Mi maquiavélico plan para disfrutar de mi cuñada.


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Fantasías Eróticas


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RESUMEN

Gracias al cibersexo terminé cumpliendo una de mis más oscuras fantasías.


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  • Autor: Fetichista
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Llevo casi 2 años felizmente casado, y antes del matrimonio, otros 8 más como novios. Puedo afirmar que estoy profundamente enamorado de mi pareja y que no la cambiaría por nada del mundo, pero... la naturaleza humana es caprichosa y este relato es el ejemplo de cómo una inapropiada acción puede llegar a tener funestas consecuencias.

No voy a hablaros de mi esposa pues no es el objetivo de este escrito, sino de otra persona muy apreciada tambien para mi que ha supuesto, sin duda, un punto de inflexión en mi relación matrimonial. Debilitándola al principio, llevándola casi al borde de la ruptura en su punto más álgido, y -afortunadamente- fortalenciéndola y enriqueciéndola en su última instancia.

Me refiero a quien hoy es mi cuñada, Eva, la hermana de mi esposa.

Cuando comenzamos a salir Elena -mi esposa- y yo, su hermana Eva todavía era una chiquilla de 16-17 años. Al principio, casi ni teníamos trato pues mi relación con Elena era como todas al principio, esporádica, distante y sin ningún tipo de contacto familiar.

Nuestro noviazgo fue avanzando y ya cuando llevaba con ella 2 años más o menos, comenzé a frecuentar la casa de sus padres donde vivía tambien su hermana pequeña Eva quien por entonces tenía ya algo más de 18. Seguía siendo una chavalilla pero... ya comenzaba a "apuntar maneras". Es decir, ya de cuando en vez la miraba con otros ojos. ¿Me entendeís verdad?.

Eva es muy menudita, alta y delgada. Medirá 1.75 más o menos y no debe pesar más de 45/50 kg. Morena, piel blanquita, ojos castaños, muy guapa de cara, pequeño pequeño (talla 85B) y un culito muy atractivo, redondito, carnoso y bien formado. Digamos que no es una mujer exhuberante, pero -al menos a mis ojos- siempre despertó un morbo especial; en parte por su indudable atractivo, y en parte por ser la fruta prohibida, la hermana de mi chica, la niña pequeña de la casa.

A lo largo de mis 10 años de relación con Elena, la relación con mi cuñada fue discurriendo paralelamente. Era obvio pues es su hermana y con el paso del tiempo ha pasado tambien a formar parte de mi vida.

En todo este tiempo la he visto crecer, hemos compartido muchísimos momentos y nos hemos desarrollado un afecto mutuo fruto de todas estas vivencias.

En todo este tiempo, ella ha sido siempre objeto de mis fantasías, fantasías que siempre se han quedado ahí, en mi imginación, y que nunca me había atrevido a pretender llevar más allá, pues cómo decía, soy feliz al lado de mi esposa. Supongo que el que más y el que menos, habrá experimentado estos sentimientos encontrados respecto a otra persona. A todos nos encataría llegar a más con la cuñada, con la compañera de trabajo o con la vecina, pero no estaríamos dispuestos a arruinar nuestra relación por ello ¿verdad?.

Como decía, a lo largo de estos años siempre he tenido mis pensamientos libidinosos con mi cuñadita. Cuando la veía arreglarse para salir de fiesta con sus amigos, me la imaginaba con tan sólo ese tanga que podiá intuir a través de sus apretados pantalones.

Fantaseaba con sus pequeños y delicados pechos que marcaban un discreto pero elegante canalillo en esas camisetas de tiras que usaba, o intentaba intuir sus pezones cuando la veía andar cómodamente por casa en pijama, pues notaba perfectamente que iba sin sujetador por debajo.

Nunca "nada raro" pasó entre nosotros, es decir.. nunca hubo el más mínimo coqueteo entre las partes ni la más mínima insinuación por su parte. Es más, ella siempre se comportó muy correctamente, cuidando las formas con quien era un invitado en su casa. Pero claro.. una mente calenturienta como la mía siepmre encuentra la ocasión perfecta para fantasear y me bastaba con estar cerca de ella para tener toda clase de oscuros pensamientos.

Aunque nunca fue algo extremadamente evidente, pues como decía, tampoco había necesidad de ello, yo notaba como mi esposa tenía una suerte de "celos" con su hermana. Supongo que es algo lógico, nada a lo que darle extrema importancia, pero yo era perfectamente consciente de que Elena se daba perfectamente cuenta que -siendo objetivos- su hermanita podía resultar apetecible a cualquier hombre.

Esto se apreciaba en pequeños detalles del día a día, como cuando por ejemplo íbamos a la playa y Elena colocaba las toallas de modo que la suya quedase interpuesta entre Eva y yo; en advertir rápidamente a su hermana de cualquier exceso en la abertura del albornoz cuando salía de la ducha y yo andaba por allí cerca, etc... En ocasiones así, debía tener extremo cuidado en evitar miradas indebidas a mi cuñada, pues aunque ciertamente miraba, no quería que eso fuese motivo de discusión con Elena.

Comprendereis que a lo largo de 10 años, han sido muchísimas las ocasiones como estas, en donde yo me daba cuenta perfactemente de esta "tensión" en el ambiente. El roce hace el cariño y aunque Elena sabía perfectamente lo mucho que la quería, sabía que tambien sentía un cierto aprecio por su hermana, lo que podía dar lugar a verse en mitad de un fuego cruzado. ¿Me entendeis, verdad?.

A día de hoy, la relación sigue siendo extremadamente buena. Como decía al principio, llevo casado 2 años con Elena pero debo reconocer que de cuando en cuando todavía me masturbo pensando en mi adorable cuñada.

A Elena y a mi las cosas no nos han ido del todo mal en nuestra vida. Elena tiene un buen puesto en la administración de un concesionario de automóviles, y yo tengo mi propia empresa de software a través de la cual desarrollamos y comercializamos distintas aplicaciones informáticas para empresas y organismos públicos, desarrollamos proyectos web, etc...

Digamos que somos parte de esa clase media con unos ingresos algo por encima de lo habitual de este pais, que afortunadamente nos permite vivir con holgura sin preocuparnos demasido por llegar a fin de mes y poder optar a pagar la hipoteca de un chalecito con jardín y piscina.

Por su parte Eva no ha conseguido labrarse un porvenir tan lucrativo -por decirlo de algun modo- y siempre ha sido el eslabón débil en la familia. Siempre ha sido la que le costaba un poco más llegar a fin de mes, la que se ha buscado un novio que tampoco la animó en exceso a hacer por vida, la que se preocupó más bien de vivir al día sin asumir excesivas responsabilidades ni esforzarse más de lo estrictamente necesario para ganar un sueldo.

Digamos que ambas parejas, Eva y su novio y Elena y yo, éramos totalmente opuestos. Antes sus padres -mis suegros- yo siempre había sido el yerno ideal, de vida hogareña, con ilusión por mejorar en la vida y propiciar un futuro próspero con su hija mayor, y en cambio Alberto -el novio de la pequeña- era más bien un "vivelavida"; buena persona sí, de corazón noble y todo lo que queráis pero estoy convencido de que hubiesen preferido que su pequeña Eva se hubiese enamorado de otro hombre con expectativas más altas en la vida.

Tanto Eva como su novio Alberto han trabajado en varios puestos a lo largo de estos años. De dependienta ella, de camarero el, cuidando niños ella, de transportista el.. Vamos, como cualquier otro hijo de vecino que ha vivido con la única preocupacion de cobrar un sueldillo que le permita vivir día a día. Como decía, así ha ido pasando todo este tiempo hasta que desde un par de años atrás a esta parte, a raiz de la crisis y todo esto, su situación comenzó a ponerse bastante cuesta arriba.

Cuando la situación económica del pais comenzó a debilitarse, comenzaron a padecer en carnes propias las consecuencias del paro. Por temporadas alternas uno perdía el empleo mientras otro lo conservaba, despues aparecía otro chollo que duraba unos mesecillos... en fin.. iban tirando. Esto comenzó a causar fricciones en su pareja, pues comenzaban los problemas, el no poder salir a todas horas, el verse cerca de los 30 y sin un futuro claro, teniendo que vivir todavía en caso de sus respectivos padres, etc..

En este último año, la cosa ha ido de mal en peor. Ambos pasaban más tiempo en el Inem que trabajando, las discusiones eran constantes entre ellos y tanto su hermana como yo poco podíamos hacer por ayudarles.

Aunque en más de una ocasión les habíamos sacado las castañas del fuego dándoles dinero para pagar recibos, seguros del coche y demás, todos teniamos claro que esa no era la solución a sus problemas. Debían enderezar sus vidas de algún modo y hacerse autosuficientes, pero lamentablemente, no todo en la vida se resuleve con tan sólo proponérselo.

El caso, es que mes a mes las cosas iban de mal a peor para Eva y su novio hasta el punto de que hace algo más de medio año decidieron dejarse y cada uno continuar por su lado.

Obviamente fueron momentos dificiles en la familia, pues Eva lo estaba pasando mal, su hermana y sus padres tambien.. vamos, que a nadie le agradaba esa situación.

Personalmente yo no es que me alegrase por que Eva hubiese roto con ese hombre, pero por otro lado tambien soy de los que intenta ver una oportunidad en cada bache que la vida nos pone delante. A lo mejor eso era lo que Eva necesitaba; hacer borrón y cuenta nueva e intentar poner rumbo a un destino mejor en su vida.

En medio de este "drama familiar" estábamos todos inmersos cuando comenzaron a sucederse los hechos que dan pie a la escritura de este relato.

Eva sin novio, sin trabajo, sin ningún tipo de prestación económica y dando gracias por poder contar al menos con el respaldo de sus padres y su hermana y cuñado. Mi mujer preocupada por el futuro de su hermana y yo, compartiendo las preocupaciones sí, pero tambien continuando con mis fantasías y mis prácticas onanísticas poniendo a Eva como centro de mi deseo.

Una tarde hace medio año más o menos, estaba disfruntando de un momento de intimidad en casa (ya sabeis todos como pasamos los hombres los momentos de intimidad ¿verdad?.. efectivamente, ¡viendo porno en internet!)cuando terminé tropezándome en una página de esas de webcammers amateurs. Vamos.. tías que se desnudan ante su webcam para gozo y disfrute de su público.

Como decía, ahí estaba pajeándome viendo como una macizorra mostraba sus enormes tetas colgadas por fuera del sujetador cuando un flash me vino a la cabeza...¡Como me gustaría que fuese Eva la que me provocase así, en una sesión de cibersexo!.

Al instante, comenzé a imaginarme que efectivamente era con Eva con quien practicaba esto del cibersexo. Fantaseaba con convertirla en mi amante cibernética y verla ante la cámara acariciándose, ofreciéndome su húmedo sexo, mostrándome ese cuerpo que tantas veces había intuido desnudo viéndola en biquini en nuestra piscina, o al minimo descuido que su escote propiciaba.

Poco tiempo tardé en alcanzar el orgasmo y aun hoy lo recuerdo como uno de los más intensos y placenteros que haya vivido nunca.

Lejos de quedarse la idea ahí, en una simple fantasía para una paja, comenzé a darle vueltas en la cabeza pensando que tal vez no fuese tan absurdo. ¿Y si Eva estuviese dispuesta a practicar cibersexo para sacarse un dinerillo?. Todos sabemos de múltiples páginas en la red que viven de esto. Unas de modo más amateur, otras más profesionales, pero en esencia el resultado es el mismo.

Realmente creía que podía ser una solución más o menos válida para ayudarla a salir del bache en el cual se encontraba, pero claro... el problema era como proponérselo.

¿Qué pensarían tanto ella como su hermana de mi si les expongo directamente la idea?.. Buff!.. A lo mejor se arma de la padre y muy señor mío.

Casi sería como reconocer abiertamente que frecuento este tipo de páginas (al menos las conozco) y que al pensar en ello me acorde de mi cuñada. Vamos.. para verme con las maletas en la calle...

Le seguí dando vueltas y vueltas durante semanas, investigando por la red como funcionaban ese tipo de páginas, analizando la demanda que tienen, etc.. Un día incluso, conecté por chat con una chica que se dedicaba a ello y previo pago de 20 € conseguí convencerla para que en lugar de ofrecerme el típico show sexual que era de esperar, dedicase mi media hora a explicarme como funcionaba aquello, cuanto se podía ganar y demás.

Ella me explico su "modus operandi" que básicamente consistía en atender 2 frentes de acción. Por un lado, se conectaba a salas de chat de temática adulta con un nick lo suficientemetne intuitivo como "chica_show_paypal" y cosas así; y por el otro, había montado una birria de página de esas "hágaselo Vd. mismo" que ofrecen plantillas para crear blogs y demás.

Me admiró la voluntad de la chica por "llevar su negocio" del mejor modo posible. Me explicó que estudiaba medicina y dedicaba unas 2 horas diarias durante la semana y algo más los findes para conectarse. Me contó tambien como cuando alguien le entreba en el chat, directamente lo invitaba a visitar su blog y ahí explicaba perfectamente como funcioanba el servicio. Un botoncito de esos para pagar con PayPal y poco más.. tras el pago te aceptaba la conexión por messenger o skype y ¡hala!.. ¡A meneársela a gusto!.

Lo que más me sorprendió fue conocer cuanto era lo que podía ganar mensualmente. Me explicó que no todos los meses era igual, porque dependía del tiempo libre que tuviese para dedicarse a esto, pero como media, podía sacarse en torno a los 500-1000 € mes.. ¡Caramba!..¡Y trabajando sólo 2 horas al día!.

Tras esa reveladora conversación, cada vez tenía más claro que podía ser una optima solución para los problemas económicos de mi cuñada. El caso es que no podía salir de mi la propuesta, tenía que hacer que esta idea llegase a salir de ella. Sólo pensar en la posibilidad de que efectivamente mi cuñada terminase ofreciendo cibersexo por la red me ponía a mil por hora.

Mi maquiavélica mente comenzaba a darle forma al plan. Si todo salía bien, tal vez llegase a disfrutar de mi tan anhelado deseo.

Pretendía que esto lo practicase ella en secreto, claro está, pero debía asegurarme de saber todos los detalles. Saber su nick, cuando y donde se conectaría, etc..

Si lo conseguía, podría contactar con ella haciendome pasar por un usuario anónimo cualquiera. ¡Que morbo!... Pensaba en practicar cibersexo con ella, sin que Eva llegase a saber quien era la persona que realmente estaba al otro lado de la cámara. Ver sin ser visto.... ¡Buffff!.

Claro está que todo esto sólo era una fantasía producida por mi calenturiente mente. A lo mejor Eva no estaría dispuesta a esto nunca, pues como decía, siempre había sido una chica muy comedida. Pero al rato, volvía a pensar en ello y volvía a convencerme de que sería una excelente oportunidad. Una jugada redonda.

Eva podría obtener los ingresos que tanto necesitaba, y yo accedería a disfrutar -aunque fuese virtualmente- de todos sus encantos de mujer, sin que nadie supiese nada, sin que ella supiese de mis oscuras intenciones.

Lo único que necesitaba, era dar a conocer a Eva esta idea sin exponerme, y conocer y controlar su reacción ante tal propuesta.

Tras varias vueltas en la cabeza, comenzé a darle forma al plan y al día sigiuente me dispuese a ponerlo en marcha.

Como ya dije antes, Eva vivía en casa de sus padres y yo pasaba por allí prácticamente a diario. Al día siguiente fuimos a cenar allí Elena y yo y tras la cena le dije a Eva..

-Traeme un segundo tu portatil que quiero ver una cosa en una web.

-Anda ya.. levántate tu y ve a por el que está arriba en mi cuarto.

-Venga anda, traémelo que se me enfría el café.

-Que no, ya te dije que si lo quieres usar vayas tu arriba.

La conocía como si la hubiese parido, y sólo necesitaba pedirle que fuese a buscarme algo para conocer su respuesta. Y eso era justo lo que yo quería.

Así que sin levantar ningún tipo de sospecha, terminé mi café y fuí arriba a usar su portatil, tal y como ya había hecho en muchísimas otras ocasiones.

Sobra decir que dada mi profesión, tengo amplios conocimientos en esto de las nuevas tecnologías, así que solo me llevó un par de segundillos instalarle en su ordenador un "keylogger". Vamos, dicho en castellano castizo, un programa espía que graba en un archivo de texto todo lo que se escribe en el teclado del PC y lo envía mediante e-mail a la dirección que se le programe. Esa era la idea, conocer de primera mano todo lo que Eva buscaba en internet. De este modo sabría que páginas visita, que escribe, con quien y que chatea, etc...

