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Chantaje, traición, y a pesar de todo, Amor 3

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  • Julia sigue asumiendo cada vez con más convicción su nuevo destino.. Su esclavitud es ya como algo casi natural.

    En cuanto Javier se hubo ido, fui a buscar mi móvil para llamar a su buen amigo Don José y confirmarle que cada jueves iría yo a su casa a servirle como mi cruel y engañoso "amante" me había ordenado. Debía hacerlo y rápido ya que, conociendo a Javier, éste no tardaría en comprobar si su hembra le había obedecido, ofreciéndome dócilmente como él quería.

    Marqué aquel número temblando de frío además de lo nerviosa que volvía a estar (otra vez aquella punzante vergüenza que me hacía sentir como la más baja y rastrera de las mujeres) al verme de nuevo obligada, vejada y sometida a hablar con el viejo y ofrecerme a él como la puta en la que me habían convertido de la manera más vil y obscena: Con la promesa de vivir un intenso y apasionado amor y, una vez totalmente enamorada, amenazada mediante chantaje a ser la servil y sumisa esclava de aquel ilusorio amor. No tardé en volver a oír aquella grave y quejumbrosa voz,

    - Dígame..-

    - Ssi..Hola, buenos días Don José. Me dijo Javier que le llamase.-

    - ¡ Ah si ¡ Muy bien. Y ya sabes para qué verdad..?

    - Si..si Señor, quiere Vd. que vaya a verle cada jueves. Y bueno, no hay ningún problema. Estaré en su casa a la hora que Vd. me diga.-

    - Muy bien puta.. Te espero el próximo jueves; quiero que te presentes aquí a las nueve de la mañana y "vestida" –dijo esto con sorna- tal y como te dejé. Bueno no exactamente claro, porque te dejamos sin nada debajo del chaquetón y ahora quiero que de nuevo me traigas otras medias. Y bragas ésta vez, no tanga, puesto que ya tengo uno tuyo en el espacio que he destinado para ti en mi colección y que verás, resulta de lo más interesante… ¡ Ah ¡, por cierto ¿qué te pareció la nota que te puse…?-

    - Muy bien Don José, gracias, fue Vd. muy amable. Javier quedó muy contento con eso. Gracias de verdad.—

    - Bien putilla, pero ésta vez sé que querrás conseguir el diez ¿verdad..?.. Es que no voy a conformarme con menos y ya sé que Javier así te lo exige.-

    - Puess.. Sí, Señor, así es. Y bueno, claro que intent… Conseguiré que Vd. tenga la amabilidad de darme esa nota.. Ssse.. Se lo prometo.-

    - Bien preciosa.. En ese caso, te espero el jueves, y no olvides cómo tienes que venir vestida.. ¡Chao .!.--

    - No, no Don José.. No lo olvidaré.. Adiós, y buenos días.-

    Tener que hablarle así a un viejo verde y asqueroso para agradarle y que no diese queja a Javier de mi era patético, ridículo y de lo más denigrante; pero no había más remedio.. Era ya una puta propiedad de Javier, y éste viejo un buen amigo y,.."un buen cliente" suyo.-

    Me vestí rápidamente con mi falda y blusa de rigor, y me puse a hacer las faenas de la casa que llevaba bastante atrasadas atendiendo a Javier en estos últimos días. Así que manos a la obra, y el día transcurrió normalmente dentro de mi "otra esclavitud.." Si, esclavitud también, cómo no..? Mi marido y mis hijos no solo no me ayudaban, mea culpa por haberlos educado así, por excesivo amor de "madraza," sino que me lo dejaban todo por medio para que yo, su permanente y fiel criada, les mantuviese bien limpia y ordenada toda la casa, incluidas sus habitaciones. Ellos a lo suyo y a disfrutar de la vida.

    A la mañana siguiente, de nuevo el pitido del móvil avisándome de un mensaje.

    Prepara café.- El más que repetido y escueto texto con que me avisaba de que venía. Fiel a su orden, dejaba lo que estuviese haciendo para poner la cafetera, ponerme unas medias de liga, lavarme muy bien la boca para que me oliese limpia y fresca, y esperarle. Nunca pasaban más de diez minutos desde que recibía el mensaje hasta tenerlo delante.

    En cuanto entró, cerré de nuevo la puerta y me quité los zapatos poniéndome de puntillas para besarle, como ya sabemos me tenía ordenado nada más estar en su presencia.-

    Buenos días cariño.- Le saludé amorosa y educadamente, cuando debería despreciarle por lo que hacía conmigo, en lo que me había convertido y cómo simplemente me usaba a su antojo. Pero no podía; era muy superior a mi el inmenso placer que me regalaba solo con que me besara. Me tenía absolutamente en su poder y, no podía remediarlo: A mi me gustaba, adicta a sus besos y a todo él, me tenía encandilada y como atontada, "drogada" podría incluso decir.. Él, e incluso cómo me trataba. Sobre todo después de aquel delicioso y apasionado beso con que me hacía casi olvidar en lo que me había convertido y hasta donde me hizo caer.. Cada vez más era su auténtica esclava…Y no solo porque me tuviera controlada bajo sus amenazas, no. Nada de eso… Ya empezaba a considerar todo un honor para mi que ese hombre se dignara venir a mi casa a verme y ¡ usarme.!-

    Y con lo que me hizo ésta mañana aún más,

    Hola mi hermosa y querida hembra - Eso de "querida" era ya para mi ilusión que hacía tiempo se había esfumado, pero me daba igual – Me cogió del brazo y con fuerza, me empujó hacia la mesa de la cocina en la que me hizo apoyar las manos y, teniéndolo tras de mi, me separó las piernas con dos leves golpes de su pie en mis tobillos, al tiempo que él mismo me subía la falda del todo ofreciéndole mis dos agujeros.

    Estaba clarisimo que venía muy excitado, super cachondo, para incluso saltarse "el protocolo" de presentarme ante él, cómodamente sentado en el sofá del salón adonde solía pasar directamente para que yo le sirviese allí. No podía saber por qué venía así: si por algo con lo que hubiese fantaseado la noche anterior; tal vez por alguna juerga que se hubiese corrido con otras mujeres (naturalmente podía hacer lo que le diese la gana, cosa que por supuesto yo no) quizás por lo que traía pensado hacer conmigo ese día; o por el solo hecho de saberme ya su esclava y consumada puta.. El caso es que ensartó fieramente mi ya chorreante vagina y bombeándome con fuerza animal, apretaba mis pechos hasta lastimarme. Sacaba su durísima y tiesa barra de allí para metérmela en el culo de un solo empujón y hasta el fondo haciéndome sentir aquel delicioso dolor, para luego volver de nuevo a meterla en mi más que empapada y suave raja. Era exquisito, exquisito y delicioso a la vez que cruel; pues nada mas empezar a sentir el placer de aquella poderosa penetración en el coño, me la sacaba para meterla otra vez en el culo.. Es decir, no me dejaba disfrutar plenamente con aquella rapidez con que alternaba uno y otro de mis dos agujeros expuestos, mojados, y ofrecídos a su poderosa y exigente

    verga. Permanecía poco tiempo dentro de mi ya fuera vaginal o analmente, de tal manera que me daba un riquísimo, maravilloso y placentero alivio en una de mis partes, a la vez que dejaba siempre ansiosa de su pene la otra. Él sí, como hombre y macho al que yo pertenecía, si que disfrutaba y gozaba a placer de su esclava, ya que no sufría esas desagradables interrupciones. Su maravilloso, exigente, y deliciosamente tieso y duro palo sí que "se divertía" y se lo pasaba maravillosamente bien usándome a su antojo.

    Pero hasta eso me excitaba aún más: El poderío que ejercía sobre mi; demostrándome lo que me dijo el día anterior: Que me dejaba ansiosa de él para que me fuese mentalizando a que yo solo estaba para dar placer al macho y sin derecho a recibirlo de él, pero que si lo obtenía, "eso que me encontraba." Otra más de sus maniobras psicológicas para someterme del todo a su voluntad.

    Entonces caí en la cuenta de que ese podía ser el verdadero motivo de que viniera tan excitado y "directamente al grano."

