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Las sorpresas de una madura mal atendida

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  • Cuando a cualquier mujer, sea por los motivos que sean, se la deja “abandonada”, su cuerpo al final pide “auxilio” y más si es una madura irresistible. (Maduras – infidelidad - jovencitas).

    Después de ese fin de semana fabuloso, decidí darme un descanso. No por remordimientos ni por pensar en cambiar. Era debido a que tenía unos trabajos a medias de la universidad, no podía retrasarme más, por lo que no me quedaba más remedio.

    Durante la semana siguiente estuve sin parar estudiando, los únicos descansos que me tomaba eran a mitad de la mañana en la universidad. En casa me metía y no abría a nadie, como si no estuviera. El teléfono, solo atendía a la familia y a Sofí. Cuando me saturaba un poco, paraba de estudiar y hacia ejercicio en mi propia casa. Casi, casi una vida de anacoreta.

    Pasados 11 días tenía todo más que acabado y bien acabado. Era jueves y regrese a casa antes de tiempo. Aproveche para ir a un mercadillo que montan jueves y sábado, junto a donde yo vivo. Me pase a comprar fruta fresca y algunas verduras.

    Estando en uno de los puestos, apareció Eva…

    -No te veía en estos quehaceres.

    -Alguien lo tenía que hacer y como vivo solo…

    -Creía que te habías perdido, no te he visto por ningún lado.

    -La universidad, que me despiste un poco y hay que organizarse mejor.

    -Si, por lo que me dijo tu madre es una carrera difícil.

    -Sí, pero luego tiene muchas salidas.

    -Pero también es bueno desconectar de vez en cuando, no es bueno obsesionarse.

    -Jajaja, yo no me obsesiono con nada. Si ha de ser SERA y si no ha de ser… pues no será. (Se lo dije recalcando mucho mis palabras y mirándola a los ojos) Cuando las cosas dependen de uno solo, hasta el fin del mundo, pero cuando depende de alguna persona más, se llega hasta donde se puede.

    - ¡YA!... Vaya discursito que me acabas de dar, tu para político no tenías precio.

    -Lo que tú quieras, pero no me he olvidado, que tengo muy buena memoria.

    - ¿Ahora no te entiendo nada?

    -Te refrescare la memoria. De nuestra última conversación, de lo que dije yo, todavía estoy esperando que me digas, en que acerté y en que no.

    -Sí, sí. A ti te lo voy a decir… Adiós.

    Se fue rápida y yo seguí comprando. Estaba claro que esta mujer, calentaba, pero no quemaba. Que le íbamos a hacer, existían más mujeres.

    Cargado ya con varias bolsas y de camino a mi casa me encontré con Pedro.

    -A ti tenía yo ganas de verte.

    -Pues ya me estás viendo.

    -Vamos a tomar algo. (Nos fuimos a una cafetería que da a la avenida, que tiene cristaleras grandes, su nombre son dos consonantes)

    -Tú me dirás, esas ganas de verme.

    -Por lo del otro día, en mi vida me vi otra igual.

    - ¿Pero lo pasaste mal?

    -Que va, todo lo contrario. Tenemos que repetir otro día.

    Mientras hablábamos paso Eva y me saludo con la cabeza.

    - ¿Te saludaba a ti?

    -Si.

    -Debes ser al único hombre que saluda.

    -Es muy amiga de mi madre.

    -Esta buenísima y debe estar…

    - ¿Qué quieres decir? (Me hice el tonto)

    -Lo sabe todo el mundo. Su marido lleva más de un año sin estar, vive con la suegra, ya te puedes imaginar.

    -No has pensado que simplemente es fiel y punto.

    -O que no va a encontrar lo que el marido la da y nunca mejor dicho.

    -Yo no puedo opinar, llevo aquí como quien dice dos días y no conozco mucho de esta gente.

    -Pues que le va lo DURO. Dicen que como mínimo el BDSM.

    -Quien te lo dijera lo mismo ni sabe lo que significa.

    -Te lo aseguro le va lo duro y si no que pregunten a los que da pared con pared. Y todo lo que se dicen. Lo que les decíamos el otro día nosotros a esta pareja, un juego de niños.

    -A esta sí que le tiene que ir lo duro. (Desde donde yo estaba sentado, veía a una mujer de entre 45-50 años, que iba sonriendo a todas las burradas que la decían, imaginaba yo, con un escotazo nada casual ni normal)

    - ¿Esta buena?

    -Madurita como a mí me gustan, buenas tetas, buenas caderas y el culo no lo veo, pero tiene que ser de infarto. En breve la veras pasar, no te gires. Ya la tienes.

    Se metió en la misma cafetería que nosotros. Se vino para nuestra mesa. Pedro estaba con la cara desencajada. Se dieron dos besos.

