vengo - ya era inútil fingir que se lo ocultaba.

-ROCIO: huy, muchas gracias…….. es el mejor halago para una mujer……… es mejor que te sientes y lo hagas aquí, delante de mi,………así te puedo ayudar……..- se la veía como un corredor de maratón llegando a la meta, contesté rápido sin vacilar.

-YO: no, gracias,  no hace falta - y me fui con viento fresco al baño dejándola perturbada en el sillón, su cara era de corredor de maratón llegando a la meta, y le hubieran puesto de nuevo al principio.

Según llegué al baño miré al suelo, y vi el tanga que llevaba  antes cuando la puse la crema, lo cogí y lo llevé a mi nariz, olía a hembra en celo, estaba empapado en sus fluidos, me saqué la polla dura como granito y puse la prenda en ella para pajearme, era más un fetiche grotesco que una acción realmente útil, aquel diminuto tanga no me cubría nada del pene. Me había puesto a mil, verla de piernas abiertas metiéndose  un consolador enorme, con la forma de un guardián intergaláctico,  sin ningún tipo de piedad, así que me corrí rápido y me aseguré de manchar bien su prenda, para dejarla de nuevo en el mismo sitio en el suelo.

Si la imagen al irme era bestial, al volver era una animalada, allí estaba Rocío, ya sin el tanga,  abierta de piernas y hundiendo un consolador en su coño mientras frotaba su clítoris, me miraba fijamente, con desesperación en su mirada, era su última bala, y los 2 lo sabíamos.

-YO: perdona, no sabia que estabas……… ya me voy - su cara, sin dejar de sacar y meter aquel consolador en ella, era de incomprensión absoluta.

-ROCIO: ¡NO!…… por favor, quédate………….me has puesto cachonda sabiendo que te pajeabas  en el baño por  mi vídeo, y necesitaba desahogarme…..pero no te vayas.

-YO: mira, no sé si es tema mío, no me concierne, tienes chico y no me parece bien que te vea así.

-ROCIO: ¡¿Que chico?!, Ese es un payaso que no es ni la mitad que hombre que tú, dame un teléfono y le mando a la mierda ahora mismo…… - se lo di, y certificando la llamada, le mandó a paseo en menos de 1 minuto, pero sin dejar de penetrarse sola, colgó -…. ¡¿Ves?! Es un paria que no merece la pena, pero tú, tú eres otra cosa, quiero que me folles aquí y ahora – se retorcía al meterse aquel consolador, y yo sonreía pensando en frío.

-YO: pero acabas de romper con él, estás dolida, pobrecilla,  mejor te dejo sola para que te tranquilices  - recogí y me fui, necesité la fuerza de voluntad del imperio egipcio para salir de allí, pero la iba a dejar sin novio, caliente como una perra, y desahuciada todo el fin de semana. Aunque no le costaría encontrar a quien cepillarse.

El lunes siguiente su actitud cambió, según me dijo Marina, iba soltando pestes de mi, que era un maricón que no la había complacido al follarla, que la tenia enana y que todo lo dicho eran falsedades. Lo que Rocío no sabía es que al 50% de las que se lo decía, ya me las había tirado,  me la habían chupado o pajeado, directamente o alguna de sus amigas, así que cayó en desgracia por mentirosa y rabiosa, por no saber aceptar  que no quería nada con ella. Con el paso de la semana la volvieron a llegar noticias, me había  vuelto a tirar a su amiga/aprendiz, se le veía rabia en la mirada, decepción y odio. Para el siguiente viernes, al acercarme a ella.

-YO: oye, ¿Que te pasa?, Llevas unos días muy raros y distantes conmigo – pregunté, inocentemente.

-ROCIO: ¿Que me pasa? Tú eres lo que me pasa, eres un imbécil y un marica de mierda, te vas follando a todas,  me tenias a mi, a una diosa allí  abierta de piernas ¿Y te largas?, Eso no lo hace un tío normal, capullo - se desahogó, agachó la cabeza y medio lloró.

-YO: siento que te sepa mal, pero eres mi amiga desde hace tiempo, y siempre te has portado así conmigo, ¿No se por qué ahora te enfadas? - la tiré el comentario de forma fina y estudiada, era cierto, ella solo quería follarme por la fama  que tenia,  no por que yo, o ella, hubiéramos cambiado, y quería que lo reconociera.

-ROCIO: ya, pero las cosas cambian, ahora eres más guapo  y……- la corté.

-YO: no soy más guapo, no soy más divertido, no soy más nada, me he comportado igual que antes de la operación, has sido tú  la que has cambiado ¿Por qué? He estado 2 años persiguiéndote y no querías nada conmigo, creía que había quedado claro – había que apretarla, y estalló en lágrimas ante mi.

-ROCIO: pues por que todas empiezan a hablar de ti, de cómo follas, de lo bien que las tratas, y de que la tienes enorme, y yo quiero eso, ¿Me entiendes ahora?

-YO: pero eso mismo lo podías haber tenido desde hace 2 años, soy el mismo, ¿Por qué el cambio ahora? ¿Por que las demás tienen algo que tú no tienes? ¿Tan simple eres? Eres patética..….– me miró alucinando,  cortando su falso estudiado  llanto -….  si te follo será por que me lo ruegues, llores y supliques, como la perra que estás demostrando ser, no por que te creas que con un poco de crema puedes tener a cualquiera……..- esperé una respuesta, pero no la tenia,  di en el clavo, me fui lo más orgulloso de su lado que recordaba en mi vida.-…….. das pena.

La dejé allí, llorando, ahora de verdad,  habiéndola dicho la cruda realidad,  que era una zorra ansiosa,  egoísta, manipuladora,  y que si me quería tendría que arrastrase, con  todo otro fin de semana por delante para pensar en ello. Me volví a zumbar a su aprendiz,  a la que Rocío ya estaba dejando de lado por tenerme a mi y ella no, pero sabia que le llegaría la información igual. De hecho, a la aprendiz la llevé de fiesta con mis amigos y me la follé repetidas veces todo el fin de semana, no la penetraba tan profundo como Rocío se metía consoladores, pero el plan no era ella,  si no que Rocío supiera de aquello, pese a ello, aquella  “mujercita” sabía moverse, y la disfruté.

Una vez fue en el baño de mujeres de una discoteca a la que fuimos, la metí casi en brazos, y sin dejarla tocar el suelo, la subí la falda, y la senté en la pila del baño, en el lava manos,  delante de otras 4 mujeres, la bajé las bragas,  me saqué la polla y la hundí en ella, follándomela de forma controlada con más de la mitad de mi falo, logrando espasmos y gritos, y que las otras mujeres se quedaran mirando. Alguna hasta sacó el móvil para hacer fotos y videos, a la que,  sin dejar de penetrar a la aprendiz, le pedí que me las mandara a mi móvil. Después de un buen rato así, la di la vuelta, la puse de rodillas encima de la pila, de espaldas  mi,  desde esa posición me la follé logrando orgasmo tras orgasmo, la sentía desfallecer ante mi, pero no paré hasta que me corrí, se venció fulminada al suelo, llevándose las manos a la vagina retrayéndose de dolor y placer. Al darme la vuelta  las 4 mujeres estaban besándose y masturbándose,  a si mismas o entre si, mirando mi miembro flaqueando después del polvo, les había regalado un espectáculo.

La chica del móvil me dijo, mordiéndose el labio,  que me mandaría todo si me la follaba también, ni lo dudé, la arranque el vestido dejándola solo con unas bragas que le bajé sin piedad, la aplasté de espaldas contra la pared,  la abrí de piernas, masturbé su interior hasta tenerlo húmedo y abierto, me puse un condón y entonces la masacré,   golpeaba con mi cadera  hundiendo mi barra dura en ella, la penetraba más profundamente que a la aprendiz, también era más alta,   logré que se corriera en menos de 10 minutos,  torturándola contra la pared, pero seguí de forma fuerte otros 10 hasta que casi me corro. Ella, con los ojos en blanco, y entre corridas,   me pidió que dentro no, así que la saqué mi lanza y cayó a plomo al suelo, pero se lanzó a chuparme la punta de la polla apartando el condón hasta que eyaculé encima de ella. La había quitado el móvil y había sacado fotos y algún vídeo más, los mandé a mi móvil y salí del baño como un gladiador  romano después de una dura sesión en la arena, dejando a 2 mujeres tiradas en el suelo, desnudas y tiritando del placer que las había dado.

Rocío – Desesperación.

Todo lo del móvil de aquella desconocida en el baño de la discoteca, se lo mandé a Rocío, todo, con comentarios de “Esta podrías ser tu chupándomela” o “Cuando quieras podrías ser embestida así” mandándola un vídeo. Ella contestó una vez llamándome de todo. Para el lunes siguiente  me invitó de nuevo a su casa. Al llegar no hubo ritual, ni desnudos, ni roces, solo  nos sentamos a hablar en el sillón.

-YO: bien ¿Para que me has traído?

-ROCIO: ya lo sabes, me tienes loca y esas cosas que me mandaste, ¿De verdad eres tú?

-YO: el mismo que viste y calza.

-ROCIO: quiero follarte.

-YO: eso ya me lo has dicho, pero no veo que haya cambiado nada.

-ROCIO: ¿Y que quieres que haga?, No puedo hacer más para excitarte.

-YO: no quiero que me excites, quiero que sufras, lo que has hecho sufrir a muchos chicos como yo, usar tu cuerpo como imán para peleles, para tenerlos a tus órdenes, hasta el pobre novio al que dejaste en menos de 1 minuto solo  por un rumor de que la tenia grande. ¿Que puedes ofrecerme para compensar eso? - se quedó callada, no había respuesta de nuevo.

-ROCIO: mira, lo siento, se que soy una zorra, pero no tiene nada de malo disfrutar  de tu cuerpo.

-YO: tú no disfrutas de tu cuerpo, lo exhibes atrayendo abejas, y haciéndolas trabajar para ti, te estuve haciendo los trabajos del año pasado solo por que de vez en cuando me ponías las tetas en la cara o frotabas tu cintura contra mi, y a ahora estás aquí, suplicando que te folle……. ¿Solo por unas fotos?

-ROCIO: ya te he pedido disculpas, soy así, mi familia no está,  les da igual lo que haga, tengo que buscarme la vida sola y lo único que tengo es mi cuerpo, ¿Vale? ¿Es lo quieres oír?, Que soy una desgraciada que cuando no tenga físico lo perderá todo.

-YO: eso es un comienzo, has admitido un problema, eres guapa,  si, pero no solo eso, puedes ser mejor, puedes llegar a algo en la vida sin tener que venderte.

-ROCIO: eso dicen todos.

-YO: será por que muchos lo pensamos, y como las palabras se las lleva el viento, prometo ayudarte, te voy a apoyar, ayudar en el instituto, para que entres en la universidad, si quieres,  sabiendo que hacer con tu vida.