    Aunque (recordé) no era la primera vez que me hacía aquello en el año y pico que llevábamos juntos. Pero al principio se mantenía bastante tiempo penetrándome hasta hacerme llegar a aquel delirante, maravilloso y locamente placentero orgasmo… Aquella "técnica" la empezó a emplear una vez que ya me tenía como su esclava. Con un poco de suerte tal vez hoy me lo permitiera como hacía pocos días y allí mismo, en mi casa, me lo concedió. Y al siguiente fue cuando tuve que servir a su amigo. Así que ello me dio motivos para pensar y temer al mismo tiempo y en un instante, que si me dejaba correrme, sería porque al día siguiente me tendría preparado algún otro encuentro con uno más de sus "clientes."

    Pero no fue así.. Diez, doce minutos o tal vez algo más de un cuarto de hora gozando de aquella potente y hermosa verga, cuando me ordenó,

    - ¡ La boca puta, la boca y rápido ¡

    Inmediatamente me volví en cuanto me la sacó del culo y me arrodillé ante mi erecto y cruel amo metiéndolo en mi boca; nada más acogerlo con mis labios, empezó a escupirme el potente y angustioso chorro de esperma que debía ir acogiendo y retenerlo allí hasta que mi Señor me indicara qué debía hacer con él.. Por fin acabó dejándome la boca completamente llena y reteniendo aquella masa líquida que a duras penas podía contener sin escupir o tragar. Por suerte, no tardó mucho en "autorizarme" ésta vez a tragarlo.. Poco a poco, y como un niño que con mucha dificultad va tragando un jarabe, el esperma de mi hombre, espeso y caliente, iba pasando por mi garganta sintiendo cómo parte de él se me quedaba pegado allí, logrando que el resto fuera entrando lentamente camino de mi estómago. Al acabar de tragarlo todo, tosí un par de veces y un hilillo de ese semen se me fue a la nariz.

    - Traga bien esa porquería puta.. Que no se te escape ni una gota- Por fin acabé y mostré a Javier separando bien los labios, que su, "para mi sagrado esperma," lo tenía ya en el estómago.-

    Acabé de limpiarle bien cualquier resto de semen que pudiera quedarle, y se la sequé por completo frotándosela en mis pechos. Luego, se la volví a meter delicadamente, aunque con dificultad, (ya que aún mantenía una erección considerable), en su pantalón.

     

    - Eso es nena, esa es la forma de tratar una polla. Como acabas de hacerlo.. Dejando bien satisfecho y limpio al hombre.. Ahora llévame el café al salón. Tengo que hablar contigo.-

    -Claro que si Javier, enseguida te sirvo-

    No se refería a dejarle a él bien satisfecho y limpio no, decía "al hombre." Es decir, a los hombres a los que sin duda pensaba prestarme (alquilarme para su provecho)…

    No perdía oportunidad de humillarme recordándome a cada instante mi condición de esclava y puta de su propiedad y a su servicio.

    Le llevé su café y una vez delante de él, cómodamente sentado, comencé a desnudarme y ponerme a su servicio, no sin antes cumplir con la debida y respetuosa "presentación": primero levantar del todo mi falda por delante, y tras unos segundos, volverme ofreciendo bien a su vista mis nalgas; luego quitarme lentamente las medias, después la blusa y por último la falda. Todo ello muy despacio y bajo su atenta y felina mirada.

    Como siempre me senté en el suelo a sus pies completamente desnuda ya y, luego de ponerle y remover bien el azúcar en su café, lo acerqué directamente a su mano para que el Señor no se molestase en nada.

    - Bueno verás, mañana vas a ir a ver a un hombre de mucha pasta e influyent… Ya estás otra vez con tus estúpidos lloriqueos.. ¡ ¿Pero qué coño te pasa Julia..? ¡

    Se me escaparon de nuevo las lágrimas. Otra vez a mis degradantes "practicas" de prostituta.

    - ¡ Nada, nada.. Javier ¡ Lo que tú digas. Venga, sigue.. Te escucho..-

    Se empezaba a enfadar y eso me asustaba.

    - ¡ ¿Pero es que eres tonta o qué..? ¡ Creo que ya te explicado suficientemente bien lo que eres y has demostrado ser: Una puta, una simple esclava y puta que me pertenece y que hará cuanto yo le mande. Ya lo has demostrado preciosa; lo del viejo no fue solo un simple capricho mío para ponerme cachondo como me pusiste: Se trataba además de ponerte a prueba como esclava y como puta y "aprobaste" con una buenísima nota además. Lo que demuestra que lo llevas en ti; que eres una excelente hembra complaciente en cuanto que si conseguiste la plena satisfacción sexual de un anciano de setenta años (cosa que otras putas no lograron), es que eres muy capaz de poner cachondo a cualquier hombre sea éste como sea y en todo lo que te pidan que hagas para darles aquello que les guste. Si le arrancaste una corrida a alguien que bien podría ser tu abuelo con tu boca, tu cuerpo y tu manera de comportarte, puedes lograr con cualquier tío lo que sea. Lo que significa que me puedes hacer ganar mucho dinero. Porque te repito, lo llevas en ti; es tu naturaleza. Te gusta guarra aunque sea por amor a mi, por el chantaje o lo que quieras, pero "mojas" y mucho en cuanto te ves delante de una polla..¿Vale..?.. Así que basta ya de lloriqueos y vergüenzas estúpidas y ¡ obedece ¡-

    Aquello no era del todo cierto, pero si, el caso es que mi cuerpo me traicionaba con la abundante humedad en mi entrepierna cada vez que me veía ante una situación de puro sexo ya fuera con él, o lo que me mandara hacer para complacerle.

    - Si Javier, vale. Haré lo que tú digas-

    - Exacto, lo que yo diga y punto… Y sin tonterías..-

    - Val..Vale, vale Javier. Dime qué tengo que hacer y perdóname por favor cariño, no quería hacerte enfadar.. Es solo que me cuesta mucho tener que estar con otros hombres.. Cre..creo que necesito algo de tiempo pero lo superaré, ya verás-

    - Pues claro que sí, putilla. Y en menos de lo que crees.. Bien, olvidaba éste regalito para ti. Toma, póntelo-

    Me dio una pulsera plateada, preciosa y muy elegante. Eso creí yo que era nada más verla, pero al ponérmela, vi que me quedaba demasiado grande y holgada. Sonriendo, Javier me aclaró que no era para la mano, sino para el tobillo. O sea, una tobillera. Pero con aquellos eslabones cuadrados y macizos, de medio cm. de largo por otro tanto de ancho y separados entre si aproximadamente un mml y con una letra grabada en relieve, no en todos, sino alternándola en uno si y el siguiente no, en realidad resultaba más una cadena que una pulsera. Naturalmente, esa letra era una "J".. Bueno, solo se trataba de una simple tobillera que me hacía aún más atractivos mi pierna y pie,. pero el triple o cuádruple de vistosa respecto de la normales que habitualmente vemos llevan algunas mujeres,. y resultaría desde luego fácilmente visible incluso desde muy lejos. Comprendí inmediatamente el significado intrínseco de aquel objeto: Era una "marca." Clara señal de por qué y por quien debería en adelante llevarla. Me la puse en el tobillo del pie derecho, como así me lo ordenó él, y cuyo cierre como pude ver, consistía en un anclaje definitivo ya que, una vez que empujé los dos extremos y se cerró como un candado, no vi en ese resorte, la forma de abrirla.. Y aunque me preocupé nada mas vérmela puesta, el caso es que me gustó pues me hacía un pié muy elegante y sexi. ¿Qué explicación iba a darle ahora a mi familia..?,

    - Bueno nena eso ya no te lo puedes quitar. El cierre es como el de un pequeño candado, pero diseñado de manera que una vez puesta y cerrada, no hay forma de abrirlo.. Y es de acero niquelado. Especialmente fabricada para mi..Alguien me explicó su significado y me gustó: Parece ser que en la antigua Roma o Egipto, servían para identificar a las prostitutas. En éste caso, sirven para identificarte como de mi propiedad-

    Fabricada y diseñada por encargo de él.. Desde luego debió costarle un buen dinero.