    PEDRO-Carlos te presento a Liliana, MI MADRE. (Dijo con fuego en los ojos)

    YO-Encantado señora. (Me quede cortado, nunca hago comentarios de mujeres públicamente y una vez que los hago…)

    LILI-De Liliana nada, Lili y de señora menos. Que me hace mayor. No me trates de usted.

    Se sentó un rato con nosotros, era una mujer agradable, no tan serio como el marido, que si lo conocía de dos veces. Como se enteró de que vivía solo, le dijo a su hijo que me llevara algún día a comer. Cuando se fue…

    -Pedro, de verdad no tenía ni idea, como comprenderás no era mi intención…

    -Tranquilo ya se me paso. Reconozco que va siempre vestida de una manera especial.

    -Si será eso. (Yo lo hubiera definido de cualquier manera, menos especial)

    -Jajaja, va vestida como piensas, que coño. Si desde pequeño mis amigos venían a casa para verla. ¿Qué habías pensado?

    -Hombre que es más agradable que tu padre. Y que no pegan. Pero como les ocurre a los míos.

    -Eso ya lo sé yo también. Se soportan.

    - ¿Que años tiene, si no es una indiscreción?

    -Cumple ya mismo 53 años.

    -Creía que era más joven.

    -Si te hubiera oído, serias el mejor amigo para su hijo.

    Terminamos y nos marchamos, quedándonos en llamarnos. En el caso de que no coincidiéramos antes. Entre que llegue tarde, me enrolle con Pedro, al final se me hizo tardísimo. Cuando llegué a mi portal, vi de espaldas a Bárbara, la verdad que no me apetecía mucho encontrármela, pero si no quería arroz, dos tazas.

    Estaba el resto de la familia esperando en el portal.

    ANTONIO-Hombre si aquí está el desaparecido.

    YO-Hola a todos.

    CARMEN-Te llamamos varias veces, pensamos que te habías ido a Madrid unos días.

    YO-Que va, es que estuve muy liado con la universidad. (Para cambiar el tema de conversación)

    ANTONIO-Imagino que no has comido.

    YO-No, pero ya llevo de todo.

    ANTONIO-Hoy comes con nosotros y no me vale que digas no como siempre.

    BARBARA-Que mi padre cuando se encabezona…

    CARMEN-Hay comida se sobra.

    ANTONIO-Pues no se hable más.

    Subimos, yo dije que colocaba todo y pasaba a su casa. Que mal rollo, era el primer día que me veía con las dos, no sabía cómo estaría la cosa. Pase a su casa ya estaba todo preparado. En la mesa que era rectangular… en la cabecera el padre, a su derecha la madre, a su izquierda Bárbara, al lado de la madree el hijo y yo junto a Bárbara. Como no sabía cómo romper el hielo, ya que estaba un poco cortado.

    YO- ¿Y tú que tal con tus días de caza?

    ANTONIO-Esperando la próxima vez. Te tendrías que venir una vez.

    YO-Es que… los pocos ratos libres que me quedan, los tengo que aprovechar en hacer muchas cosas.

    BARBARA-Papa, que no todos tienen que tener la pasión que tú tienes por la caza.

    ANTONIO-Como vosotras, que, en vez de veniros de campo, preferís quedaros aquí en plan muermo.

    CARMEN-De eso nada, que Merce, la niña y yo, pasamos un fin de semana de chicas muy divertido. ¿Verdad Bárbara?

    BARBARA-Estamos deseando repetirlo. (Sonriéndome Carmen y Bárbara tocándome con su pierna, la mía)

    Bueno una cosa estaba clara, no había mala sintonía. Antonio me decía lo tonto que era no ir de caza, que eso es para hombres… yo solo lo miraba, con la sonrisa cómplice de su mujer y su hija, le daba la razón. Hablaba sin parar de la caza del jabalí, pero cuando hizo el comentario de los ciervos, que no vería nunca cornamentas iguales, Carmen hasta se atraganto. Nos reímos Bárbara y yo. El hijo se fue al cole y los demás nos quedamos sentados en los sillones charlando.

    Antonio daba medio cabezadas, le costaba no dormirse. Bárbara se levantó y se fue. Eso hizo que Antonio se despejara y ya hablara más tranquilamente. Llego Bárbara…

    BARBARA-Carlos que bien que estés, el ordenador hizo una cosa rara y no va.

    ANTONIO-Pues has tenido suerte, seguro que te soluciona el problema.

    YO-Vamos y vemos lo que le pasa. (Carmen tenso su cara)

    Fuimos a la habitación, me senté en el asiento del ordenador y ni corta ni perezosa, Bárbara empezó a desabrochar mi pantalón, era morboso, no lo podía evitar, la sensación de peligro, de que me pudieran pillar, siempre hacia que mi calentura se multiplicara por mil.

    La metí mano por debajo de la falda del uniforme, no llevaba nada y su coñito era puro néctar. Me saco la polla del todo, se giró apoyándose en la mesa del ordenador, para dejar caerse sobre la polla quedando completamente ensartada. Era puro vicio. No hablábamos, pero ella no paraba de moverse.