Obviamente tenía ya preparada de antemano una dirección de e-mail anónima, con un nombre que parecía sacado de una película de espias rusos, de modo que en el hipotético caso de que encontrase dicho programa espía, nada lo relacionaría conmigo. Dudaba que encontrase dicho programa pues era totalmente invisible al usuario pero vamos.. a lo mejor un antivirus o algo similar terminaba delantado su presencia en aquel ordenador.

Así que ahí terminó el primer paso de mi maquiavélico plan. Me acababa de asegurar todos los días, recibiría un correo en esa cuenta fantasma con la información sobre lo que Eva hacía en su ordenador.

Había programado el troyano para que enviase el correo con el archivo de texto todos los días a las 15.00, así que al día siguiente, nada más terminar de comer, corrí a revisar la bandeja de entrada para confirmar que todo funcionaba como era de esperar.

Efectivamente allí estaba el correo con el primer de los reportes.

Ciertamente no había nada relevante en el, pues se vé que en toda la mañana no habiá usado el ordenador nada más que para entrar a su Facebook a las 13.53. Vaya.. mira que simpático.. Acaba de descubir su contraseña. No es que me resultarse relevante, pero.. se confirmaba que todo funcionaba correctamente.

Tarde de intenso trabajo, con reuniones, llamadas de clientes, etc.. En fin, lo de siempre. A final de la jornada conseguí hacer un huequecillo antes de marcharme para casa y me propuse ejecutar el 2º paso de mi plan.

Preparé un newsletter, ya sabeis el típico correo publicitario que todas las empresas envian de forma masiva para promocionar sus productos, simulando un anuncio ficticio de una página web porno.

Le puse textos tan sugerentes como "Gana dinero desde tu casa practicando cibersexo". "Altos ingresos, sin riesgos..", bla, bla, bla.. e hice que el correo enlazase a una de esas web medio profesionales de webcammers.

La idea era enviar ese correo a Eva, de forma anónima claro está, y despertar en ella la curiosidad. Ese boletín sería el primero de una serie de correos similares que poco a poco enviaría desde una cuenta ficticia a su correo.

La semana fue transcurriendo con toda normalidad, con la única salvedad de que ahora tenía una nueva ocupación diaria. Revisar el correo que la aplicación espía me enviaba con el reporte de la actividad en el ordenador de mi cuñada.

Esta tarea me llevaba algún tiempo, pues aprovechaba para curiosear un poco y ello implicaba leer todas y cada una de las líneas del texto.

Búsquedas en google; ofertas de empleo, recetas de cocina... vamos.. nada relevante... Entrada a Facebook, actualizando estado... más tonterías...

Seguimos, seguimos...

Conversaciones a través del chat con su amiga Carolina, que si este finde quedamos, que a donde salimos, bla,bla,bla...

Vaya, estuvo mirando lencería en una tienda on-line de ropa interior. ¿Que habrá mirado?. Click en el enlace a la ficha del producto y ¡oh vaya!.. menudo tanga tan sexy al que le hechó el ojo.. ja,ja..

A las 16.40..¡Aquí está!.. ¡Entrada a la bandeja de correo de Gmail!.

¡Aja!.. ¡Ha abierto el correo!.. ¡Genial!.

Todo transcurría con total normalidad. Dos días despues volvimos a casa de sus padres y allí estaba ella, ajena a todo, sin saber que su apreciado cuñado estaba invadiendo totalmente su intimidad y estaba maquinando todo aquello con el fin de dar rienda suelta a su líbido.

Durante la comida volvimos a comentar lo mal que estaba todo, que ella estaba agobiadísima, que no hacía más que llorar, que añoraba a su novio pero que eso no podía seguir así, que necesitaba encontrar trabajo, ahorrar, independizarse y vivir su vida, vamos.. el drama de todos los días.

Yo por mi parte continuaba enviandole correos anónimos de esos, así como quien no quiere la cosa, informándola de lo fácil que sería obtener dinero con esto del cibersexo, revisando en los informes que enviaba el troyano de cualquier indicio que me indicase que efectivamente había sentido curiosidad por posible solución a sus problemas financieros.

Ya llevaba varios días revisando estos logs, sin ver nada relevante, percatándome incluso de que mi cuñada ni tan siquiera solía buscar porno en la red (¿acaso las mujeres no lo hacen?) y pensando que mi plan no tendría exito alguno, cuando en uno de esos reportes por fin lo ví.

Jueves, 18.36. Búsqueda en Google. Termino buscado: ganar dinero con cibersexo.

18.37: Como convertirse en webcammer

¡Aha!.. ¡Ahí lo tenía!... Por fin mi cuñadita había picado el anzuelo y al menos había dedicado unos minutos a investigar al respecto por la red.

A partir de ahí, las referencias a este tipo de búsquedas comenzaron a ser mucho más habituales. Prácticamente todos los días hacía búsquedas diversas en este sentido, que si programas para videoconferencia, que si salas de chat, que si cobrar con tarjeta de crédito, que si precios de webcams en alta definición, etc.. Por su errático patrón de búsquedas, intuía que no terminaba de ver claro como podía llevar eso del cibersexo a la práctica.

Me gustaría poder explicarle claramente que necesitaba hacer, paso a paso, pero claro.. eso sería demasiado cantoso. Únicamente me limitaba a dejar pequeñas pistas en los correos publicitarios que le enviaba con la intención de que ella descubriese el camino.

Poco a poco Eva empezaba a entender toda la parte teórica. Comprobé como se había registrado en una sala de chat de esas del IRC, con el nick "Marta25_showcam" y a cada paso que ella daba en la buena dirección, mis fantasías eran más intensas. Todavía no había conseguido ni la más mínima parte de mi propósito y ya me había masturbado en distintas ocasiones imaginándomela a ella, en su casa, investigando sobre el modo de exhibir su cuerpo.

Me imaginaba que ya faltaba poco para el gran día, si todo seguía así, Eva no tardaría en probar su primera ciber-experiencia.

Yo tambien me registré en esa sala de chat, con la intención de "coincidir" con ella y ver hasta donde estaba dispuesta a llegar. Por la poca información que tenía, no habiá conversado "en serio" con nadie de la sala, sino que más bien entraba y a los pocos minutos salían, como si tan sólo quisiera ver el ambiente que por allí se respiraba.

Como me paso todo el día trabajando ante un ordenador, no me era dificil estar conectado en la sala esperando su entrada. Aquella mañana no apareció, pero a la tarde.. Voilá!.. Marta25_showcam acaba de entrar a la sala.

Era mi momento. Tenía que actuar. Suponía que no iba a concluir nada pero en función a su comportamiento podría deducir cuanto en serio se tomaba este asunto. Hice doble click sobre su nick y el cuadro de diálogo se presentó en pantalla.

-Hola, me llamo Alejandro (si ella podia ser Marta, yo tambien podría cambiar mi nombre ¿no?).

-Hola Alejando. - respondió ella simplemente.

Mi corazón estaba a mil por hora, el sólo hecho de estar chateando en secreto con mi cuñada, sin que ella ni se imaginase quien era yo, me había producido una erección de campeonato.

-Por tu nick deduzco que ofreces show. Me interesa. ¿Cuanto me costariá? - le entré a saco esperando su respuesta.

Tardó en responder varios minutos, pero al final se decidió.

-Lo siento. Ahora mismo no puede ser.

-¿Estas ocupada con otro "cliente"?, puedo esperar -respondí.

-No es eso, es que.. digamos que soy novata. Todavía no sé muy bien como va esto, sólo estoy estudiando la posibilidad de.

A partir de ahí, poco a poco, fuimos entablando una conversación más fluida. Ella notaba como yo ya no iba tan directo y eso le hacía relajarse. Yo por mi parte quería aprovechar esa ocasión para facilitarle toda la información que considerase relevante.

Le dije que yo era un usuario habitual de estos servicios, que los usaba de cuando en vez, y que me parecía algo muy válido. Vamos, que era algo común en esas salas de chat.

Por su tono y la forma de hablarme, veía como ella tenía interés en saber más sobre este mundillo.

Le expliqué lo que, teóricamente, hacían otras webcammers con las que contactaba. Le expliqué que necesitaría una cuenta PayPal para aceptar el dinero, la orienté sobre tarifas, le hablé sobre esos blogs gratuitos que todo el mundo puede crearse, le indiqué páginas de referencias de otras webcammers.. en fin.. le puse todo en bandeja para que se decidiese a entrar en el mundillo del cibersexo.

Despues de un buen rato de conversación, me dió las gracias por todo lo que la había ayudado y me prometió que si finalmente se decidía a probar, yo sería su primer cliente y al primer show me invitaría. ¡Toma ya!.

Le dediqué tambien unas palabras para la despedida, pero en mitad de aquel subidón de adrenalina que estaba viviendo me atreví y lanzé un órdago:

-Antes de irte, dado lo bien que me porté contigo, bien podrías decirme algo cochino para terminar bien este primer contacto ¿no crees?

-¿Que quieres que te diga?; me respondío tímidamente

-No sé.. algo excitante, para que piense en tí y espere con ansia nuestro proximo encuentro.

-Ya te dije que soy novata, no tengo muy claro como debe una comportarse en una situación así.

-Puedes por ejemplo decirme como eres físicamente, como vas vestidas, vamos.. ya sabes, algo así en plan línea erótica que me ayude a terminar "esta asunto que tengo entre manos".

-Emoticono de risas y carcajadas; me soltó la muy pícara.

-Venga, anímate.. Descríbete físicamente para mi; y por favor, sé sincera.. no hace falta que me digas que eres una rubia de 90/60/90 si realmente no es cierto. Personalmente prefiero el morbo de una mujer "real" al típico canon de belleza de las películas.

Sobra decir que esto se lo propuse para ver un poco por donde me salía ella. Lógicamente si me mentía lo sabría, pero quería ver como actuaba.

-Está bien. Vamos a ver.

Soy morena,mido 1.74, peso 46 kg, vamos.. una esmirriada podriámos decir.

Tengo el pelo largo, ojos castaños, ¿Qué más te puedo decir?.

-¿Talla de sujetador? - le pregunté directamente anhelando oir su respuesta y justo despues de cerrar la puerta del despacho y cerrar las cortinillas para tener total intimidad.

-85 generalmente. 90 en determinados modelos de sujetador, pero más bien 85. No tengo mucho pecho pero el poco que tengo considero que resulta atractivo.

-Compensado diría yo ¿no?.. con ese peso y esa altura eres más bien menudita. Supongo que esa talla es de lo más proporcinal.

-Sí, podriámos decir que sí.

Viendo que respondía a mis preguntas con total sinceridad, me animé a ir un pasito más allá y aprovechar para conocer algo con lo que siempre había fantaseado.

-¿Cómo de depilado llevas el pubis?, ¿Al natural, totalmente depilado?

Otra vez emoticonos de risitas y carcajadas.

-Arreglado a la par que natural podríamos decir

-¿Y cómo es eso? pregunté haciéndome el tonto.

-Tampoco es que sea excesivamente peluda. Además de la zona de la ingle, vamos algún pelillo que sobrelasa por fuera de la bragita, me depilo un poco los laterales del pubis, dejando una tira de vello rectangular en el centro. Despues, me recorto los pelillos con una tijera y los dejo bastante cortitos, pero permitiendo que se note perfectamente la zona acotada por el vello púbico. ¿Te vale así la respuesta?.

¡Vaya que si me valía!.. Estaba a mil por hora recreándome en la imagen mental que en mi cabeza se formaba de mi cuñada, mientras mi mano bombeaba rítmicamente mi miembro erecto. Aun sin llegar a verla, me excitaba de sobremanera saber que era ella quien estaba al otro lado, confesándome intimidades que de ningún otro modo llegaría a oir jamás.

-Háblame sobre tus gustos sexuales, sobre qué te gusta que te hagan, explícame tu ritual a la hora de masturbarte, etc..

-¡Vaya, menudo calentón que tienes!; ironizó.

Pues vamos.. soy una mujer muy normalita. No me va el sado ni cosas raras de esas. Me gusta, eso sí, que me follen con un puntito de dominación. Me gusta que sea el hombre el que me agarre con firmeza y -siempre dentro del límite de lo consentido- me folle duramente haciéndome sentir deseada.

Mi polla estaba ya a punto de estallar, pero quise preguntarle.

-"¿Cómo te sueles masturbar?, ¿en la cama?, ¿Con vibradores?"..

-Depende. Muchas veces lo hago en la bañera, dirigiendo el chorro de la ducha a mi clitoris. ¡Eso es fulminante!. Otras veces, en cama, acariciándome con los dedos o metiéndome un bote de perfume de cristal cilíndrico que tengo encima de la mesilla.

-¿Cómo, un bote de perfume? pregunté sorprendido.

-Sí.. no tengo vibrador pero ese perfume es muy parecido. Es un envase de cristal con forma de consolador. Me encanta sentir el frío tacto del vidrio entrando dentro de mí. Además, ese perfume es un regalo y al masturbarme con el me ayuda a fantasear pensando en la persona que me lo regaló.

En ese instante me percaté de todo. Sabía perfectamente cual era ese bote de perfume y sabía perfectamente quien se lo había regalado. Había sido yo en una de las últimas navidades. Vaya, vaya.. ¡Quien lo diría!.

-¿Quien te lo regaló?; pregunté directamente queriendo oir la respuesta saliendo de ella.

-Mi cuñado. Respondió sin más.

-Vaya, ¿así que te pone tu cuñado?.. cuenta, cuenta..

-Emoticono de risitas y "bueno, un poco"..

Supongo que todo el mundo fantasea con personas vedadas, pero por las cuales se tiene un cariño especial. Y en mi caso, una de estas personas es mi cuñado.

Siempre ha sido una persona muy importante para mi, siempre me ha tratado muy bien, y claro.. me gusta fantasear con que es a mi a quien se folla en lugar de a mi hermana.

No me malinterpretes.. les quiero un montón a ambos y sé que esto sólo es una fantasía sexual, pero de cualquier modo me lo imagino dominándome, follándome mientras me sujeta las muñecas e impide mi resistencia.

-"Estoy a punto de correrme preciosa", le advertí. ¿Te gustaría recibir mi leche?.

-"Bueno.. ya puestos en faena", respondía burlonamente acompañándo sus palabras de otro gracioso emoticono.

-¿Donde te gustaría que me corriese?, ¿Te gusta que se te corran en la boca?.

-¿Sinceramente?; en la boca no es algo que me entusiasme. Mi chico me tiene soltado su chorretón en ella y bueno, lo practico por complacer a la pareja, pero creo que los hombres tenías algo de fijación con ello. A la mayoría de las mujeres no nos resulta especialmente agradable que nos inunden la glotis con esa viscosidad caliente. Pero bueno, por no cortarte el rollo... ¡Adelante!, imaginame ahí arrodillada entre tus piernas, con la boca abierta y la lengua fuera, deseosa de saborear tu esperma.

Ni tan siquiera tuvo tiempo de terminar de escribir la última palabra cuando ya yo estaba inmerso en un intenso y devastador orgasmo. El morbo de esa sensación prohibida, al estar escuchando oir decir a mi cuñada esas cosas tan íntimas, me había provocado una calentura brutal.

Chorros y chorros de semen brotaban de mi polla salpicando el teclado del ordenador y papeles diversos que tenía encima de mi escritorio.

Extenuado, caí rendido sobre mi silla, con los pantalones por los tobillos y la mano pringosa de lefa.

-"Dame un segundo que tengo que limpiar todo esto".

-"OK", y más caritas sonrientes.

-Lo he pasado genial Marta (por un instante casi se me escapa llamarla por su nombre real, cosa que hubiera sido un error garrafal). Espero que en algún que otro momento volvamos a coincidir por aquí y quien sabe, tal vez ya tengas todo lo necesario para añadir video en nuestro fugaz encuentro.

-Yo tambien lo espero. He de reconocer que no ha estado mal del todo esta primera experiencia. Si todos los hombres que frecuentais estas salas sois tan simpáticos y agradables como tu, no será nada dificil hacer un striptease y cosas de esas a través de la cam.

Despedida de rigor y ahí terminó la historia por hoy. Ya era horas de marcharse a casa y... ¡Oh coño!.. ¡Hoy teníamos que ir a cenar a casa de mis suegros!. ¡A ver con que ojos vería a mi cuñadita despues de saber lo que ahora sabía de ella!.

 

En los días sucesivos, continué revisando prácticamente a diario el reporte de información que el troyano instalado en su ordenador me enviaba.

Comprobé como ya estaba practicamente convencida a poner en marcha su "negocio" pues prácticamente todas las búsquedas que hacía en la red iban encaminadas a este propósito.

Dedicaba bastante tiempo a intentar configurar correctamente una cuenta de PayPal (para recibir los pagos), se había registrado en varios portales que permitían publicar blogs, etc..

Es más, incluso había estado chateando largo y tendido con su mejor amiga sobre esta idea, preguntándole su opinión, pidiéndole consejos, vamos.. lo habitual entre amigas.