    - Gracias cariño, (como buena tontita, encima se lo agradecí al igual que una ilusionada novia que recibe un detalle de su amado) me gusta como me queda, y sobre todo porque te gusta a ti. Pero qué les diré a mi marido y mis hijos Javier.? Me pones en un verdadero aprieto amor; sobre todo por la letra que lleva. Una tobillera al fin y al cabo, la llevan muchas mujeres y no es tan extraño. Pero esa "J.."-

    - ¿Eres tonta no, cómo te llamas cielo..?-

    - Y es verdad. Perdona mi torpeza cariño, no caí en que mi nombre tiene precisamente la misma inicial que el tuyo. ¡ Claro ¡ Me llamo Julia, por Dios que tonta soy. Puedo justificarme perfectamente con mi familia; a toda mujer nos gusta cambiar en algo nuestro aspecto de vez en cuando.-

    Y realmente me di cuenta de lo torpe que fui. Pero también me puse nerviosa ante aquella extravagante e ingeniosa idea de éste hombre que, como todo lo que me hacía, me gustaba a rabiar. Me encantaban esas inteligentes y originales ideas que se le ocurrían para cambiarme en todos los aspectos.

    - Aunque para tu familia esa letra es la de tu nombre, tú y yo sabemos realmente qué significa. Nosotros dos, y toda la gente con quienes nos relacionaremos en adelante. Su sentido es bien claro: Me perteneces, eres mía, y esa cosa cerrada en tu pie viene a ser una clara señal para todo el mundo de que eso es una realidad, además de recordarte constantemente que no eres libre, ya que estás "encadenada" a mi.. Ja,Ja,Ja..-

    Aquella odiosa risita llegó casi a enfurecerme, pero como siempre tenía que aguantar sus humillantes y vejatorios comentarios.

    - Bien, pues como te decía, mañana irás a ver a un tío con muchísima pasta y además con mucha influencia. Ya sabes, el poder del dinero. Así que me interesa muchísimo tenerlo como cliente y no solo por ti. Ya sabes que tengo otros negocios y, si te comportas como le he prometido, verá que soy hombre de palabra y que puede confiar en mi a la hora de tratar conmigo cualquier otro asunto. Así que ya ves que tu papel es bien importante.. Defraudarle Julia, sería hacerme perder muchísimo dinero, pues como te he dicho, lo quiero como cliente, muy buen cliente, en todos mis demás manejos. Así que –mirándome fijamente a los ojos, amenazándome pude perfectamente apreciar- ¡ No me falles nena ¡ "Por favor.."-

    Aquel "por favor," era una orden en toda regla que tendría que obedecer estrictamente y al pie de la letra.

    - Está bien Javier, no te preocupes. Quedarás bien con ese señor como con Don José. Solo una cosa por favor, ¿puedes decirme como es y qué me hará..?-

    - Vamos a ver, viene a tener unos cincuenta y tantos años; lo que te pedirá que hagas o le hagas no lo sé.. Él sí sabe lo que se va a encontrar: ¡ Calidad ¡ Lo que siempre ofrezco a mis clientes y siempre cumplo. Exquisita calidad en una hembra que no es una vulgar puta profesional ni siquiera de las de alto standing (esto me lo recalcó mucho: " Nada de putas profesionales Javier, de eso estoy ya hasta los cojones.." Tú me ofreces una mujer que dices es tu esclava y eso es algo muy interesante y muy fuera de lo común..Y yo quiero probar y comprobar eso en una mujer.. La verdad es que me encantaría Javier, así que por favor no trates de engañarme con una puta cualquiera por muy "eficiente y obediente" que sea porque en cuanto la vea, la reconoceré como tal puta y de forma instantánea. Como los delincuentes saben reconocer de inmediato a un poli…")

    Lógicamente le respondí que soy hombre de palabra y que por consiguiente no es mi estilo engañar a nadie.. ¡ Y no quiero de ninguna de las manera y bajo ningún concepto que crea que le engaño ¡ ¿Entiendes Julia..? NO QUIERO ENGAÑARLE NI SIQUIERA QUE LLEGUE A CREER ESO.. Tú NO eres una puta cualquiera, eres esclava propiedad de un hombre que te presta a otro. Y eso es lo que debes dejar ver bien claro en ti.. Le dije y prometí (y eso es una verdad absoluta) que una esclava no tiene nada que ver con una puta por muy profesional y buena que sea, porque una esclava hace lo que sea para complacer al hombre al que sirve: Lo mismo se convierte en la más vulgar de las putas ¡ sin negarse jamás a nada,¡ que se convierte de un solo golpe en la más refinada, exquisita, educada y complaciente dama según las preferencias y deseos del hombre al que se somete. Eso ha quedado muy claro para ti ¿verdad nena..?-

    - Cla..Claro, que si Javier. Es que no soy una puta.. Solo te obedezco y por eso sí que lo soy, pero no porque me guste ni jamás soñé que pudiera llegar a serlo. Por eso quedarás bien con ese señor, porque por mucho que se esfuerce, no podrá reconocer en mi a una prostituta cualquiera como él dice..Solo verá lo que en realidad soy, una mujer que te obedece y nada más-

    De nuevo mis lágrimas pugnaban por salir, pero me aseguré muy bien de contenerlas para no recibir otra bronca.. ¡ Pues claro que no iba a encontrarse con ninguna puta el pervertido ese ¡ Solo con una pobre y desgraciada mujer enamorada y coaccionada (por éste orden) dispuesta a obedecer los aberrantes y sucios caprichos de los hombres, por mandato de aquel a quien de forma completa y absolutamente real pertenecía.. Aquella cadena que ahora lucía en mi pie lo demostraba a la perfección; estaba desde luego muy lejos de ser un simple adorno femenino.. Era todo un símbolo de mi realidad actual y con ella Javier se aseguraba de que siempre y en todo momento fuera yo consciente de ello y jamás "fallarle..", además de sus duras y crueles palabras.. Una maniobra psicológica tras otra para conseguir mi total rendición y entrega incondicionales, así como mi absoluta renuncia a cualquier atisbo de libertad.-

    - Eso es putita mía, exactamente eso que acabas de decir es lo que quiero que vea. Me gusta que entiendas bien lo que quiero, y lo cumplas como yo quiero.. No te equivoques, nada de mimoserías tontas para quedar bien conmigo como hiciste con mi amigo José, ni tampoco remilgos a lo que te mande: ¡ Obedece ¡ Simplemente eso, mostrando en todo momento el más absoluto respeto en todos los sentidos; sencillamente ten presente que solo eres una hembra de mi propiedad y él un hombre a quien te debes en cuerpo y alma porque así te lo exijo y mando yo.

    Y es la última vez que responderé a tus preguntas sobre como es o deja de ser un hombre al que te mando servir.. ¡! Obedece y punto ¡! Ya sabes lo que te vas a encontrar: Un hombre al que te ofreces con todo respeto y sumisión por orden mía, y eso es todo lo que necesitas saber en adelante. ¿Está claro..?-

    - Bien Javier, vale.. Muy claro-

    - Entonces todo claro. Estarás allí mañana a las diez. Toma, ésta es la dirección, ve en un taxi.

    Bueno preciosa ahora tengo que irme; no paro en todo el día, tengo cosas que hacer. Como siempre, ponte guapa, elegante y algo sexi, pero no demasiado provocativa. Quiero que lleves aquel vestido que te compré de raso de color azul, sin sujetador; quiero que note bien tus pezones marcados en la tela. Puedes ponerte el abrigo o chaquetón que te parezca para ir por la calle, las medias y nada más debajo, entendido..?-

    - Si Javier, entendido. Pero una cosa, la cadena puede romperme las medias..-

    - No lo creo, está perfectamente bien pulida como puedes ver y sobre todo en sus ángulos, algo redondeados precisamente por eso. Pensé en las medias cuando la encargué; pero vamos, que si llegaran a romperse te las quitas y en paz. No vas a presentarte con medias agujereadas ni con carreras como es natural. Desde luego pareces tonta; lo que no vas a quitarte, porque no puedes, es la cadena-

    - Ya, vale cariño. Solo quería que lo supieras por si se llegara a rasgar alguna media y ese señor me viera llegar sin ellas. ¿Tendrías que saber por qué no..? Solo quería asegurarme de que lo supieras por si se diera el caso..-

    - Bueno si, en eso tienes razón. De todas formas ya lo hemos aclarado.. ¡ Pórtate bien y obedece ¡-