-ROCIO: ya claro, y solo tendría que acostarme contigo, ¿No? – supongo que es a lo que estaba acostumbrada, favores a cambio de sexo.

-YO: no, si no quieres, te ofrezco mi ayuda, que no mi servidumbre, a cambio de nada, no tienes que darme nada que no quieras, y si tiene que pasar algo, pasará, pero por que los 2 queremos y  lo deseamos, no por que quieras algo de mí. ¿De acuerdo? - lo pensó unos segundos, me miraba preguntándose si era cierto, si de verdad había alguien en el mundo que estuviera allí para ayudarla  sin meter su cuerpo, o el sexo, de por medio.

-ROCIO: está bien, pero tengo un problema.

-YO: ¿Cual?

-ROCIO: que yo quiero ahora, quiero follarte y se que tú me deseas también, podemos hacerlo, solo por el placer de hacerlo, ¿Sin trampas,  ni engaños,  ni dobles intenciones? Solo diversión, por que los videos me han hecho correrme más de una vez al verlos.

-YO: solo si lo quieres tú, no la golfa que busca imbéciles por los pasillos, te aviso, que si lo hacemos y me fallas, cortaré de raíz, y ahora sabes que te puedo hacer la vida muy difícil, no me obligues.

-ROCIO: trato hecho - extendió su mano para firmar el trato, yo dudé, ya la había castigado lo suficiente, había logrado que fuera un cambio en su vida para que no hiciera daño a más chicos, o a ella misma,  podía ser un truco, si,  y al día siguiente ir divulgando su logro, pero mi objetivo no era ser un Mesías salvador, si no follármela salvajemente después de haberla hecho suplicar, y eso había pasado.

Me puse en pie y me desnudé de forma rápida y sin tonteras, dejando mi polla al aire, en reposo.

-YO: aquí tienes tu premio por ser buena chica, no por ser una zorra - su mirada era fija, no se sorprendió tanto, había visto las fotos, pero mi polla en vivo impresionaba.

Me puse a su lado y la levanté para ponerla de pie, ella no apartaba la vista de mi miembro, la pegué contra mi y la besé el cuello, metiendo mi mano por debajo de su camiseta,  acariciando su espalda, ella permanecía quieta, se dejaba hacer. Desabroché su sujetador y le quité la camiseta, atacando sus pezones con mis labios, mientras la ponía de puntillas debido al agarre de mis manos en su trasero, por fin reaccionó y bajó una mano a mi miembro, cogiéndolo de la punta y dando un suave masaje al glande, mientas se me iba poniendo dura. Alcé mi cabeza para besarla en los labios, el primero fue bonito y dulce, el segundo  ya fue pasional, con legua, noté el trozo de metal de su piercing en la lengua, demostrando que  ambos sabíamos movernos. Mi fuerza en el torso hizo que ella echara su espalda hacia atrás, pero no dejaba que su cintura se alejara, apretándola contra mi pelvis y separando sus nalgas a través de la ropa con las manos.

-YO: ¿Si es lo que quieres?, pídelo.

-ROCIO: lo quiero

-YO: ¿El que?

-ROCIO: ¡¡¡Quiero que me folles!!!

-YO: ¿Ah si?  ¿A cambio de que?

-ROCIO: por nada, a cambio de nada, solo quiero sexo.

-YO: así me gusta, ahora lo tendrás por que eres buena y lo has pedido con educación, pero te advierto que me has puesto muy caliente y no respondo de mi, lo que le hice a las del vídeo va a ser una chorrada con lo que voy a hacer a ti - lo dije cerca de su oído, para cuando acabara,  lamerla el lóbulo de su oreja, por lo que había visto, le ponía tontorrrona.

La di la vuelta cuando ya la tenia como una piedra, y metí mi verga por debajo del tiro de su pantalón, atravesándola hasta dejar mi glande a su vista cuando miraba hacia abajo. Llevé mis manos a su cremallera y repetí procedimientos previos para bajárselos, ella ayudó doblando el torso para terminar de quitárselo, pero sin doblar las rodillas, al levantarla recorrí su cuerpo, mis manos pasaron por sus muslos, su cintura, el vientre,  sus pechos y allí quedaron apretando sus tetas, mientras,  con mi polla palpitando entre su piernas, comencé un mete saca suave, frotándola toda la tela del tanga, lo hice durante un rato, hasta asegurarme de que estaba mojada.

-YO: ¿Te crees muy dura por meterte esos consoladores? Veremos si aguantas sin correrte antes de que te penetre - se le erizó la piel, no estaba acostumbrada a ese tono o palabras.

La senté en el mismo sillón donde hacia unas 2 semanas le tenia abierta de piernas perforándose con un gran consolador, la abrí de piernas y me puse en medio atacando sus pechos,  con una mano frotando por encima de su tanga, fui bajando con deseo repasando cada zona, jugando con mi lengua en  el  piercing del ombligo, tirando un poco de él con los dientes, para cerrar dándole un chupetón en una da las caras internas de uno de sus muslos, muy cerca de su vagina, ella se masajeaba las tetas mientras respiraba profundamente, más que por lo hecho, por lo que  intuía que pasaría. La levanté la cintura y de un tirón le arranqué el tanga, mirándola a los ojos lo olí delante de ella.

-YO: hueles a gata en celo, y se como tratarte - inspiré profundamente y las metí en mi pantalón, eran mi regalo.

Sin preámbulos, ya que no era ninguna damisela, abrí sus labios mayores y chupé la zona, estaba bastante mojada, pero quería más, cuando estaba bien lubricada, fui metiendo un dedo tras otro, metiéndolos y sacándolos con rapidez, la oía gemir con cada ida y venida de mi mano, me puse en pie pero doblado hacia ella,  con la mano en modo masturbación del punto G,  que ya había localizado, y mientras la besaba, mi mano se movía lentamente en su interior, acelerando con cada gesto. Ella al inicio no se le notaba, me besaba como si no pasara nada, pero según iba aumentando el ritmo, también lo hizo los fluidos que salían de su interior, y la pasión en su lengua, repasando cada rincón de mi boca, hasta que no pudo más y echó la cabeza hacia atrás gritando de placer, para después, ante mi incansable movimiento, me miraba a los ojos poniendo morritos.

Metí mi cabeza entre sus tetas y sin parar de acelerar el ritmo de mi mano en su interior,  lamía y chupaba sus pechos, jugueteando con sus pezones, era difícil, se movía de forma agitada,   cerraba y abría las piernas muchas veces, hasta que reventó en un orgasmo brutal, bañándome la mano, el sonido de chapoteo era evidente pero seguí con la mano a buena velocidad, sin que ella mascullara una sola palabra, solo abría la boca de frenesí. Logré una 2º explosión, y ya mi brazo se cansó, acariciaba por fuera su empapado coño, mientras seguía comiéndole un pecho. Subí la mano empapada y me la limpié con la piel de sus tetas, ella, automáticamente se llevó las tetas a la boca lamiendo por encima sus propios fluidos de sus  pezones.

Me senté enfrente en el sillón, mientras ella cogía con su mano más fluidos y luego se chupaba la mano de forma obscena, estaba ya totalmente empalmado mirando la escena.

-YO: vaya, me has decepcionado un poco, ya voy 2-0 y aún no te he ensartado - su mirada aceptó el reto, se dejó caer al suelo, y andando a gatas hacia mí, contoneado el culo, me decía guarradas.

-ROCIO: ¿Sabes que es lo me más me ha jodido de la fotos?, Que esa puta no sabia chupártela, apenas se metía el glande – tenia razón.

-YO: ¿Y tú lo harás mejor?

La respuesta no fueron palabras, se colocó entre mis piernas dónde estaba mi polla tiesa siendo masturbada ligeramente por mi, me quitó la mano y la agarró con ambas manos, me pajeó suavemente midiendo los tiempos y las distancias, cuando notó los limites, abrió la boca como desencajándola, sacó la lengua y de un tirón se metió 1/3, la noté toser pero no moverse. Sentía su lengua estirada moviéndose por mi tronco, cerró sus labios y comenzó a sacársela de la boca sin dejar un solo ápice de piel sin embadurnar de saliva y rodear con sus labios, al llegar a la punta jugó con su lengua en mi glande, mientras con ambas manos seguía pajeándome. Sabia lo que sea hacia, subía el ritmo y repasaba mi tranca con su lengua a ratos, mientras que en otros se  metía el tercio en la boca, y no solo metía, como muchas de la chiquillas que habían pasado por allí, aquella loba chupaba y sorbía las babas para  untarme la polla con ellas y volver a chuparla.

Ladeó la cabeza repasando con sus labios todo mi tronco y se la volvió a meter en la boca, dando mi glande con el dorso interior de sus mejillas, lo subía  y bajaba,  o lo dejaba allí, haciendo presión mientras con una mano por fuera se golpeaba la mejilla y por ende mi capullo. Me tenia a mil, y me mató cuando después de golpearse la cara con mi polla,  y seguía pajeando,  metió en su boca  mis huevos, los lamía y metía en su boca de forma alternativa, con dulzura pero firmeza, lamiendo  y besando la base de mi polla, dios, aquel trozo de metal de su boca era una delicia. No aguanté más y me corrí allí mismo, fue tan fuerte que el chorro la pasó por encima casi sin tocarla.

-ROCIO: 2-1 – sonreía mientras seguía masturbando pausadamente con unos ojos llenos de lujuria.

-YO: tendré que sacar a los titulares.

Metí mis manos por dejado de sus brazos y de un tirón la subí encima mía, no soltó mi polla, que estaba algo flácida, y la masajeaba para recuperarla para la causa, mientras nos besamos de nuevo, ya sin tonterías, de forma grosera y sexual. La apretaba tanto que mi falo ya endurecido pasó por debajo de ella, quedando aplastada por su peso, la levanté del culo hasta tener sus tetas a mi alcance bucal de nuevo,  mientras ella llevaba sus manos atrás,  a mi lanza  buscando que se endureciera. Cuando ya estaba al 100%, bajó su cadera.

-YO: ten cuidado, no se como de abierto lo tendrás

-ROCIO: mucho.

Dirigió a la entrada de su coño, metió el glande sin dificultad, estaba mojada, giró la cadera buscando impulso y de golpe se dejó caer, de largo 20 centímetros a la 1º, “Está bien entrenada”, aunque el grosor la dejó quieta unos segundos,  mientras sus paredes vaginales se acostumbraban al tamaño.

-ROCIO: ¡¡¡DIOS!!! Es más grande que cualquier chico o consolador que haya metido, todavía queda mucha fuera y me siento a reventar.

-YO: pues ten cuidado por que esto acaba de empezar….. - bajé mi cuerpo hasta sacar el culo del sofá, planté las piernas al suelo, y la agarré de la cadera - …..preparaste para gozar.

