Amor Filial

Mi madre y la Despedida de Soltero

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RESUMEN

Todo cambio para mi a partir de ese dia.

Eventos que cambiaron la relación entre mi madre y yo.

 

Tengo casi los 19 años, estoy cursando el primer año de la carrera de ingeniería y tengo que contar que desde hace tres meses, mantengo una relación muy especial con mi madre. 

Todo empezó un sábado del mes Agosto, varios amigos y yo nos enteramos que Toño, uno de nuestros compañeros, había embarazado a su novia y la familia de ella lo obligaba a casarse en un mes, todos, con edades similares sabíamos de la calentura enorme con que siempre andábamos pero ninguno de nosotros, estaba listo para enfrentar una responsabilidad como esa, no obstante, no dejamos de bromear de su situación pero también empezamos a planear hacerle una despedida de soltero.

Vivíamos, la mayor parte en un vecindario de casas iguales que habían sido construidas para los trabajadores de fábricas y con un ingreso de medio a bajo, muchos de nosotros somos hijos de madres solteras y en general no tenemos una economía fabulosa pero todos también tenemos los deseos de superación a flor de piel.

La casa de Toño, está situada a dos casas de la que ocupamos mi madre y yo por lo que su madre y la mía se llevan muy bien y creo que en algún momento hasta trabajaron juntas, por lo que conviven después del trabajo en forma frecuente.

Pues bien, ninguno de nosotros, había participado en alguna despedida de soltero y nuestras diversiones sabatinas, incluían las más de las veces, beber unas cervezas y fumar cigarrillos hasta la una o dos de la mañana, eventualmente nos juntábamos para ir a alguna fiestecilla del barrio para bailar y encontrarnos con muchachas. Esa circunstancia nos obligó a investigar, rentamos una película americana con el mismo título y esa tarde la vimos para darnos al menos una idea general de lo que podíamos hacer.

Establecimos un fondo de ahorro para comprar bebidas, elegimos, ron, aguardiente, vodka y ginebra para tener surtido, decidimos que solo podían asistir los que cooperaran aunque de ultimo aceptamos a dos amigos de Toño que ya trabajaban y que pondrían un poco más de dinero, ellos no eran del vecindario.

Fijamos que el siguiente sábado haríamos la reunión, fuimos comprando refrescos y botellas y hasta un par de cartones de cerveza, sin quererlo estábamos ansiosos por que la semana terminara, yo anticipándome, pedí permiso a mi madre, avisándole de que tenía que salir sin decirle adonde y con quien, ella no tuvo objeción y me informo que tal vez ella se animara a salir con amigas.

A falta de dinero, en lugar de contratar muchachas para show decidimos rentar dos películas porno que nos darían el mismo efecto, pensando que por lo menos obligaríamos a Toño a apuñeteársela por última vez con público, así que en un ambiente festivo, el viernes agotamos los últimos detalles y compramos los últimos pomos.

Me metí a bañar a las siete de la noche después de que mi madre ya había salido de paseo con alguna de sus amigas, todavía no eran las ocho y empezamos a beber, en total solo nos juntamos seis incluyendo a los dos amigos de Toño quienes rápido se integraron al ambiente, pusieron la película y empezamos a excitarnos, mientras tanto, las botanas hacían efecto y nos daba sed y bebíamos más, en la película dos amigos jóvenes, le daban por todos lados a una vieja madurona que podía ser su madre, la surtieron de verga por sus dos agujeros y ella les mamo las vergas incluyendo una escena donde se mete las dos en su boca, se provocaron bromas y comentarios y Toño dijo que la vieja se parecía a la madre de su novia, o sea su futura suegra, Roberto y Andrés sus amigos que trabajaban, le dijeron que cuando ya tuviera domada a su suegra, que la prestara; todos reímos y continuamos bebiendo.

Antes de poner la siguiente película, decidí pasar al baño, como estábamos puros hombres, no cerré la puerta por completo y aprovechando lo pequeño del baño, asomaba la cabeza para no perderme ninguno de los chistes que estaban contando, Roberto grito que la película empezaba y todos se quedaron callados, apure mi meada y estaba sacudiéndome la verga cuando escuche: -¡Buenas Noches! ¿Puedo pasar? Apenas podía creerlo, la voz era la de mi madre, como demonios se le ocurría venir ahora, apague la luz del baño y me oculte.