    - Vale, Javier-

    - Si puedo, vendré mañana a verte. Si no, te llamaré y me cuentas.-

    - Bien cariño-

    Se dirigió a la puerta y le seguí, completamente desnuda, y ante de salir me puse de puntillas para despedirle respetuosamente como me tenía ordenado y esperando mi "golosina," como premio a mi buen aprendizaje y "adiestramiento": De nuevo aquella delicia de profundo y apasionado beso con el que en realidad me premiaba y me hacía sentir la mujer más dichosa del mundo. Solo con aquella forma de besarme, con esos besos cargados de pasión, lujuria y sensualidad como solo él sabía hacerlo, ya consideraba que valía la pena todo cuanto hacía conmigo y en lo que me había convertido; nada me importaba, nada me preocupaba, nada me avergonzaba cuando en aquellos instantes me transportaba literalmente a ese éxtasis que era para mi el mismísimo paraíso que tanto anhelaba y con el que soñaba ilusionada cada día. Como siempre, y al acabar de regalarme con aquel maravilloso beso en mi boca y en mi cuello, acariciándolo con sus labios, lamiéndolo suavemente con la lengua (cosa que sabía desde que le conocí le gustaba mucho también, y tanto como a mi) volví a pensar que caí como una tonta en sus garras; sabía manejar bien a las mujeres el muy… Pero no me importaba, solo quería estar con él; aunque fuera como esclava, puta o lo que ese soberbio macho quisiera, pero con él, y para él. Era su manera de entender la relación entre hombre y mujer, y esa mujer sencillamente, lo tomaba o lo dejaba. Yo opté por tomarlo, (además me obligó a ello con su chantaje y no me quedaba más salida que esa) porque además así me lo pedía todo mi ser, acabando por aceptar plenamente que le pertenecía de verdad y que era él quien mandaba.. Punto.

    De forma tácita ya tenía su permiso para poder vestirme una vez se hubiese ido. Eso si, desnuda interiormente. Para poder ponerme sujetador, tanga o bragas, tenía que llamarle o enviarle un mensaje pidiéndole su permiso que debía estar muy justificado para "molestarle" con una tontería así. Como por ejemplo si tenía que ir al médico o causa bien justificada..

    Así que corrí a por mi falda, camiseta y zapatillas y seguir con mis faenas de casa.

    Mientras me ocupaba de la casa, me sentía extrañamente feliz a pesar de lo que me esperaba y por lo que tendría que pasar al día siguiente: Mi Señor se marchó completamente satisfecho de su hembra, como así me lo demostró las veces que me sonrió creo que hasta con dulzura; por aquella cadena con la que me demostraba que quería tenerme siempre para él; por aquel maravilloso beso.. No sé, ya sé que soy toda una tonta y loca de remate, pero me sentía bien y por haberme comportado y ser lo que él quería.

    Así transcurrió la mañana hasta que llegaron mi marido y mis hijos, quienes lo primero que notaron fue mi cadena en el tobillo. Sonrieron y me preguntaron lógicamente cómo se me había ocurrido aquello,

    - Y porqué no..? La he visto en muchas mujeres y más de una vez estuve tentada de comprarme una, hasta que hoy me he decidido. Hay que ir con los tiempos-Dije con la mejor y más amplia de mis sonrisas-

    -Di que si, mamá. Es preciosa y te queda pero que muy bonita puesta. Además que últimamente siempre te veo muy guapa y cambiando tu aspecto para mejor, y no como otras mujeres que con tu misma edad ya parecen unas viejas sin ilusión por nada- Eran los cambios que me ordenaba Javier en mi aspecto, como el color del pelo, que una vez me hizo teñir completamente de negro azabache, el cuidado de mis uñas, el maquillaje, la ropa etc..etc.. Todo aquello que empezaba a olvidar por mi rutinaria y anodina vida hasta que él llegó y llenó completamente de alegría e ilusión mi vida.

    - ¡ Gracias tesoro ¡ Me alegra que te guste. Eres un primor y te quiero mucho ya lo sabes.-

    - Pero eso tiene algún significado no.?- Dejó caer algo "mosca" mi marido..-

    - ¡ ¿Pero qué dices papá..? Es un simple adorno que llevan muchísimas mujeres, y más mayores que tu mujer. Cualquier día de estos me ves con una, algunas de mis amigas también lo llevan. Además observa que lleva la inicial de su nombre, es de verdad muy bonita mamá, te felicito.

    Eso si, ten cuidado mami que no se te pierda; se abren con facilidad con solo doblar un poco más de la cuenta el pie y ni te enteras de que se te cae-

    Suerte que mi hija siempre defendía las nuevas tendencias y le gustaba verme seguirlas y estar siempre atractiva. Mi marido quedó satisfecho con aquella explicación y afortunadamente ninguno de los tres reparó en que aquella cadena no podía abrirse una vez cerrada. Y menos mi hijo, quien solo la miró un instante y luego como siempre corrió a su cuarto, cosa que al poco tiempo hizo también la niña dejándome a solas con Arturo (mi esposo), que sí que la observó más detenidamente y temí que descubriese sus dureza y firme cierre sin palanquita ni nada parecido para poder abrirla. Pero respiré aliviada cuando mirándola atentamente, me metía mano al mismo tiempo en mis piernas y muslos, acariciándome con un suave magreo hasta llegar a mi pubis desnudo; con su otra mano se entretenía con mis pechos. Estaba claro que la dichosa cadenita no solo le gustó, sino que lo puso " a cien " y tranquilizado ya por la sensata y lógica explicación de mi niña, así me lo demostró.

    Además, eso de ir siempre en casa sin nada debajo le había "animado" más de una vez y parecía que ésta, junto con la cadena, iba a ser otra.

    -Y esto de no llevar braguitas ni nada ¿qué..?- Me soltó evidentemente cachondo-

    - Tú qué crees..?- Le contesté sonriéndole y mirándole con complicidad.

    - Pues creo que ésta noche vas a tener " trabajo " cielo. De verdad que tengo una mujer preciosa y ya estoy deseando que llegue la noche-

    Nos abrazamos y besamos cariñosa y muy tiernamente. Me sentí en aquel momento la más sucia y cruel de las mujeres por lo que le estaba haciendo a un hombre como él: Siempre atento a mi, generoso y de una dulzura y bondad que ya quisieran muchas mujeres disfrutar de sus maridos. Aquella extraña felicidad que durante la mañana experimenté se esfumó de un golpe. Solo me consolaba la idea de pensar que era una mujer "enferma" de amor a otro hombre; adicta y enganchada a una poderosa droga que ni quería, ni podía dejar. Tampoco encontraría ninguna "cura" para abandonar mi nueva y deplorable vida, por no destrozar la de éste hombre que ahora me tenía en sus brazos y la de mis niños a los que oíamos ahora reír felices en su casa.

    Así que aquella noche le di todo cuanto quiso de mi, y mucho más que le regalé de mi propia voluntad. ¿Cómo no..? Si eso mismo y mucho más tendría que entregar de mi a tipejos a los que ni siquiera conocía, para que otro tuviese aún más dinero y poder vendiendo "mis servicios.."

    Quedé mirándole una vez dormido observando atenta lo que me pareció una medio sonrisa de completa satisfacción por el placer que su "mujercita" (menudo elemento, pensé de mi misma) le había proporcionado, y con mis ojos arrasados en lágrimas.

    La noche pasó veloz y de nuevo me vi ante el espejo, comprobando que mi aspecto era el que me exigía mi Señor para no contrariar a su importantísimo cliente.

    Sobre todo mi maquillaje que, aunque discreto, lograba disimular las ojeras provocadas por una larga noche de insomnio.

    Mi vestido de raso, de una sola pieza cerrado con cremallera en la espalda; amplio a partir de la cintura para sentarme como me tenía ordenado; mis pezones, impúdica y vergonzosamente señalados en la tela; las medias, una a través de la cual podía verse perfectamente aquella cadena que encerraba mi libertad y que además ponía cachondo a los tíos como puso a mi marido el día anterior. Algo que sabía perfectamente bien Javier y por eso me la mandó poner.. Y no solo para demostrar que con ella yo era de su propiedad. Si, estaba claro el significado de esa cadena en mi pie por supuesto, pero con el añadido de que suponía sacar más rendimiento erótico a la mujer de su propiedad que la llevara.