Sin ningún ápice de cuidado, ni piedad, comencé a follármela, de forma bestia, cogí ritmo rápido y cómodo, fácil de aguantar, y no paré. Rocío pasó por todos los estados, tranquilo, excitado,  me vas a  partir, dios que grande, y volvía a empezar, pasaba eso por que cada ciertas embestidas,  mi polla penetraba más, notaba como su pelvis se abría y me dejaba llegar más a su interior. No se la metía entera pero casi, y el ritmo era elevado, tras 15 minutos de golpes fuertes y descansos, logré que emanaran fluidos de su coño bañándome, pero como era costumbre no paré, seguí, a los pocos minutos otro orgasmo. Ella se quería bajar de mi,  yo la sujetaba y seguía, ya no me gritaba,  solo salían gemidos rítmicos con cada embestida, cayó hacia delante sobre mi, sin fuerzas, notando como su espalda se retorcía con cada espasmo que nacía entre sus mulos. A los 20 minutos ya estaba a punto de reventar de nuevo, ella estaba asfixiada pero había entrado en un estado de aceptación de la situación y solo disfrutaba, di un par de golpes más fuertes para terminar eyaculando sin control.

-YO: ¡¡¡¡¡¡¡¡Joder, así si se folla!!!!!!!!  Vaya delicia de coño que tienes, casi te la metes toda  - la saqué de mi y la dejé medio de lado sobre el sofá, cogiendo bocanadas de aire y llevándose la mano al coño para comprobar lo abierto que lo tenia, era recurrente aquello.

-ROCIO: ¡¡¡¡¡JESUS!!!! Me acabas de hacer la mejor follada de mi vida, no me he corrido tanto nunca, dios, no es solo larga, es que es ancha, me parte, siento como cede mi interior……- jadeaba mientras se retorcía sobre si misma - ……… normal que tengas a todas locas.

-YO: pues si quieres es toda tuya, solo tienes que comportarte, y ser buena chica.

-ROCIO: jajajaja que malo eres, pero esto no ha acabado, llevas mucha ventaja en tu casilllero, déjame el del honor.

Se me montó encima de espaldas, llevando una mano a mi polla para levantar de nuevo el ánimo, cuando estaba dura de nuevo, fue a un cajón y sacó lubricante, se tumbó a mi lado y se pringó un dedo, luego se lo llevó al ano, y lo acarició hasta metérselo.  Me lancé a ayudarla, me mojé dos dedos y la sustituí, luego tres en su culo, “Que maravilla”,  como se abría. Ya estaba lista y con los pezones duros, me coloqué en la posición del misionero, pero apuntando a su ano, y haciendo presión mientras ella se tensionaba bajo mi cuerpo, mi glande entró. Dejé un minuto para que se le quitara la cara de susto y su ano se expandiera, luego iba penetrando sin parar, abriéndome paso, cuando llegué lejos,  la saqué, vi el agujero hecho y la volví a meter de golpe, repetidamente lo hice hasta que entraba y salía sin dificultad, entonces ya no tuve compasión, cogí posición y arranqué un ritmo que hacia que ella rebotara contra el sofá con cada golpe, a los pocos minutos ya la penetraba totalmente, chocando mi pelvis con su trasero, su cara era de asombro total,  no paraba de moverse hacia cualquier lado, buscando algo que no encontraba. Llevó una mano a su coño para masturbarse y eso solo hizo que se corriera de nuevo. La situación se descontroló y se me salió, ella casi lo agradeció.

-ROCIO: ¡¡¡¡¡¡¡¡Me partes, que sensación, veo estrellas, si sigues así me vas a matar!!!!!..... - algunos espasmos musculares pasaron  de largo -…..  déjame a mi llevar el ritmo

Me sentó, y ella se puso de espaldas, apuntó a su ano  con mi polla y una vez ensartada,  se recostó sobre mi, levantando las piernas apoyándose en las mías, así ella hacia fuerza, se levanta y bajaba  a su ritmo, con el paso de lo minutos la volvía a tener toda dentro de ella, que gritaba improperios incoherentes, mientras se masturbaba, y se corría nuevamente. No paró de soltar fluidos, yo ya estaba harto de aquello y agarrándola de la cadera tomé el mando y el ritmo, bombeando de forma brutal, cada golpe la levantaba un palmo en el aire y la hacia caer a plomo para recibir otro golpe. Se llegó a caer hacia delante, poniéndose a 4 patas saliendo de mi, al verla en esa posición,  con un tremendo agujero en medio de su culo, me puse de rodillas detrás de ella y la volví a empalar, haciendo que nuestros cuerpos fueran fuerzas opuestas, el sonido de mi pelvis golpeadora era rotundo y a cada golpe ella andaba un poco para adelante, queriendo alejarse y dejar de gritar de gusto, pero no la dejaba,  la volvía a atraer sobre mi, sin piedad. Estaba rendida en el suelo, apoyando la cara y el pecho en el parqué, se había convertido en un culo en pompa inerte que era perforado sin compasión, ya ni se corría, ni se movía, solo recibía. Me mantuve así los últimos 5 minutos hasta que me corrí por 3º vez, desde Eli nadie me había puesto tan al límite.

Me senté el sofá,  roto de cansancio,  empapado en sudor y mirando aquel mueble decorativo en que se había convertido Rocío, no se movía,  seguía en la misma poción, con el agujero de su culo cerrándose poco a poco.

-YO: esto es para que sepas que si me fallas no tendré piedad de ti, lo sabré, no te diré nada y te llevaré a este punto una  y otra vez hasta que supliques perdón - su cuerpo cayó de lado, dando por fin indicios de vida en ella.

-ROCIO: me has roto el culo carbón, ¡¡¡¡Me lo has roto!!! – carcajadas ahogadas salían de su garganta.

-YO: y más que te romperé, esto es solo el inicio.

Suspire ante aquella verdad a medias, estaba agotado pero feliz, y me quedé allí, observándola hasta que me pidió ayuda para ir al baño. Me vestí y me fui a casa glorioso, y lleno de una sensación bastante placentera.

Durante los últimos 3-4 meses de instituto la ayudé, como prometí, y ella se comportó mucho mejor con los chicos, cosa que no les gustó a ellos,  hasta logré que vistiera de forma más recatada. Todo a cambio de no dejar las sesiones de sexo salvajes en su casa casi todos lo viernes, y entre semana en el instituto, o hacíamos pellas un día y nos íbamos a su casa para follar de nuevo, se convirtió en una habitual, aunque no la única.

Las mejores sesiones fueron cuando empezó a invitar  los viernes a su casa a la aprendiz, no fue mi 1º experiencia con tríos, pero si la 1º real sin ensayos,  ni Eli cerca. Al principio solo follamos Rocío y yo, con ella masturbándose, pero la invitamos a jugar, era pequeña pero sabia lo que se hacia, la comía el coño mientras la otra me cabalgaba como una amazona, luego me chupaban la polla entre las dos, alguna vez cogí a la aprendiz y la hacia un 69 en el aire, mientras ella me comía la polla por arriba, Rocío lo hacia por abajo. Me sentaba en esa misma posición sin dejar de hacerse correrse a  la aprendiza, y sin que ellas pararan de sacarme semen. Rocío hasta se lo tragaba ya.

Las ponía a horcajadas, una sentada  encima de la otra, se besaban y acariciaban,  yo desde atrás las iba penetrado alternativamente, metía mi polla en el coño de la aprendiz hasta que se corría, y luego en el de Rocío, y hacia lo mismo. Rocío  tenia mucho más aguante, pero yo tenia mucho más que ambas, cuando la pobre aprendiz se bajaba del carro por agotamiento, empezaban las sesiones anales con Rocío, siempre terminaban igual, con ella “muerta” sin reacción, tardaba unos segundos en volver en si, y para cuando terminaba con ella, la aprendiz ya se había recuperado e iba a por ella. En un viernes logré echar  10 polvos con ellas en el margen desde la vuelta del colegio hasta la madrugada, mientras una se iba al baño,  descansar o comer, me follaba a la otra, cuando era yo el que me iba, eran ellas las que seguían jugando.  Acabamos a las 6 de la mañana rotos, dormidos como críos los 3 desnudos en la misma cama, abrazados, y ni que decir tiene que al levantarme me las volví a follar hasta la hora de comer. A Rocío ya le entraba toda  por el coño y el ano, y a la aprendiz más de media polla en el coño y empezamos a disfrutar de su ano,  era tan pequeña que la comparación con mi enorme estaca era gigante, aún así logró meterse ¾ de polla por el culo, gemía como un cochinillo al que estuvieran matando, pero no se bajaba ni dejaba de rebotar sobre mi.

No era una relación, no quedábamos a tomar cañas o salir a pasear, y en el instituto solo nos mirábamos para secuestrarnos unos a otros para sesiones de sexo improvisadas. Llegó  un momento en que me harté de aquellas 2, como había cambiado el tema, de matar por estar con una a follarmelas tantas veces que me sentí hastiado, no daban más de si. A Rocío la dejé de lado en las sesiones de sexo,  aunque la ayudaba en todo lo demás, consiguió sacarse matricula y entrar en la universidad, hoy en día es asistente social y ayuda a la mujer maltratada. La aprendiz fue al revés, era una estudiante normal y con el paso de las sesiones se le fue a la mierda el curso, tuvo que repetir, pero a ella me la seguí follando hasta final  de curso, me daba más morbo a  esas alturas.

Quedaba 1 mes para el final del curso, y a esas alturas era difícil encontrar una alumna mayor de 18 soltera que no hubiera pasado por mi de alguna manera, yo ya no le hacia ascos a nada, pensé que todas merecieran disfrutar, así que bajé el listón queriendo regalarme a las chicas menos populares, más “feillas” o con kilos. Aquí lo pasé mejor, algunas aún eran vírgenes, y desvirgué a 2, mientras que a otras no les entraba mi polla así que disfrutábamos de sexo oral y masturbaciones. Siempre podría desahogarme con Rocío o la aprendiza.

Como os dije,  sorprendido me encontré cuando me harté de ellas, así que   siempre lograba que alguna de las que ya me había tirado cayera de nuevo, no eran tan fogosas ni tan profundas, pero en la variedad esta el gozo.

Yo me convertí en un carbón, en ese chico que no quería ser, un capullo arrogante que se creía superior, y aunque objetivamente pienso que lo era, al comentármelo Marina en una de las pocas veces que me la volví a tirar, me dejó pensativo. Eli me había avisado, yo no quería ser así, pero tenia a  la mitad de las chicas del instituto persiguiéndome, mi mentalidad de adolescente me volcaba en esa dirección. Estaba retomando el tiempo perdido, por así decirlo, gané un barbaridad de experiencia y aprendí a tratar a una mujer según su forma o tipo, hasta ese momento era, en el sexo, un empollón  sin experiencia en el tiempo,  al salir del instituto era una maquina de follar que buscaba retos. Salvo Rocío, ninguna se metía mi polla entera, y la mayoría no pasaba de la mitad.