¡Pásele señora, pásele! dijo Toño mi madre no está, ¿Qué se le ofrece?

-Nada mijo, nada, solo pasaba a saludar y a ver si quería que nos tomáramos una cubita, pero que veo, ustedes tienen muy buen surtido de bebidas, ¿A que no me invitas una?

¡Claro que si señora! De que se la toma siguió diciendo Toño, los demás se habían quedado callados.

Y dime Toñito, ¿Qué están festejando? ¡Huy, si hasta películas están viendo! Ninguno había apagado el video o la tele, ya estábamos en problemas, seguro mi madre le contaría a la madre de Toño, ¡Que lio!

¡Dame una cubita, Toño! Pero cargadita, dijo mi madre, ¡Ya vengo algo picada! Nos fuimos a festejar el cumpleaños de una compañera del trabajo y no veas, estoy tomando desde las cinco, entonces que Toño, ¿Qué festejas?

-Toño se casa señora, dijo Roberto, al tiempo que se acercaba a mi madre, ¡Digamos salud por Toño! Salud, salud, salud, todos brindaron, mi madre de una sola pasada vacío su vaso, por la cara que puso, supe de inmediato que ya traía medio estoque dentro.

-¡Mira nada más, Toñito! ¿La película es para que aprendas? Yo no creo que tu mujer te acepte que luego, luego metas otra vieja a la cama, ja, ja, ja, bromeo mi madre.

Servida otro cubata, Roberto le volvió a poner el vaso en su mano, lo bebió de un tirón.

-¡Toñito, Toñito! Tenían que haberte traído una estríper, para que te diera show y te fuera abriendo el apetito, ja, ja, ja, ja, se rio sola mi madre, luego todos se rieron.

-Pero no tenemos mucho dinero señora, dijo Andrés, por eso lo de la peli, además nuestras amigas no se animan a bailarnos.

-¡Tómese otra señora! Dijo Roberto al tiempo que ponía nuevamente un vaso lleno en la mano de mi madre que la tomo y vacío de inmediato.

-Me tomo una más y me retiro, dijo mi madre, las palabras salieron arrastrando de su boca, por si fuera poco, trastabillo y estuvo a punto de caerse, -¡A ver muchachos! Una silla para la señora, dijo Roberto, tomándola de la cintura.

-No hay prisa señora, dijo Toño, ahora fue el que sirvió una nueva cubata, mi madre como si estuviera en competencia la bebió de inmediato, con dificultad se puso de pie y le dijo a Toño, ¡A ver,  Toñito, siéntate aquí! ¿Aceptarías que una vieja como yo te bailara en tu despedida? Usted no está para nada vieja, se apresuró a contestar Roberto, Andrés repitió casi lo mismo y finalmente Toño, dijo: Al contrario señora, está usted muy bien.

-Favor que me haces, mijo, favor que me haces, yo de jovencita, si desperté pasiones y si hubiera sido en mi tiempo, lo hubiera pensado para meterme de estríper, sé que ganan hasta tres veces en un día lo que gano toda la semana en la joda de la fábrica, a veces hasta he pensado hacerlo en los ratos libres.

-Acomódense muchachos, ordeno la voz de Roberto, moviendo la silla al centro de la sala-comedor, ¡Siéntate Toño!

Apaguen la tele, pongan el estéreo, ¿Cómo que música quiere señora? Pregunto Roberto.

-Cualquiera, joven, dijo mi madre al tiempo que se quitaba el saco y lo arrojo al brazo del sillón donde se sentaban los muchachos, empezó a sonar una melodía tropical y mi madre empezó a contonearse, trastabillo, arrojo uno a uno los zapatos que llevaba, (donde diablos mi madre, sacaba el valor de hacer lo que hacía) empezó a desabrochar los botones de su blusa, se dobló inclinándose hacia Toño, quien dejo fija la mirada en los senos de mi madre que se ofrecían, (Tenía que salir y parar todo esto, no obstante me quede quieto tras la puerta del baño) con mucha coquetería, mi madre giro ofreciendo a los demás la misma visión que Toño había tenido, todos gritaron y aplaudieron, ¡Fuera ropa! ¡Fuera ropa! Mi madre termino de desabotonar su blusa, inicio lentamente un contoneo al tiempo que comenzó a bajar el cierre de su falda, seguía moviéndose al ritmo de la música, (pensé que en algún momento se arrepentiría y dejara de hacerlo aunque dentro de mi pensaba dejarla para ver hasta donde llegaba) dejo deslizar la falda por sus piernas, cuando estuvo en sus piernas la pateo al mismo sitio donde había botado sus zapatos, mi madre traía medias y liguero negro, unas bragas color azul con transparencias que dejaban adivinar la raja de su culo y permitían ver su pelambrera en la entrepierna.