    El taxi me dejó en la misma entrada de un lujoso chalet, y con mis manos temblando pagué al conductor quien no quitaba ojo de mis piernas.. Suerte que por mi abrigo, algo más largo que el vestido no podía ver mis pechos; lo que me hubiese hecho en trayecto el triple de largo, y no los diez o doce minutos que tardó en llegar.

    Llamé al timbre y esperé. Al poco tiempo una voz preguntó,

    - Sí, quien es..?- Parecía la voz de un chico joven o una mujer.

    - Buenos días, vengo de parte de Javier Hernández-

    - Un momento- Luego de unos segundos, oí el chirido del cierre eléctrico y la lujosa y fuerte cancela se abrió. Empujé con algo de dificultad por el peso de aquella impresionante puerta que se cerró tras de mi nada más entrar.

    Me encontré con un maravilloso, acogedor y arbolado jardín, rodeado de suave y bien cuidado césped con un bonito sendero de piedra que conducía hasta la escalera de entrada a la casa. Casa que prefiero no describir, pues me llevaría varias páginas y demasiado tiempo poder expresar con toda justicia lo que me encontré allí. Baste decir que me quedé pasmada, boquiabierta y como no, me haría sentir muy inferior e insignificante una vez estuviese ante su propietario, sobre todo dado el propósito que me llevaba allí.

    Toqué al timbre de la impresionante puerta que sonó con una melodía que acariciaba los oídos.

    Abrió un hombre de más o menos mi estatura, tal vez algo más bajo; de pelo canoso como su barba y de unos cincuenta y pico años.. "Debía ser sin duda, mi nuevo cliente.." Bueno mio no, de Javier.

    - Hola, que tal…?-

    -Buenos días Señor, vengo de parte de Javier-

    - Ah, muy bien. Te esperaba. Eres puntual y eso me gusta.. ¡ Pasa ¡-

    Nada de respetos ni siquiera en un principio. El tuteo sin más miramientos aunque mi aspecto estuviese lejos de ser el de una puta cualquiera.. Claro que una vez me quitara el abrigo, mis pezones dirían otra cosa de mi.

    Muebles, cortinas, moqueta, cuadros.. En fin, lo que os dije antes: para describir todo ese impresionante lujo, tendría que publicar esto dentro de tres o cuatro meses. Con lo que siento y pienso de mi y en lo que hago y se ha convertido mi vida, ya os estoy dando suficiente paliza como para ahora pararme en explicaros todo el magnífico lujo que me rodeaba.

    -Tú eres Julia no..?

    - Sí, Señor, para servirle-

    -Bien, eso está bien. ¿A eso has venido verdad..?-

    -Si, Señor para eso estoy aquí- Quería mostrarme todo lo humilde posible, cosa que no me resultaría muy difícil teniendo en cuenta las advertencias de Javier, la importancia y posición social de aquel hombre y, de remate, por el lugar donde me encontraba.

     

    -Quítate ese abrigo, quiero verte bien y vas demasiado tapada ¿no te parece..?-

    -Perdone Señor, esperaba a que Vd. me lo pidiera; no me atreví a hacerlo por mi misma-

    Se había sentado en un sillón, cruzando cómodamente sus piernas mientras me observaba atentamente. No me había pedido sentarme y a mi, que debía mostrarle absoluto respeto, ni se me ocurriría hacerlo.

    -Vamos a ver, te aclaro: Yo no te "pido.." Te exijo y te ordeno hacer aquello que te diga, y tú simplemente obedeces inmediatamente.. ¿Está claro.?-

    -Claro, claro Señor. Perdone-

    Tal y como el todo poderoso Señor me ordenó, me quité el abrigo y enseguida se me encendió la cara en cuanto aquel hombre puso su mirada en mis pechos con los pezones bien erectos del frío de la calle y los nervios que me atormentaban.

    - Pon las manos en la cabeza, quiero ver bien esas tetas de lindos pezones.

    -Gracias Señor- Mis manos al instante estuvieron entrelazadas en mi nuca.

    -Bien, ahora camina hasta aquel mueble bar y sírveme una copa de brandy-

    - Bien Señor, enseguida le sirvo-

    Bajo su atenta y escrutadora mirada, caminé hasta donde me dijo y desde allí le pregunté con total sumisión,

    -Perdone, ¿me permite bajar las manos Señor para ponerle su copa?-

    -Claro estúpida, como si no ibas a poder hacerlo..?- Ya empezaban los insultos. Pero había que aguantarlos porque además y según me dijo Javier, no creía que yo fuera esclava de él, y tal vez me estuviese poniendo a prueba. Pronto lo vería.

    -Gracias, le sirvo enseguida-

    En cuanto le entregué su copa, volví a poner mis manos en la nuca. No quería que me "pillara" en ninguna falta a sus órdenes. En esos momentos él era Javier, y como con él, tenía que comportarme.

    Seguía de pie ante él, que ahora daba un sorbo a su copa, tras el cual siguió hablándome.

    -Desde luego no tienes pinta ni actitud de puta. Eso le encarecí mucho a Javier, aunque aquí serás todo lo puta que yo quiera porque al parecer y según él, eres su esclava..¿Es así..?-

    -Sss..Si, Señor, así es-

    -Ya.. Y obedeces a todo lo que él te ordene-

    -Si Señor-

    -¿Y como has llegado a eso hasta el punto incluso de emputecerte perra..?-

    Parecía algo cabreado, envidioso diría yo.. Por qué los insultos..? Me mostraba como él quería y tenía que soportar aquellos injustos insultos de un hombre que a todas luces parecía educado y desde luego, de clase.

    -Pues eso Señor, estoy muy enamorada de él.. Quería que fuera su esclava, o nada.. Yo no quise perderle y preferí darle lo que quiere de mi-

    -¿Y te gusta serlo..?-

    -Si él lo quiere, si. Me gusta porque le quiero, y complacerle es lo más importante para mi-

    -Incluso te gusta emputecerte para él no..?-

    -Perdóneme Señor, eso no. No me gusta nada. Pero él es quien manda y tengo que obedecerle en todo lo que me ordene-

    -Esa cadena en tu pie, ¿te la ha puesto él..?-

    -Si Señor.. Ayer mismo-

    -Y claro, significa que le perteneces y por eso llevas la inicial de su nombre grabada en ella-

    -Eso es, Señor-

    -Interesante.. O sea que no te puedes negar a nada de lo que él te mande ¿no es cierto..?-

    -No, Señor. Por eso estoy aquí-

    Eso que te quede muy claro cabrón, pensé.

    -Perfecto. Como tampoco puedes negarte a nada de lo que te manden sus clientes, como yo por ejemplo…-

    Ya empezaban a dolerme los brazos por la incómoda postura, los pies por la altura de los tacones, la humillación de ofrecer a su vista mis pechos y las piernas al elevarse el vestido cuando subí mis manos a la cabeza, y sobre todo aquel denigrante y vergonzoso interrogatorio al que me estaba sometiendo. Estaba claro que quería asegurarse bien de que yo era lo que él quería: Una auténtica esclava.

    -Nnn..No, Señor. Bueno, dentro de unos límites como hacerme daño o hacerme pasar demasiado dolor..Eso no me lo aclaró bien Javier. Solo me ordenó servirle a Vd. como quiera Señor-

    -Pues si no te lo aclaró, y te manda aquí para lo que yo quiera, eso significa que como esclava tienes que aguantar lo que sea, ya que a mi tampoco me aclaró nada cuando yo se lo pedí todo de ti ¿entiendes puta..?-

    -Ya, ya Señor.. Pero yo le suplico…-

    Mis lágrimas asomaban ya asustada.. No pensé en hablar eso con Javier: que al menos no permitiera a sus clientes hacerme daño. Solo el "OBEDECE.." Y eso lo decía todo mientras él no dijera lo contrario, y por lo que sus clientes pagaban: ¡ Calidad.. ¡ Dios mío, estaba aterrada.