Ahora he de hacer un inciso, me ha costado mucho elegir quien seria la última de las 3 alumnas que os relato. Como os he dicho,  las sesiones con todas eran bastante iguales, y solo algunas merecían la pena ser relatadas. Al final me he quedado con 2 historias, no podía dejar pasar ninguna.

Pamela -  La diosa de ébano.

Andaba algo absorto, las sesiones de sexo con Rocío y la aprendiz eran salvajes, pero llegó un punto en que no avanzábamos, me cansé de ver sus cuerpos desnudos, ya no me excitaba nada más verlas, tenían que trabajar mi pene un buen rato para lograr que me empalmara. Así que fui apartándome de ellas,  más a Rocío que a la aprendiz, volví a la caza,  buscando……..algo diferente.

Lo encontré en Pamela, una chica de mi curso, pero de otra clase, era un poco tímida y callada, sin muchas amigas,  llevaba solo 2 años en España. Sus padres eran de costa de marfil, y habían venido en busca de trabajo, hablaba y entendida bien el español, pero lo hacia con un toque francés, que hablaba perfectamente.

Me fijé en ella por su piel, esa chica era negra, no morena ni tostada, era de un negro brillante, liso y  atractivo. Media 1,75, tenia el pelo negro, suelto, media melena cayendo hacia un lado de su cara y siempre liso, supuse que debía alisárselo todos los días por que si no lo hacia se le encrespaba, pero eso le daba  más morbo a una cara espectacular. Sus ojos eran marrones,  la piel de su cara no tenía imperfecciones, era muy guapa,  lo mejor es que tenía unos labios enormes, hinchados, se ponía algo de lápiz de labios rosa que contrastaba con su oscuridad, como el blanco de sus ojos. El físico era fácil de adivinar, llevaba siempre camisetas con botones, bien ceñidas, abrochadas por encima de sus pechos, eran prominentes y el sujetador le daba una figura deliciosa. Como casi todas las chicas de la época, llevaba un pantalón ajustado desde su cintura hasta las rodillas, allí cambiaba algo y se abrían un poco en forma de campana, ya fuera vaquero o de tela. Lo que no tenían las demás era su espectacular trasero, parecía que le fuera a reventar la tela, se le marcaban bien las bragas, y  cuando andaba le retumbaban las nalgas  de forma que todos los tíos clavábamos nuestras miradas en ella, no lo buscaba ni se contoneaba, le salía de forma natural. Más de uno no pudo resistirse y al pasar ella por su lado la daba un cachete en el culo, al principio ella se enfadaba mucho, pero con el paso del tiempo llegó a aceptar que su culo provocaba aquello, pese  que no esta bien. Era un culo de negra, de esos que generan envidia, bien colocado, grande  y redondo.

No me fue difícil iniciar una relación de amigos con ella, como digo,  era una solitaria, así que cualquier muestra de cariño o afecto era bien recibida. Durante una semana me trabajé su  amistad, hasta la defendí de un chico, que como os digo, no se resistió y la dio un cachete en el culo. Ella casi ni reaccionó, ya lo veía normal, pero le abronqué. Después charló conmigo, su acento francés me derretía, pero como no sé como escribirlo, siempre que ella hable,  lo podéis imaginar.

-YO: no deberías dejarte manosear.

-PAMELA: te agradezco tus palabras, pero casi ni me importa.

-YO: no está bien que te dejes, mereces un respeto - la acariciaba un brazo, ya la tenía en ese punto de confianza.

-PAMELA: si yo no les dejaba, pero es que no me hacían caso, y no quiero ir a las profesoras y ganarme enemigos, así que ya me da igual, les dejo y así todos contentos.

-YO: ¿Todos?, No creo que tu estés contenta.- no podía, ¿O si?

-PAMELA: bueno, no me gusta, pero……….

-YO: ¿Que?

-PAMELA: pues que…….sabes,  no tengo muchos amigas, ni menos chicos, no hay más africanos o descendientes, y por ser…..negra, los chicos no se acercan a mi, así al menos me siento……..

-YO: ¿ …….Deseada? - asintió un poco avergonzada por reconocerlo.

-PAMELA: no está bien,  supongo, pero me vale.

-YO: bueno, eso es por que tú quieres.

-PAMELA: ¿Por que?

-YO: hombre, no te creas que los chicos lo hacen con todas, solo contigo, y es normal………- la dejé botando para que preguntara.

-PAMELA: ¿Normal por qué? - hice como si me costara responder.

-YO: pues por que tienes un trasero espectacular, el mejor culo del instituto de largo, yo también me he fijado, y tú lo sabes, si quisieras podrías ponente unos pantalones más sueltos y así disimular, pero vienes siempre tan ……..apretada,  que a tu paso vas dejando a todos tiesos, ¿Cómo resistirse a golpearlo? - se abrumó, era una verdad como un templo.

-PAMELA: bueno, si, un poco, pero también es que todos me quedan así, me cuesta un mundo ponerme los pantalones, en las tiendas me pruebo muchos, pero……..

-YO: ……..los llenas, joder, es que lo tienes enorme, pero no en el mal sentido, es precioso y verte caminar de espadas es un pecado.

-PAMELA: jajjajaja muchas gracias, la verdad es que tenia algo de complejo pero empieza a gustarme, tendré que sacarle partido si quiero salir con chicos de aquí.

-YO: ¿De aquí?

-PAMELA: claro, yo ya salía con chicos en mi país ….- se indignó un poco -  ¡Que te creías!, Si ni soy virgen - se dio cuenta de que su comodidad en la conversación la había soltado la lengua de más, pero normalicé la situación.

-YO: ni lo pongo en duda, desde luego tenías que arrasar allí, y es una pena que aquí no te vean así, como te veo yo, una mujer espectacular - puse mi mano sobre una de sus piernas.

Mis palabras calaron en su cabeza, y me miraba como si hubiera dado en el clavo de un impedimento en su mente, hasta el punto en que debió recordar algo, ¿Las conversaciones de chicas en el baño  sobre mi?, Así que sonriendo, y tratando de disimular, me miró a la polla.

-YO: si, yo también tengo mis problemas - me agarré la estaca por encima de la ropa, se sobresaltó.

-PAMELA: perdona, no quería decir……- se ruborizó - ….¿Que problemas?, ¡Si eres el más popular y  cada semana andas con una distinta colgada del cuello!

-YO: pues si, pero no…..vamos, que busco……pero ninguna me………..llena, por así decirlo …..- volví a apretarme la entrepierna con la mano - …es difícil encontrar a una mujer que sea capaz de………aguantar.

Se le notaba en la mirada que aquellas palabras resonaron en su cabeza mientras le comentaba alguna otra cosa como si lo que hubiera dicho no tuviera relevancia.  Al ser viernes quedé con Rocío y la aprendiz para ir a su casa, pero antes invité a Pamela a tomar un helado, ya era primavera y el calor aumentaba, seguimos charlando de su vida allí, de su adaptación, de mi operación…….Después, acompañándola al metro para que se fuera a casa,  entró en una tienda y salió con un par de bebidas, se esas en vasos de cartón y tapa de plástico, se bebía una ofreciéndome la otra, bebí, y la hizo mucha gracia. Dándome 2 besos en la mejilla antes de irse.

-PAMELA: ya me contarás el lunes.

No entendí el comentario, y me fui a casa de Rocío. (Las siguientes 3 horas podría dedicarle 1 o 2 relatos largos, pero no lo haré, entre otras cosas por que no me gustó quien fui, como me comporté y lo que ocurrió, se puede decir que es lo más cerca que he estado nunca de la violación.) La casa de Rocío no estaba lejos, y fui andando, según avanzaba noté un calor creciente en mi, un calor que empezó como un hormigueo, y fue aumentando hasta abrasarme bajo la piel. No sudaba,  no era el tiempo,  ni la ropa, era yo. Llegado un momento se me puso dura, sin motivos ni provocaciones, la gente me miraba por la calle pero me daba igual, estaba ido, para cuando llegué con Rocío estaba ahogado, abrasado y con una erección de caballo. Sin mediar palabra, cogí a  la aprendiz y me la llevé al cuarto, nos desnudé, la abrí de piernas y sin más la penetré, estaba rebosando de lujuria, en 10 minutos ya la tenia corriéndose y en 20 comencé a penetrarla más profundamente de lo que solía, sin cuidado. Como era normal, la destrozaba,  golpeaba la pared de su útero con mi glande, pero en vez de parar o frenarme, seguí golpeando, sus gritos ya no eran de placer si no de dolor  pidiendo ayuda, entró Rocío y me tuvo que parar, y le costó. Cuando me di cuenta de  lo que pasaba, me quité de encima a la aprendiz y le arranqué la ropa a Rocío, en un cuarto de hora la tenia en la misma situación que con la aprendiz, pero metiéndosela toda, después de 40 minutos sin parar, sin correrme y sin notar que me calmara,  sus gemidos de placer pasaron al silencio y del silencio a la suplica de que parara. Rocío se había corrido unas 6 veces, y yo no paraba, no podía, y se derrumbó en la cama medio ida, yo me enfadé por que no se movía, me quedé de pie,  quemándome la piel, con un fuego interno ahogándome,  y una erección bestial después de haberme follado durante más de 1 hora a 2 chicas sin correrme. No entendía nada, miré a la aprendiz y su cara era de pánico, de miedo por que la volviera a tocar. Tomé conciencia, y salí de allí pitando, cogí un taxi y fui derecho al gym de Eli, la llamé diciéndola que me daba igual que estuviera haciendo, que desalojara el gym por que iba para allí,  a reventarla.

Un dolor en mi erección empezó, seguía tiesa, sin bajar y sin que mi cuerpo pudiera hacer nada, y mi mente no lo entendía. Cuando llegué al gym y subí,  estaba Eli y la monitora cubana, pregunté que hacia allí, no le había dado tiempo de recoger me dijo, razoné por 1º vez en hora y media, y pedí que se quedara, le  dije que en ese momento no confiaba en mi mismo y en que pudiera hacerla daño.

Le conté a Eli lo que pasaba mientras me desnudaba, la cubana alucinó al ver mi polla, y Eli al verme desesperado, sabia que aquel no era yo, estaba ardiendo, solo quería que alguien apagara mi fuego, y los gestos de cariño preocupados de Eli no ayudaron, me abrazó y no aguanté la sensación de mi falo chocando con su cuerpo. La rompí la ropa, la tiré al suelo y me la follé salvajemente, ella se dejaba hacer, no quedaba otra ante mi abrumadora fuerza,  de refilón veía a la cubana desnuda y abierta de piernas masturbándose con energía,  pero me daba igual, hasta ni miraba a la diosa que tenia empalada debajo de mi. Durante otra hora me la follé sin parar y sin correrme, de vez en cuando ella se corría y pedía cambio de posición, o que ella llevara el ritmo,  para que no le doliera, pero no tardaba mucho en que la volvía a hacer daño. Estaba fuera de mi, era un potro desbocado, se la metí por el culo, y  otros 20 minutos así,  Eli ya estaba agotada, hastiada y sin fuerzas.