Todos gritaban y aplaudían, Roberto que permanecía de pie, preparo otra cubata y se la ofreció a mi madre, que estaba girando contoneándose, bebió de un tiro todo el líquido, subió sus manos y desanudo la coleta que sujetaba su cabello, sacudió su cabeza, se inclinó y dejándola caer sobre la cara de Toño, recorrió con ella todo su pecho (yo sabía que grato era el aroma del cabello de mi madre, lo envidie) mi madre termino de quitar su blusa que fue a parar arriba de su falda, los melones de mi madre parecían salir por todos lados del sujetador que llevaba, ¡Mucha ropa! ¡Mucha ropa! Fueron los coros que ahora gritaron los muchachos, Toño se removía inquieto en su silla, mi madre se acercó y le ofrecía sus senos, mi madre se retiró y con un giro coqueto llevo sus manos atrás para desabrochar el sujetador (¿Tendría el valor de quitárselo? Empecé a desear que lo hiciera muchas veces en la intimidad de la casa yo hubiera querido mirarle los senos, me encantaba mirarla cuando sabía que no llevaba sujetador bajo las playeras que usaba cuando hacia limpieza por la casa, me encantaba el bamboleo que daban sus senos)

Mi madre se lo quito, arrojo la prenda a las manos de Toño, sostuvo con sus manos sus senos y con un giro, levanto sus manos y dejo ver a todos sus maravillosos senos, empecé a notar una erección dentro mis pantalones, contoneándose se acercó nuevamente a Toño y le ofreció ahora sus desnudos senos, abriendo sus piernas, se acercó nuevamente a Toño, paso las piernas a un lado de la silla y se colocó sobre Toño sus senos quedaron en su cara, mi madre abrazo la cabeza entre sus senos y lo golpeo con ellas, no veía más que el cabello de Toño, los demás gritaban y aplaudían: ¡Toño! ¡Toño! ¡Toño! Mi madre dejo de apretar la cabeza se retiró lentamente y le ofreció primero su seno derecho y luego el izquierdo, Toño beso cada uno de los pezones (Yo hubiera tomado con mis labios cada uno de ellos y hubiera chupado se veían deliciosos) para ese momento, todos gritaban solo vivas y más aplausos, ya casi no se escuchaba la música, mi madre se retiró y empezó a contonearse sobre Toño, ahora ofreciéndole su trasero, casi se sentaba en él, las manos de Toño fueron acariciando el trasero de mi madre en la zona que sobresalía a los lados de las bragas, (de ser yo, hubiera apretado de los senos y la hubiera forzado a sentarse de lleno sobre mi)  lentamente mi madre se retiró disfrutando las caricias de Toño, se desprendió de ellas y dijo: ¡Bueno Toño, se acabó! ¡Hasta aquí llego el espectáculo! 

¡No, no, no! Fue el grito que salió de todas las gargantas, Roberto, se acercó a mi madre y puso una mano sobre el hombro de mi madre al tiempo que le ofrecía otro vaso de cubata, -No nos puede dejar así señora, apenas se estaba poniendo bueno.

-Pues que más querías, lo hice solo por la amistad con Toño, con otra hubiesen pagado, dijo mi madre.

-Si es por dinero, podemos hacerlo, dijo Roberto al tiempo que sacaba de su pantalón un regular fajo de billetes, tomo un billete de cincuenta pesos y lo doblo por lo largo, luego lo deslizo entre las ligas del liguero de mi madre, ella miro la maniobra y dijo: -Uy, Uy, Uy, no me tientes satanás, no quiero solo tu dinero, quiero sentir la emoción de que todos lo hagan, como en un real table-dance, como si fuera una profesional, todos empezaron a buscar en sus bolsillos (yo también pase mis manos sobre mi pantalón, recordé que solo traía tres billetes de veinte pesos).

Roberto, quien se veía con más experiencia, le ofreció a mi madre otra cubata, la tomo de inmediato, se acercó a mi madre y la abrazo de la cintura, -Usted siga bailando, y va a ver que todos cooperan, mi madre, sin ninguna pena se mostraba con los senos fabulosos, giro a ver a los demás muchachos y a Toño que se sobaba la entrepierna disimulando su erección, -¡Bueno lo hare!, dijo mi madre, ¡solo por no cortarles su fiesta!