    -Suplicas qué puta..?-

    -Ppp… Pues que no me haga Vd. mucho daño Señor, se lo ruego-

    -Ya veremos.. Pero para tu tranquilidad te diré que no soy ningún sádico. Eso si, me gustan las nalgas de las tías bien rojas. Así que tendrás que aguantar algunos buenos correazos y azotes ¿ENTENDIDO..?-

    Lo dijo casi gritando y de forma muy imperiosa. Creo que soportaría aquello si solo se trataba de enrojecerme las nalgas. No podía salir de allí si me echaba por no obedecerle.. Luego diría a Javier que solo pretendía dar unos cuantos azotes leves a una "esclava" y que ésta se negó. Quedaría mal con Javier e incluso le exigiría la devolución del dinero al haberle engañado con una falsa esclava.. Y entonces, mejor que me tragara la tierra. Probaría, probaría y aguantaría hasta donde pudiese la correa y manos de aquel pervertido.. Me alivió muchísimo que me dijera que no era un sádico; ya veríamos.

    -Co..Como Vd. diga Señor..Si a Vd. le apetece ver mis nalgas así, estoy a su disposición...-

    - Bien, esa es la respuesta de una buena esclava y la que esperaba. ¿Sabes cuanto voy a pagar por ti puta esclava..?-

    -No, no Señor..-

    - Pues demasiado dinero como para que te me andes con estupideces. Dinero que aún no he pagado a nadie pues como en todos mis negocios jamás pago sin ver, e incluso en algunos casos como éste, "catar" la mercancía. ¿Lo entiendes no puta..?-

    - Sssi..Si,Señor. Lo entiendo muy bien-

    - Ya, ¿y como una esclava y puta como tú se arriesga a eso. Ninguna puta "actúa" sin que antes se le pague. ¿Y si después de usarte a mi antojo no te pago..?-

    Definitivamente me estaba probando; ver si realmente era la esclava prometida por Javier.. Y mi respuesta ahora, le iba a convencer del todo.

    - Eso no es asunto mío Señor.. El dinero no es para mi. Yo solo obedezco lo que Javier me manda hacer, que ahora es servirle a Vd. El dinero es solo asunto entre ustedes-

    - O sea que sigues dispuesta a servirme como yo quiera y aunque no os pague..?-

    - Así es Señor, pero permita que le insista. A mi no me paga Vd. nada. Solo a Javier, si después Vd. decide no pagar es algo en lo que yo no intervengo para nada. Eso ya lo arreglan ustedes como crean conveniente. Como le dije antes, yo solo obedezco a Javier y por eso estoy aquí-

    - O sea, que tú entonces no ganas nada a pesar de hacer todo el trabajo-

    - No, no Señor-

    - Ni siquiera te da una propina..?

    - Bueno si, él me ayuda económicamente un poco-

    - Un poco.. Pues que sepas que cobra bastante caro por ti-

    Al menos cotizaba bien mi cuerpo, y eso me agradó. No es que me sintiera orgullosa (sería ya el colmo de la demencia por mi parte) pero reconozco que me halagó saber que no vendía mi cuerpo y mi voluntad a desconocidos, como si yo fuera una simple baratija. Y si, para que ese hombre me tratara de aquella forma, ya debió exigir una buena suma de dinero por mi. No entiendo nada del negocio de la prostitución, pero estoy segura que cualquiera de sus "trabajadoras" cobraría el triple de su tarifa solo por la mitad de lo que yo estaba haciendo e iba a hacer. Y con todo el derecho además, de negarse a tanta humillación y largarse de allí en cuanto se hartara de las crueles humillaciones de aquel tipejo. Pero claro, yo estaba "demasiado bien sujeta" como para permitirme poder hacer eso.

    - Se estará agenciando una buena fortuna solo contigo si encima no cobras nada. ¿Cuántas pollas llevas metidas ya en tus agujeros putilla..? Por mucho que te ayude, seguro que es muchísimo más lo que gana a tu costa imbécil-

    - Lo..lo que gana no lo sé Señor..Yo so…- No me dejó continuar, cortándome bruscamente-

    - Ya, ya, ya, tú solo le obedeces y bla, bla… ¡ Que pesada eres coño ¡ Contesta solo a mi pregunta ¿Cuántas pollas llevas..?-

    Me dejó totalmente cortada y avergonzada como jamás llegué ni siquiera a soñar que pudiera llegar a ser tratada, y de esa forma. Podía haberme buscado alguien menos bestia a quien entregarme considerando y comprendiendo al menos un poco, que estaba empezando en éste sórdido y más que degradante mundo de bajezas y perversidad en el que me había metido.

    - Dos..dos, Señor..-

    - ¿Solo dos pollas puta.. Cómo es eso..?-

    - La..la de Javier y la de un amigo suyo Señor.. Solo eso, estoy empezando. Usted es el segundo hombre a quien me entrega-

    - Ya, así que eres novata..?

    - Pues si..si-

    - Bueno, mejor así.. Seguro que no mientes..?

    - No, le juro que no-

    - Vale, mujer, te creo.. Pero sí sabes bien cómo tratar una polla verdad..?-

    - Sss..Si, eso si-

    - Eso sí qué..?, habla como la puta que eres ¡ coño ¡-

    - Que..que sé tratar bien a un pene Señor-

    - ¡ Joder con las cursilerías de los cojones ¡ Te he dicho que hables como la PUTA QUE ERES…Que sabes tratar bien qué..?-

    - Que sé trat..tratar bien una po..polla Señor-

    - Eso es, habla así. Ese debe ser tu lenguaje y dejarte de tonterías.. Eres una puta..! DILO ¡-

    - Si..si, Señor, soy una puta. Como Vd. diga-

    Aquella mala bestia, debía saber ya que la mujer que tenía delante suyo ofrecida, con los brazos doloridos por él, que se estaba portando como la sumisa y esclava que tanto deseaba y que se estaba esforzando al límite para complacerle como quería, no era una vulgar basura desprovista de sentimientos.. Y eso, a pesar de haberle aclarado que estaba empezando. Pero comprendí que estaba tan fascinado de tener delante a una verdadera esclava que no se paraba en consideraciones ni miramientos. Iba a pagar, e iba a cobrarse con creces lo que tanto gustaba a pervertidos como él: Tratar como a simple basura a una mujer. Algo que no podían obtener tan fácilmente ni incluso con todo el dinero que poseían. Pero en éste caso sí, si que les servía su dinero al tener la suerte de encontrar a hombres como Javier que tenían bajo su poder a inocentes mujeres engañadas como yo, y que obraban con ellas sin ninguna clase de escrúpulos..

    - Como yo diga no, puta.. Lo que eres en realidad –

    - Ssi..si, Señor-

    - Pues empieza a portarte como lo que eres ¡ desnúdate ¡-

    -Cl..Claro...si, Señor. Enseguida-

    Agradecí aquella orden que me permitía bajar los brazos de la cabeza que ya empezaban a dolerme demasiado.

    Me quité primero los zapatos y a continuación las medias; despacio, como sabía gustaba a los hombres, quería agradar a ese hijo de…con tal de salir de allí airosa antes que contrariar a Javier, quien podía ser incluso peor que el desalmado que tenía delante y aún más si no cobraba.. A pesar de seguir enamorada demencialmente de él, ya sabía que era un chulo, y un chulo que no ve su dinero podía ser muy peligroso, cosa que realmente me asustaba. Sabía bien eso, a mis cuarenta y dos años llevaba vista mucha televisión y leído la prensa y sabía ya perfectamente bien que estaba en manos de uno de ellos, y a éstas alturas, cuando le veía muy enfadado, me daba pánico.

    Quedé completamente desnuda y volví a poner mis manos en la cabeza.

    - Puedes bajar las manos, y acércame bien ese pie. Quiero ver tu cadena de esclava-

    - Gracias, Señor- Me acerqué a él y levanté el pie hasta ponerlo muy cerca de su vista, pero no tanto como para que pudiera pensar que le faltaba al respeto metiéndoselo en las narices. Miraba con atención mi cadena y todo mi cuerpo de arriba abajo, mientras yo le mantenía bien cerca mi pie.-

    -Acércalo más puta, parece que huele muy bien-

    Despacio, llevé mi pie hasta casi rozar su nariz. Y claro que olía muy bien, como todo mi cuerpo. Llevaba el perfume, carísimo perfume que me regaló Javier y que me exigía llevar siempre para él, y ahora también para sus clientes.