El troyano no recogía la información de lo que su amiga le escribía desde el otro lado, sólo lo que Eva tecleaba en su PC, pero por el tono de la conversación intuía que su amiga la animaba a continuar con esto del cibersexo. Hablaba Eva de lo que haría con sus primeros beneficios, de que quería comprarse unas gafas de sol nuevas, etc...

Esta conversación con su amiga se fue repitiendo en dias posteriores en los cuales le comentaba las dificultades que se encontraba con distintas cuestiones técnicas. Le explicaba por ejemplo como por más que cacharreaba no conseguía que su blog se viese correctamente, tampoco tenía claro que debía hacer con la cuenta PayPal, pues no sabía como generarl el típico botón "Pagar" y cosas por el estilo.

Se la veía apesadumbrada pues ahora que por fin estaba dispuesta a iniciarse en este mundillo, una serie de limitaciones técnicas le impedían alcanzar su objetivo.

De repente, una de las lineas del texto me llamó la antención de sobremanera. En mitad de un párrafo en el que intuía hablaban de pedir ayuda a alguien con más conocimientos leí como Eva le había dicho a su amiga.

-"¡Sí, que más!; ¡Menudo palo!.. a ver como se lo explicaría. Seguro que mi hermana me mata"

Y en la línea siguiente.

-Me moriría de vergüenza si el se enterase, y además, seguro que se lo termina contando. Me da a mi que esto es un secreto que ningún marido le oculta a su esposa.

Buff!.. ¡Sin duda!.. Estaban hablando de mi. Intuía en mitad de esta sesgada información que su amiga le había propuesto que me pidiese ayuda a mi, por aquello de que soy informático, a lo que Eva le respondía que eso era imposible, por el palo que le daría que yo supiese de sus intenciones y el jaleo que podría causar con su hermana.

Coincía plenamente con ella. ¡Ese no era el plan!. Yo no quería involucrarme en todo esto. Quería permacener en el anonimato, disfrutando clandestinamente de ver sin ser visto, pero bajo ningún concepto podía asumir ningún rol protagonista.

Una cosa era pretender pajearme viendo a mi cuñada en actitud sexy ante quien ella consideraba un extraño y otra muy diferente, tomar parte activa en todo esto, asumiendo ser consciente de las activades de mi cuñada y pensar en todo lo que ello podría suponer en mi relación con Elena. Buff!.. Temblaba sólo de pensarlo.

Cerré rápidamente todo aquello y me propuse olvidarme completamente de aquel tema antes de que me acabase pillando los dedos. Con suerte -me decía- al ver que no lo consigue por si misma se acaba olvidando de todo esto y aquí paz y despues gloria.

El resto de la semana intenté sobrellevarlo sin pensar en este asunto. Si no pienso en el marrón seguro que termina desapareciendo, me intentaba auto-convencer, pero a partir de ese mismo Sábado la cosa se comenzó a complicar algo más todavía.

Mi mujer, Elena, había ido a casa de sus padres aquella tarde mientras yo quedaba con unos amigos para jugar al futbol. Vamos, como cualquier otro día.

El caso, es que cuando llegó a casa algo extraño podia notar en ella. La notaba preocupada, tensa, como si algo le rondase en la cabeza.

Son muchos años juntos y nos conocemos perfectamente. Yo sabía que había algo que la inquietaba.

-"¿Estas bien?", te noto muy callada.

-"Sí. ¿Por que no había de estarlo".

Pero vamos, por mucho que se empeñase en decirme que no pasaba nada, yo sabía que algo no iva bien y creía saber el qué. Seguramente su hermana le había contado su idea de esto del cibersexo, y sin llegar tal vez a saber toda la información, ya le parecía lo suficientemente abrumador.

Ese fin de semana fue realmente angustioso. Elena procuraba transmitir una imagen de tranquilidad, pero yo sabía que ser conocedora de ese secretillo de su hermana le carcomía por dentro.

Aquel Domingo, recuerdo como despues de comer salio al jardín y estuvo un buen rato hablando por teléfono -con Eva supongo- intentando -supongo tambien- disuadirla de lo que seguro Elena consideraba una idea absurda.

Era una situación realmente tensa. Yo sabía que Elena no estaba bien, y ella sabía que yo lo sabía, pero lo que ninguno de los dos podiamos (o queriamos) hacer era hablar abiertamente sobre ello.

Lo único que podía hacer era transmitirle a mi esposa la confianza de saber que me tenía ahí para lo que necesitase y cuando ella quisiese hablar podría contar conmigo. Tampoco quería agobiarla con mis preguntas y mis "¿qué te pasa"?, pues sabía perfectamente que era lo que pasaba.

Este subirse por las paredes continuó todavía al inicio de la próxima semana. Una mañana, preocupado por el cariz que estaba tomando todo aquello, volví a revisar los informes que el troyano me enviaba a diario con la actividad de Eva ante su ordenador, a ver si con suerte, había hablado con su amiga sobre esto, o se había cruzado algun correo con Elena. Quería saber hasta donde le había contado, o que era exactamente lo que mi esposa conocía.

Efectivamente había estado chateando en múltiples ocasiones con su amiga Pilar y por aquellos fragmentos de convesación pude concluir que efectivamente aquel Sábado le había explicado a su hermana su idea para conseguir ingresos económicos.

Deduje por la conversación que su hermana le había expresado ya de antemano su absoluto y total rechazo a tan descabellada idea, pero lo más preocupante es que efectivamente se confirmaban mis sospechas.

Por lo que leía, Eva no sólo le había explicado a su hermana su idea de "negocio", sino que además, le había explicado como necesitaba ayuda de alguien puesto en esto de las nuevas tecnologías pero que no se atrevía a pedírmelo a mi.

Ni os podeis imaginar lo dificil de aquella situación. Por mucho que lo pretendais, es imposible resumir aquel cúmulo de sentimientos encontrados en unas pocas líneas de este relato.

Mi cuñada convencida de que eso de convertirse en webcammer era una solución perfecta a sus problemas económicos. Mi esposa intentando digerir la noticia de que su hermana se pretendía "ciber-prostituir" y yo pillado en medio de todo eso sin comerlo ni beberlo.

Con el paso de los días, y supongo que tras mucho hablar Elena y su hermana, me parecía deducir por la información que me iba llegando que mi esposa ya estaba algo más tranquila y comenzaba a asumir la decisión de Eva. Lógicamente no es que Eva necesitase su permiso ni mucho menos, pero siempre fueron unas hermanas muy unidas y yo sabía perfectamente que para Eva era de vital importancia poder compartir esto con Elena y poder contar con su apoyo y comprensión.

El otro dilema que se planteaba, era precisamente el de la "colaboración técnica". Aun suponiendo que Elena aceptase y apoyase la decisión de su hermana, estaba el asunto de que necesitaban que alguien de confianza ayudase a Eva a montar la infraestructura necesaria.

Supongo que se les habría ocurrido el acudir a un profesional independiente, pero pensándolo bien eso tampoco era nada fácil. Uno no coje las páginas amarillas, llama a la primera empresa de servicios informáticos que encuentre y le dice "Oiga, necesito que venga a mi casa a configurarme la webcam, hacerme una web y todo eso que sea que necesite para meterme a ciberpilingui"..

La cosa estaba clara. Si Eva queria poner en marcha su negocio, debía revelarme su secreto y permitirme que la ayudase. Por lo que deducía, a esas alturas del partido la principal resistencia ya no estaba sólo por parte de Eva, sino más bien, creo yo, quien no estaba nada por la labor era mi esposa.

Como explicaba al principio, siempre percibí en Elena una especie de "complejo de debilidad" respecto a su hermana. Realmente era absurdo, pues Elena no tenía absolutamente nada que envidiarle en ningún aspecto. Físicamente incluso podríamos decir que era más agraciada si cabe que Eva. No tan alta, pero si mucho más "mujer", con unos pechos más generosos que los de mi cuñada, una cintura más formada, en definitiva, una mujer considerablemente más exhultante.

A nivel social -por decirlo de algún modo- tambien podria decirse que estaba posicionada más arriba que Eva. Tenía un buen trabajo, un buen marido, unos muy dignos ingresos económicos, vamos.. que no tenía de que quejarse. Seguramente a más de uno, si os pusiesen a las dos delante y os dijesen "¿A cual de las dos preferirías para pasar un fin de semana loco? elegiríais a mi esposa sin dudarlo.

Imagino que siempre se anhela lo que no se tiene y en el caso de Elena, siempre había visto a su hermana pequeña -no como una rival ni mucho menos- pero sí como esa figura que tal vez ella nunca había sido, más despreocupada, más jovial, sin responsabilidad...

Es por esto que personalmente nunca comprendí esa suerte de "complejo" que muy sutilmente podía percibir en Elena respecto a su hermana. Tal vez sean tonterías mías, pero vamos.. la conozco bastante bien y creo ser capaz de imaginarme lo angustioso que para Elena podría resultar tener que asumir el compartir algo tan íntimo de su hermana conmigo.

Todo este dramón se alargó durante varios días, intentando Elena sobrellevarlo como mejor podía, hasta que al siguiente fin de semana mi mujer me dijo que no quedase con los amigotes el Domingo para jugar al futbol que vendría su hermana a comer a casa.

-"¿Qué celebramos", -pregunté jocosamente-

-"Nada en particular, que Eva quiere hablar contigo de no sé que cosa del ordenador", se limitó a responder.

Buff.. temblaba sólo con pensarlo. Sabía perfectamente cual era esa cosa que quería comentar y la verdad que no tenía ni idea de que responer.

Esos días no hacía más que darle vueltas en la cabeza a la reacción que sería de esperar en mi. Obviamente tenía que mostrarme sorprendido en primera instancia, pues teoricamete yo no sabía nada.

Intentaba tambien imaginarme como Elena esperariá que reaccionase. No sabía si sería mejor animarla en su empeño, o mostrarme mi disconformidad con su idea. En fin.. despues de toda esa rompedura de cabeza, concluí que lo mejor era esperar el momento e ir improvisando sobre la marcha.

Llegó el tan ansiado Domingo, y a las 12 más o menos Eva se presentó en nuestra casa. Era un día caluroso, y venía vestida con unos vaqueros de esos que tanto le gustaban, de cintura baja, y una camiseta de tiras que marcaba perfectamente sus pequeños pechos dentro del sujetador. Mientras ayudaba en la cocina con el asado que estábamos preparando, yo hacía números para evitar ser pillado por mi esposa desviando alguna que otra miradilla indecorosa.

Cuando en un momento se agachó a cojer en el cajón del fondo unas especias, por un instante dejó entrever el inicio de su rajita del culo. ¡Buff!.. ¡Estaba cardíaco!.

Al ver esos escasos centímetros de piel desnuda, deduje que o bien llevaba una braga muy baja, o uno de esos tangas minúsculos que en alguna que otra ocasión habia podido ver perdidos en el tendedero de su casa, y sí.. ¡tambien!, en su cesto de la colada. (Vamos, todos lo hemos hecho en alguna que otra ocasión, ¿verdad?). Imaginármela desnuda casi me lleva a cortarme un dedo mientras picaba las zanahorias sobre la tabla de cortar.

Comimos charlando sobre asuntos diveros y ya en la sobremesa Eva se dispuso a tratar el tema que habia dado pie a aquella visita.

Intentaba buscar evasivas para no explicarme con claridad sus dudas y necesidades, y comenzó a enredarse con preguntas acerca de como crear un blog para recetas de cocina, de ahí saltaba a lo de PayPal, y un sinfín de vaguedades que no guardaban mucha coherencia.

Yo intentaba responder para que pareciese que procuraba dar una respuesta lo más precisa posible, aunque realmente tampoco le aclaraba nada pues ante esas vaguedades no entendía muy bien ni tan siquiera cual era la pregunta.

Despues de un buen rato hablando así, a base de metáforas, y viendo que eso no llevaba a ninguna parte Elena por fin se armó de valor y dijo.

-"Vamos a ver", vamos a hablar claro porque sino esto no termina más.

Y ahí comenzó el pastel.

Casi sin mirarme a los ojos Eva me explicó lo que yo ya sabía. Que se estaba planteando dedicarse a ofrecer sesiones de cibersexo previo pago para sacarse un dinerillo, que su hermana al principio no lo veía con buenos ojos pero que ahora parecía entenderla un poco mejor, que se moría de vergüenza al contarme esto, bla, bla, bla...

Eva siempre me profesó una especie de respeto en plan "hermano mayor" y estaba claro que no le resultaba cómodo tener que confesarme todo aquello. Su hermana por su parte, tambien estaba muy incómoda teniendo que hablar abiertamente sobre esos aspectos tan íntimos de la vida de su hermana. Y yo, en mitad de toda esa tensión, sin tan siquiera saber que responder.

Tras la explicación oportuna sobre los detalles de su plan de negocio, y habiéndome expuesto tambien sus limitaciones para habilitar el mecanismo de pago, la web y todo eso, ambas quedaron como esperando oir mis imprsiones al respecto.

-"No sé ni que decir"; le dije haciéndome el sorprendido. "Voy a prepararme otro café".. ¿os apetece?..

Recobré la compostura como malamente pude y de vuelta a la mesa comenzé con mis disertaciones.

-Ciertamente he de reconocer que dejando a un lado los aspectos morales de este tipo de "trabajo", puede ser una opción perfectamente viable. No se descubre nada nuevo diciendo que el sexo siempre ha sido un motor de la economía y máxime en estos tiempos donde Internet abre puertas por todos lados. Personalmente no veo muy claro eso de pretender pescar clientes en las salas de chat, pues creo que hay métodos mucho más efectivos pero bueno.. un detalle sin importancia.

El principal dilema que ayudarte en esta tarea nos va a suponer como familia, es el hecho de tener que facilitar un acercamiento tan "intimo" a ti, vamos.. que nuestra relación empezaría a parecerse al argumento de una pelicula porno y no creo yo que de ahí pueda salir nada bueno.

Ni Eva ni Elena parecían comprender el mensaje de fondo de mis palabras, así que tuve que ser mucho más explícito.

-"Vamos a ver.. ¿Es que no te has parado a pensar la incertidumbre que causaría en tu hermana -mi esposa- el hecho de saber que yo estaría en condiciones de ver algun tipo de material "comprometido" tuyo?.

Así a bote pronto, se me ocurre que en esa web que habría que montar para dar a conocer tus servicios habría que incluir algun tipo de foto o video donde muestres tus encantos y claro... comprenderás que eso no es cómodo para nadie.

-"Caramba", pues eso no lo había pensado, la verdad. Podrias hacer la web colocando unas fotos cualesquiera, y explicarme a mi despues como cambiarlas por otras mías, de ese modo no tienes porque terminar de ver la foto final.

-"Si claro", y me cargas a mi con la responsabilidad de prometerte, tanto a ti como a tu hermana, que no entraré despues a tu página para ver tus fotos desnuda ¿verdad?.. ¿Tu te imaginas lo que eso supondriá en nuestro matrimonio?. Elena, ¿cómo vivirías tu sabiendo que yo en cualquier momento podría entrar a esa web y ver a tu hermana desnuda?... Sé que confías plenamente en mi, pero.. ¿podrias vivir con tan sólo tener mi palabra?. ¡Venga!, reconozcamoslo.. eso sería vivir en una tensión constante.

En ese momento Elena estaba pálida. Ella tampoco se habia planteado nunca esa posibilidad. Trabajo le tuvo que costar ya estar dispuesta a permitir que su hermana me consultase sobre este asunto, pero lo que no creo que fuese capaz de soportar sería el vivir sabiendo que tal vez, y por mucho que yo le prometiese que no lo haría, si quisiese, podría sin ningún tipo de complicación descubir intimidades de mi cuñada. ¡Eso era algo impensable!.

La conversación se siguió tensando, intentando yo hacerles entender que no podía ser sano para nadie saltarse tan descaradamente los límites de lo correcto, intentando consensuar alternativas como recurrir a otro informático, pero al final, todo conducía al mismo punto de partida. No había otra.

Dimos por concluida la conversación sin haber sacado nada en limpio. Eva se fue para su casa, Elena se quedó agobiada a punto de echarse a llorar, medio enfadada conmigo, medio enfadada con su hermana, medio enfadada con esa desafortunada situación.

La nueva semana se presentaba mucho más tensa si cabe. Mi esposa intentanba hacer como si nada de aquello pasase, pero ciertamente yo percibía una frialdad similar a cuando está enfadada conmigo. Por más que intentaba dialogar con ella, era practicamente imposible. Se cerraba en banda, se tensaba la conversación, o nos enrocábamos en posiciones que no llevaban a ningún sitio.