¡Bravo, bravo! Gritaron todos, la música seguía sonando, mi madre empezó nuevamente a contonearse, giraba al compás mostrándose a todos, Andrés se inclinó y coloco un billete de veinte pesos entre el liguero de mi madre y su media, ella sonrió complacida, paso cerca de Toño quien también coloco un billete de cincuenta, cuando colocaba el billete aprovecho para besar los senos de mi madre que colgaban a la altura de su rostro, mi madre con esta acción, pareció cobrar ánimos y coquetamente, llevo sus manos al elástico de sus bragas y empezó a deslizarlas lentamente hacia abajo.

¡Pelos, pelos, pelos! Fue el grito que empezó Andrés, seguido de Roberto y de todos que también fueron coreando y aplaudiendo (yo mismo hubiera querido aplaudir pero seguía oculto tras la puerta del baño, sabía que si salía en ese momento se acababa todo y quería ver a que más se animaba mi madre) Mi madre comenzó a bajar más y más sus bragas, ahora todos podían ver la raja completa en su trasero, por el frente coloco su mano evitando que la prenda cayera por completo, repentinamente, dejo caer la braga entre sus piernas, se atoro levemente en sus tobillos y lentamente saco un pie, Roberto se arrodillo y le ayudo a quitarla del otro pie, la arrojo a Toño que de inmediato la llevo a su nariz para olerla, (yo sabía a qué olía, muchas veces, había yo buscado en la ropa sucia sus prendas usadas para disfrutar ese olor de hembra, muchas otras, me había masturbado oliéndolas y ahora el pinche Toño lo estaba disfrutando) 

Andrés se arrodillo, busco ver de cerca la ranura frontal de mi madre que seguía bailando y contoneándose, los muchachos que estaban sentados en el sillón, empezaron a acariciar sus penes sobre la ropa, Toño, no pudo aguantar más y bajando el cierre de su pantalón, saco su pene en total erección, blanco y reluciente brillaba con gotas de humedad en la cabeza, mi madre, contoneándose abrió las piernas y se fue arrimando a la silla, abrió las piernas y cuando creí que se sentaría de frente a Toño, se flexiono y tomo la verga de Toño entre sus manos y se inclinó para besarla, al hacerlo, se flexiono más dando a Andrés y Roberto una excelente vista de su culo y su vagina, (Yo hubiera querido tener ese ángulo de visión, al estar dentro del baño, solo podía ver como maniobraba con la verga de Toño, mi madre estaba bien lanzada) sacudió  la mano y empezó un leve movimiento de arriba-abajo, Toño cerro los ojos y disfruto la caricia, todos comenzaron a gritar, mi madre soltó la endurecida verga, se dio media vuelta y ahora, de reversa empezó el movimiento de dejarse caer en las piernas de Toño, este, apunto su verga al centro de placer de mi madre, ella se dejó caer solo un poco y sus labios vaginales, atraparon la cabeza de aquella verga, se retiró después de dos movimientos, desde donde estaba, pude ver cómo había dejado más húmeda la cabeza, ¡Viva Toño! ¡Viva Toño! Fueron los gritos con que todos corearon, mi madre envalentonada por esa respuesta, abrió las piernas y ahora se sentó de frente a Toño, de un golpe se clavó toda la verga, se quedó quieta como disfrutando y empezó un movimiento circular de caderas, (No lo podía creer, mi madre lo estaba disfrutando y yo seguía muy excitado todas sus acciones) después de remolinearse por dos o tres minutos, empezó con movimientos de sube y baja, Toño se prendió a sus pezones chupando alternativamente, agarro a mi madre por las nalgas y apretaba contra él, solo dos o tres sentones más y Toño empezó a derramarse dentro de mi madre que de inmediato se puso de pie, alcance a ver un último lechazo que mancho una de las medias de mi madre, el resto escurrió sobre la mano de Toño que continuo apretando su verga que de inmediato empezó a perder dureza.