    Ella misma se desabrocho la camisa del uniforme y sin quitarse el sujetador, lo subió, dejando sus tetas libres. Las agarre y cuando ella noto mis manos, amasando y pellizcando sus pezones se puso a tope. Oíamos hablar a sus padres. Apareció la madre, ni nos inmutamos, nos hizo gestos de que teníamos mucha cara.

    CARMEN- ¿Tiene arreglo o no?

    BARBARA-Parece complicado, pero Carlos lo maneja bien. (Conteniendo su voz)

    YO-Cuesta un poco, pero va por buen camino y con la ayuda de tu hija, es más fácil.

    CARMEN-Si os hago falta…

    Se acercó rápida y me dio un buen beso, tenía la boca jugosa, ardiente. Se volvió rápida para el salón. Ella le iba a explicar cómo iba todo, pero Antonio dijo que ya nos había oído. Cuando Bárbara estaba ya casi en su recta final. Oímos como el padre tenía un problema con la televisión por cable. Carmen mintiendo dice que ella no tiene ni idea. Alzando la voz…

    ANTONIO-BARBARA, en un momento.

    BARBARA-Sera puta mi madre.

    CARMEN-Bárbara tu padre te llama. (Apareciendo con una sonrisa maliciosa)

    BARBARA-Que puta que eres.

    Sin pensárselo Carmen se quitó allí mismo las bragas y tomo el puesto de la hija. No se lo pensó, se meneaba a toda velocidad, como si le fuera la vida en ello. Regreso Bárbara y se quedó en la misma puerta controlando el pasillo. Le hacía gestos a su madre para que se fuera. Pero Carmen la hizo una seña de que esperase y se empezó a correr, agarrándose con fuerza en la mesa del ordenador, que estuvo a punto de caerse el teclado.

    Se oyó que se levantaba Antonio, Carmen dio un salto y yo metiéndome como podía la polla en el pantalón. Cuando llego Antonio yo estaba con el ordenador y ellas dos como si no pasara nada. Dije que ya estaba acabado. Bárbara con voz seria, me dijo que si seguro. Yo dije que seguro. El “juego” ya había sido suficiente.

    Cuando me fui a levantar, me di cuenta que mi pantalón estaba todo manchado en la zona de la bragueta, era una mancha que no se podía disimular. Cogí una carpeta de Bárbara para disimular, diciéndola que revisaría los papeles y que ya la diría. Saliendo como pude de la casa sin que Antonio me pillara.

    Estando ya solo, me dije lo que me decía siempre a mí mismo. Este tipo de relaciones esporádicas. Que nadie se encapriche de nadie. Como me imaginaba que Bárbara no se quedaría con el calentón, me cambie y me fui al gym, aunque no me gustaba ir en plana digestión. Haría un poco de bicicleta, un ejercicio suave. Cuando llegue había poquísima gente, estaba prácticamente vacío. Exactamente estábamos seis personas contándome yo. Cuatro hombres de avanzada edad, haciendo unos ejercicios dedicados a las articulaciones y que hablaban entre ellos. Una mujer de unos treinta y tantos años haciendo ejercicios para los glúteos, con unos cascos puestos. Y yo que estaba solo en las bicicletas, que también me puse música.

    Estaba pedaleando a un ritmo suave y evadiéndome con mi música, cuando alguien me da con una toalla. Era Eva que me hablo, pero no se debió de dar cuenta de mis cascos. Me los quite…

    -Repíteme lo que me has dicho que no te he oído.

    - ¿Qué cómo tu por aquí a estas horas?

    -Llevaba más de una semana sin venir, a recuperar el tiempo. Y mientras hago un poco de bici, hasta que luego me ponga a hacer pesas. (La verdad que, con la música ambiente, que estaba alta, se podía hablar sin problemas de que nadie nos escuchara)

    -Pues mira, me pondré a tu lado y hare bici también, así charlamos un poco y se hace más ameno. ¿Si no te importa?

    -Eres libre de sentarte donde quieras. Pero lo de hablar… eso es más difícil.

    - ¿Es que te has vuelto mudo?

    -No en absoluto. Pero es que eso de mucho preguntar, para que cuando pregunto yo me contesten… “Sí, sí. A ti te lo voy a decir… y salgas corriendo” o “en algunas cosas acertaste y en otras no”. Como comprenderás, es un aburrimiento ese tipo de conversaciones.

    -Es que tú, te crees que es muy fácil hablar de ciertas cosas, pero es muy difícil y más con un chico de 18 años. Porque además algunas respuestas pueden hacer que las personas se equivoquen. Entiendan cosas erróneamente y luego están los moralistas.

    -No soy moralista y antes de entender algo mal pregunto. Así no entiendo nada mal. Soy directo.