La cubana se ofreció, orgullosa, a continuar el testigo, mal hecho, no estaba en mis cabales, la reventé tan fuerte que en menos de 30 minutos ya la tenia gritando de dolor, pero no paraba, creo que se llegó desmayar varias veces, su cuerpo era inerte. Eli volvió en si y me separó de ella, me sentó y me hizo una mamada de tal forma que de cualquier otra manera  ya estaría eyaculando, pero nada, llevaba 2 horas largas,  me había follado a 4 mujeres distintas, sin eyacular, ni la erección bajaba,  sin que se me pasara el calor n el dolor. A la desesperada, Eli se chupó un dedo y me lo metió por el culo, buscando el punto G del hombre, ya lo habíamos ensayado en mi aprendizaje,  no me había gustado, pero ahora me daba igual, solo quería que aquello parara.

No se dónde tocó, pero por fin,  casi después de 3 horas y con el número de emergencias marcado en el móvil, eyaculé, reventé como un animal, se me pasó el dolor pero seguía abrasado  y con la polla dura. Ya con la ayuda de la cubana, vuelta a la consciencia,  siguieron chupándome la polla entre ambas, con un dedo metido por el culo, en 20 minutos eyaculé unas 4 veces, con cada una de ellas, mi polla perdía fuelle, y mi cuerpo se relajaba.

-ELI: dios mío, menos mal, esto ya esta casi normal, ¿Qué coño has tomado?

-YO: nada, estaba tomando algo con una chica, luego he ido a ver a unas amigas y me sentía ya así, me las he tirado pero las he reventado, he venido aquí y ya me has visto.

-ELI: ¿Has tomado viagra o algo?

-YO: ¡¡Que va, ni que me hiciera falta!! Ya los sabes.

-CUBANA: esto no es viagra, esto es una mierda africana, he oído hablar de ella, se la dan a los guerreros antes de las batallas y  antes de casarse para empezar la noche de bodas y asegurar virilidad.

-ELI: esa chica, con la que has tomado algo, ¿Te ha dado a probar algo?

-YO: no, nos hemos tomado unos helados, yo mismo los compré, luego solo unas………- “MALDITA ZORRRA, LAS BEBIDAS”.- ………..¡¡Que guarra,  me ha metido algo en la bebida!!

Pasé una hora más con ellas dos, tranquilizándonos y retomando un estado natural. Las había partido, la cubana efectivamente se había desmayado un par de veces y Eli estaba totalmente escocida, nos duchamos con cuidado de no volver a levantar el ánimo y me volviera el efecto. Pasé el fin de semana tranquillo en casa, Rocío me llamaba por que le había encantado y quería repetir, parecía desear que la dejara ida. Decidí vengarme de Pamela, ¿Por qué lo habría hecho? Llegó el lunes y en el descanso fui directo a ella.

-PAMELA: ¿Que pasa?, ¿Que tal lo has pasado? – una sonrisa maliciosa hacia destacar sus grandes y limpios dientes blancos.

-YO: pues abastaste mal,  puta loca, ¿Que coño me diste?

-PAMELA: unas gotas de una cosa que guarda mi padre antes de tirarse a mi madre, no veas como gritan jajaja.

-YO: muy gracioso ¿Y las has probado?

-PAMELA: ¿Yo? Que va, me pareció divertido dártelas.

-YO: ¿Por qué lo has hecho?

-PAMELA: por que sé que vas detrás de mi, no soy boba, me ha llegado el turno, ¿No?, pues si me quieres tenias que sufrir un poco, que fuera diferente conmigo, que me demostraras estar a la altura.

-YO: pues lo has logrado, casi parto a 2 compañeras tuyas, y he destrozado a otras 2 mujeres adultas., ¿Te parece suficiente?

-PAMELA: ¿Había 2 en casa de Rocío?  Te seguí, escuchaba los gritos de Rocío  a través de la puerta y luego en el gym,  lo vi todo por una ventana del callejón….. - me quedé asombrado -….. que sepas que me hiciste correrme un par de veces, me hacia un dedo cada vez que veía como las tomabas sin piedad.

-YO: muy bien, las cartas están sobre la mesa, ¿Y ahora? - se acercó a mi, acariciando mi pecho, le levantó poniéndose de puntillas y quedándose a milímetros de mi cara.

-PAMELA: ¿Ahora?, Ahora me vas a follar como lo hacías con ellas, mañana mis padres salen por la tarde, después de clase,  vamos allí y me vas a hacer sentir mujer…….  -  me besó, de forma caliente, con sus labios jugosos y grandes, cuando la pillé el ritmo metió su lengua en mi boca, de forma obscena con movimientos lentos pero pasionales, la frené un poco por que si no le ensartaba allí mismo, entre el enfado y la fogosidad. Se dio la vuelta y poniéndome el culo en la polla se restregaba -…. mañana te veo - y dando un golpe de cintura final se fue, ahora si,  contoneándose sexualmente.

El plan era claro, llamé a Eli para pedir consejo, y me imploró que reventara a aquella furcia, una idea se gestaba en mi cabeza. Llegó el día siguiente, y ella venia preparada para la guerra, una camisa tan ajustada que no dejaba lugar a la imaginación, con más botones descorchados de lo normal, se la veían bien las tetas y el comienzo de su sujetador, con el resto de botones aguantado de forma titánica. Lo que me mató a mi,   y a  todos lo tíos, fue su falda, la 1º vez que la vi así, era azul marino,  de tubo, elástica, le llegaba por las rodillas, sin medias, ni señales de ropa interior. Mi mirada, y la de todos,  se clavó en su culo, la parte de la tela de había entre sus nalgas estaba tensa, tanto que la costura estaba al máximo, se notaba la separación entre las telas y los hilos soportando a duras penas. Al descaso la llevé al baño y nos besamos apasionadamente, como el día anterior, pero esta vez la levanté la falda y le abrí la camisa, tenia un cuerpo perfecto, un vientre liso y unas tetas preciosas debajo del sujetador, al meter mi mano por su falda y levantarla un poco, cosa que me costó debido a la tirantez de la ropa, certifiqué que allí no había  bragas,  ni tanga, masajeaba por encima de su coño y con la humedad creciente metí un dedo  y luego 2  en ella, mientras seguíamos besándonos como animales en celo.

-PAMELA: para,  o no llegamos a mi casa, está todo preparado allí.

-YO: te voy a destrozar, vas a arrepentirte toda tu vida de lo que me has hecho.

-PAMELA: ya veremos, yo no soy una de estas niñatas, yo me he follado ya a muchos que la tenían grande en mi país.

Lleve mi boca a sus tetas, pero por desgracia sonó la campana de vuelta a clase, llevé mis dedos manchados de sus flujos a su boca,  los chupó,  antes de medio vestirse y salir de allí. Llegué tarde a clase, me tuve que hacer una paja rápida en el baño. Las horas se me hicieron eternas, mi cabeza pensaba en como poder tirármela, de forma que le gustara al inicio pero luego rogara perdón. Al salir de clase fuimos por el metro a su casa, durante todo el viaje nos besábamos y la metía mano, acababan siempre mis dedos en un trasero, la tela estaba tirante pero se notaba a leguas que tenia el culo como una pierda, mientras nos comíamos la boca el uno al otro. Había sitio para sentarse pero ella se sentó encima mía, nos daban igual el resto, estabamos ella y yo solos en el universo. Al salir del metro ella iba delante y yo detrás, dándola con el bulto  duro en su trasero, andábamos mal, de forma torpe, pero sin separarnos.

Subimos a su casa, la visión de ella subiendo las escaleras delante de mi era evocadora, no me reprimí y le daba cachetes, con cada golpe aumentaba la fuerza, aseverando que su culo era mármol, casi ni se movía al golpearlo. Al pararse para sacar las llaves, me pegué a su trasero y besándola por el cuello daba pequeños golpes con la cintura en su culo. Le costó una eternidad abrir la puerta, se le cerraban los ojos mientras mis caricias la calentaban, no atinaba con las llaves, me harté y la estampé contra la puerta,  cargando todo mi peso sobre ella, le cogí las llaves y sin dejar de frotarme contra ella, abrí la puerta de golpe. Eso lo tenia pensado, al abrir, cayó de bruces hacia delante, casi no le dio tiempo a poner la manos y quedar a 4 patas, debido a la fuerza y la rapidez de la caída se le rompió parte de las costuras de la falda, dejándome ver parte de su ano, la tela cedió, y con ella sus nalgas aprisionadas que se iban abriendo, intentó levantarse pero no la dejé, la di una patadita en el culo para que fuera a gatas, mientras me desnudaba. No tendría piedad, no habría compasión, no era una mujer a la que dar cariño, si no un trozo de carne que iba a masacrar.

Debido a su andar a gatas, con cada paso se el rompía un poco más la tela, para cuando llegó al sofá la tenia rota del todo, aún aguantaba en la parte más alta en los riñones, pero se le había rajado por toda la línea de su culo hasta su pubis, Se quiso levantar de nuevo pero no la dejé, ya totalmente desnudo,  me puse de rodillas detrás de ella y metí mi polla por la raja de su falda, entre sus piernas, sobresaliendo claramente, la imagen podía confundirse de la de un travestí, con falda y sin ropa interior, con  una erección, pero era yo desde atrás. Agaché mi cuerpo y le rompí los botones de la camisa tirando de la tela, levanté su torso para quedar de rodillas los dos,  conmigo pegado a ella por detrás, mientras besaba su espalda y hombros,  llevé mis manos a sus tetas y de un tirón le saqué el sujetador, sin desabrochar ni nada.

-PAMELA: ¿Me vas romper toda la ropa?

-YO: te voy a romper todo - llevé mis manos de sus tetas a la parte más baja de su falda y tiré hasta que las costuras cedieron, mientras ella giraba su cabeza para besarme con su lengua y sus labios carnosos, sabía usarlos.

La rompí la falda en totalidad quedando solo la parte de la cintura, entonces la desabroché la cremallera y se lo quité. Ya con los 2 desnudos, frotaba mi tranca  por su culo, abriendo sus labios vaginales, me estaba empapando la polla, miró había abajo y entonces la vio sobresaliendo con cada movimiento.

-PAMELA: ¡¡Dios!! Era cierto, calzas una buena polla, va a ser divertido.

-YO: puede que al principio, pero ya te lo he dicho, vas a desear morir.