-¡Ahora si muchachos, se acabó! Dijo mi madre, cuando volteo a verles, se encontró con cuatro miembros fuera ya de los pantalones, Roberto, sin hacer el intento de cubrirse, se acercó a mi madre y le dijo: -¿A ver Doña, cuanto me cobraría a mí por un bailecito igual? ¡Mire como me puso!Mostrando su erección como de 17 centímetros, (Yo acaricie mi trozo por arriba del pantalón, la verdad cada minuto me ponía más cachondo)

-¡Hay joven, póngale otro billetito! Fue la respuesta de mi madre, Roberto, sin titubear, saco dos billetes de a cincuenta y los prendió dentro de la media de mi madre que hasta levanto la pierna para que Roberto alcanzara mejor, ¡Párate Toño! Ordeno Roberto quien de inmediato ocupo la silla al tiempo que se bajaba los pantalones con todo y bóxer hasta las rodillas, mi madre lejos de amilanarse, reanudo su baile como si nada, en forma ondulante se aproximó a Roberto y empezó a bajar de frente a él y se clavó con un solo movimiento más de la mitad de su verga, Roberto la abrazo y la forzó a sentarse por completo hasta que la penetración fue completa, mi madre de inmediato gimió y empezó a ondular sus caderas, Roberto, beso a mi madre por detrás de las orejas y algo le dijo al oído, mi madre movió la cabeza asintiendo y empezó a subir y bajar lentamente, tomo el cuello de Roberto y levanto al momento ambas piernas que coloco en el respaldo de la silla, a todos nos quedó claro que la penetración no podía ser más profunda (Yo, ahora si estaba bien excitado, mis jugos estaban humedeciendo mi bóxer, envidiaba a Roberto) mi madre bajo las piernas y se puso de pie, la verga de Roberto brillaba de la humedad que mi madre le había dejado, se dio la vuelta y ahora se empalo ofreciendo a Roberto su trasero se sentó abriendo las piernas, quedando toda expuesta su parte frontal, Andrés y Toño se arrodillaron para ver mejor, mi madre apoyo sus manos en las rodillas y empezó a moverse con rapidez, Roberto agarro a mi madre por los senos, evitando con esto que se sacudieran y evitando también que su verga dejara esa funda jugosa que tanto placer le estaba dando, (Yo hubiera querido acercarme y ver de cerca lo que estaba pasando, mis manos empezaron a buscar a mi verga y baje el cierre del pantalón para dejarla salir) la escena, tenía a todos jadeando, ya de pie todos, comenzaron a rodear a la pareja, empezaban a tapar mi visión, por un momento pensé que mi madre se caería hacia el frente de tanto que se inclinó, Roberto se puso de pie y obligo a mi madre a quedar en cuatro, se movió rápidamente y sacando su verga del nido roció con sus lechazos la espalda de mi madre, ella levanto una de sus manos y esparció con sus dedos la venida de Roberto hasta el centro de su vientre, dio unos pasos para atrás hasta que quedo sentada en la silla, Andrés, se aproximó y solo ofreció su pene a mi madre, ella lo tomo en sus manos y empezó a chuparlo con rápidos movimientos de su cabeza, por otro lado Toño, ya recuperado se acercó y coloco su verga al otro lado, mi madre lo tomo con una mano y lo acariciaba después alterno chupadas a uno y otro lado.

¡Ahora si muchachos, la fiesta se acabó! Dijo mi madre, ahora tengo que ir a buscar el baño para vestirme e irme.

¡No, no, no! Gritaron todos, faltamos nosotros, aunque no traemos tanto dinero, dijeron Julio y Ernesto que solo lucían sus vergas endurecidas fuera del pantalón, Julio coloco un billete de a 20 en la media de mi madre diciéndole, -Por lo menos háganos una manuelita, no sea mala, -Yo quisiera una chupadita, dijo Ernesto al tiempo que colocaba dos de a 20 en la otra media, -A mí me falta poquito, ¡ándele, no sea mala!

-¿Quién es el primero? Pregunto mi madre, al tiempo que estiraba su mano como buscando a ver que se encontraba, Ernesto se acercó primero, solo bastaron tres o cuatro chupadas y repentinamente estaba rociando el vientre y piernas de mi madre, su lugar fue ocupado de inmediato por Julio que aguanto un poco más y sacando la verga de la boca de mi madre, apunto sus lechazos a los senos, mi madre con las manos los aplico uniformemente en todos ellos.

¡Ya ven muchachitos! Resulte mucha mujer para todos ustedes, ¡Yo apenas estoy calentando motores! Y ustedes están rendidos, ni hablar, ¡Ya me voy!