    -Lo de directo me lo creo por alguna cosa que dijiste en la última conversación.

    -Quien me conoce lo sabe, no aguanto a la gente con doble moral.

    -No me importa contestarte, pero siempre que no te lleve a equívocos. Y empiezo yo con una pregunta, ¿Por qué dijiste que me veías como me veías?

    -Si no recuerdo mal dije morbosa, un cuerpo perfecto, enigmática. Morbosa porque la primera vez que se te ve, esos labios, esos ojos, esa boca… lo transmiten. Un cuerpo perfecto, eso nada más te tienes que mirar a un espejo, un culo respingón perfecto y nada caído, un pecho exuberante y bien cuidado (No sé si natural, pero estupendo), unas piernas tonificadas, largas y perfectas, está claro que tu trabajo te cuesta.

    -Mi pecho es natural, que ya estoy harta de insinuaciones que dicen que es operado. Pero hay algo que se te olvido de lo del otro día.

    -No me acuerdo, refréscame la memoria. (Sabía a qué se refería)

    -Que mal mientes, lo sabes perfectamente. Lo de dominado…

    -De verdad que no me acordaba. Si lo dije, un cuerpo perfecto para ser domado y dominado, ¿Fue así?

    -Si.

    -Pero también añadí que evidentemente me había equivocado. Y creo que me equivoque. Por eso no tiene explicación. Salvo que tú me digas que acerté.

    -Es que me llamo la atención esa afirmación.

    -Uno no es perfecto, evidentemente me equivoque. Como veras yo no he salido corriendo y he contestado. Ahora te toca a ti. ¿Qué opinas de lo dicho por mí?

    -Hombre que una mujer de mi edad se siente halagada de que un chico como tú diga todo eso, no voy a mentir, aunque no soy mujer que me gusten los piropos y los halagos, soy más fría, pero me ha agradado.

    - ¿Y de lo de ser domado y dominado? ¿Me equivoque, no me equivoque?

    -No sé qué decirte. Es difícil contestar. Y como no sabes porque llegaste a esa conclusión…

    -Yo si lo sé. Pero si lo digo, lo mismo pedaleas y sales a toda velocidad con la bicicleta estática.

    -Jajaja, ni me iré ni me enfadare, lo único que lo mismo no hago comentario sobre lo que digas. Espero que no te lleve a ninguna confusión ni a ningún equivoco.

    -No déjalo, no me apetece meter la pata.

    -Que no, solo te diré que tu culo provoca… cosas y lo dejare ahí.

    -No sé qué puede provocar, ahora me has dejado con la duda. Bueno me tengo que ir, que en un rato entro a trabajar has el cierre. Te dejo con tus ejercicios.

    -He decidido que por hoy está bien. Me iré a entretenerme un poco, que llevo sin hacerlo muchos días.

    Cogimos nuestras toallas y nos dirigimos a nuestros vestuarios. Ella hacia como Sofí y yo, prefería ducharse en su casa, que era lo bueno de ese gym, estaba pegado a nuestras casas. Subimos la escalera y ella entro en su vestuario que estaba al principio, yo recorrí el pasillo y fui al mío, cogiendo mi bolsa y saliendo rápido para esperarla. Había decidido hacer algo, veríamos lo que pasaba.

    Ella salió con una mochila pequeña, cuando nos encaminamos por el pasillo la deje pasar delante y el movimiento de su culo me “provoco” y no me lo pensé, saldría de dudas.

    La di un gran azote en ese culazo, cuando digo un gran azote, fue porque nada más dárselo, pensé que me había pasado, me pase con la fuerza y con la manaza que tengo además sonoro. Ella se paró unos segundos, apoyo una mano en la pared y continuo, ni se giró ni dijo nada, bajo las escaleras con el fabuloso movimiento de culo y salimos a la calle. El camino a casa que era corto, se hizo raro, esperaba que me dijera cualquier cosa, pero fue todo el camino en silencio, que lo rompió solo para despedirse.

    Yo me encamine para mi casa y mientras me duchaba, trataba de descifrar todo lo sucedido. Por un lado, me decía adelante esta quiere y por otro lado me decía, te has pasado y no ha querido montar un follón. Sobre todo, por la despedida tan fría y por el trayecto que hicimos que no dijo ni una sola palabra. Menudo jueves que llevaba.

    El calentón en casa de los vecinos, el calentón con Eva. Estaba que me subía por las paredes. Suena el teléfono, es un número que no conozco, que llamo varias veces estos días atrás. Lo cogí y era María, cuando me dijo quién era, lo primero que me vino a la cabeza… VAYA JUEVES.

    -Hola, Carlos como vas.

    -Bien, un poco aburrido, pero bien.

    -Es que dije a Sofí que te llamaría y como no cogías, pensé este que no quiere hablar conmigo.

    -Quien no va a querer hablar contigo mujer, eso sería delito. Es que he andado liado con un trabajo de carrera.