Cuando la conversación se calentaba, en un par de ocasiones, llegué a escuchar en boca de Elena reproches un tanto infundados sobre las miradas que le echaba a Eva en la playa o cosas similares. Lógicamente, yo procuraba enfriar los ánimos y no entrar al trapo pues lo que menos me convenía era seguir avivando todo aquel fuego.

Yo, claro está, intentaba no transmitir la imagen de que ardía en deseos de continuar con aquella locura pues eso sería reconocer mi debilidad, pero por momentos tambien me enfadaba con mi esposa porque actuaba como si yo fuese el culpable de todo aquello. (Vale, cierto es que sí lo era, pero eso ella no lo sabía)

Las llamadas telefónicas entre ambas hermanas se sucedían cada pocas horas, y de la expresión de su cara nada más colgar deducía que la cosa entre ellas tampoco estaba mucho mejor.

Eva insistía en su deseo de iniciar "su negocio" y Elena se debatía entre el querer ayudar a su hermana y su repulsa a "compartirla" conmigo.

No recuerdo cuantos días estuvimos así, pegando bandazos hacia un lado, hacia el otro, intentando no enfadarnos sin conseguirlo, etc.. hasta una noche Eva se presentó sin avisar en nuestra casa.

Nada más abrir Elena la puerta, Eva rompió a llorar desconsoladamente pidiéndole perdón por habernos metido en este embrollo pero suplicándole que por favor la ayudásemos. Volvió la marea de lamentos que tantas veces habíamos oido ya, que si estaba agobiadísima, que necesitaba hacer algo con su vida, que se sentía una fracasada, bla, bla, bla.. Lloros de un lado, lloros del otro, vamos.. un dramón en toda regla.

Todo aquello sirvió al menos para desahoganos y una vez los ánimos parecían estar más calmados, haciendo gala de toda la capacidad de liderazgo que pude reunir en mi interior, las anime a sentarse y debatir la que juré sería la última discusión a ese respecto.

Intentando hacerme el digno, les expliqué que estaba cansado de todo esto. Que eran unas egoistas pues por culpa de sus complejos y sus prejuicios me estaban tratando como si yo fuese el culpable de todo aquello y ya estaba bien. Que o le buscábamos una solución al conflicto o lo olvidasen para siempre. Por mi parte me negaba a seguir enrocado con aquello pagando las consecuencias de un problema que no era mío.

Tal vez fue el sorprenderlas así con la sensibilidad a flor de piel y la guardia baja, o el verme en actitud resolutiva pero ambas parecieron comprender que tenía mi parte de razón y no era justo todo lo que estaba soportando.

En los ojos de Elena pude ver ese halo de arrepentimiento, por los malos tragos que me había hecho pasar en estas semanas previas mientras Eva, apretaba la garganta intentando evitar volver a romper a llorar.

-Vamos a ver... simplifiquemos todo esto y hablemos claro de una vez por todas. ¿Cual es el problema?. ¿Qué yo te vea desnuda? -pregunté dirigiéndome a Eva-; ¿Temes que deje de desearte a ti y me enamore de tu hermana? -pregunté a mi esposa- A ver.. ¿cuales son vuestros grandes miedos?.

Tras unos segundos de vergüenza y miedo, Eva fue la primera en responder. Dijo que claro que se moría de la vergüenza al saber que yo, su cuñado, al cual siempre había tenido en un altar, pudiese verla -no sólo desnuda- sino en actitudes más íntimas.

No era la desnudez en sí la que la atormentaba, sino el pensar que la pudiese ver masturbándose o cumpliendo con los fetiches de cualquier "cliente".

¡Asi, con todas las letras!.. Había oido explícitamente a mi cuñada reconocer aquello con lo que tantas veces había soñado. Verla masturbándose.

No sé si por la tensión del momento, por las emociones a flor de piel o el porqué, pero mi polla pareció cobrar vida dentro de mis pantalones obligándome a sentarme con las piernas cruzadas intentando disimular aquel calentón.

La frase había sonando contundentemente en la sala, y a Elena tambien le había sorprendido enormemente oir esa expresión en boca de su hermana. Yo no sé cuanto de íntimas son las cosas que las hermanas se comparten, pero ciertamente en nuestra familia nunca fuimos muy de expresar públicamente las emociones y sentimientos íntimos, de modo que estoy seguro que para Elena tambien supuso el oir esto un duro golpe que agrandó más si cabe sus inseguridades y miedos.

-"Y tu Elena, ¿Qué tienes que decir"; pregunté

Casi balbuceando terminó por reconocer lo que a todas luces era obvio. Que se angustiaba con la simple idea de que su marido pudiese tener pensamientos libidinosos con su cuñada. Decía, que si ya duro tiene que ser asumir una infidelidad, mucho peor sería si esta se cometiese con una persona tan cercana.

-"Eh un momento"; me apresuré a intervenir.

Por favor no pronunciemos términos que desvirtuen el discurso y vicien el mensaje. Aquí nadie habla de comenter infedelidad alguna.

Se trata tan sólo de que cada uno ponga en su balanza personal los pros y contras de esta idea y sopese hacia que lado se inclina y se pregunte para sí mismo si es capaz de asumir las consecuencias de su decisión.

Tu, Eva, piensa si crees que tus reparos y miedos son más o menos poderososos que el hecho de obtener ingresos y con ello poder dar un giro a tu vida.

Y tu Elena, reflexiona sobre si la satisfacción que te produce ayudar a tu hermana es más o menos importante que la desazón que te produce el hecho de pensar en cómo yo pueda o no pueda desearla sexualmente.

Por mi parte, tengo clarísimo que -en lo que a mi respecta- no tengo problema alguno en ayudarte en esto Eva. Sé que nada hará cambiar lo que siento por mi mujer y confío plenamente en mi mismo.

No voy a negar, ni quiero hacerlo tampoco, esta cierta excitación que produce esta morbosa situación pero tengo clarísimo que lo primero y único en mi vida es Elena.

Eso es lo único importante. Todo lo demás son conjeturas y enredos que no llevan a ninguna parte.

Por mi parte, no tengo más nada que decir.

Esto es algo que debeis arreglar vosotras; entre vosotras y con vosotras mismas. Nada tan sencillo y tan complejo a la vez.

Así que, yo me voy para cama que mañana me toca madrugar. No quiero volver a discutir sobre este tema nunca más. Si conseguis amueblar vuestra cabeza y necesitais que me ocupe de la web y todo eso, ¡perfecto!, ¡aquí estaré como siempre!. Y sino, espero que nunca más se vuelva a tratar este asunto y todo vuelva a ser como antes. ¡Buenas noches!.

Me fuí para cama y media hora más tarde más o menos, tras despedirse de su hermana, Elena vino detrás. No dijo nada, simplemente se abrazo a mi y enredó sus frios pies contra los míos. Todo estaba dicho.

Al día siguiente tenía una reunión a primera hora de la mañana en otra ciudad, de modo que salí de casa antes de que Elena se levantase. Todo el día fuera, trabajando y demás, y al llegar a casa allí estaban de nuevo las dos, preparando la cena.

-Vaya, Eva.. ¿Otra vez aquí?..

-¿Te molesta mi presencia acaso?

-No mujer, sabes que no es eso.. pero dada la situación me intriga saber que haces aquí.

-Lo hemos estado hablando friamente y ambas lo tenemos claro. Ayer nos hiciste abrir los ojos y tienes toda la razón del mundo. Ambas reconocemos el miedo que esta situación nos produce, pero ambas consideramos que las ventajas son mayores que los inconvenientes, así que -si tu sigues estando de acuerdo en ayudarme- nos gustaría seguir adelante.

-¿Estais del todo seguras?.. ¿Tú que dices Elena?.

-Sí cari. Sé que me costará muchísimo, pero confío plenamente en tí. Sé que lo que sientes por mí no va a cambiar porque le veas las tetas a esta esmirriada... dijó jocosamente mientras todos nos echamos a reir.

Un par de comentarios graciosos por mi parte tambien a fin de romper el hielo, y por fin parecía que habíamos conseguido poner un poco de orden en todo aquello.

Ya mientras cenábamos comenzamos a hablar sobre distintas ideas y modos de organizar el negocio. Eva me hacía partícipe de la información que yo mismo, bueno, mejor dicho Alejandro ya que ella no sabia quien era realmente, le había dado aquel día en el chat.

Yo exponía mi opinión sobre el hecho de que una vez metidos en harina, era mejor hacerlo de un modo más o menos profesional. No terminaba de ver muy lucrativo eso de tener que estar agazapada en las salas de chat esperando a que un tio entrase al trapo y dedicarle media hora por tan sólo 20 €.

Claro está que menos era nada, pero estábamos en condiciones de montar el sarao algo mejor para que la rentabilidad fuese mucho más alta.

Hablamos sobre como era preferible organizar todo el show a través de la web, en lugar de conversaciones 1 a 1 via messenger o skype. Hacerlo de ese modo, permitiría ofrecer varios tipos de servicio en donde por un lado estaría esa exclusividad del show individual, y por otro, podría ofrecerse una especie de "show de grupo" donde emitiría para varios usuarios simultáneamente. Con tarifas distintas según la exclusividad del espectáculo, pero de ese modo sería mucho más rentable que esos 20€ por media hora de trabajo.

A medida charlábamos más y más ideas y dudas ivan surgiendo. Mencioné tambien la posibilidad de incorporar un sistema de peticiones, donde el visitante podría pedirle a Eva cualquier fetiche como vestirse de algún modo concreto y cosas similares. Eso, claro está, tambien implicaría un pago adicional.

Siguiendo con el desarrollo del modelo de negocio, se me ocurría que todos los espectáculos podían ser gravados simultánemanete a su emisión en directo, de modo que podrían ser despues vistos en una especie de archivo al cual se accedería previo pago de otra cantidad. Vamos.. que estaba claro.. había un montón de posibilidades para sacarle el dinero a los clientes.

Acompañados de un buen vino, la conversación fluía intensamente, sobre todo por parte de Eva quien a esas alturas ya hacía cábalas mentales intentando calcular cuanto podría ganar y en que invertiría el dinero.

Elena, parecía más bien estar algo abrumada. Se asombraba al verme tan puesto en la materia como preguntándose para sí misma si hablaba desde la experiencia personal.

De hecho, aquella misma noche, cuando ya nos habíamos despedido y estábamos metidos en cama, notaba en ella esa cierta desazón. Yo le explicaba que soy un profesional en estas lides, y que en esencia, el análisis de cualquier proyecto web es muy similar. Una empresa vende un producto y pretende hacerlo del modo más rentable posible. Esto es idéntico, con la salvedad de quien es la empresa y cual es el producto.

Los días siguieron transcurriendo y yo trabajaba al ritmo que mis otras ocupaciones laborales me lo permitían en la creación de esta web. Eva estaba involucrada al 100% en lo que ya era su proyecto vital, mientras Elena tenía sus más y sus menos. Intentaba ser comprensiva, aparentar como que todo estaba bien, pero yo me percataba de su incomodidad máxime en momentos como cuando Eva llamaba y nos poníamos a charlar distendidamente sobre todas las posibilidades.

En uno de estos momentos estábamos, charlando yo con Eva al teléfono mientras Elena organizaba ropa en un armario, cuando se avanzó otro paso más en ese angosto camino.

-"Ya tengo montada toda la arquitectura de la página. Hay que empezar a meter los contenidos y para eso tendrás que enviarme por mail algunas fotos y videos"; le dije a Eva mientras Elena oía toda la conversación desde la otra habitación.

 

-"¿Como que qué clase de fotos"?, ¡Las de la primera comunión si te parece!. ¡Alguna foto sexy para darte a conocer en la web y que el cliente sepa lo que puede esperarse".

-"Bueno, ya tu verás como pueden quedar mejor.... Algunas vestidas, otras con algun conjunto de lencería sexy y otras más hardcore por ejemplo. Y un par de vídeos son suficientes. Por ejemplo uno en el que medio vestida transmitas un mensaje de bienvenida a tu público, y otro más entrando en materia".

Nada más colgar, la cara de Elena era todo un poema. El fatídico momento estaba cada vez más cerca. Elena estaba tomando consciencia de que todos sus temores estaban a punto de materializarse. En breve, vería a su hermana tal y como vino al mundo sin que ella nada pudiese hacer por evitarlo.

Horas más tarde, mientras cenábamos intentando aparentar la normalidad que no existia en aquella incómoda situación, un pequeño pitido procedente de mi Iphone rompió el silencio del momento. Era un correo electrónico.

Ambos nos miramos como si los dos intuyésemos de quien procedía aquel correo. Fuera de horario comercial, era extraño que me llegasen e-mails y a no ser que fuera el tipico correo publicitario no deseado, eran pocos más los que podían escribirme.

-"¿No lo vas a abrir"?, me preguntó mi esposa.

-Pues no, ahora estoy cenando. Ya lo veré despues.

Tras unos segundos de indecisión, Elena se armo de valor y cojió mi Iphone de encima de la encimera. Un leve gesto con el dedo sobre la pantalla y su presentimiento se confirmó.

-"Es de mi hermana"; ya le tardaba enviar las fotos. En su tono notaba una mezcla de sarcasmo y reproche que hacían ver que aquello no pintaba bien.

-Bueno.. ¿y?.. ¿Pero no habíamos hablado ya de todo esto?.. ¿Volvemos a estar como al principio?...

-Ya lo sé cari, pero comprende que para mi no es fácil. ¿Qué quieres?.. ¿Qué siga cenando como si no pasase nada?.. ¿Me olvido de que mi hermana te acaba de enviar fotos suyas en bolas?... ¿No le doy mayor importancia y sigo con el postre como si fuese algo de lo más normal?. Su tono comenzaba a encenderse y aquello parecía ser el comienzo de otra discusión.

-¿Y para mi?; ¿Lo es?... Llevamos más de un mes con esta tensión y yo ni pinto ni despinto en mitad de todo el asunto. Cada día de noto más distante, como si yo hubiese echo algo mal o te hubiese engañado, cuando lo único de lo que me puedes acusar es de ayudarte, tanto a ti como a Eva, del modo que siempre procuré hacer. ¡Eres muy injusta!.

La cena terminó medio en discusión y con ganas de irnos a dormir, a ver si acaba pronto el día y mañana amanecía un día mejor.

Aunque me moría de ganas por ir corriendo a ver las fotos, intenté aparentar normalidad. Fuí al baño a lavarme los dientes, preparé unos papeles que precisaba llevarme al trabajo al día siguiente, me puse el pijama, conecté el Iphone al cargador y lo dejé encima de la mesa... ¡Vamos!. ¡Absoluta tranquilidad!. No podía dejar que Elena viese mis ansias por ver abrir aquel correo con las fotos íntimas de mi cuñada.

Al ver el poco interés que parecía poner en el asunto, sus ánimos se caldeaban todavía más. Siempre le irritó de mala manera que no entrase al trapo de sus intentos de generar discusión.

-¡Que!.. ¿No piensas abrir el correo?.

-Psst.. pues la verdad que no tenía intención. No. No pretenderás que me ponga ahora a trabajar en la web.

-¡Sí claro!.. ¡Tu lo que quieres es recrearte a gusto cuando llegue el momento de abrirlas! ¿no?; prefieres verlas mañana cuando estés sólo, así no tendré que ver como los ojos se te salen del sitio.

-¡Elena te estás pasando! -le reproché intentando no tensar más la situación- Creía que ya habíamos hablado de esto. Te lo dejé bien claro el otro día. Si no crees ser capaz de superar esto, dilo ahora y punto. Llamamos ahora mismo a Eva para decirle que se olvide de este endiablado plan, tu misma eliminas el correo ese antes de que llegue a abrirse y punto.. ¡Dejad de tocarme los huevos de una puñetera vez!.

Aunque había procurado no echar más leña al fuego, ese "deja de tocarme los huevos" había sido el detonante. Ya no había marcha atrás... La discusión ya era oficial y nada que dijese o hiciese ahora iba a solucionarlo.

Reproches, puyas y más malas contestaciones...

-¿Que quieres?, ¿Qué lo abra ahora mismo?... ¿Piensas que no seré capaz de dormir con las ansias de ver esas fotos?.. ¡Pues tranquila mujer!, ¡Por eso no sufras!..

Así que en mitad de aquella acalorada discusión cojí el Iphone de encima de la mesilla de noche y accedí al e-mail que poco antes había enviado mi cuñada.

Ahí estaban.. varios archivos adjuntos. Algunas fotos y un par de vídeos tal y como le había pedido.

Abri la primera de las fotos y ahí estaba. ¡Por fin!... ¡Era ella!...

De pie, en mitad de su cuarto, vestida tan sólo con un tanga de hilo de color blanco, medio de lado girando la cabeza hacia la cámara, de modo que podía ver perfectamente la silueta de su semidesnudo culo y la práctica totalidad de sus pechos.