Bajé una mano a su intimidad por delante, dirigí mi glande a su coño y una vez colocado, embestí, dando un salto en el mismo sitio abriendo la boca con un grito corto. Devolví mis manos a sus tetas, las tenia duras como todo el cuerpo, terso,  con cierta aspereza en la piel, con unos pezones enromes y negros,  erectos. Agarrándoselos con fuerza comencé a mover la pelvis, con cuidado al inicio, pero con cada embestida la llegaba más adentro, ella soltaba un grito corto en cada una de ellas, hasta que la velocidad era tan alta que solo había un grito continuo, cogía aire y seguía. No podía penetrarla más por que su enorme y duro culo era una pared sobre la que rebotaba, el sonido era hipnótico, estuve así 20 minutos con ella buscando con sus labios y manos mi cara, de la fuerza  caía hacia delante pero la volvía a levantar. Su interior era como ella, duro y terso, sentía como me presionaba la piel, no todo el tiempo, si no por fases, controlaba sus músculos vaginales,  cerciorando que tenía aguante.

La puse a cuatro patas y allí si la penetré más profundamente, ya no gritaba, respiraba entre golpes a su trasero, llevé mis manos a sus nalgas y las separaba bien, era difícil, estaban muy duras, pero logré penetrar casi del todo, en esa posición y frotando su punto G llegó su primera corrida, fue una fuente y cayó tumbada gritando algo en francés. No la dejé respirar, me adelanté  la coloqué las piernas juntas, pasando yo por encima de ellas, totalmente tumbada boca abajo dirigí mi falo a su coño, separando bien sus nalgas de nuevo y la volví a ensartar, coloqué los brazos en posición dejando caer mi pelvis para luego levantarla. Percutía sobre su trasero, el ritmo ya era tan rápido que su culo era gelatina en un terremoto, lo tenia terso pero ya no le daba tiempo a su piel a colocarse antes del la siguiente embestida. Esa posición incide directamente en el punto G, así que en menos de 15 minutos se corrió otras dos veces, arrastrándose por el suelo para alejarse de mí,  gritando, ya en algo africano,  pero la seguía, sin perdón.

Pasó la 1º hora y entre combustiones  me corrí sin parar dentro de su cuerpo, me senté en el sofá, satisfecho, ella se dio la vuelta rápidamente y de rodillas agarró mi polla algo flácida, y con ambas manos pajeaba mientras se la metía  en la boca.

-PAMELA: esto no ha acabado.

-YO: claro que no, no ha estado mal como calentamiento - mi rabo se puso duro de nuevo al ver su ansia.

Me la miró, la 1º vez que la tenia delante totalmente erecta, el blanco de sus ojos se hizo evidente, pero reaccionando siguió a lo suyo, con energía, movía su lengua como una profesional y sus labios carnosos rodeaban mi polla, se metía gran cantidad sin noticias de arcadas o malestar. Lo estaba haciendo bien.

-YO: así no vas a lograr que me corra ….- la piqué, y cayó, sorprendida por mis palabras falsas, quiso aumentar el ritmo y la velocidad, pero se le salió la cadena varias veces –….. anda, déjame a mí.

La levanté y la puse de espaldas en el sofá, la abrí de piernas y vi como goteaba de fluidos y semen, con algo de reparo separé sus labios mayores, eran negros y  contrastaban con su interior rosado,  y el clítoris  enorme. Me comí su coño como todo un experto, la masturbaba con los dedos, mientras trabajaba su monte de Venus con la lengua, estaba totalmente rasurada me fije mientras metía mi lengua en su interior. Se volvió a correr, continué haciendo lo mismo hasta la 2º corrida,  ella gritaba groserías y se frotaba las tetas fuera de si, se mordía los labios de forma violenta,   para aguantar mejor, después de la 3º  estaba hecha una fiera.

-PAMELA: dame polla carbón, ¡¡DAME POLLA!!

-YO: no sé, ando algo desanimado, quizá si me dieras unas gotas de lo del otro día……...

Me miró extrañada, pero mirándome comerle el coño  la tenia loca, se fue corriendo a un cuarto y volvió con un frasco que me dio, tirándose sobre el sofá masturbándose.

-PAMELA: solo unas gotas y me podrás follar durante un buen rato - me la jugué, cogí el frasco y le di un sorbo, no mucha cantidad, pero si más de unas gotas, ella puso cara de pánico.

-YO: así sabrás lo que sintieron exactamente …..- me lancé a sus tetas, a lamer sus pezones mientras jugaba con ella, se dejaba hacer a  la espera.Noté el calor incipiente, y pasados 10 minutos ya estaba como el otro día, la pegué a mi y la penetré, del todo, rocé mi glande con su útero, dio un grito de dolor agudo, la saqué un poco, dejé que se acomodara con un ardor en mi interior enorme - ……esto es lo que querías, ¡¡Aquí lo tienes!!

Me la follé, en todo el término y usos de la palabra, durante una hora en esa misma posición,  se corrió no menos de 5 veces pero aguantaba, la cambié de posición y la penetré por detrás a lo perrito otra hora más,  y otras 4-5 corridas. Sus gritos era desatados, la siguiente media hora la pasó en silencio, se movía  pero callada.

-PAMELA: para……..por favor………..me voy, me partes………. me duele - la ignoré.

Llevaba ya 2 horas desde que me tomé las gotas, y ella estaba rendida,  ya ni rogaba que parara, estaba justo en el punto donde la quería. Paré, ella cogía aire a duras penas, me recosté sobre ella.

-YO: me he cansado ya de tu coño …..- respiró aliviada - …..ahora te voy a dar por el culo…. - se removió como poseída por mis palabras, la sujeté -….. ¿Querías que te destrozara como a ellas?, ¡¡Pues a ellas las di por el culo, es tu turno!!

Cogí un poco de todos los fluidos que de ella emanaban y unté su ano, metí un dedo y comprobé que no era virgen por allí, era demasiado fácil, metí dos, todo esto sin dejar de follármela por el coño, metí 3, se volvió a correr, metí 4 dedos, estaba fuera de mi. Cuando la vi abierta lo suficiente, saqué mi polla de su coño y la clavé en su ano, gritó fuerte, tenia la cara desencajada, cayó a plomo sin moverse sobre el sofá, pero yo solo había empezado, agarrando su cintura me la follé por el culo otra hora más, ya ni se corría, no tenia más o no lo disfrutaba, solo sufría el castigo que se había ganado.

Llevada ya casi 4 horas follándomela desde que tomé las gotas, casi sin darme cuenta me había corrido dentro de su ano, pero seguía tan duro y firme que  llamé a Eli para que viniera. Tardó media hora en la que seguí destrozando su coño, se desmayó una vez,  paré,  dejé que se recuperara, y cuando volvía en si, la volvía a penetrar por el culo, hasta que se volvía a desmayar, y repetía la operación.

En unos de los “descansos”, con ella desmayada y el culo en pompa, llamaron la puerta, abrí con cuidado de que no fuera su familia, ¿Que hubiera sido de mí si su padre entra y ve a su hija desnuda,  medio muerta,  con un agujero como un puño cerrado en su culo? Era Eli, al entrar mi miró, estaba rojo,  con la polla dura,  palpitando en el aire, miró a la chica y vi compasión en sus ojos.

-ELI: ¡¡¿Que la has hecho? Por dios!!

-YO: la he reventado durante una hora, como me dijiste,  luego  he tomado un sorbo de lo que me dio y  llevo 4 horas sin dejar de penetrarla, y sigo ileso………..o me ayudas o la mato.

-ELI: ¡¡¡Madre de dios!!! Mírala a la cara,  está como Carla cuando le metí el consolador enorme por el culo.

Me sentó en el sofá, y revisando que la chica estuviera bien, me dedicó una mamada perfecta,  metió un dedo por el culo, no me gustaba pero era necesario, de forma que me corrí al poco tiempo. Ya desahogado, Eli se desnudó, y se puso encima de mí, ensartándose. Pasé otra hora tirándome a aquella diosa de gym, con Pamela hecha un cojín en el sofá, sin moverse, recobró la consciencia, parpadeaba al menos,  pero no se movía.

Eli logró sacarme follando las 3-4 corridas necesarias para apagar mi fuego, yo la saqué por lo memos 10,  las últimas por el culo, sin cambiar de posición, me lo pidió así por que tenia el coño escocido del otro día, y le estaba poniendo la piel  en carne viva.

Pasada hora y media, y ya agotados de follar, nos duchamos, llevamos  el cuerpo casi inerte de Pamela al baño y la bañamos de arriba abajo. La pusimos algo de ropa y la dejamos acostada en la cama. No dijo ni una palabra, ni hizo gesto alguno, me había pasado con ella, lo sabia, pero su traición me abrió los ojos, las mujeres también podían manipularme y usarme. Salimos de su casa.

-ELI: oye, no puedes ir llamándome cuando te pasen estas cosas, tengo cosas que hacer, estamos siguiendo las clases de sexo después, con algunas alumnas nuevas y los monitores.

-YO: lo siento,  pero sabía que eras la única que podía ayudarme.

-ELI: no puedes volver a dejar a una chica así, ¿Me oyes? Te lo advertí,  a saber lo que hará cuando se recupere.

-YO: tranquila, no pienso volver a tomarme nada de esa mierda, pero tiene lo que quería de mí, otra cosa es que yo  la  sobrepasara.

-ELI: ¿Y como no lo ibas ha hacer? Tu pedazo de polla y esta mierda no deben volver a coincidir - sacó el frasco de su bolsillo.

-YO: ¿Que haces con eso?

-ELI: me vendrá bien para las prácticas, quien sabe.

Me dejó en casa con el coche y se fue.

De Pamela no se supo nada en toda una  semana, no fue al intitulo, llamó para decir que estaba enferma. A la siguiente semana apareció, mucho más recatada y con ropa ancha de deporte, andaba como si hubiera venido a caballo, totalmente escocida y dolorida. Al sentarse lo hacia despacio, se llevó hasta un cojín para la silla. Su actitud fue de fantasma, la había bajado los humos, hablé con ella pero ni me miraba a la cara, se protegía el cuerpo con los brazos. Me dijo que su padre andaba enfadado, se creyó lo de que estaba enferma hasta que no vio el frasco del elixir, se inventó una historia de que lo usó con un chico,   no le dijo quien, y la castigaron severamente, pero vieron que su cuerpo y su mente estaban dañados, su madre la había ayudado con unas pomadas y masajes.

-YO: pues siento tu dolor, pero eso te pasa por ir de lista, la próxima vez que quieras divertirte, ve con cuidado, o te volverás a encontrar a un pez más grande que tú - la levanté la mirada y la besé fuertemente, ella no quería. No volvimos a hablar

No se como,  el rumor de lo ocurrido llegó a la gente, yo no abrí la boca y no entendía por qué lo haría ella, supongo que ataron cabos  al verme con ella unos días antes. No se decía nada del frasco, pero si de que la había reventado, eso no ayudó a su vida social, ya que muchas chicas habían pasado por mi, y no se tiraron una semana en casa de reposo, pobres ingenuas,  si supieran lo que había sufrido realmente.