Roberto, nuevamente con más experiencia le dijo, la última señora, la última, el que la tenga más grande, recibe un nuevo baile completo, ¿Cómo ve? A ver, ¡Échele una checadita!, esperaba volver a ganar la oportunidad de estar con mi madre.

Al frente de mi madre se ofrecían cinco vergas casi en el mismo estado de dureza, mi madre volteo al de la izquierda que era Toño, luego Andrés, luego Ernesto, luego Roberto y al último Julio, alguien propuso medir con una regla para que no fuera nada subjetivo, aceptaron y Toño corrió a buscar una (Dentro del baño, no dejaba de sacudir mi verga, si salía, estaba seguro que ganaría, pero aún me acobardaba, no sabía cómo iba a reaccionar mi madre, no quería que se sintiera mal por estar ahí, no sabía que hacer) Toño regreso y mi madre se arrodillo para medirlo, así fue pasando con cada uno de ellos, cuando llego a Roberto, los tres anteriores, se dieron por perdidos, Julio dándose por vencido aun sin ser medido se retiró, ocupe de inmediato su lugar, mi madre sin levantar la cabeza, midió, no lo podía creer, levanto la mirada y me vio directo a los ojos.

-¡Hola hijo mío! ¿Dónde estabas? –Escondido en el baño, conteste, ¡Tú ganaste mi vida! ¡Tú ganaste! Mostro el valor obtenido de la regla a los demás y de inmediato corearon: ¡Que le cumpla, que le cumpla, que le cumpla! 

Mi madre se levantó del suelo, me tomo de la mano y me arrimo a la silla, baje mi pantalón hasta mis tobillos, empezó a bailar al principio, no podía creerlo, mi más grande sueño se iba a cumplir y con testigos, mi madre moviéndose en forma ondulante, paso una pierna a un costado de la silla, haciendo gala de elasticidad, subió la otra hasta colocarla sobre mis hombros, me dijo -¡Primero que nada un besito! Yo obediente lleve mi boca a besar sobre el triángulo de pelos que cubría su vagina, el olor penetro a mi cerebro, era como yo lo recordaba, embriagador, saque la lengua y la deslice a lo largo de toda su ranura, me solace en el jugueteo contra su clítoris que se erguía retador.

Mi madre gimió bajito, como si solo fuera para mis oídos, se acomodó en forma tal que se fue empalando en mi verga que esperaba ansiosa y endurecida como el acero, bajo, bajo y bajo hasta que nuestras pelambres se juntaron, su respiración entrecortada me dio la señal de que estaba siendo difícil para ella aguantar tan profunda estocada, empezó con movimientos circulares a tallar su clítoris contra la dureza de mi erección, sus flujos comenzaron a salir mojándome con intensidad mis bolas y mis muslos, repetidos jadeos me indicaban que mi madre estaba gozando, me apretaba fuerte contra su pecho, yo sentía la dureza de sus pezones y me incline a mamar suavemente de ellos, alternaba la acción con caricias a las rotundas nalgas de mi madre, sentí que no había prisa, todo pasaba como en cámara lenta, deje de escuchar los gritos y vivas de los muchachos, solo tenía sentidos para lo que estaba sintiendo con mi madre, su cuerpo empezó a sudar, ahora nuestra humedad hacia resbalosos nuestros cuerpos, los movimientos de ella eran minuto a minuto más erráticos, por momentos convulsionaba, se sacudía y me abrazaba más fuertemente, no sé cuánto tiempo duramos en esa posición tan íntima, yo apretaba con mas firmeza sus nalgas, ella daba empujones más fuertes contra la dureza de mi pene, empezó a besarme el cuello, la cara, los parpados, mi frente, mi boca, nos fundimos en un beso enloquecedor, (a ninguna de mis amigas había besado así) su lengua iba a recoger saliva a la mía y mi propia lengua se enfrascó en una batalla por el dominio de ese territorio, bese y mordí su cuello, cuando lo hacía, se provocaban en ella nuevos temblores con gemidos a mis oídos me dijo, ¡Me estas matando de placer hijo mío! ¡No pares! ¡Sigue conmigo, mijito! ¡Goza conmigo, papito!