    -No hay que obsesionarse, hay que salir, despejarse.

    -Todo el mundo me dice lo mismo. Pero es que salir solo, se hace muy cuesta arriba. Si estuviera en Madrid sería distinto.

    -Pues llámame un día y tomamos algo.

    -OK. Cuando te venga bien me lo dices.

    -Entre semana no, que estoy estudiando.

    - ¿Este sábado te viene bien?

    -Sí, no tengo nada previsto.

    -Pues ya te llamo y quedamos.

    Solo de pensarlo y con el día que llevaba, mi erección era TOTAL. Necesitaba follar como un desesperado, hice varias llamadas, pero imposible, para el viernes sin problemas. No me apetecía con las vecinas. Por lo que al final me decidí por el bingo, por si me encontraba a la parejita.

    Llegué al bingo y mi vecina no estaba, al ser jueves no había mucha gente y había muchos sitios vacíos, me senté en la misma mesa de siempre. Al rato se sentaron dos chicas, que no llegaban a los 30 años. Una era morena (ANA) y estaba de “cine” y la otra castaña (VICKI) era más normalita, o que al estar al lado de la otra se la veía normalita, que también podía ser.

    Pasadas unas partidas ya hablábamos entre nosotros tranquilamente. Vicky era funcionaria y Ana era ATS en una clínica privada muy famosa aquí. Por su conversación, Ana tenía pareja él quería que vivieran juntos y Vicky se casaba en junio. Pensaba que cualquiera de las dos, me darían una alegría.

    Llego Eva repentinamente y nos saludó, ellas debían ser clientas habituales, porque la dijeron… “No nos has visto, que nos hemos escapado”, Eva dijo que era una tumba. A mí me pregunto si había cantado, la dije que no. Después de eso se fue a otra zona.

    YO- ¿me podéis pedir un cartón que voy al servicio y vengo?

    ANA-Ves tranquilo

    YO-Gracias (Me puse de pie)

    VICKI-Que alto…

    Me hice como si no la hubiera oído y me fui al servicio. Tarde un poco más de lo que yo pensé. Cuando llegue estaba Eva jugando mi cartón. Me senté y me lo paso. Me quedaba un numero lo vi en la pantalla, canté el bingo bien alto. Ellas dijeron que susto.

    Eva se acercó que había cambiado de zona y me dijo que la debía una cerveza. Me dejo caer un cartón, pero yo creía que se le había caído. Cuando se lo iba a decir, vi que era un cartón usado y que por detrás estaba escrito… “TUS NUEVAS AMIGAS ME HAN PREGUNTADO POR TI, LAS DOS DICEN QUE ESTAS PARA… LAS HE DICHO QUE ESTAS SOLTERO, ENTERO Y CON PISO”, lo leí y me sonreí, lo rompí con disimulo.

    Las invite a la siguiente partida y a tomar algo. Se pidieron dos cubatas y yo una cerveza, que es lo único que bebo con alcohol. Estaba decidido con cualquiera de las dos, la conversación derivo a frases y palabras con doble sentido. Ellas eran muy lanzadas la cosa pintaba bien. Vicky se puesto muy descarada.

    VICKY-Siempre he tenido una curiosidad. Un tío así grande y musculado como tú. ¿Lo tiene todo en proporción? (Riéndonos los tres)

    YO-Creo que sí, las manos, los pies… son grandes.

    ANA-Vicky no pensaba en las manos y los pies precisamente. (Riéndose a carcajadas, que la gente al oírla reír pidieron silencio)

    YO-Todo en buena proporción.

    La conversación iba subiendo de tono. Estábamos los tres muy bien. Termina esa mano, ellas cogen un cartón y me dan sus números de teléfono, diciéndome que teníamos que quedar un día con más tranquilidad, eso sí me dijeron que llamadas solo por la mañana. Yo las di también el mío.

    Había estado entretenido ese rato. Las chicas eran simpáticas. Eva viene vendiendo los cartones de la nueva partida. Me deja mi cartón y otra vez que me deja uno usado. Pero esta vez como estaba solo lo dejo tranquilamente.

    “¿YA SALISTES DE DUDAS? ¿YA TE QUEDASTE A GUSTO?”

    Mientras jugaba esa partida iba pensando lo que responderla, porque lo iba a hacer. Cuando acabo la partida cogí un cartón y en letra pequeña me puse a escribir…

    “No sé si salí de dudas. Pero me da que para quedarnos a gusto los dos. Te tendría que dar una buena zurra en ese culo que lo pide a gritos. Agarrarte desde atrás es pelo, bien agarrado y decirte al oído de todo menos bonita e imagina que estaría haciendo detrás de ti. Lo mismo me he equivocado nuevamente”

    Cuando ella llego vendiendo los cartones, vio que yo estaba escribiendo, no la hice ni caso. Ella dejo el cartón sobre la mesa y se cobró del dinero que había encima. Cuando termino de vender los cartones y estaba a punto de iniciarse la partida, de reojo vi como estaba pendiente. Cuando empezó la partida y ella se fue acercando, estire la mano dejando el cartón a su vista. Ella llego y lo cogió.