Fueron simplemente unos segundos lo que duró aquella primera impresión, antes de girar el móvil hacia Elena y decirle "¿Qué?.. ¿Era esto lo que tanto te molestaba que viese?"...; pero suficientes para grabar en mi retina aquella imborrable imagen.

Y si bien es cierto que físicamente era como más o menos siempre me la había imaginado, el verla así, totalmente expuesta y sincera, sabedora de que aquella foto terminaría en mis manos, me producía una tremenda excitación que intentaba disimular ante mi esposa.

Sin tan siquiera girar nuevamente la pantalla hacia mí, deslize mi dedo por la superficie de cristal para avanzar a la siguiente foto.

-¿Que tal?.. ¿Mejor esta?. ¿O mejor esta otra? -al tiempo que volvía a pasar mi dedo de lado a lado con el móvil enfocado todavía hacia ella-

Ya en pleno lloro, Elena se rindió y depuso su actitud de ataque.

-"Perdoname amor".. ya sé que no es culpa tuya. Siento ponerme así contigo pero es algo superior a mi.

Se echó sobre la cama en busca de mi abrazo y mientras le daba cobijo intentaba deshacerme en alajos hacia ella, intentando hacerle comprender que ella era la única mujer de mi vida, que nada cambiaría lo que siento por ella, bla, bla, bla... Mientras mi boca pronunciaba todas aquellas lindezas, mi cabeza pensaba en las fotos del teléfono que por aquel entonces estaba tumbado boca abajo sobre la cama.

Me moría de ganas por volver a cojerlo en la mano y terminar de ver todo el material, pero apaciguar los ánimos de Elena era más importante en aquel momento.

Poco a poco, los sollozos fueron parando mientras le hacía cariños y mimitos en el pelo mientras mi cabeza no dejaba de pensar en mi cuñada.

De repente, fue ella misma quien se incorporó y cogió en su mano el teléfono.

-"Pues la verdad es que no han quedado nada mal" ¿verdad?; me dijo mientras me mostraba otra de las fotos.

-Pues no sé ni qué responderte. Si te digo que sí malo, porque vas a volver a empezar, y si te digo que no sería mentirte... Así que ¡Pasapalabra!.

Debió hacerle gracia lo de pasapalabra porque una sonrisa volvió a iluminar su rostro.

-"No te quieras escaquear haciéndote el simpático"... ¿Acaso me vas a negar que te resulta atractiva?

-Claro que no. Nadie puede negar que tu hermana está muy bien. Si tiene tus mismos genes, sería imposible no estarlo.

Elena comenzó a pasar las fotos una tras otra, pero ahora ya permitiéndome que yo tambien las viese.

Aquello era impresionante. Tras las dos primeras en donde todavía conservaba el tanga puesto, llegó una tercera donde se había tumbado totalmente desnuda sobre la cama con las piernas abiertas.

Por el enfoque de la escena, deducía que había colocado la cámara sobre la cama a escasos centímetros de su sexo abierto, mientras ella se recostaba hacia atrás apoyándose sobre sus codos, de modo que podía ver un primer plano de su coño al tiempo que veía tambien esa sonrisa angelical que parecía saludarnos con la mirada.

Confirmé como efectivamente no me había mentido semanas atrás en nuestra secreta conversación por chat. En contra de lo que me había imaginado en multitud de ocasiones, Eva no se depilaba integramente el pubis.

Se apreciaba perfectamente como sí lo tenía arreglado, pero conservaba una estecha franja de vello sobre los labios vaginales y algunos pelillos se adentraban tímidamente hacia su oscuro agujerito trasero.

Podía notar como mi corazón palpitaba enérgicamente y temía que Elena, acurrucada sobre mi pecho, se percatase de ello así que intentando romper aquel incómodo silencio no se me ocurrió otra que decir alguna estupidez.

-"Vaya"..¡Ya sabemos que regalarle para Navidades!.. Una maquinilla de esas para el "rasurado íntimo", ja,ja.. -intenté desdramatizar-

-¿Te gustaria verdad bribón?; me respondió sarcásticamente.

Elena sabía que uno de mis mayores fetiches eran los chochitos rasurados. De hecho, así se depilaba ella para complacerme. Dejándose una pequeña tira en la parte alta del monte de venús, pero despejando de todo folículo el acceso a sus rincones más íntimos.

-"Se te está poniendo dura cabronazo", me dijo mientras su mano palpaba mi morcillona polla.

-Hombre... ¿Qué esperabas?.. Estoy aquí acurrucado, calentito, al lado de la mujer que amo mientras ella misma me muestra fotos morbosas de otra mujer querida para mi, y que -no puedo negarlo- tambien tiene su cierto atractivo. ¿Cómo quieres que actúe?. Ya bastante me estoy conteniendo para no tirarme encima tuya y follarte como hace tiempo no te follo. -lanzé al aire intentando que ella recogiese el envite-

-Si claro. Lo que faltaba. Que ahora nos pongamos a echar un polvo mientras tu piensas en Eva.. ¡No tientes a la suerte que todavía no se me pasó de todo el mosqueo!. Anda, apaga eso y pongámosnos a dormir que mañana es otro día.

Así que por aquella noche tuve que quedarme con las ganas. Tampoco era plan insisitir pues denotaría la calentura que me había provocado mi cuñada, así que debería armarme de paciencia y esperar a mañana para terminar de revisar los videos y poder explayarme a gusto con todo aquel material.

Varias horas me costó conciliar el sueño aquella noche, pero por fin el día había abierto y eran ya horas de levantarse y dirigirse al trabajo como cada día.

Nada más llegar al despacho, avisé para que nadie me interrumpiese pues tenía concertada una videoconferencia con un cliente. No quería interrupciones de ningún tipo, ni pasarme llamadas, ni llamar a la puerta ni nada que me hiciese perder ni tan sólo un segundo.

Cerré la puerta y las cortinillas para tener total intimidad, tiré mis cosas encima del sofá y me dispuse rápidamente a abrir el correo de anoche en el ordenador. Sin duda, disfrutaría mucho más de aquel momento en una pantalla de 26" que en la del móvil.

Volví a abrir primeramente las fotos, y volví a recrearme en ellas, mientras me apresuraba en liberar mi polla del yugo del pantalón.

Pasé las fotos una a una, disfrutando a conciencia revisando los más mínimos detalles de la anatomía de mi cuñada.

Tenía unos pezones pequeñitos, rosados y muy bien formados. No extremadamente prominentes, pero lo suficiente como para imaginarme su tacto en la punta de mi lengua.

Ciertamente nunca me los hubiese imaginado así, sino más bien similares a los de su hermana que son de aureola algo más amplia y no tan tipo "botoncito".

Me imaginaba la sensación de agarrar aquel pequeño pecho en la palma de mi mano, estimulando sus pezones para ponerlos lo más erectos posibles mientras mi otra mano acariciaba rítmicamente mi verga que ya comenzaba a brillar bañada con su propio flujo.

Pasé a otra foto y me detuve extasiado viendo aquella en la cual estaba tumbada sobre la cama con las piernas totalmente abiertas mostrando su sexo.

Ya anoche me había costado contenarme ante aquella escena, pero verla ahora así, en la intimidad, en una pantalla mucho más amplia hacía que mi corazón pareciese salirse del sitio.

Hice zoom sobre su entrepierna para ver con total precisión aquellos pelitos ensortijados, que intentaban proteger el acceso a sus secretos más inexpugnables. Como ya había visto ayer, se depilaba conservando una franja de 5 cms aprox, que cubría sólamente la zona de los labios, pudiéndose percibir una piel totalmente limpia de vellos en los laterales de la ingle.

Aunque su postura no forzaba excesivamente la separación de las piernas, podía percibir como algunos pelillos menos densos avanzaban por entre sus nalgas hasta el agujerito del culo.

Fantaseaba con deslizar mi lengua por allí, sintiendo esos pelitos cosquillear, empapando su sexo con mi saliva y sus flujos.

Me imaginé tambien lo exictante que debería resultar poder rasurala. Personalmente fue algo que siempre me puso a 1000 y disfrutaba enormemente haciéndolo con mi esposa.

Pensar en ella entregándose a mi, dispuesta a permitirme eliminar cualquier pelillo que dificultase la visión de sus agujeros abiertos, separando sus labios con una mano para tener un total acceso con la hoja de la cuchilla hacía que mi polla palpitase avisando de la llegada del tan ansiado momento.

Bajé un poco la intensidad del movimiento masturbatorio, pues todavía quería ver los videos que anoche me habían sido vetados.

Abrí el primero de ellos.

Nada especialmente relevante. Un primer plano, de cintura para arriba, vestida con una camiseta de tiras y sin sujetador -por lo que podia intuir- en el cual saludaba a cámara y daba un mensaje de bienvenida a los visitantes de la web.

En otras circunstancias, este simple hecho de verla insunuar los pechitos por debajo de la camiseta ya seria todo un logro, pero a estas alturas del partido, mis expectativas eran ya un poco más altas.

Abrí el segundo video, y este sí parecía tener "más sustancia".

De pie en su dormitorio, vestida sólamente con un sujetador y tanga blanco, bailaba seductoramente mientras hacía gestos picarones a la cámara.

Estaba realmente preciosa en ese plano general. Su redondito culo, practicamente desnudo pues el tanga, al ser tipo hilo, se le desaparecía entre las nalgas, lucía carnoso y muy prieto.

Para ser una chica considerablemente delgadita, tenía un culo realmente atractivo. Así como sus tetas eran más bien pequeñas, en sintonía con el resto de su anatomía, podríamos decir que tenía un trasero algo más desarrollado de lo que era de esperar. Un culito respingón, muy bien puesto en su sitio, y que tantas veces me hacía fantasear cuando la veía con algún pantalón ajustado.

Bailaba seductoramente ante la cámara, metiendo su mano por dentro del tanga, acaricíandose, y chupando los dedos a continuación.

Estaba a punto de correrme, pero todavía faltaba un buen trozo de video así que avancé rápidamente la barra para llegar al final y ver como terminaba aquello.

En los últimos insntantes, aparecía ya despojada del sujetador, con el tanga bajado por la mitad de los muslos, mientras se masturbaba enérgicamente mientras miraba a la cámara.

No podía más... verla ahí de pie, a punto de correrse, acariciándose el clítoris por momentos, introduciéndose 2 dedos en el coño para volver a sacarlos despues y seguirse acariciando, en esa postura tan visceral, con el tanga a medio sacar, de pie, mirando intensamente a la cámara como si supiese que era yo el que estaba al otro lado, era todo lo que necesitaba para concluir mi paja. Me dejé llevar y al tiempo que ella se corría ante la corría, mi polla comenzó a expulsar ingentes cantidades de esperma.

Con cada espasmo eyaculatorio imaginaba que le inundaba el interior de su coño mientras ella se corría tambien abrazada a mi. En cierto modo, aquel orgasmo era lo más cerca que tal vez estaría nunca de follarme a mi cuñada.

La corrida había sido brutal. Un chorretón de lefa había salpicado la pantalla y se escurría sigilosamente hacia abajo. Recogí todo aquello, me recompuse como malamente pude, y con las piernas todavía algo temblorosas abrí la puerta del despacho. La vida continuaba y a mi me quedaba una intensa jornada de trabajo por delante.

Los días pasaban y la situación en casa se iba más o menos normalizando. Elena parecía estar ya algo más tranquila con todo aquello, y Eva estaba ansiosa por ver la web totalmente terminada.

Como en horario laboral tenía otras muchas ocupaciones que atender, la web de Eva debía atenderla en ratos libres, en casa, y tal vez era esta "familiaridad" lo que hacía que los ánimos se fuesen relajando.

Tranquilamente trabajaba en la web delante de Elena, mientras preparaba la cena o así, y ella veía perfectamente como manipulaba las fotos en Photoshop para ajustarlas al tamaño requerido, como reproducía aquellos vídeos una y otra vez para comprobar que todo funcinaba correctamente, etc..

Tambien ya se había "roto el hielo" y podíamos debatir los 3 sobre ideas para la página, sobre las tarifas a cobrar, etc.. De hecho, Eva ya no se mostraba tan pudorosa como la primera vez que vimos reproducirse el video en el cual aparece masturbándose los dos juntos, uno al lado del otro ante la pantalla del ordenador.

Ciertamente, tras aquella tensión inicial, una nueva relación se estaba forjando en casa hasta el punto que mi vinculo con Eva ya no era algo tan físico, sino que hasta parecía que nuestro cariño mutuo se había afianzado más si cabe.

Elena tambien parecía estar a gusto en aquel nuevo escenario. Por fin veía a su hermana ilusionada de nuevo, con un proyecto vital, y en el fondo yo sabía que me estaba muy agradecida por colaborar en todo aquello.

Tras varios días de trabajo, por fin estaba todo listo para la gran inauguración. Aunque la página todavía no incorporaba todas las prestaciones que teníamos previstas ofrecer, ya podía comenzarse la emisión en directo de shows, la captación de abonados y demás.

Convenimos fijar la fecha de inauguración para el próximo Viernes, de modo que teníamos una semana por delante para promocionarla y darla a conocer en salas de chat, foros y demás.

Para el gran día, habíamos previsto un show inaugural para los clientes que se registrasen en la modalidad gratuita. Se trataba de despertar el interés de la gente, de conseguir potenciales clientes y ya despues tendriámos tiempo de ir obteniendo dinero.

Confirmado estaba. Próximo viernes a las 23.00, inauguración de la página con emisión en directo para todo el que allí se presentase.

Convenimos tambien que el show lo emitiría desde nuestra casa, pues quería yo supervisar que el programa que había que instalar en su ordenador y que comprimía el video para emitirlo en streaming estaba correctamente configurado. Aunque habíamos realizado muchas pruebas previas, no era lo mismo emitir con tan sólo 1 visitante conectado, que con cientos o miles como prevíamos conseguir para el Viernes. Además, en nuestra casa tendría mucha más libertad ya que aunque en casa de sus padres dormía en la buhardilla y era poco habitual que subiesen allí a aquellas horas de la noche, no era necesario correr riesgos innecesarios.

A lo largo de aquella semana, Eva se dedicaba a dar a concer su web en las salas de chat de temática adulta y yo por mi parte publicaba mensajes en foros para adultos. La idea era simple. Dar a conocer al mayor nº posible de usuarios que el próximo Viernes, a las 23.00 podrían disfrutar del show de inauguración de la web.

El día convenido llegó rápidamente, y Eva se presentó en nuestra casa a eso de las 22.30, justo cuando estábamos terminando de cenar.

Mientras Elena terminaba de recoger la cocina, yo me dispuse a colocar todo en marcha en la invitación de invitados que habíamos reservado para Eva.

Coloqué su ordenador encima de la cómoda, de modo la webcam enfocaba el espacio ocupado por la mesilla de noche y la cama justo al lado. Podía aparecer de pie y tumbada.

Mientras revisaba el ratio de comprensión, comprobaba que todos los servicios estaban debidamente iniciados y demás, Eva se había ya despojado de parte de la ropa y se había quedado tan sólo con la ropa interior. Un conjunto similar al del otro día, tambien de tanga y sujetador, pero esta vez de color negro.

No voy a decir que no me gustase, ¡faltaría más!, pero ciertamente me ponía un poco más el blanco del otro día, pues la hacía parecer más inocente y virginal.

Al verla así, no pude evitar un cierto nerviosismo en la mirada, detalle del que ella se percató.

-"Vamos, ¿de que te extrañas?. ¡Ni que no me hubieses visto ya!".

-Hombre sí.. te ví así y con menos ropa todavía; respondí jocosamente intentando no darle mayor importancia.

En esas entró Elena en la habitación y al ver a su hermana así, le pegó un suave cachete en el trasero mientras que de broma le dijo:

-"Oye".. "¿Pero que confianzas son esas?.. Despelotarse asi delante de mi marido..

Mientras terminábamos de preparar todo, a falta de pocos minutos para la hora convenida, ambas hermanas cotorreaban distendidamente sobre el conjunto de Eva. Que donde lo había comprado, que si le sentaba bien, que si yo tengo uno parecido, bla, bla, bla...

Delante del espejo del armario, Eva levantó una pierna y comprobando como el minúsculo tanga se le hundía en la rajita dejando al descubierto parte de sus labios comentó.

-Estoy pensando en que si me voy a dedicar a esto voy a tener que comenzar a depilarme más adentro. Por lo que veo por la red, lo que se lleva por estos terrenos es la depilación total.

-Tienes razón, de echo eso fue lo primero que nos llamó la anteción el primer día que nos enviaste las fotos. Hasta Alberto se sorpendió.

-Joé!.. no sería para tanto. Lo dices como si fuese un oso.

-No mujer, no es eso.. se nota que te lo arreglas, pero supongo que a los hombres es algo que les pone mucho. De hecho, yo tambien me depilo casi de todo porque a tu cuñadito le pone muy burro verme el chichi al descubierto; le dijo mientras se abría el pantalón y le enseñaba el chumino depilado a su hermana.