Karin - La estudiante de intercambio.

Esta historia es bastante corta, el último año se unió a nosotros una estudiante de intercambio, de Suecia, se llamaba Karin,  con un apellido largo, tanto que nadie sabio pronunciarlo, y menos escribirlo. Más que hablar, escupía el castellano, palabras sueltas,  sin consonancia en sexo, género y número, como Tarzán. Había estudiado español en su  país, y lo perfeccionó bastante, aunque a final de curso se le escapara alguna palabra mal colocada, o se quedara pillada 3 segundos buscando una palabra, rumiándola en su idioma.

Físicamente os lo podéis imaginar, una sueca de las películas de Pajares y Esteso. Alta,  pasaba del 1,82, rubia platino con media melena, lo suficiente para ponerse una coleta corta, espigada, siempre iba con mayas térmicas o leggins oscuros, y algún jersey o vestido que le bajaba hasta taparla a duras penas la cintura. Solía ir al principio con zapatos de tacón medio, pero le recomendaron que se pusiera  algo menos llamativo, era increíble el poder de atracción que tenían sus andares con el sonido de sus tacones en el suelo, y más con un par de tetas enormes que tenia, y rebotaban con sus andares.

No se por qué, seria cuestión de convencionalismos de su país, pero no parecía darse cuenta, o no le importaba, ir con generosos escotes que hacían ver a la perfección como sus tetas vibraban al andar o moverse,  o  ropa ceñida que hiciera notar  cada uno de sus movimientos, y por ende, atraer la mirada de todo macho sobre la zona. Cuando se agacha a  coger algo,  casi se podía oír el sonido de las pollas de mis compañeros sentados golpear la mesa debido a una erección instantánea. Cuando hubo más confianza, alguna chica le decía que se tapara un poco, que las dejaba en ridículo,  pero no hacia caso o no entendía el por qué.

La cosa empeoró cuando se fue pasando el frío, aún en primavera,  las chicas solían ir sin el abrigo pero bien tapadas, pero  ella era del norte de Europa. Llegaba vestida como siempre, pero cuando le daba calor se quitaba el jersey o el vestido, dejando su cuerpo al descubierto, con los leggins ajustados y una camiseta interior pegada a su piel. Sus pechos, que ya eran prominentes, se hacían evidentes, con  su sujetador enorme debajo, los tirantes del sostén y de su  camiseta interior soportaban el peso estoicamente,  pero tan estirados que dejaban un hueco entre ellos y  la  piel de sus hombros y tetas,  dejando ver  gran parte de sus pechos. Ella parecía tan normal, sin darle importancia a que mis compañeros babearan mirándola, y las chicas la observaran con odio. Tengo que decir que los profesores masculinos la sacaban a la pizarra continuamente mirándola,  tan embobados como el resto. Karin andaba escasa de culo, o al menos la comparación entre el pecho y su culo era muy desigual, no ayudaba a que sus piernas estaban bien formadas, muslos anchos y gemelos duros del uso de zapatos.

Era de actitud jovial y alegre, no parecía consciente del poder que ejercía sobre los hombres, y se abrazaba con todo el mundo, abrazos largos y fuertes. Lo único más sensual que ver como ella se abrazara a un tío, y el tenia que girar la cadera para que no notara su erección, era verla abrazar a una mujer, y aplastar sus tetas contra las suyas, eso las altas, las más bajas se tenían que hacer hueco con la cabeza entre sus senos. Su pelo era rubio platino, pero con el paso de las semanas fue poniéndose mechas de colores pastel, un mes de cada color diferente, cuando ya tenia todo el pelo de colores se ponía todo el pelo de un solo color, rusa fucsia o azul relámpago.

Retomemos en el tiempo, creo recordar que esto pasó después de iniciar mis sesiones con Rocío y la aprendiz, pero bastante antes de Pamela, el rumor sobre mi era una grosería evidente, la gente me bromeaba en la cara y las chicas me gastaban bromas, las que me tiré, las que no se pudo aunque querían, y las que no. Todas me tomaron por un monstruo de feria, era el centro de todas las miradas y me gustaba aquel papel. Las charlas en los baños de chicas, el foro oficial femenino y megáfono de rumores por lo visto, según me dijo Marina,  era ya un desenfreno, hablaban de cómo me había follado y lo grande que la tenía, de las experiencias conmigo. Algunas que ni me había  tirado aún, o que no llegué a hacerlo, o ni me habían visto desnudo, hablaban como si hubiera pasados noches enteras a su lado.

Aquellas palabras debieron llegar al oído de Karin, esa semana tocaba rubio platino con mechas rosas en su pelo. Un día,  al inicio del descanso,  se me acercó a preguntarme si podía ayudarla con el castellano en los descansos quedándome con ella en clase mientras todos salían. Me ofrecí encantado, sobretodo al oírla hablar. No pondré mucha conversación, 1º por que no la hubo, y 2º por que su acento es difícil de escribir, pero os basta con saber que yo ya la había oído hablar, y no se le daba tan mal como en ese momento me quería hacer oír. Hablaba como si acabara de llegar, excusa barata para quedarse a solas conmigo. Me lo pidió sentado en unas escaleras, agachándose  y apoyándose con sus brazos estirados en el escalón donde estaba, apretando su monumental escote a  poca distancia de mi cara.

Ningún hombre hetero se lo hubiera negado, y no lo hice,  clavando mi mirada entre sus tetas, chocando una contra otra, sin cambiar de posición. Totalmente agachada hacia mí, se puso a dar saltitos y a aplaudir de emoción dándome las gracias, la visión de sus pechos abriéndose y cerrándose dejándome ver la junta del sostén, y parte de su vientre, me la empalmaron de inmediato. El remate fue que lanzó su cuerpo contra mi para abrazarme,  pero de tal forma que sus tetas me daban en la barbilla, y se quedó así unos segundos, se volvió hacia atrás y me pidió que la abrazara yo también, me decidí allí mismo,  me la follaría.

Me fui a poner en pie para abrazarla y dejar que notara mi pene palpitando, pero no me dejó y fue ella la que se recostó sobre mí tumbándose encima de mí literalmente, mientras me decía lo agradecida que estaba, con sus tetas cortándome la  respiración, una estaba tan arriba que la estaba hundiendo mi mentón en  ella. No solo se abrazaba, si no que se contoneaba o se movía, no se cual seria el verbo apropiado, no era estrictamente sensual, si no buscando una postura cómoda, lo hizo hasta que yo también quedé estirado del todo y nuestras pelvis se juntaron, dejándose notar el miembro tieso entre ambos,  con mis las brazos aún sin tocarla.

Se paró en seco, levantó la cabeza y mirándome de cerca me recalcó, con inocencia falsa,  que no la estaba abrazando, que si no le gustaba le haría un feo, encantado de la vida la rodeé con mis brazos y me  apreté con ella rodeando su espalda y sus riñones,  moviéndose de nuevo sobre mí. Como estabamos en unos escalones,  al estar rectos sobre ellos su cuerpo empezó a descender sobre mi por la pendiente, gracias a dios sus tetas hicieron tope con mi pecho y se quedó allí, no menos de un minuto.

-YO: que te caes  - llevé mis manos a su culo y agarrando una nalga con cada una tiré de ella hacia arriba, restregando desde su vientre hasta su cintura mi polla enjaulada,  hasta volver a darme con sus tetas en la mandíbula, eso la agradó y me volvió a abrazar de forma ya más sensual, con sus brazos recogidos dejando que la gravedad y su peso me aplastaran,

KARIN: gratias, no saber cuanto yo quiero aprender con usted -  hablaba mal   a posta,  pero como no se movía me daba igual, seguía con una diosa nórdica con tetas enormes comprimiéndose encima de mí,   con su culo agarrado firmemente “para que no se cayera”.

Decidí que, estando en la gloria, no me movería de esa posición hasta que ella quisiera, supongo que ella pensó lo mismo y con todos los compañeros fuera del edificio en el descanso, estuvimos así más de un cuarto de hora. Mis manos ya no solo agarraban, sino apretaban levemente, palpando su culo, y sitiando sus bragas, hurgando de forma traviesa. Estaba subiendo su cuerpo un poco para volver a dejarlo caer, oía como su boca se  hacia agua al lado de mi oído, o como se mordía el labio.

KARIN: ¿Y si empezar ahorra? - lo dijo levantado la cabeza y dejándomela a distancia de beso.

-YO: como tú quieras, pero yo me quedaría así el resto de mi vida - mentira, me estaba clavando los escalones por toda la espalda, pero la saqué una sonrisa. Sonreí yo,  la frase era algo compleja y  la había comprendido, entendí que no necesitaba esas clases.

Me tiró un pico, un beso dulce a los labios, sonoro,  de esos que se dan las chicas de hoy todo el tiempo, se levantó apoyando su mano en mi pierna,  peligrosamente cerca de mi bulto, extendió la mano para ayudarme a levantarme pero sin echarse para atrás. Como no podía ser de otra forma por las leyes de la física, al levantarme,  la tenia encima, con sus tetas pegadas al cuerpo, y al ser tan alta, casi cara con cara, con mi polla clavándose en su vientre bajo, quedamos así unos segundos, miró hacia arriba, y yo hacia abajo, vi una cara de niña pequeña, de no romper un plato, pero mordiéndose el labio inferior de lujuria, (Era increíble que hasta que no me lo dijo Eli, lo de morderse el labio no lo viera). Clavé mis ojos en los suyos y aguanté,  eran de un color antinatural, mezcla de marrón y  gris,  atisbé trazas verdes, debido a la luz de un ventana  tenia los iris totalmente expandidos, no sé cuanto estuvimos así, para mi se paró el tiempo, noté como llevó su mano a la mía de forma lenta,  entrelazando los dedos, cuando la tenia bien agarrada se levantó un poco hacia mi y de golpe se dio la vuelta y echó a correr por un pasillo, conmigo siguiendo su afán como un perro fiel, riendo. Ella se llevó la mano agarrada a su costado dejando que el dorso de mi mano notara su pecho  botar, me puse a su altura, era glorioso ver como saltaban aquellas tetas, y me di cuenta de que ella hacia lo mismo, me miraba la polla rebotando en mis pantalones y pensaría algo parecido.

Llegamos a una clase que  estaba vacía desde hacia meses, ella paró de correr y se dejó apoyar de espaldas contra la puerta, respirando de forma agitada, ligeramente agachada,  con su pecho subiendo y bajado fuertemente, yo dejé de correr unos pasos antes para admirar a aquella hembra, aquella pose, aquellas tetas.

-YO: ¿Quieres estudiar aquí? Está algo apartado.

-KARIN: ¿studie? studera kön jajajajajajjajaja – supuse que era sueco, ni la entendí, ni me molesté en preguntar.