    - Umm, si.. La verdad es que hueles muy bien-

    - Gracias, Señor.. Es para Vd.- Ésta vez no me atreví a decirle que eran ordenes de Javier para no cabrearle de nuevo y me soltara algún disparate.

    -Dame ahora esas tetas-

    Puse mi seno izquierdo rozando su cara, y enseguida empezó a olerme y a "saborearme." En cuanto dejó de lamerme y chuparme a conciencia, me soltó de su boca echando una mirada al otro. Entendí que ahora tocaba el derecho, así que se lo puse en la boca.

    De nuevo volvía a sentirme sucia y asqueada de mi misma por lo que estaba haciendo. Pero tenía que soportarlo; tenía que proteger a mi familia y a mi misma. Pero lo que peor me hacía sentir es que de nuevo volvía a "mojar,"sin poder remediarlo mi cuerpo volvía a traicionarme notando que ya empezaba incluso a notar como la cara interna de mis muslos se humedecían por el intenso flujo que salía de mi vagína. Delante de un completo extraño; siendo insultada, vejada y ultrajada; pisoteados mi orgullo y amor propio y a pesar de todo eso, tratando a ese hombre con la mejor de mis sonrisas y desde luego con total y absoluta docilidad y respeto. Tenía razón Javier: Era una auténtica puta, lo llevo en mi ser y me gusta serlo. Volvía a estar muy excitada y de nuevo ante un hombre al que jamás había visto antes. Era una puta y Javier supo bien hacerla salir y aprovecharse al máximo de explotar para su beneficio y provecho en todos los sentidos de aquel "filón" que encontró. Tenía toda la razón, y aún más todavía en tratarme como quisiera.. Pero me costaba asumirlo, y mucho. A pesar de estar excitada, el asco y vergüenza de mi misma, no acababan de dejarme. Supongo que hasta ese resto de dignidad, acabaría por desaparecer en mi.

    -Está bien puta, tienes unas tetas deliciosas-

    -Gracias, Señor-

    -Ponte ahora ahí enfrente de rodillas con las piernas bien abiertas, las manos en el suelo tras de ti, y el cuerpo echado completamente hacia atrás.-

    -Enseguida Señor-

    De inmediato me puse en aquella indecente postura en la que ese hombre podía contemplar a su entera satisfacción, mis sonrosados labios y vulva, completamente desnuda al no haber en ella ningún atisbo de vello gracias a la depilación con láser.

    -Bonito coño, si señor. Ese Javier posee un buen coño. ¿Te lo folla mucho puta..?-

    -Sssi..si. Bastante-

    -Claro, goza de ese bonito agujero y además gana mucho dinero con él. Es listo y afortunado el muy cabrón. Me gusta-

    -Gracias- Le dije con toda humildad. Tenía que agradar a toda costa a ese déspota y odioso hombre.-

    -Tal y como estás, date la vuelta, ésta vez con las manos en la nuca y la nariz pegada al suelo-

    Sin decir nada, absolutamente avergonzada me puse en aquella postura aún más indecente y degradante que la anterior. Así me tuvo más de cinco minutos, sin decir nada. Solo mirándome a placer. Hasta que se hartó ordenándome de nuevo,

    -¡ De frente otra vez ¡-

    Me volví y me lo encontré con su miembro bien erecto en su mano. Acariciándose descaradamente mientras me hablaba..

    -Eres una bonita perra, me gustan esos agujeros que acabas de enseñarme-

    Seguía acariciándose lentamente, sonriendo cruelmente… Yo miré al suelo inmediatamente en cuanto vi lo que hacía sin el menor pudor.¿Y para qué iba atenerlo ni andarse con recatos? Frente a él solo tenía a una insignificante mujer esclava y puta con la que podía, y ante la que podía, hacer lo que quisiera. Así lo comprendí dándome perfecta cuenta ya de que yo solo era una simple hembra que no merecía el más mínimo respeto del hombre a quien me tocara servir.

    - ¡ Mira ésta polla puta, no apartes la vista de ella ¡ ¿Te gusta, verdad..?-

    -Sss..si..si, Señor-

    -Pues enseguida la vas a probar, pero antes tienes que ganártelo.. ¡ Ven aquí ¡-

    Metió su verga en el pantalón y yo corrí a ponerme cerca de él que cogiéndome por los pelos sin tirar demasiado fuerte, me hizo echarme sobre sus rodillas.

    Empezó por acariciar mis nalgas suavemente al principio y a su entero placer, para luego golpearlas fuertemente pellizcándolas al mismo tiempo. Aquello empezó a picarme sintiendo un intenso calor en ellas y luego dolor. Me dolían esos fuertes tortazos que me estaba dando y no pude contener el llanto que dejé salir muy en silencio.

    Varios tortázos y pellizcos en una misma nalga, hasta que cuando creía no poder soportarlo más, pasaba a la otra. Así alternaba el inmerecido castigo en ambas, hasta que debía tenerlas ya tan rojas como él las quería por el intenso calor y dolor que yo sufría en ellas. Rogaba a Dios para que aquel salvaje acabase de una vez; no me importaba ya lo que más temía: tener que chupársela y que me penetrara o hiciera lo que le diera la gana conmigo. Solo deseaba que me ordenara complacerle como él quisiera y que se corriera de una vez y me dejase en paz para sobre todo, acabar de sufrir aquel suplicio que jamás conocí, ni siquiera de Javier (aunque de él podía esperar peores castigos que ese) y que tanto me dolía y sobre todo, me humillaba hasta lo indecible. Por fin se hartó y me hizo poner de nuevo de rodillas, en la postura que me ordenó al principio.

    -Vuelve a ponerte de espalda con la nariz al suelo-

    De nuevo en aquella vergonzosa postura para que el señor, cómodamente sentado y acariciándose de nuevo su pene, (que antes de volverme vi que volvía a sacarse) mirara a placer mis encendidas y dolorídas nalgas, ano y vagina.

    -Camina a cuatro patas, como la perra que eres alrededor de esa mesa y ven aquí-

    Enseguida me incorporé y gatee alrededor de una lujosa y baja mesita de recia madera y mármol, mientras él me observaba atentamente sin dejar de acariciarse. Un par de vueltas di a aquella mesa cuando volvió a llamarme, ésta vez con toda urgencia e imperiosamente,

    - ¡! VEN AQUÍ PUTA, RÁPIDO..!!

    Corrí hacia él a cuatro patas, lastimando mis rodillas por los golpes que me daba contra el suelo "al galopar" con toda la velocidad que pude hasta su sillón.

    - ¡ La boca puta, venga, chupa y traga ¡ -

    Metí aquella mediana y durísima verga en mi boca y… Tras dos leves movimientos con mi lengua, descargó todo su semen en leves chorritos que fui tragando sin dificultad. Era poca cosa y yo era ya una consumada "experta" en hacer pasar aquello a mi estómago.

    - ¡ Ésta mierda de correrse tan pronto..!- Casi gritó muy cabreado. Estaba claro que padecía de eyaculación precoz, pues no le vi pajearse como para llegar al orgasmo tan pronto, solo acariciarse levemente, y yo solo la metí en mi boca y apenas tuve tiempo de hacer nada más cuando sentí su caliente y escaso semen deslizarse por mi garganta..

    Naturalmente, mientras no me ordenase otra cosa, yo seguía con su pene en la boca acariciándolo suavemente y notando como la fuerte erección desaparecía por momentos.

    Él se venía abajo, y yo estaba cada vez más encendida. Mi coño era ya un río de mocos que no podía detener y eso me tenía loca: Por una parte, el poderoso e intenso deseo de ser penetrada salvajemente como me hacía mi Dueño; por otra, la horrible vergüenza de que aquel desconocido me tocara ahí viendo cómo estaba.. Tenía la esperanza de que hubiese quedado satisfecho y no le interesara ya "usarme" por esa vergonzosa parte de mi; lo que me supondría un trato aún peor por parte de ese hombre al comprobar lo guarra y putón que podía llegar a ser… Pero esa esperanza se desvaneció pronto.

    - Para ya esclava.. Tienes una exquisita boca si señor-

    La saqué despacio de mi boca, no sin antes limpiársela y secarle muy bien.

    - Gracias..¿Quiere Vd. que se la entre de nuevo en el pantalón..?-

    - ¡ Claro que si putita ¡ Haz tu trabajo completo-

    - Si, Señor.. enseguida-

    No me costó nada hacerlo, la tenía ya completamente fláccida y entró sin dificultad en el pantalón. Muy al contrario que con Javier.