-Pues voy a tener que probar, pero ¿Cómo lo haces tu?.. ¿Con cera?... ¡Eso tiene que doler un montón!.

-Nooo, con cera queda muy bien pero duele muchísimo. Yo me lo rasuro con una maquinilla de esas gillete for women. Tienes que reparaslo cada pocos días pero es mucho más rápido y cómodo.

-¿Y no te resulta poco accesible?, como para cortarte el clítoris.

-Que vá... en la ducha o en la bañera resulta más o menos fácil. O sino, me lo hace Alberto que no veas como le pone. Es todo un fetichista.

-Vaya, vaya.. pues aun me lo vas a tener que prestar, ja,ja,ja...

Venga cotorras -las interrumpí- que ya es la hora.

-¿Me dejareis un poco de intimidad?, ¿No?..

-Si mujer, estaremos en la sala, conectados como un cliente más a ver que tal se ve desde el otro lado. ¡Ale!..¡A disfrutarlo a gusto!..

La dejamos a solas y nos fuimos para la sala a disfrutar en directo del show que se emitia desde la habitación contigua.

La cosa pintaba bien, a falta de unos minutos para comenzar había ya más de 800 personas conectadas, y seguían en aumento.

La web contaba con un sistema de chat, que permitía que los visitantes le escribiesen mensajea a Eva mientras ella les respondía verbalmente a través del micro. Por los comentarios y piropos que le soltaban, se veía que despertaba gran revuelo entre el público.

Comenzó saludando tímidamente a todos los visitantes, explicando que aquella era la primera emisión de la web, las ventajas y servicios que se ofrecían y todo eso.

Los visitantes no hacían más que decirle que se tocase, que se sacase la poca ropa que le quedaba, vamos... cada uno pedía lo que le gustaría ver.

Eva comenzó sutilmente el espectáculo, bailando sugerentemente ante la cámara, mostrando su cuerpo desde distintos ángulos.

Entretanto, Elena y yo observábamos todo aquello desde la sala, riendonos por momentos por lo extraño de la situación y un tanto excitado yo por el morbo que se respiraba en aquella casa.

-"Mírala como se mueve la cabrona".. Ni que fuese una stripper de un club de carretera, reía Elena al ver a su heramana en tan desenfadada actitud.

La cosa iba viento en popa. 1633 visitantes y seguían subiendo mientras Eva ya empezaba a mostrar algo más de soltura y desparpajo, mientras se comenzaba a acariciar a través de la tela del tanga tumbada sobre la cama.

Superados los 2000 visitantes conectados, comenzaba a notarse un pequeño retraso en el flujo de vídeo.

-Hay que aumentar el ratio de compresión en el portatil; le dije a Elena, o más bien me dije a mi mismo en voz alta mientras me levantaba y me dirigía a la habitación.

Elena vino detrás mía e intentando hacer poco ruido entramos en la habitación.

Haciéndole señales de silencio con el dedo, Elena daba señales a su hermana de que siguiese a lo suyo, como si nosotros no estuviésemos allí.

Por un instante me quedé paralizado al verla ahí, tumbada, masturbándose sobre la cama metiendo su mano por dentro del tanga. Si ya era excitante verla en vídeo, mucho más era así en directo, máxime teniendo a mi esposa justo al lado quien parecía disfrutar tambien del morbo del momento.

Torpemente varié unos valores en el portatil, mientras Eva se sacaba el tanga para mostrar su sexo totalmente húmedo y abierto. Parecía como si el verme ahí delante de ella la pusiese más cachonda todavía, y quisiese jugar a enseñarse más explícitamente para mi.

Sus ruborizadas mejillas, sus pezones erectos y el chorreante flujo que empapaba sus dedos eran señal inequívoca de que ella tambien lo estaba disfruntado.

Elena, al ver como me había quedado medio aturdido viendo a su hermana, me susurró al oido..

-¿Te pone cachondo, verdad?.

Casi sin darme tiempo a gesticular respuesta alguna, dirigió su mano a mi polla y comenzó a acariciarmela por fuera del pantalón para darse cuenta de la tremeda erección que tenía en aquel momento.

Por un instante pensé que se enfadaría al notar como me había excitado al ver a su hermana, pero al ver que continuaba con las caricias supe que no le parecía mal, sino más bien todo lo contrario, y tambien ella se excitaba en aquel escenario.

Colocada desde atrás, abrazándome por la espalda, me desabrochó el cinturón, el pantalón y me sacó la polla fuera del boxer.

Ahí estaba yo, de pie, inmovil, a escasos centímetros de la cama donde retozaba fogosamente mi cuñada, mientras mi mujer me pajeaba tiernamente como queriendo regalarle los ojos a su hermana.

Eva no dijo nada. Simplemente disfrutaba viendo como mi polla brillaba empapada con los flujos que Elena se ocupaba de embadurnar contra mi rabo para una mayor lubricación.

Su ritmo era frenético; se acariciaba con una mano el clítoris mientras con la otra se metía los dedos índice y corazón hasta el fondo del coño simulando que era mi polla la que la follaba.

De cuando en cuando, se llevaba los dedos a la boca, saboreando sus propios flujos al tiempo que los pringaba más con su saliva y se los volvía a llevar al chocho.

Las miradas de Eva y Elena se cruzaban por momentos, esbozando una sonrisa como reconociéndose entre ambas que todo estaba bien, que de acuerdo.

Elena dejó de pajearme y se puso delante mía.

-"Habrá que compensarte por los malos ratos que te hice pasar estas últimas semanas, ¿no crees?"; me dijo burlonamente.

Se sacó la camiseta y el sujetador, y posteriormente el pantalón, quedando vestida tan sólo con un tanguita blanco de encaje.

Cojío un cojín que estaba tirado en el suelo y lo colocó justo delante mía, para arrodillarse a escasos centímetros de mi polla, cuidando siempre de no meternos en el angulo de enfoque de la cámara. Nadie debía vernos a nosotros en aquel vídeo.

Entretanto, yo ya me había liberado de toda mi ropa y permanecía allí de pie, con la polla a punto de explotar, totalmente desnudo ante mi cuñada y a punto de disfrutar de una buena mamada.

Elena me agarró de las nalgas y con decisión se metió mi polla en la boca sabiendo lo mucho que me gustaban esas mamadas profundas.

Succionaba mi rabo con pasión, saboreándolo, sabiendo que no tardaría mucho en correrme pues mi excitación era más que evidente.

Podía ver su precioso culo en tanga reflejado en el espejo del armario, ahí arrodillada ante mi, comiendome la polla, mientras a escasos centímetros mi cuñada parecía tambien estar a punto de correrse.

Vocalizando con los labios pero sin emitir sonido alguno para no interferir en el vídeo, le dije a Eva "a cuatro patas", indicación que ella perció perfectamente pues para complacerme, se giró sobre la cama ofreciéndome un primer plano de su culo abierto.

Giró la cabeza para seguir viéndome mientras yo disfrutaba de aquel fantástico panorama. El culo de Eva siempre me había parecido uno de sus principales atractivos, y ahora, por fin, lo tenía ante mi, totalmente abierto, totalmente entregada.

Sus dedos, totalmente pringosos por la mezcla de flujos y saliva, se deslizaban fugazmente por entre su raja. Como queriéndo complacerme, se estrujaba los gluteos con ambas manos, mientras su cabeza medio hundida en la almohada intentaba coincidir con mi mirada.

Se separaba las nalgas con ambas manos, intentando mostrarse toda abierta ante mi. Ahí estaba, mostrándome su ojete totalmente abierto, ese orificio con el que tantas veces había fantaseado, disfrutando de ese coñito peludo y brillante que mi adorable cuñada parecía querer entregarme aunque entre nosotros no hubiese contacto físico alguno.

Presintiendo que estaba a punto de correrme, ella tambien aumentó su ritmo. Sus dedos entraban y salían rapidamente de su coño, mientras que con la otra mano se acariciaba frenéticamente el clítoris.

Mis manos se agarron al borde de la cómoda sobre la cual estaba medio apoyado. Mi mirada se clavó fijamente en los ojos de Eva, como diciéndoselo todo sin decirle absolutamente nada.

Sus ojos brillaban de pasión mientras se mordía los labios presa de la excitación. Elena, consciente de que mi orgasmo estaba cerca, había apurado tambien el ritmo de sus movimientos sobre mi polla.

Con un ligero toque de cadera empujé mi polla todo lo adentro que la boca de Elena era capaz de albergar y mientras miraba fijamente a Eva a los ojos me deshice en un abrumador orgasmo.

-"Ahhhh"... un gemido sordo y prolongado salió de la boca de Eva, como queriendo simultánear su orgasmo con el mío.

Mi polla se deshacia en chorretones de lefa en la boca de Elena, quien ya no pudo contener más cantidad de esperma dentro, viendose obligada a retirarse un poco, dejando que los últimos espasmos le salpicasen directamente a la cara y al pelo mientras todo el fluido descargado en su interior, le resbalaba por la comisura de los labios empapándole las tetas.

No recuerdo un orgasmo semejante en mi vida. Por si no fuera poca la cantidad de semen que expulsé mientras Elena mantenía mi rabo en su boca mientras intentaba digerir y manejar todo aquello, tras sacarla fuera todavía sufrí otros 5 o 6 latigazos de placer, que forzaban la salida de espesos chorretones de mi esencia mientras mi cuñada disfrutaba viéndome totalmente entregado al placer, sabedora de que en parte, ella era la culpable de todo aquello.

Tras los últimos espamos de placer, Elena volvió a meterse la polla en la boca pues sabía lo mucho que me gustaba que me la siguiese mamando tras el orgasmo. Mientras relamía todos mis restos, una mirada cómplice se cruzó primeramente conmigo, y despues con su hermana, como confirmandole la aprobación de lo que allí había sucedido.

Elena y yo nos retiramos al baño a limpiarnos todo aquel pringue viscoso, mientras Eva terminaba su actuación despidiéndose de su público, y les recordaba las distintas opciones de subscripción que la web ofrecía.

Había sido una experiencia increible. Algo, que sin duda, fortalecía nuestros vínculos y me acercaba, todavía más si cabe, a mi esposa. Era una mujer increible y nunca podría agradecerle todo los buenos momentos que me hacía pasar.

Mientras terminábamos de asearnos y limpiarnos, Eva nos gritó desde la otra habitación:

-¡356 subscripciones!.. ¡No me lo puedo creer!.

Nada más terminar la emisión, 356 visitantes -de los 2000 y pico que habían visto el show- habían decidido contratar la subscripción de pago; lo que -haciendo rápidamente un cálculo- a 10€/mes suponían 3560 eurazos. ¡Y esto no había hecho más que empezar!. Todavía había otros extras como la emisión en exclusiva, las peticiones, etc..

Desde ese día, las cosas cambiaron bastante en casa. La relación con mi esposa era más íntima si cabía, como si hubiese incluso más complicidad y confianza entre ambos. Eva continuaba con su nuevo proyecto, poniéndole todo el interés posible y nosotros disfrutábamos al verla tan ilusionada.

En tan sólo un par de semanas, mediante las subscripciones básicas y las tarifas extras por videos privados y demás, había podido ahorrar lo suficiente como para comprarse un coche.

A fin de justificar estos ingresos ante sus padres, que no sabían nada del tema y se daban cuenta que algo nos traíamos entre manos, les hicimos creer que lo que Eva explotaba era una web para la descarga de películas y mp3´s lo que le generaba unos réditos por los anuncions publicitarios y demás. Para unas personas mayores, con nulos conocimientos de la Era Digital, era más que creible y así vivían tranquilos sabiendo que su hija no estaba metida en ningún asunto turbio.

Tras aquella noche loca, todo seguía con normalidad. No volvimos a hablar específicamente de ello, no por tabú ni mucho menos, sino porque todos lo habíamos visto como algo natural a lo que no había que dar mayor importancia.

Eva actuaba con total naturalidad ante nosotros, e incluso la relación era más afectiva y cercana.

Parecía como si aquella frialdad en el trato tan habitual entre nosotros se hubiese diluido, y ahora todo parecía mucho más cercano. De hecho, un día percibí un detalle que hizo mucha gracia.

Estabamos en nuestra casa, en la sala, charlando distendidamente los 3 cuando se levantó pues -y cito textualmente- se estaba meando.

El baño queda al principio del pasillo contiguo a la sala, de modo que estando sentados en el sofá, la puerta del baño queda prácticamente enfrente.

Sin interrumpir la conversación, entró al baño pero en lugar de cerrar la puerta como hasta la fecha era lo habitual, la dejó totalmente abierta, sin darle mayor importancia al hecho de que la viésemos -más concretamente yo la viese- mear. Se bajó los pantalones, las braguitas, y alli sentada seguía contándonos los motivos de la elección del coche que había comprado como si nada.

Verla tan cercana, en esa actitud tan íntima, oyendo caer su chorrito de pis mientras ella parloteaba con total naturalidad me hiceron comprender que las cosas habían avanzado hacia un terreno algo más íntimo y familiar para todos.

 

Varios días despues, volvió a llamar a su hermana para avisar de que vendría a cenar a casa pues quería comentarnos algo.

Pocos días antes había añadido a su web una nueva función que permitía que los visitantes le pidiesen determinadas fantasías a cambio de una contraprestación económica. La idea era que cada uno pidiese lo que le gustaría ver, y Eva decidíría si aceptaba o no la oferta.

Pensaba yo que el motivo de su visita iría por ahí encaminado, y en cierto modo no me confundía. Digo "en cierto modo" porque la cuestión en sí no era a nivel técnico, sobre el funcionamiento de esta nueva prestación de la web, sino

Mientras cenábamos, nos contó que un "cliente" le había ofrecido una cantidad de dinero considerable por grabar para el una escena un tanto específica.

Este cliente, le narraba con todo lujo de detalles como quería que ambientara la escena, como debía ir vestida, como debía comportarse ante la cámara, etc.. Me alegraba ver que no era yo el único fetichista.

Todo estaba perfectamente claro y Eva parecía dispuesta a aceptar la generosa propuesta, sólo se le planteaba un problema.

Este "cliente" quería que Eva emitiese en directo y grabase para el su primera experiencia anal y claro.. dejando a un lado los temores que le daban iniciarse en estas prácticas hasta ahora desconocidas para ella, necesitaba -sí o sí- un compañero de escena.

La idea de buscarse un follamigo cualquiera no le convencía pues aunque seguro que tendría muchísimos candidatos dispuestos a asumir tal papel, prefería que el desfloramiento de su puerta trasera lo disfrutase alguien especial al cual se lo entregase con cariño y de buena gana.

Rápidamente, tanto Elena como yo intuímos por donde iban los tiros pero he de reconocer el estupor que me causó ver la reacción de mi esposa, tan comprensiva y colaboradora.

-Claro que sí mujer.. además no vamos a meter en casa a cualquiera para algo tan íntimo. Además, una primera experiencia así debe ser realizada con cariño, paciencia y con alguien experimentado. Ya verás como es algo de lo más placentero... Bueno, vamos.. suponiendo que Alberto esté dispuesto; ¿Qué opinas cariño?..

¡No me lo podía creer!, ¡Me estaban invitando a follarle el culo a mi cuñada!..

-Bueno, ¡Si es por hacerte un favor!...; respondí burlonamente con intención de que comprendiesen mi ironía.

-Si claro, ojalá todos los favores fuesen así ¿verdad?; contestó Eva.

Así que en vista de que todos estábamos de acuerdo, convenimos que le aceptase la oferta a este "cliente" y ya concretaría con el los detalles sobre la fecha y hora de este show.

Al día siguiente, nos llamó para avisarnos de que ya había contactado con el y habían quedado para la noche del próximo Sábado. Estábamos a Martes así que todavía teníamos por delante algunos días, que para mi, serían eternos.

Más mal que bien fueron pasando los días, expectante yo de que llegase el ansiado momento, y por fin, llegó el Sábado.

La hora del espectáculo estaba programada para las 22.00, pero poco despues de las 18.00 Eva se presentó ya en nuestra casa para ir preparándolo todo.

Volvimos a repasar todas las indicaciones que el cliente le había trasladado. Quería que se recojiese el pelo en una coleta para dejar el rostro bien despejado; debía aparecer en escena vestida sólamente con ropa interior, más concretamente con sujetador y braguita de algodón "con dibujitos o de colores", nada de lencería sexy.. quería algo más amateur y "rollito teen".

Debíamos hacerlo encima de la cama, poniéndola a ella en la típica posición a cuatro patas y cuidando de disponer de 2 cámaras simultáneas. Una enfocándola de frente para ver su cara, y otra desde atrás para ver la penetración con detalle.

No quería planos excesivamente cortos, sino más bien vistas generales.