Abrió la puerta pero no se apartó, de modo que al entrar nuestros cuerpos se frotaron, ella sus tetas y yo mi pene. Me senté en una mesa y ella al lado. Quise empezar a hablar pero su pose me calló, al sentarse sus pechos le botaron,  acercó la silla con golpes de cadera que le hacían rebotar y cuando estaba a nivel, estiró la espalda y apoyo las tetas encima de la mesa, poniendo cara de chica buena, atendiendo. Tenia los ojos clavados en aquellas dos montañas, la pregunté que íbamos ha hacer, ella solo quiera hablar, nivel conversación, dijo. Iniciamos una  de desconocidos, presentándonos,  mientras ella fingía equivocarse, yo fingía corregirla, sin demasiado disimulo ella metía palabras mal sonantes, pene en vez de pero,  o coño en vez de moño, yo me reía por que lo decía el papel, y por que me daba cuenta de su burdo truco.

La corregía diciendo que eso no estaba bien dicho y que eran palabras mal usadas, podían meterla en un lío. Ella se centró en saber que palabras no podía decir para no liarse, así que saqué un diccionario y lo abrí, ella se acercó a mi y me rodeó con un brazo por la espalda, mientras fingía atender al libro, y las indicaciones,  sacaba pecho no tan disimuladamente como se creía. Yo ya estaba cachondo perdido y quedaba media hora para que volvieran los compañeros así que dejé el diccionario de pie en la esquina de la mesa, no se que me inventé para levantarme y con la polla lo tiré al suelo, dejando mi bulto a la vista, clavó la vista en él, luego disimuló agachándose para coger la diccionario, lo dejó en la mesa sin dejar de mirármela, el trabajo estaba hecho, ella decidía.

-KARIN: det stora, det kommer att göra ont.  – señaló mi polla mirándome, como queriendo preguntar.

-YO: si, eso se llama pene, rabo, polla, cipote, nabo,  miembro viril….etc y te la voy a meter hasta que hables castellano antiguo.

Soltó una sonora carcajada, pero cuando acabó, me miraba mojándose los labios con la lengua, ladeando la cabeza. Extendí mi mano, la cogió, la levanté y la empujé contra la mesa, cara con cara, me pegué  a ella con mis manos en su cintura, y me quedé a medio milímetro de besarla.

-YO: pídelo, di que quieres mi polla, que quieres follar ahora mismo,  en español y te daré el polvo de tu vida - noté que se le erizó la piel, buscó mis labios pero los apartaba lo suficiente para hacerme rogar.

-KARIN: fóllame, por favor, quiero que me cubras - no era un yegua, o una vaca,  pero su dicción mejoró bastante.

La besé, lentamente, dejando que nuestros labios se pegaran, acercando mi pelvis a su cuerpo, ella se apoyaba contra la mesa con el cuerpo vencido, sin escapatoria. El segundo beso fue más lento aún, saboreé sus labios, el tercero ya fue con lengua directamente, con una de sus manos agarrándome del pelo atrayéndola hacia ella. Yo subía mis manos por su espalda, por dentro de la ropa, acariciándola, levantando un poco la camiseta, “Dios, como besa”, era lo más delicioso que había probado, abría la boca y la cerraba con una finura digna de una reina, pero movía la lengua como la más guarra del reino.

La terminé recostando sobre la mesa, quedando sus piernas colgando en el aire, y echándome sobre ella,   continuaba besándola, llevando mi mano a su ombligo. Mientras la acariciaba, bajé mi mano hasta meterla por dentro de los leggins, dejé de besarla para pedirla permiso, tardó unos segundos en abrir los ojos, cuando lo hizo me pidió en el idioma del sexo que continuara, y así lo hice. Levanté con los dedos la parte de la prenda y metí mi mano por dentro, mientras la besaba el cuello, ella tenia una mano encima de mi bulto y lo medio acariciaba, metí la mano por dentro de su ropa interior y llegué a un poco de bello, jugué con él  para luego bajar, ella ayudó separando las piernas y comencé a frotar la parte superior de su clítoris, su respiración se agitó,  notando que estaba empapada, metí un dedo en ella sin dificultad, “Otra que no es virgen”. La seguí acariciando, lo sacaba poco a poco y lo volvía a meter, sus besos pasaron de dulces a pasionales, me levantaba la cabeza de su cuello   para ello.

Mi mano ya se movía con soltura en su entrepierna,  vibrara y gemía en mis manos, metí mi cara en su escote besando la carne  rebosante de cada pecho, eso la mató y se corrió como una loca en mi mano, no me lo creí, a aquella belleza nórdica  no le ponía el cuello,  el ombligo o sus lóbulos de la oreja, aquella especie de regalo del cielo,  de pechos enormes, ¡Le ponía burra que le trabajara las tetas! No perdería el tiempo, me senté en una silla y me la puse montada encima de mí,  sacándola  el top. “Que pedazo de pechos”, el sujetador era rojo, enorme, ya se intuía, encima era de los que se desabrochaba por delante, con un truco que me enseñó Rocío, lo desabroché con la boca, metiendo mi cara entre sus tetas, al hacerlo salió despedido y sus senos cayeron un poco, pero seguían en su sitio. Aquellas tetas era un regalo por algo que había hecho, eran enormes pero bien colocadas,  suaves, coronadas por unos pezones diminutos que estaban para rayar diamantes. Con una mano en cada teta,  sujetándolas y apretándolas, mi boca se volvió independiente, lamía, besaba, chupaba, babeaba y mordía indiscriminadamente,  se frotaba con el bulto de mi pantalón, pero cuando me centré en uno de sus pezones un par de minutos, la chica estalló hacia atrás, si no la  tengo sujeta de los pechos se me va al suelo, se corrió otra vez gritando algo, la fui ayudando a quedar sentada en el suelo, y entonces me levanté, me bajé el pantalón y el slip de golpe para volver a sentarme.

-YO: tu turno.

Su mirada era de asombro, con sus ojos abiertos, se acercó y me la agarró con una mano, intentó ponerse entre mis piernas pero sus tetas no le dejaban, así que ni corta ni perezosa se las agarró, las pasó por encima de mis piernas, y las dejó caer rodeándome los huevos, apoyándolas en mis piernas. Allí si tenia acceso pleno,  y lo usó, con ambas manos recorría todo el tronco, y le daba besitos suaves y calientes al capullo, fue cogiendo ritmo hasta que se metía buena parte de la polla en la boca, no podía bajar más por que sus propias protuberancias le hacían tope, verlas siendo estrujadas por el peso de una mujer por en ansia de chupármela fue una maravilla. Me corrí, fue demasiado, y la muy  sueca no solo no se asqueó si no que se lo tragó. Me agradó de tal manera que me levanté,  la cogí en volandas y la senté en la mesa, me puse de rodillas y levantándola la cadera le saqué los leggins y las bragas a la vez,  levanté sus piernas y vi su coño blanco,  con bello rubio corto y rubio. Sin dejarla abrir ni doblar las piernas,  metí mi  boca entre sus muslos, la lamí de arriba a abajo y de vez en cuando la penetraba con la lengua, chupando sus labios mayores con fuerza para separarlos de su piel. Llevé una mano allí y la penetré con un dedo, subiendo el nivel con 2 dedos al poco tiempo, y logrando acariciar su punto G,  una nueva corrida.

Quedaban ya solo 10 minutos para volver a clase, pero esa no se escapaba sin su ración de sexo. La abrí de piernas, su piel  estaba roja de pasión y de lujuria, atraje su cadera hacia fuera, dirigí mi miembro a su vagina y la mojé con parte de sus jugos internos. Apunté, y de un golpe de cadera metí media tranca, aquello no fallaba nunca, gritó corto de sorpresa y emoción, luego iba metiendo y sacando con calma hasta que notaba una profundidad y comodidad necesarias, y comenzaba a  bombear sin parar.

Tenia que darme prisa, así que agarré sus tetas como apoyo, y así,  cogí ritmo de crucero, logré que se corriera un par de veces solo con acariciar sus pezones, no lograba penétrala del todo, no tenia tiempo para prepararla,  así que la di la vuelta, sin dejar de ensartarla, apoyó los pies en el suelo, quedando recostada sobre la mesa, con sus pechos aplastados contra ella. Di gracias a dios por una mesa clavada al suelo, y regalé   una follada como dios manda,  a un ritmo bestial, se oía a la vez a mis huevos chocar con sus muslos y a sus tetas restregarse por la mesa, la agarré por el vientre y la levanté pegando mi pecho a su espalda, llevando mis manos a sus tetas y besándola la espalda. No dejé de golpear, si se hacia daño con las piernas apoyadas en la mesa no lo dijo, solo gemía y susurraba en sueco. Sonando la campana del regreso a clase noté como se corría y  pegando un  leve acelerón final me corrí con y dentro  ella. Quedamos un par de minutos pegados por el sudor y el cansancio, sonriendo como bobos.

Nos tuvimos que vestir a toda prisa, la acompañé al baño aún sin nadie por allí, nos aseamos, y de ver como se limpiaba las tetas de babas casi me la tiro de nuevo. Para cuando salimos los 2 del baño ya empezaban a llegar alumnos, la acompañé a su clase y en la puerta nos fundimos en un beso pasional, la cogí del culo y la levanté apretándola contra mí.

-YO: siempre que quieras “repasar”, avísame en los descansos - la di una sonora palmada en el culo y se fue, feliz, satisfecha, no  menos que yo.

Al día siguiente repetimos, era increíble, solo 20 minutos  para besarnos,  conmigo tumbado en la mesa y ella encima  de mi, con el cuerpo estirado,  con ropa, besándonos y acariciándonos. Logré que se estremeciera  solo con magrear bien sus senos, que quedaban a la altura de mi cara, el resto de la hora solo follábamos como si no lo hubiéremos hecho nunca. Cuando la penetraba estando boca arriba, sus tetas eran entes independientes, se movían de forma alborotada, ella se las quería sujetar pero yo no la dejaba, me tumbaba sobre ella o hacia que se incorpora hasta pegar nuestros torsos, y seguía gozándola. Cuando quería que se corriera solo tenia que lamer sus pezones unos minutos, cuando me quería correr yo solo aceleraba ritmo hasta sacarla improperios en sueco, no la conseguía introducir toda,  pero si más que a la mayoría. La chupaba de miedo, tenían una lengua de infarto y se lo tragaba, joder, ¿Que más se podía pedir?

Estuvimos una semana jugando, hasta que un día ella dijo que vio a alguien mirar tras unos muebles amontonados, yo lo comprobé sin ver a nadie, pero ya no se fiaba. Nos acostamos un par de veces más,  pero ya esporádicos, solo cuando ella estaba segura de que nadie miraba. La imagen de sus tetas, de aquel abrazo íntimo en las escaleras o ella encima  mía desnuda con sus pechos apretados contra mi, jamás se me olvidará, y aún hoy lo uso mentalmente para lograr erecciones, la pena es que a fin de curso volvió a Suecia y no supe más de ella.

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