    Respiraba ahora tranquilo y ya completamente satisfecho. Me ordenó servirle otra copa y encenderle un cigarrillo. Saqué uno del paquete y lo puse en mis labios para encendérselo, y cuando fui a entregárselo me cortó,

    ¿Qué haces guarra.? No querrás que ponga en mi boca ese cigarro después de haberlo tenido tú en la tuya; a saber las pollas que han pasado por ahí aunque solo sean dos como tú dices. Cuando te ordeno encenderme un cigarro, es poniéndolo en mis labios y ofreciéndome tú la lumbre.

    Perdón Señor, no me di cuenta de eso. Enseguida le doy otro..-

    Saqué otro cigarrillo y lo puse directamente en sus labios, dándole fuego a continuación para que al señor le resultase más cómodo. Luego me levanté no sin antes pedirle permiso para incorporarme y dirigirme al bar para servirle su copa.

    De nuevo a su lado me arrodillé a sus pies y le entregué la copa. Tras un sorbo al licor (whisqui con un solo cubito de hielo) y dos o tres caladas a su cigarro, se quedó mirándome atentamente; observando detenidamente mi sumisión arrodillada a sus pies y a la espera de sus órdenes.

    Debía ser toda una gozada disponer así de una mujer expuesta y ofrecida a sus deseos. Envidiaba cómo vivían esos jerifaltes podridos de dinero que no se privaban de nada.. Pero una cosa no tenía: Esa solo la disfrutaba y poseía por entero, y sin tener que pagar, Javier.

    Ponte de pie y pon el coño a mi alcance puta –

    Aquel tan por mi temido momento llegó. Tenía la esperanza de que no viese el estado de "calentura" en el que me tenía. Chorreaba flujo y mi vagína era de un chorreante caudal. Era vergonzoso, pero nada podía hacer para evitarlo. Solo obedecer los deseos de quien pagaba.

    Me puse de pie y, adelantando mi vientre en un gesto de invitación, (como así me tenía instruida mi dueño) facilité su tocamiento a mis partes íntimas con total resignación y docilidad.

    ¡ Vaya como está la nena ¡ Pero si estás chorreando guarra. Y tan mosquita muerta que parecías.-

    Se entretuvo durante largo rato metiéndome hasta tres dedos de su mano en mi caliente y súper húmedo agujero. Disfrutaba al máximo del momento al verme completamente sometida y humillada.. Yo quería llorar de rabia e impotencia, pero era lo último que debía hacer pues hubiese resultado de lo más ridículo dado lo que aquel hombre "comprobaba" en mi. Para él sería toda una falsedad e hipocresía de mi parte sobre todo a tenor de la mirada sonrientemente burlona que no apartaba un instante de mi cara.

    Mi coño "chapoteaba" escandalosamente con su incesante toqueteo, y a mi no me quedaba otro remedio que aguantar.

    Al fin, pareció compadecerse de mi compungida y triste expresión cuando me dijo,

    Eso es putilla, así tiene que se una buena hembra. Con todos sus agujeros dispuestos a recibir y complacer al hombre que la quiera gozar. ¿Qué te parece si te pones a mi servicio exclusivamente..? Te compro a Javier y te aseguro que solo me servirías a mi, bueno tal vez y muy de vez en cuando a algún íntimo y familiar mío, pero nada de puta con toda clase de tíos para hacerme ganar dinero como es el caso de Javier. ¿Qué dices..?-

    -

    Nnn..No Señor, lo siento. Soy de Javier y solo quiero servirle a él. Ya le dije que estoy muy enamorada de él y por eso hago esto.-

    Está bien mujer.. Vivirías con toda clase de lujo y sin que te faltara de nada.. Pero en fin, veo que eres una hembra fiel y eso habla mucho y muy bien de ti.-

    Suerte que no insistió en eso. Por nada del mundo dejaría a Javier, a pesar del temor y respeto que sentía por él.

    En la hora que quedaba para terminar el encuentro con aquel hombre, estuvimos charlando sobre todo cuanto quiso saber de mi (recordemos que yo estaba obligada a responder a todo cuanto me preguntase) sobre mi vida personal: Mi matrimonio, mis hijos, como llegué a caer en manos de Javier etc..etc.. Así hasta que el tiempo no nos daba para más. Me hizo hacer unas cuantas cosas más con las que se excitó y de nuevo tuve que chupársela (su breve eyaculación apenas le permitía disfrutar de la abundante y cálida humedad que me invadía: Una lástima. Como la consumada puta en la que me habían convertído.

    Bueno nena, se acabó. Puedes vestirte, ya te reclamaré en otra ocasión. Me has gustado mucho.

    Gracias Señor, me alegra que le haya gustado.. Estoy a su disposición para cuando quiera. Solo tiene que avisar a Javier- Estaba firmemente resuelta a complacer a aquel pervertido y cruel cliente de mi hombre y deseaba que Javier quedase contento conmigo, corroborándolo con mis serviles, sumisas y dóciles palabras.

    En ese caso no será la última vez que nos veamos. Ahora voy a pagarte.. Trae una chequera que verás en mi escritorio.-

    Corrí a la lujosa mesa y le entregué el talonario de cheques y un elegante bolígrafo. Mientras rellenaba el talón, comencé a vestirme pues ya tenía su permiso.

    -Bien puta, aquí tienes. Como ves, resultas bastante cara. Claro que como dijo Javier, y no se equivocó, es mil veces mejor una esclava que una puta cualquiera por muy profesional y competente que sea.-

    Aquel comentario me resultó de lo más degradante y vergonzoso que jamás oí en mi vida. Pero era como todo lo demás que ya llevaba soportado en mi nueva vida. Y lo que aún me quedaba por sufrir…

    Y ahora tu nota de calificación putilla. Me lo pidió Javier y yo no tengo ningún inconveniente en hacerlo; al contrario, me gusta la idea. Es imaginativo el colega éste. ¡ Levanta esa falda ¡

    Subí la falda, ofreciendo al Seño mis nalgas en la que pude distinguir que escribió dos números y el garabateo de su firma. Aunque no estaba del todo segura, la línea vertical y el círculo que sentí a la derecha de ésta, podían significar el "diez" que Javier me tenía exigido conseguir.

    Como una tonta, me sentí contenta y orgullosa de saber haber complacido a Javier como él quería.

    ¡ Ah ¡ Otra cosa que casi olvidaba: Javier me pidió que de camino a tu casa, te pares en la primera sucursal de su banco que veas y reingreses ese cheque.. ¿Está claro..?-

    Si, Señor. Así lo haré.-

    Bueno preciosa, espero que volvamos a vernos.. ¡ Que te vaya bien ¡-

    Gracias Señor, lo mismo le digo.-

    Me encaminé a la puerta a donde ni siquiera me acompañó, y una vez fuera de aquel lujoso recinto llamé un taxi con mi móvil.

    Una vez dentro del taxi, no pude resistir la tentación de mirar el cheque. ¡! Dios mío ¡! Mil quinientos €uros; era una barbaridad para solo tres horas con aquel tipo. Desde luego mi hombre me valoraba bien y sobre todo se estaba forrando solo conmigo. Aunque de nuevo avergonzada por ganado ese dinero de aquella forma. Definitivamente era ya toda una prostituta a merced del hombre dueño de mi destino y de mi voluntad.

    Pedí al taxista que me dejara frente una sucursal del banco de Javier y allí ingresé el cheque cuyo resguardo me preocupé bien de guardar para entregarlo a mi hombre en cuanto me lo exigiera.

    Extrañamente me sentía bien conmigo misma al reconocer y apreciar tan valorado mi cuerpo. Algo que, sumado a la admiración y amor que sentía por Javier, me enorgullecía que a pesar de mis cuarenta y dos años, mi dueño valorase tanto mi físico.

    Pertenecía a él, era de él… Y no había más que plantearse al respecto: Él mandaba, y yo tenía que obedecerle. Hasta ahí llegaron las cosas… Y ni podía, ni quería cambiarlas. Sencillamente acepté mi destino, que no era otro que lo que él quisiera disponer de mi.

    CONTINUARÁ……

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