Era muy específico tambien en que podíamos añadir cualquier otro elemento como sexo oral, posturas varias y demás, pero llegado el momento, insisitía en ponerla a cuatro patas sobre la cama.

Quería que fuese algo duro y salvaje, donde Eva debía esceneficar que le dolía, gritando, llorando si podía, pero sin llegar a resistirse.

Personalmente este punto a mi no me gustaba en abosluto y temía me cortase el rollo. No valgo yo para inflingir daño alguno a mis amantes y ciertamente me causaba repulsa pensar en que, aunque fuese fingido, Eva debía actuar como si aquello fuese algo desagradable para ella.

Para tener la situación controlada, pacté con ella usar unas palabras de seguridad. Si pronunciaba "Amarillo" sabría que estaba resultándole altamente molesto, y si decía "Rojo" daríamos por concluida la sesión aunque eso supusiese tener que reembolsarle el dinero al cliente.

Tambien le había dado instrucciones concretas sobre como debía ir depilada. Más específicamente quería ver su pubis totalmente rasurado, sin ningún tipo de resto de vello. Esto sí me gustaba a mi tambien, pues tal y como ya había comentado antes, un sexo totalmente despejado era algo que me ponía a 1000.

Todos teníamos claro lo que debíamos hacer. Eva y yo protagonizaríamos la escena, y mi esposa, se ocuparía de controlar la grabación y participar como espectadora. El hecho de saber que estaría ahí, viendonos, aumentaba todavía más si cabe el morbo de la situación y en cierto modo, me consolaba al hacerme sentir que contaba con su total aprobación.

-Esto... no quiero pecar de grosero ni de indiscreto, pero.. ¿Has ido ya al baño?; pregunté a Eva directamente.

-¡Perdón!; me respondió medio avergonzada medio sorprendida.

-Que si, ejem... ¿Como decirlo?.. ¿Que si has cagado hoy?; lo siento pero no hay otro modo de llamarlo. Sería aconsejable, para evitar embarazosos incidentes, que el recto estuviese vacío y limpio.

-Si comprendo; respondió tímidamente mientras el rubor adornaba sus mejillas; pues lo cierto es que hoy no. La última vez fue ayer por la tarde, pero no esperarás que lo haga ahora.. yo para esas cosas soy muy mía y no puedo disfrutar a cualquier hora de mi "momento All-bran".

-Vaya.. "momento All-Bran", ja,ja.. ¡Muy ingenioso!. Está bien, pero de cualquier modo, creo que podríamos probar algo, por si acaso. Espera un segundo.

Fuí al cajón de nuestro dormitorio; volví con un bote de lubricante y tambien una pequeña jeringuilla que tengo en el baño para aplicarme un tónico capilar.

-A ver, túmbate ahí en la cama; le indiqué mientras cargaba en la jeringuilla de aquel viscoso líquido.

-¿Cómo?... ¿Me pretendes meter eso por ahí?.....

-Si mujer, tranquila... Es lubricante simplemente. Ayudará a que todo eso se vaya relajando para que despues sea más fácil y favorecerá, digamos, "el tránsito". De aquí a un rato tal vez notes los efectos.

-Esto es de lo más humillante; me contestó mientras se bajaba el pantalón y colocaba su culito desnudo sobre la cama.

-Tambien la industria del porno tiene su parte de trabajo entre bastidores, ¿O que te creías?.. respondí jocosamente intentando desdramatizar la situación. A ver, abrételo bien.

Separó con sus manos las nalgas dejando ante mi su ojete totalmente expuesto. Me temblaba la mano sólamente con pensar que dentro de apenas unas horas estaría hundiendo mi polla en aquel cálido y estrecho tunel.

Introduje suavemente la cánula aplicadora de la jeringa en su esfinter y poco a poco comenzé a presionar el émbolo para ir liberando el lubricante en su interior.

-Ahhh.. que sensación más rara....

-Tranquila; intenté calmarla mientras terminaba de vacíar todo el contenido de la jeringa.

Veo que todavía no te has depilado.

-No, preferí esperar a hacerlo aquí a ver si Elena me ayuda. Tengo miedo de cortarme.

-Ok.. ¡Pues hala!... ¡Esto ya está!.. Te aconsejo que te coloques un salvaslip porque es muy probable que eso se vaya escurriendo poco a poco. Tiene que haberlos ahí en el cajón del baño.

-¡Que poco romántico es esto, por Dios!; me contestó mientras me guiñaba un ojo y se dirigiá hacia el baño con las bragas medio bajadas y andando como un pingüino.

Seguimos con nuestros quehaceres pues aun quedaban varias horas hasta el momento de la emisión.

Yo buscaba la mejor posición para colocar las cámaras, ajustaba todos los parámetros en el ordenador para obtener la mayor relación calidad de imagen/ velocidad de vídeo, etc..

Todo estaba más o menos listo así que fuí a la cocina a picar algo, ya que Elena y Eva estaban preparándose unos sandwich y el olorcillo que despedían me habían abierto el apetito de mala manera.

Mientras merendábamos Elena quiso dejarnos claro que no quería malos entendidos con lo que en aquella noche iba a suceder.

Bajo ningún aspecto quería que pensásemos que aquello era una especie de "carta blanca" para poder pegarnos el lote cuando y como quisiéramos. Estaba dispuesta a compartir de cuando en cuando alguna experiencia sexual conjunta, pero nos advirtió que bajo ningún pretexto se nos ocurriese hacer algo a sus espaldas, pues para ella, eso sería una traición en toda regla igual que si le cometiese infelidad.

Todavía no habíamos terminado de asentir expresando nuestra total conformidad cuando de repente Eva, pegó un salto en la silla y con la expresión medio salió corriendo por el pasillo adelante.

-¡Disculpadme, pero esto no puede esperar..!; se excusó mientras apretaba el culo con la mano.

-¿Qué le pasa?; pregunto mi mujer... ¡Ah, ya!.. ¡Le has metido la jeringa! ¿Verdad?; ella tambien sabía lo que era eso, pues no era la primera vez que lo practicaba con ella.

-Si claro.. y eso que decía que era muy rigurosa con su momento "All Bran".

Terminé mi sandwich y fui a sentarme en el sofá de la sala, ciertamente con la esperanza de que -al igual que en la otra ocasión- Eva no hubiese cerrado la puerta y pudiese verla ahí, en esa situación tan íntima. Lamentablemente, hacer de vientre debía resultarle más vergonzoso que una simple meadita y en esta ocasión sí había cerrado.

Tras un buen rato, estando Elena y yo ya sentados en el sofá, salío del baño muerta de la vergüenza.

-¿Que tal?, ¿Ha sido eficaz?; le preguntó su hermana.

-¡Y tanto!, esto es mucho más rápido que los cereales. Bueno, voy a pegarme una ducha e irme preparando, que ya van siendo horas ¿no creéis?. Además, todavía tengo que depilarme el chichi... ¿Me ayudas Elena?

-¿No prefieres que te ayude yo?; pregunté burlonamente esperando la respuesta de mi esposa. Ella bien sabe lo mucho que me excita rasurarla y la verdad, no me hubiese importado hacérselo tambien a mi cuñadita.

-¡No, no!..; me respondió Elena. Tu no te animes tanto que despues seguro que con la calentura te corres en menos de nada. Ya la acompaño yo.

Así que me quedé con las ganas de participar mientras ellas dos fueron a ocuparse del asunto depilatorio.

Aunque no habían cerrado la puerta con pestillo, no me pareció correcto abrir para fisgonear, así que me fuí al otro baño a pegarme una ducha yo tambien y prepararme para el gran momento.

Tuve tiempo de ducharme con calma, hasta el punto de que bajo el agua caliente, y al pensar en lo que estaba sucediendo en el baño contiguo, mi polla parecía querer cobrar vida propia y por un instante incluso se me pasó por la cabeza hacerme una paja allí mismo, pero despues, cambié de idea pues no quería "fatigarla" lo más mínimo para que estuviese en óptimas condiciones para atender Eva.

Salí de la ducha vestido tan sólo con un boxer negro, y en vista de que ellas todavía no habían acabado les grité desde el otro lado de la puerta:

-"Venga, espabilad, que tan sólo quedan 5 minutos".

Tras revisar que toda la instalación de cámaras, ordenador, router, etc.. estaba perfectamente me tumbé en la cama esperando a que mi "partenaire" terminara de acicalarse y entrara en escena no sin antes ocultarme el rostro con un antifaz negro que habíamos comprado para tal fin. No me importaba follar ante medio mundo, pero prefería hacerlo del modo más anónimo posible.

Oí abrir la puerta del baño y a mi mujer gritarme desde el fondo del pasillo.

-No salgas de ahí; espera a que entre; me moría de impaciencia.

Las sentía andar de un lado al otro y en eso entró mi mujer Elena en la habitación. ¡No me lo podía creer!.. Ella parecía que tambien quería disfrutar del momento.

Venía vestida -bueno; mejor dicho desvestida- con tan sólo un cojunto de ropa interior muy sexy. Un sujetador y un tanga blancos, con encaje, que le hacían un cuerpazo divino.

Mientras cogía una de las cámaras en la mano me explicó cómo iría la escena.

-Vale, ya está todo listo. A las diez en punto activa en el ordenador la emisión. En ese momento entrará Eva por la puerta y bueno.. ya tu sabrás como hacer que para eso eres el protagonista, ja,ja..

Yo me ocuparé de filmar con esta cámara, así podemos ofrecer planos en movimiento, mientras la otra quedará ahí fija enfocándole la cara a Eva tal y como pedía. ¿Todo claro?.

-Por mi parte sí, pero.. ¿Y ese modelito tan sexy?.. ¿Es que tu tambien vas a participar?.

-Tanto como participar no, pero... así creamos ambiente y te ayudo a ponerte en escena ¿o acaso tienes modo de no resistir tanta excitación?.

-Claro que sí mi amor.. Resisto esto y todo lo que haga falta; le respondí mientras le plantaba un sonoro beso.

Vale, vamos allá... 3, 2, 1... ¡Adelante!; grité fuerte para que Eva oyese desde el pasillo.

Al comenzar la grabación y emisión en directo del espectáculo Eva entró por la puerta. Tal y como el cliente nos habiá indicado, se habiá vestido tan sólo con una camiseta de tirantes blanca, de licra, de esas ceñidas al cuerpo, que al ir sin sujetador por debajo le marcaba graciosamente los pezones a través de la tela y con una bragita blanca con estampados de ositos en tonos azules.

¡Madre mía!.. Nada más verla entrar por la puerta mi polla se puso dura como el acero.

Traía el pelo recogido en una coleta, y un maquillaje muy discreto, muy dulce y natural.

Al verme medio desnudo a mi tambien, ataviado tan sólo con mi boxer y antifaz, no pudo evitar una risotada y decirme que parecía El Zorro.

-¡Ah sí..!, ¿El Zorro?... ¡Pues prepárate que vas a probar el sabor de mi espada!; le respondí mientras me ponía de pie y me sacaba la polla del calzoncillo.

Comprendió perfectamente mis indicaciones, y sin vacilar, se acercó y dejándose caer de rodillas sobre la alfombra se introdujo practicamente todo mi rabo en la boca aprisionándolo con fuerza.

-Ohh...¡Madre mía!.. Aun hoy tiemblo al recordar aquella sensación de calidez al hundir mi polla por primera vez en su boca.

Rítmicamente movía su cabeza con movimientos largos y lentos sobre mi miembro, deslizando el anillo formado con sus labios por toda la longitud de mi polla; desde el glande hasta prácticamente la base. Paralelamente, yo la acompañaba con movimientos de cadera al tiempo que con las manos le acariciaba las mejillas, la barbilla, el cuello...

Mientras la cámara estática grababa aquel plano general, mi mujer con la otra, iba variando la posición y el enfoque para ofrecer una buena vista desde todas las perspectivas posibles. En la pantalla del ordenador podía ver la imagen enfocada por ambas cámaras, de modo que no me perdía ningún detalle de aquella fabulosa mamada.

Mi polla rezumaba fluidos como si ya estuviese a punto de estallar, lo que añadido a la propia saliva de Eva hacía de aquello un pastizal que se escurría por la comisura de sus labios cayendole sobre el escote y la camiseta.

Agarrándosela por la cintura, tiré de ella hacia arriba de modo que Eva tan sólo tuvo que levantar los brazos para quedar con el pecho totalmente desnudo mientras se afanaba en seguir chupandomela lujuriosamente.

Tras un par de embestidas más buscando la profundidad de su garganta, decidí que yo tambien quería disfrutar con la sorpresa que me esperaba bajo aquellas bragitas tan inocentes.

La puse de pie ante mi, le indiqué que separase un par de pasos hacia atrás y le pedí que me lo enseñase. Tan sólo eso.

Se retiró un poco para poder tener una visión más general de todo su cuerpo y se bajó las bragas dejándolas a mitad de los muslos.

¡Estaba increible!.. Su sexo totalmente rasurado, aderezado con aquella estética tan "lolita" la hacía desprender morbo por todos los poros de su piel.

Me deleité repasándola visualmente, observando detenidamente aquellas tetas con las que tantas veces había fantaseado, bajando lentamente la mirada por su vientre, sus caderas y perdiéndo el sentido con aquella rajita tímida y ahora totalmente expuesta que invitaba a saborar su esencia.

Notándo como su chocho chorreaba, se pasó dos dedos a lo largo de su vulva recogiendo en ellos una buena cantidad de flujo. ¡Parecía que se derretía!..

Mirándome a los ojos, se llevó los dedos a la boca y comenzó a chupárselos saboreando profundamente para al rato, volver a tocarse esta vez un poco más profundamente, buscando con sus caricias un poco de calma para aquel calor que la invadía en lo más hondo.

Mi mujer, a mi lado, sostenía la cámara mientras la enfocaba para que en escena pudiese verse un plano general de Eva de pie en mitad del cuarto, pero la excitación tambien comenzaba a apoderare de ella pues con la otra, buscaba tambien darse placer hundiendo sus dedos en su entrepierna.

Me arrodillé delante de mi esposa, y mientras ella continuaba grabando le bajé de un tirón el tanga y hundí mi boca en su sexo. Comprendí porque antes tardaron tanto en el baño, ella tambien había aprovechado para darse un repasito pues aunque se había dejado una pequeña tirita de vello en la parte superior, sus labios estaban totalmente despejados, tersos y suaves como ella sabía que me gustaban.

Mi lengua jugaba revoltosamente en su sexo, hundiéndose en su interior, recorriendo los pliegues de sus labios, y acariciando su palpitante clítoris. Entretanto, Eva continuaba allí de pie, masturbándose ya sin ningún tipo de contemplación, trabajándose con ambas manos simultáneamente; una acariciando directamente el clítoris con movimientos enérgicos y circulares, y con la otra metiéndose dos dedos simulando el movimiento propio del coito.

Elena, intentando no mover en exceso la cámara y procurando no perder el enfoque de su hermana, separaba sus piernas para facilitarme el acceso a sus rincones más produndos.

Me senté en suelo mirando hacia Eva, en la misma dirección que Elena.

Me recliné hacia atrás pasando mi cabeza por entre las piernas de mi mujer hasta apoyar la nuca en el borde de la cama de modo que tenía su culo justo delante de mi cara mientras ambas hermanas seguían una en frente a la otra.

Elena arqueó un poco la espalda hacia adelante y separó más las piernas, de modo que sus nalgas comenzaron a abrirse ante mi al tiempo que yo se las separaba más todavía con mis manos.

Comenzé a lamerle el ano mientras con los dedos, desde delante, la aprisionaba el clítoris como si fuese una pinza.

Le pasaba lenguatazos largos, deslizándome por toda la raja de su culo, haciéndole pequeños chupetones en la parte más interna del glúteo mientras que con la mano continuaba masturbándola cada vez más intensamente.

Su hermana, continuaba masturbándose cada vez a un ritmo más acelarado, apurando sus jadeos, como avisándo de que su climax estaba cerca.

Eva y Elena se miraban fijamente como preguntándose, sin decirse nada, que había pasado para que los 3 hubiésemos terminado en esa situación.

Mientras le daba placer a mi esposa, un flash me vino a la cabeza y recuerdo que en aquel momento me pregunté si sería algo más o menos habitual que 2 hermanas se masturbasen juntas. No digo que tengan sexo entre ellas, simplemente me preguntaba si tal vez, ya en alguna ocasión de jóvenes cuando vivían juntas, habrían compartido estos momentos íntimos o si por el contrario era la primera vez que se reconocían una ante la otra en tan comprometida situación.

Yo no tengo hermanos y no puedo hablar desde la experiencia propia, pero sé que para los chicos esto es diferente. De jóvenes, muchos amigotes se pajean todos juntos mientras ven una peli porno o comparten los servicios de una prostituta sin que ello tenga connotaciones homosexuales o incestuosas.