    Lo que me sorprendió es que no lo leyó. Lo metió en el bolso que llevan en la cintura. Yo que quería ver su cara, me lleve un chasco. Una vez que cantaron la línea, que se acercan a la mesa principal y cogen los cartones de la siguiente partida, vi que se puso unas gafas y saco el cartón, según lo leía vi quien aguantaba para no cambiar la cara de gesto, la traicionaba el apretar las mandíbulas. Cuando acabo de leer, yo creo que instintivamente miro y se cruzaron nuestras miradas. Una leve, pero muy leve sonrisa, casi imperceptible y un movimiento ligero de cabeza, me hizo pensar que no la había disgustado.

    Pasaron varias partidas y ella no hablaba ni me dejaba ningún cartón escrito. Lo mismo se sentía mal por ser descubierta, por pasarme, por mil cosas. Cuando vuelve a dejarme otro cartón.

    “NO TE HAS EQUIVOCADO”

    No perdí tiempo y cuando vino a vender cartones…

    - ¿A qué hora sales a cenar?

    -En media hora.

    - ¿Te apetece que te acompañe?

    -Sería buena idea.

    Por lo que antes de la media hora me fui al mismo sitio y cogí la mesa más apartada y escondida. Al cuarto de hora apareció ella. Describir como venía, resulta difícil, lo más cercano que se me ocurre es una mezcla de incredulidad y de ir hacia lo desconocido. Cuando se sentó, frente a mí, para quitar tensión la di ideas de que cenar. Ella dio un respiro.

    -Sé que no lo entenderás. Yo soy así, me han tachado de enferma, ninfómana, loca, guarra…

    -Siempre digo lo mismo, la moral es como el culo, cada uno tenemos uno.

    -Jajaja, eso sí que es bueno. Tienes salidas para todo.

    -Ahora me explico porque no le has puesto los cuernos a tu marido.

    -Es que para no disfrutar… es una pérdida de tiempo. Como ya estamos en confianza, ni masturbarme me logra “relajarme”. Y buscar a alguien por ahí, lo mismo te hacen daño de verdad.

    - ¿Esta tarde que pensaste en el gym?

    -Te diré la verdad, la conversación muy bien. Agradecí que no trataras de hacer nada, que no te pusieras pesado. Pero cuando me diste el tortazo en el culo… me tuve que apoyar en la pared, porque del gusto, fue como si me marease. Y lo cierto que espere otro más.

    Como hablábamos bajito, me cambié de sitio y me puse al lado de ella.

    -Pero lo más importante es que no te avergüences, que disfrutes de tu vida sexual, como quieras y como puedas.

    -Es muy fácil decirlo… pero esta vida muchas veces es una putada. (Su cara cambio, la tristeza apareció en ella)

    -Eh, Eh, no vale entristecerse. Que en esta vida todo tiene solución menos la muerte. Y tú estás, muy viva. (Envalentonado por cómo estaba, con una mano mía la agarre un pezón, que se le notaban y una vez bien agarrado…) Ves esto es lo que te hace falta, alguien que te entienda. (No quería pasarme apretando, pero ella no decía nada, su cara era de excitación total)

    -Siiiiii, tú me estas entendiendo bien. Cuando dijiste lo de domar y dominar, como me calaste.

    -De esta noche no pasara. Te vendrás a mi casa y serás muy obediente. (Apretándola bien el pezón)

    -Siiiiii, lo que tu órdenes.

    -Así me gusta, empezaremos tu adiestramiento esta noche mismo.

    -Hoy que me toca el cierre… se me va a hacer muy largo.

    - ¿A qué hora cerráis?

    -Hoy por ser jueves a las 3,30, si fuera el fin de semana sería peor.

    Con resignación volvimos al bingo. Ella se fue primero, yo hice un poco de tiempo antes de entrar. Ahora había un poco más de gente y la mesa en la que estaba sentado había una pareja mayor, pero como era la mesa del extremo me volví a sentar. Quedaba muchísima noche por delante, pero merecía la pena esperar, aunque fuese hasta tan tarde.

    Paso y como la primera vez, me dejo caer un cartón, lo recogí y lo leí discretamente.

    “VETE YA, QUE DIRE QUE ESTOY MALA, ESPERAME EN TU CASA”

    Reconozco que me dio un subidón cuando lo leí. Acabé la partida y me fui del bingo. Llegue a mi casa pasadas las diez de la noche, pero muy poco. Me puse cómodo y de pronto el subidón que llevaba, se convirtió en un bajón impresionante. Yo con mis 18 años, me creía el más listo, el que lo sabía todo sobre el sexo. Pero me di cuenta que no tenía ni idea con lo que se me avecinaba.