Sus palabras servían para endurecer más mi verga, me sentía volar y volar, llevándola entre mis brazos, sin despegarnos, me puse de pie y camine con ella hasta la mesa, la acomode lentamente, abrí sus piernas y mire hacia abajo, nuestra unión era perfecta, sus senos relajados no perdieron su firmeza, mis manos fueron a acariciarlos, era la imagen soñada por mi muchas veces, comencé a moverme como pistón, entrando y saliendo, mi madre empezó a emitir sonidos guturales, como si no pudiera respirar, empezó a rasguñar mis brazos y mi espalda, buscaba mi boca con desesperación, se sacudía y convulsionaba, ¡Ya hijo mío! ¡Dámelo todo!, lo necesito ¡Vas a acabar conmigo! ¡Ya mijito! Cada nueva palabra era un acicate a mi pasión, me moví a más velocidad, nuestras pelvis golpeaban con sonidos húmedos, ya no parecía tener sentido y yo me seguía moviendo hasta que algo se disparó en el fondo de mi cerebro, con claridad inusitada, empecé a sentir como mi orgasmo se aproximaba, sentí correr mi leche desde mi próstata a mis huevos, paso veloz por todos los conductos y sentí crecer y ensancharse mi verga, de un golpe más me sentí chocar contra el útero de donde había salido, mire a la cara a mi madre y la vi con los ojos cerrados, una sonrisa empezó a dibujarse en su rostro como correspondencia a cada uno de los lechazos que recibió internamente, agotado me tendí sobre su vientre y acomode mi cabeza para chupar suavemente del pezón derecho, ella me apretó de la cabeza, acaricio mi pelo al tiempo que dejaba salir todo el aire de sus pulmones.

El aplauso generalizado, nos hiso volver a la razón, nos separamos, mi pene escurría, de su vagina salía una abundante mezcla de nuestros gozos, corrió por  sus muslos, recogí su ropa y ella comenzó a vestirse, solo se colocó la falda y la blusa, luego su saco, en una de sus bolsas metí sus bragas y sujetador, al final me puse mis pantalones, sin hacer caso a nada más, pase un brazo por sus hombros y salimos de la casa de Toño.

Al llegar a casa, tomados de la mano caminamos hasta el baño, ahora el proceso fue de desnudarnos, con mucha ternura, ayude a mi madre a quitarse la ropa, ella desabrocho mi cinturón y yo deje caer mis pantalones hasta el suelo, ella se quiso arrodillar para zafarlo de mi tobillo pero se lo impedí, me quite la camisa y ya desnudos nos abrazamos, una vez el agua templada la acomode bajo el chorro y comencé a frotar con jabón todo su cuerpo, una vez que el agua corría por su cuerpo, mi lengua acompaño a mis manos en las caricias que fui descubriendo para ella, lamí, bese, chupe los lugares más difíciles de imaginar, lamí de sus codos hasta sus corvas, dejo entrar mi lengua en todas sus oquedades, lamí y penetre sus orejas, lamí sus manos, los dedos de sus pies, le mostré toda la adoración de la que soy capaz y que ella me provoca, mientras tanto ella frotaba mi cabello y buscaba acunarme entre sus brazos, todas estas caricias, pusieron nuevamente dura mi verga, ella la miraba complacida, en momentos la jalaba como catando su dureza, con su mano la guiaba en su roce por su clítoris, por su trasero, por la raja de su culo, más de tres veces se inclinó para chuparla suavemente con sus labios, dejando un beso en la punta cada vez que la dejaba, así estuvimos hasta que el agua enfrió, nos secamos mutuamente y caminamos tomados de la mano hasta su cuarto, la gran cama nos esperaba, dejamos las luces encendidas, nos miramos a los ojos durante toda la noche, ya no tuvimos sexo, solo nos dimos amor en las formas más bizarras posibles, la penetre en todos sus orificios, la deje penetrar los míos con lengua y dedos, nos amamos hasta que el cansancio nos venció.

Al amanecer del Domingo, hablamos, nos prometimos que nunca más beberíamos, no necesitábamos del licor para amarnos, nos prometimos guardar esto en el más íntimo secreto, ella a los 36 años, era capaz de reproducirse, ahora, estamos planeando tener un hijo o hija, nos amamos al menos dos veces por día, nos mostramos ese amor a cada momento, estamos considerando cambiar de casa, inclusive no descartamos poder irnos a otro Estado de la República, ya inicie los trámites para una beca.

En fin, ya conté lo que tenía que contar, no dije nuestros nombres y nuestra historia se está convirtiendo en una Leyenda Urbana, pero todo paso como se los he contado.

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