En las mujeres, por su parte, de todos es conocida la afición que tienen a ir juntas al baño y por ejemplo, yo sabía que ambas hermanas habían compartido ducha en multitud de ocasiones y se habián visto desnudas muchísimas más. Era obvio y natural. Pero me intrigaba saber si en ellas, tambien se habían dado estos momentos de placer compartido... ¡No sé!.. ¡Cosas que se le vienen a uno a la cabeza!.

En esos derroteros mentales andaba cuando un espasmo de placer en Elena me trajó de vuelta a escena. Por el modo que tenía de mover las caderas, buscando la profundidad de mis dedos y mi lengua, notaba que estaba a punto de correrse.

Eva, de pie en mitad del cuarto, parecía estar tambien a punto de alcanzar el orgasmo así que concentré todos mis esfuerzos en presionar con mi lengua aquellos puntos que sabía eran más sensibles para mi esposa.

Al instante, y haciendo gala de una casi perfecta sincronización, ambas hermanas se corrieron una enfrente a la otra, Eva auto-estimulándose con sus manos y Elena gracias al estímulo de mis dedos hundidos en su sexo y mi lengua abriéndose paso en la estrechez de su puerta trasera.

Era un momento mágico... Eva y Elena si miraban fijamente pareciéndo establecerse una especie de mágica telepatía entre ambas mientras yo imaginaba que los fluidos corporales de mi cuñada "volaban por el aire" hasta entrar en mi mujer y escurrirse por su entrepierna hasta empaparme el gusto.

Aquella especial complicidad entre los 3 era mucho más que un fabulos orgasmo; era mucho más que algo físico, era simplemente indescriptible.

Con los morros todavía empapados del eflúvio de mi esposa, me puse en pie y me dirigí hacia Eva mientras mi esposa, sin detener la grabación en ningún momento, procuraba recuperar fuerzas sentándose en el butacón al lado de la cama.

Sin prácticamente darle tiempo a subirse de nuevo las bragas, le dí un apasionado beso que impregnó sus labios de los mismos sabores que minutos antes yo había disfrutado.

Sin ponerme ningún tipo de reparo, correspondió con mi beso hundiendo su lengua en mi boca y bebiéndonos las entrañas mutuamente. Comprendereis estimados lectores, que en aquel momento era muy dificil renunciar a la parte afectiva que rige cualquier tipo de encuentro carnal, mucho más en nuestra situación cuando habíamos traspasado todos los límites que en teoría rigen los lazos afectusoso familiares.

Intentando no olvidar que el objetivo principal de aquel encuentro era cumplir los deseos de un cliente, invité a Eva a acercarse a la cama y ponerse a cuatro patas, mirando de frente a la cámara fija mientras su hermana continuaba filmando con la móvil.

Un poco nervisosa al verse cada vez más cerca del esperado momento, se colocó tal y le había indicado mientras yo daba unos segundos para que nuestro espectador se recrease al verla en aquella actidud de sometimiento.

Dado que mi polla ya no cabía en el interior del boxer, me lo saqué quedando totalmente desnudo -a excepción del antifaz, claro está- no sin antes acercársela a la boca a mi esposa para que la saborease ella tambien y de paso limpiase aquel viscoso nectar que continuaban chorreando.

Me arrodillé a los pies de la cama, quedando a escasos centímetros aquel osito azul que me miraba envidioso de la suerte que iba a correr.

Lentamente comenzé a besarle la parte trasera de los muslos, acercándome peligrosamente a su entrepierna, y cada vez que notaba como Eva tensaba la espalda en señal de placer volvía a separarme.

Con mis manos, acariciba aquellos delicados pechos que si bien no llegaban a colgar por falta de volumen, recaían grácilmente sobre las palmas de mis manos y me las arañaban con aquellos pezones duros como el cristal.

Al acariciarle directamente los pezones, notaba como su aureola se contraía y su pezón se erizaba todavía más como si tuviese que defenderse de aquel extraño que venía a perturbar su paz.

Había llegado el momento. Como aquel que desempaqueta con cuidado el más delicado de los regalos, bajé poco a poco el elástico de su braga hasta quedar en sus rodillas dejando su blanco culito totalmente expuesto ante mis ojos.

Totalmente entregada a la causa, ella flexionó sus brazos dejándose caer sobre la cama y quedando apoyada directamente sobre sus codos; con la cara pegada al cojín que habíamos colocado para su comodidad, y elevando las caderas para ofrecerme su bien más preciado.

Elena se habiá esmerado con el depilado, pues su prieto esfinter no conservaba el más mínimo resto de vello, suavidad que se extendía hacía su vulva dejando ante mi un carnoso y suculento bocado que no quería demorar por más tiempo.

Suavemente acerqué mi boca hacia su sexo y aprisioné con mis labios la totalidad de sus labios vaginales mientras mi nariz cosquilleaba contra su ojete.

Sorbí, succioné y lami aquella especie de carnoso mejillón hasta que su jugo comenzó a llenarme el paladar de un sabor maravilloso y salado.

Con mis manos separé sus nalgas y comenzé a recorrer con mi lengua toda la longitud de su entrepierna. Comenzando en lo más profundo que mi lengua conseguía alcanzar dentro de su vulva, extendiéndome despues hacia arriba, impregnando su orificio anal con sus propios flujos, y terminando recorriendo la rajita que separaba sus prietas y mullidas nalgas.

Al primer lametón por el canal formado entre sus glúteos, un latigazo de placer la sacudió por dentro pues por el modo de arquear la espalda y su modo de empujar para dilatar su agujerito sabía que le había gustado y que esperaba más de mi traviesa lengua.

Haciéndome de rogar, retrasé unos segundos mi segundo lamentón, recreándome en amasarle las nalgas mientras ella dilataba su esfinter como pidiéndome más.

Su agujerito se abría y cerraba con cada espasmo así que aprovechando un momento de dilatación, clavé la punta de mi lengua en su apretado anillo y la mantuve firme y penetrante procurándo la máxima profundidad posible, que si bien no eran más que unos milímetros, bastaban para notar la fuerza que su músculo ejercía sobre mi lengua.

Continué un buen rato practicándole sexo oral, hurgando con mi lengua hasta lo más profundo de sus entrañas que mi lengua era capaz de alcanzar, mientras mi mujer -que continuaba filmando con su cámara- se había vuelto a poner en situación y disfrutaba masturbándose con un vibrador sentada en el butacón.

Cuando ya mi lenguaba comenzaba a estar dolorida de tanto procurar estirarse en busca del placer más profundo, consideré que eran horas de atacar con algo más contundente, así que casi sin darle tiempo a reaccionar, enfilé mi capullo contra su vagina y con firmeza y determinación la penetré hasta lo más hondo.

Un pequeño gemido salió de su boca pero rápidamente, dado lo mojadísima que estaba, comenzó a acompañar mi mete y saca con un cadencioso vaivén de sus caderas mientras mi mujer aumentaba la potencia de su vibrador. Miré a Elena a directamente a los ojos como buscando su aprobación y mientras me follaba a su hermana se deshizo en un lento, agónico e intenso orgasmo.

Mis embestidas seguían perforando a Eva, quien tambien mostraba signos de estar próxima a correrse mientras yo intentaba controlarme pues todavía me quedaba mucha faena por hacer.

-Muy bien guapa, disfrútalo... ¡correte a gusto!; le susurré mientras le agarraba firmemente los glúteos y le pegaba pequeños azotes en la nalga derecha.

Tal vez animada por mis palabras no tardó en alcanzar el climax, ahogando sus gemidos de placer contra el cojín en el cual reposaba su cabeza mientras con las manos estrujaba fuertemente las sábanas de la cama.

Dejé mi polla dentro de su coño, notando sus fuertes palpitaciones, y procurando retener la explosión de mi orgasmo. Todavía no era mi momento.

Ella, agotada de placer, se esforzaba por mantener el culo en pompa sin derrumbarse sobre la cama. ¡Ahora era mi turno!. Extenuada como estaba confíaba en que no tendría mucha fuerzas para resistir la penetracion de su puerta trasera.

Hice un gesto a mi mujer, que reposaba plácidamente de su orgamo, para que me acercase el bote de lubricante que estaba encima de la cómoda.

Se acercó a mi con el ya abierto colocándose a mi lado, y mientras enfocaba un primer plano del trasero en pompa de su hermana, con mi polla todavía hundida en su coño, se dispuso a derramar un chorrito encima de ella.

Con mis manos separé todo lo que pude sus glúteos que de extenuados no ofrecieron resistencia alguna, de modo que su esfinter cedió abriéndose ante nosotros una gruta oscura y estrecha.

Elena dejó caer una genorosa cantidad de aceite desde lo alto, mientras con la otra mano continuaba grabando la escena con un plano corto.

El impacto del lubricante se desvió unos milímetros de su objetivo, cayendo sobre el surco que formaban sus nalgas, pero rápidamente aquel rio viscoso se deslizó cuesta abajo hasta caer dentro de su pequeño pozo.

Con mi dedo índice, terminé de extender bien todo el lubricante, favoreciendo que le entrase bien adentro de su ano y sin mucho vacilar, intenté introducir mi dedo en su recto.

La primera falange entró sin mucha complicación, pero en cuanto mi nudillo tropezó contra su piel su esfinter se cerró intentando impedir que continuase avanzando.

-Relájate, intenta disfrutar del momento- le sussuraba su hermana desde atrás.

Un poco tensa, Eva levantó la cara del cojín para que su rostro quedase bien enfocado por la cámara fija que tenía justo delante, tal y como había deseado su cliente y aupando un poco más el trasero, trasladó un mensaje de asentimiento, como indicando que todo estaba bien y que podía continuar.

Saqué mi dedo de su ano para que Elena vertiese un poco más de lubricante, y ahora sí este impactó en el centro de la diana. Sin tiempo a que se le escurriese, volví a introducir mi dedo en su estrecho orificio pero en este segundo intento, tuve que dejarme de contemplaciones y aunque noté la misma resistencia al llegar a la mitad del recorrido, con toda la delicadeza posible pero con firmeza y determinación, continué presionando, violentándola un poco, hasta que todo mi dedo índice se perdió dentro de su culo mientras ella soltaba un exabrupto poco propio de una señorita.

-Ah... Dios mio... Para por favor...; gritó secamente.

-Tranquila, sólo es una pequeña molestia al principio- intentaba calmarla mientras con mi dedo hurgaba haciendo pequeños círculos en su interior.

-Y una mierda, joder.. sácamelo, sácamelo...

-Sabes que no puedo Eva, intenta relajarte.

Sabíamos que debía teatralizar más dolor y molestia de la que realmente pudiese estar sintiendo pero aun así, he de reconocer que me cortaba un poco el rollo verla en aquel mal trago.

Haciendo caso omiso a sus súplicas -fuesen fingidas o no tanto; para eso habíamos acordado las palabras de seguridad- continué urgando con mi dedo en su culo, procurando dilatarlo e intentando buscar acomodo en lo más hondo de su recto.

Ella apretaba fuertemente las sábanas entre sus manos mientras yo le ahondaba en las entrañas. Deslicé mi dedo hacia afuera para sacáraselo de nuevo, y justo cuando parecía sentirse aliviada, volvía a hundirlo hasta lo más hondo. Notaba como la principal molestia la experimentaba no por el grosor, sino por la profundidad de la penetración.

Eva clavaba su mirada en la webcam que tenía delante, para que su espectador se recrease con la expresión desencajada de su rostro. Retiré casi la totalidad de mi dedo y me decidí a introducirle 2 simultáneamente.

Intenté hundir mis dedos índice y corazón a la vez, pero esto parecía ser demasiado para su estrecho orificio. Si de uno en uno podía clavárselos hasta el fondo, los dos al mismo tiempo se le hacían más difíciles de digerir y tan sólo conseguía avanzar con ellos hasta la mitad de la falange.

Con ellos en su interior, los movía, los abría, los volvía a mover... todo con la finalidad de hacer sitio a lo que todavía tendría que recibir en su interior.

Viendo que los dos dedos no daban el resultado esperado, decidí pasar al plato fuerte para, en la medida de lo posible, no alargar innecesariamente aquella tortura a la cual se estaba viendo sometida.

Vertí un buen chorretón de lubricante en su ya bastante dilatado orificio y otro poco sobre mi palpitante polla ayudándome con la mano a extenderla por toda su superficie.

Coloqué mi capullo sobre su esfinter y con una leve presión mi glande se perdió en su interior. Tenía el capullo en su culo y notaba como las paredes de su recto palpitaban y ejercían rítmicas presiones sobre mi miembro.

-¿Ves como ya va mejor?... tranquila pequeña; intentaba calmarla.

El glande entró sin mucho problema pero todavía quedaba un buen trozo de rabo fuera y notaba como su espalda se tensaba y su culo se apretaba al más mínimo intento de presión que ejercía.

Agarrándola con firmeza la empujé hacia un lado de modo que ambos caimos lateralmente sobre el colchón. Yo colocado desde atrás la abrazaba por completo mientras mi polla seguía en la entrada de su tunel trasero.

Comenzé a darle besitos en el cuello y en las mejillas, consolándola desde atrás, y acariciando con mis manos sus tetas y su sexo.

Con los dedos, comenzé a estimularle el clítoris a fin de que se relajase algo más y así poder avanzar por la retaguardia. Parecía que esta nueva postura le resultaba algo más placentera, pues ella misma levantaba su pierna en alto para facilitarme el acceso.

Iniciamos un suave mete y saca en el que mi glande era intensamente rozado por su ano. Si a eso le añadíamos la agradable sensación de tenerla abrazada y acariciándola, era realmente dificil controlar el orgasmo que anunciaba en mi su inminente llegada.

Así que, intentando poner el dulce final a aquel maravilloso encuentro, aprisioné su pierna con la mía, me incorporé un poco inclinándome sobre ella y manteniéndola prácticamente inmovilizada y sin posibilidad de resistirse, empujé con la cadera mientras mi polla comenzó a abirse paso sin piedad en su culo.

Un grito ensorcederor amagó con salir de su boca, pero rápidamente sellé sus labios con mi mano mientras continuaba profanando hasta lo más hondo aquel estrecho conducto.

-Tranquila Eva, que ya casi está toda dentro.

-Amarillo, amarillo, amarillíííísimo... gritaba ella avisándome de la gravedad de la situación.

-Tranquila, relájate; la calmaba mientras todo mi miembro descansaba ya en su interior.

Una vez toda dentro, le dí unos segundos de descanso para que se acomodase y acostumbrase su cuerpo a esa nueva situación.

-Tenemos que ponernos a cuatro patas; le recordé las instrucciones del cliente.

Así que sin sacarla, nos giramos abrazados hasta recuperar la posición incial. Ella en cuatro mirando de frente a la cámara, yo detrás con mi polla totalmente hundida en su culo, y mi mujer que continuaba cámara en mano grabando primeros planos del desfloramiento de su hermanita.

Eva se acariciaba el clítoris con una mano mientras que con la otra se sujetaba para no caer de bruces en la cama. Las caricias y estímulos que le había propiciado segundos atrás parecían haber hecho efecto y por el ritmo que llevaba parecía querer volver a correrse.

Animado con su efusividad, comenzé a follarle el culo rítmicamente, con cadenciosos movimentos adelante y atrás.

Su esfinter estaba colorado por la fricción de la penetración y por la sangre que irrigaba su tejido vascular, mientras mi polla continuaba disfrutando de aquel placentero estímulo.

Poco a poco las embestidas fueron ganando en fluidez y ya podía deslizar la totalidad de mi polla desde el principio hasta el fin. Su ano estaba tan dilatado y lubricado que absorvía sin muchas dificultades todo el recorrido que mi polla trayectaba por su recto.

Estaba a punto de correrme. No aguantaba más y Eva parecía tambien estar a punto a base de tanto estímulo sobre su clítoris.

Poniendo un pie sobre la cama para un mejor apoyo, apuré mis últimas embestidas hasta que preso del más hondo de los placeres y viendo que Eva tambien se estaba corriendo irremediablemente, hundí mi polla hasta que sus nalgas tropezaron contra mi viente, y allá, en lo más hondo de su ser, dejé que mi polla explotará inundándole los intentinos con mi cálido y espeso esperma.

Notaba los espasmos de placer que exprimían todo el jugo de mi aprisionada polla, mientras me deleitaba gastando mis últimos halos de energía en unos últimos movimientos de cadera. Adentro, afuera, adentro... Ah..... ¡Que placer tan sublime!...

Extenuados caímos los dos sobre el colchón, procurando yo no aplastarla en exceso con mi peso, mientras mi polla comenzaba a perder fuelle todavía dentro de su cuerpo.

-Eres maravillosa; le susurré al oido.

-Ya lo sé; me respondío burlonamente ella.

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