    Lo que sabía del BDSM y otras prácticas similares, era prácticamente nada. Eso en la teoría, porque de la práctica exceptuando algunos azotes que di y que no a todas les gusto, no había conocido nada en ese campo.

    Eso me hizo dudar y era lo peor que me podía pasar. Rápidamente me puse a buscar todo lo que habíamos comprado Sofí y yo para divertirnos. Cogí varias cosas y las deje apartadas y preparadas. Como revisando armarios y cajones, encontré algunas cosas más, que pensé que me podrían servir.

    Eso hizo que me animara un poco más, ahora me puse a pensar como vendría, con pantalones, falda, vestido, la melena suelta, con coleta… me puse a pensar que querría decir la vestimenta que llevara. Como vi que era una tontería.

    Aunque hacia bastante fresco, estaba en mi terraza asomado. Vi llegar un taxi, paro y bajo Eva. Ya estaba, ahora era cuestión de esperar un poco. El tiempo pasaba y no venía, eso no me gustaba. Cuando suena el teléfono y era Eva.

    -Hola bonita, que estaba trabajando y no tenía el teléfono, dime.

    -Veo que no puedes hablar, tú me dirás.

    -Puedo pasar un segundin, que está mi suegra despierta y no me gusta dejarla sola.

    -Cántale una nana… yo que sé.

    -Jajaja, que graciosa eres, bueno me pasare, pero ya te digo 5 minutos.

    Una vez que se acabó la llamada, me quede frustrado, tanto subidón, tanta prisa preparando todo… Pensándolo bien podía ser hasta bueno, así me daría tiempo a informarme bien y hacer las cosas mejor. Cuando viniera me haría un poco el disgustado y ya estaba.

    Sonó un timbrazo corto y abrí la puerta. Allí estaba con vestido verde, su melena suelta, hizo un gesto con la cara, como diciendo lo siento. Abrí del todo la puerta y la invité a pasar. Ella lo hizo e iba directa hacia el salón. La silueta de ese culo con el vestido fue mi perdición.

    Como en el pasillo del gym, la di un tortazo en el culo, yo creo que más fuerte aún. Y acto seguido le agarre de la melena, tirando hacia mí, la tenía que doler, con el tirón la hice quedar medio girada, para que así con mi mano derecha, pudiera dar más en ese culo.

    -Zorra, ¿Qué te creías, que podías jugar conmigo?

    -No, no era eso, mi suegra está esperando, yoooo…. (La seguía dando cada vez más fuerte)

    -A tu suegra que la den, como te voy a dar yo a ti, más que puta.

    -Siiiiii, haz lo que quieras.

    -Perra. Cuando venga te quiero ver desnuda completamente.

    -Siiiiii

    Y me fui para la habitación, cuando regrese llevaba un cinturón, las esposas, una cuerda. Pero lo que me impresiono fue verla desnuda y de rodillas esperando. Ella al ver las esposas y la cuerda, automáticamente puso las manos hacia detrás. La esposé, la hice ponerse de rodillas en un sillón. Era una maravilla ver ese culo así. Con el cinturón la di un primer correazo, no muy fuerte, la cara de ella no fue muy expresiva. Fui aumentando la fuerza y la intensidad. Ahora sí, la cara cambio radicalmente, era una cara de felicidad total. Pare y la bese, que manera de besar.

    Le quite las esposas y la lleve a cuatro patas a la habitación, de vez en cuando la daba con la correa, ella se rezagaba, estaba claro que, provocando para recibir la correa en sus nalgas, las tenía ya más que rojas.

    La tumbe en la cama, boca arriba, la toque y su coñito era puro agua. Los pezones estaban a su máximo. La bese y besaba de manera especial, pero cuando empecé a apretar sus pezones, sus besos eran extraordinarios, como si me fuera a comer la boca por completo. Succionaba mi lengua como si no hubiera un mañana.

    No me atrevía a apretar más esos pezones. Ella se debió de dar cuenta…

    - ¿Puedo hablar?

    -Sí, habla. (Me extraño la pregunta, pero deduje que está dentro del rol suyo)

    -Con pinzas te será más divertido.

    Fui a la cocina y me cogí un puñado de pinzas. Regrese y le ate de piernas y brazos. La tenía así cuando con mucho temor, cuando coloque una pinza en un pezón, yo creo que me dolió más a mí, pero ella cuando la sintió, retorció su cuerpo, se agito, pero la cara de placer era indescriptible. Luego hice lo mismo con el otro pezón. Eso para ella era el no va más.

    Mientras yo la acariciaba el clítoris, no sabía seguro, pero me daba la sensación de que estaba próxima a llegar su clímax. Cogí el consolador más grande que teníamos, era grandísimo, se lo metí por el coño, para que se mojara un poco y costo. Me agaché y empecé a pasarla mi lengua por todos los sitios, menos por el clítoris.

    Estaba que se salía, la metí sin contemplaciones el consolador por el culo, ella abrió los ojos como si le fueran a salir. Una vez lo tenía bien metido se lo deje ahí. Mientras pasaba mi lengua, subía una mano y daba un golpecito suave a cualquiera de las dos pinzas, eso la hacía excitarse más, hasta que se corrió.

    Hasta ese entonces no vi a nadie correrse así, le salían chorretones, como una eyaculación, pero luego la vinieron como cinco o seis orgasmos más suaves. Se notaba que llevaba mucho sin correrse. Ella seguía bien atada y con el consolador en el culo.

    Ahora la tape los ojos, la quite las pinzas de los pezones, los tenía como hinchados, me moje un dedo y se lo pase por uno de ellos, como no podía ver no se lo espero y dio un respingo, acompañado de un gemido fuerte.

    -Como me hiciste cabrear cuando me llamaste diciéndome que no te quedarías, tienes que recibir un castigo.

    -Sí, mi señor. (Ella estaba en un rol, desconocido para mí)

    Cogí una vela encendida que había y dejé caer cera sobre sus pezones, debía de doler un montón, pero ella solo sonreía y ponía cara de gustarle. Luego la deje caer cera en su pubis y cerca de su coñito. Sus gemidos eran muy fuertes.

    Mientras jugaba con la cera, la metí mi polla hasta la garganta. Lo hacía en plan bruto y ella lo admitía. Le desate porque quería follarmela. La espose con las manos a la espalda. La hice sentarse sobre mi polla sin quitarle el consolador. Una vez que lo hizo, se movía cimbreándose, sabía contorsionar bien su coño sin apenas moverse. Era in creíble.

    Una de las veces que se vino hacia mí, le agarre de los pezones quitándola la cera y luego apretándoselos bien fuerte con mis dedos. Ella no se quedó quieta y echaba hacia atrás, con la intención de notar el tirón en sus pezones. No tenía límite.

    Lo que yo creí que no me gustaría, me estaba dando un placer distinto. Eva una madura que estaba totalmente entregada a lo que la hacía. Y notaba que quería más. No tengo ni idea porque lo hice, pero solté sus pezones. Le quite el antifaz. Su mirada era penetrante…

    - ¿De quién vas a ser la puta perrita desde ahora?

    -Mmmmmmmmmm. (Solo decía eso)

    -No te lo repetiré… ¿De quién vas a ser la puta perrita desde ahora?

    -Mmmmmmmmmm.

    En ese momento con su mirada fija, la di un tortazo en la cara. Era como si lo estuviera esperando. La di otro más. Le cayeron unas lágrimas.

    -Seré tu perra, tu puta, lo que tú me órdenes.

    -Así me gusta, siempre así, ni tu marido ni mierdas. Solo yo.

    -Si mi señor, si mi amo.

    La di como una torta en las tetas, luego otra y como noté el cambio de su cara, la di unas cuantas veces más, hasta que se volvió a correr, otra vez varias veces, yo la miraba incrédulo.

    No volvió a mencionar a su suegra. Como no sabía si tomaba medidas para no quedarse embarazada la saque y la dije que me la mamara hasta correrme en su boca. Ella como una fiel perrita así lo hizo, no dejando caer ni una gota. Ya había transcurrido mucho tiempo. Nos quedamos relajándonos en la cama. Eva mirándome a los ojos…

    - ¿Mi señor se ha quedado satisfecho? (Me extraño que siguiese con el lenguaje ese)

    -Si. Muy satisfecho. Pero hablemos normal tranquilamente. ¿Tú que tal?

    -Yo en la gloria.

    -Me sorprendió como te corres.

    -Soy multi orgásmica y el primer orgasmo es como una fuente. ¿Te puedo hacer una pregunta?

    - ¿Qué a estas alturas me preguntes eso…? Pregunta.

    - ¿Es la primera vez que hiciste esto?

    -Si.

    -Pues lo hiciste más que bien. Mucho mejor que mi marido. El pobre me quiere mucho, pone voluntad, pero…

    -La próxima vez, ya verás cómo sabré más. (Abrazándola y notando que seguía con el consolador en el culo) Pero ¿cómo no te lo has sacado ya, mujer?

    -Hasta que mi señor no lo diga…

    -Eva, eso de amo, señor….

    - ¿Es que no quieres ser mi amo, mi señor?

    -No es eso, es que…

    -Si no te gusto y no te he gustado… hare lo que me pidas, ordenes, cumpliré tus deseos.

    -Vale, OK. (Ya lo hablaríamos con más tranquilidad)

    Se fue de mi casa pasada las seis de la mañana. Estaba claro que el viernes me levantaría tardísimo. Pero antes de irme a dormir, quise anotar en mi diario, las impresiones de ese momento. Mañana cuando me despertara, ya con tranquilidad escribiría el resto.

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