Incesto - Filial

Ayudando a mi hermana a rasurarse

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RESUMEN

Detalles simples del inicio de algo.

Breve historia de cómo llegamos a la relación que hoy nos une.

 

Todo empezó un trágico fin de semana donde las vacaciones de verano terminaron de manera repentina con un grave accidente, el auto en que viajábamos sufrió una volcadura, mi padre falleció de inmediato y mi madre a los tres días, mi hermana permaneció en el hospital más de una semana totalmente sedada y casi tenía el total de su cuerpo enyesado, curiosamente yo resulte sin un rasguño y me sentía culpable por haber viajado en ese tramo totalmente dormido sobre el piso del vehículo. Tal vez de estar despierto podía yo haber avisado a mi padre del peligro, algunos expertos y peritajes determinaron que tal vez mi padre se quedó dormido pero aun así me sentía mal.

Los tramites para los entierros fueron simples con la ayuda de las autoridades, mi hermana no cobro conciencia hasta el cuarto día y nadie le informo de las circunstancias, al verme en la visita sonrió como siempre y paso de inmediato a un llanto como cuando éramos niños, lo único que podía tocar en ese momento era a partir del muslo de la pierna derecha hasta su pie, por el enyesado estaba libre el pie izquierdo, eran visibles también, la mano izquierda y la punta de los dedos de la mano derecha, sobando y acariciando con palmaditas, trate de tranquilizarle, tratando de asegurarle que todo estaba bien y que ahí estaba yo para ayudarle.

Sus preguntas sobre mama y papa eran inevitables, tuve que contestar con la verdad y sufrió un colapso que gracias a la atención médica, no dio oportunidad a más plática ya que la doparon de inmediato con inyección sobre la misma línea del suero que tenía conectado a su brazo; permanecí toda esa tarde a su lado y abrió los ojos cerca de la hora de salida, al verme comenzó a llorar nuevamente por lo que al no poder abrazarle, solo acaricie su cabeza y rostro hasta que dejo de llorar, cuando lo hizo, como en un gesto de premio di un par de besos en sus mejillas, le asegure que todo estaría bien y le dije que al día siguiente pasaría a verle.

Al día siguiente, desde las primeras horas, estaba ahí para verla despertar.

-Octavio, ¡Qué bueno que estas aquí!, Por favor dime: ¿Qué vamos a hacer?

-Nada, dije, tenemos que continuar viviendo y si lo hacemos juntos será mejor.

No contesto más nada, lloro en silencio.

Después de días más entre sedada y resignación mi hermana ya no lloraba, de hecho alguna que otra broma de mi a los doctores o personal de servicio la hacían sonreír.

Pese a que todos los gastos los cubría el seguro médico de ella, quería volver a casa los médicos sin estar de acuerdo aceptaron pero hasta que hubieron removido fijaciones de miembros que por ser complementarias o de apoyo no alterarían el resultado de la fijación principal entre cadera y tronco, salimos una tarde, ella en una silla de ruedas con un brazo escayolado en el codo, el otro brazo escayolado del codo a la mano y con su pierna izquierda enyesada del muslo hasta el tobillo yo siendo su fuerza motriz jugué con ella inclinando, dando giros, acelerando y parando hasta unos momentos previos a la salida definitiva, su risa era de posible más natural y sincera.

Había pasado veinticinco días en el hospital, durante los cuales yo había ido reacomodando cosas en la casa para que no fuera muy notable la ausencia de nuestros padres. Ya estando a punto de entrar a la casa mí hermana me dijo que mejor fuéramos a otro lado, no quería entrar.

A lo largo del último año yo había mantenido con muchísima discreción un departamento en el último piso de un edificio de apartamentos de una amiga mía, lo ocupaba para los encuentros sexuales con mis amigas con derechos, ligues y demás, contaba con la indispensable cama tamaño regio, un par de espejos de piso a techo, tv, video, amplio baño de tina y regadera, un par de sillas y nada más. Le comente a mi hermana y acepto de inmediato pues prefería ir a cualquier lugar menos a casa.

Subimos por el elevador y franqueamos el acceso sin problemas, ya dentro se mostró sorprendida de la apariencia general del departamento, de inmediato comento que haría falta una mesa, aunque contaba con un anaquel, platos suficientes, vasos y un pequeño horno de microondas, le gusto el tamaño de la pantalla de plasma de 54 pulgadas y la video, tuve que dejarla sola para volver a casa y traer lo necesario para complementar las necesidades ahora que ella viviría conmigo diariamente.

Después de unas horas volví llevando la mesa, un sillón reposet, varios cojines y almohadas adicionales para su mejor acomodo en la cama. Mi hermana mientras tanto había recorrido el espacio y tenía una lista adicional de cosas que necesitaba incluyendo una amplia lista de alimentos, de inmediato pedí telefónicamente una comida ligera a un restaurante cercano, en minutos tocaban a la puerta con ella, bromeamos y jugamos mientras comíamos, tuve que auxiliarle para partir sus porciones y comente que me gustaba atenderle, le prometí que haría cualquier cosa con tal de que estuviera bien.

Nuevamente tuve que dejarle para ir al supermercado, la lista era amplia y me tomo más de dos horas cumplirla, dentro de la lista se incluían artículos que yo nunca hubiera pensado, maquinillas de afeitar, crema lubricante, crema de afeitar, tampones, barnices y dos o tres tipos de jabón para el cabello, cuando llegue con toda la compra, me tomo más de dos viajes en elevador para subir todas las cosas.

La verdad empezaba a cansarme y a sentirme agobiado, del refrigerador tome una cerveza y me acomode para beberla, tome el control de la tv y encendí, no me percate que la video estaba corriendo con una película porno, seguramente mi hermana había estado viéndola, sin comentar nada, apague video y cambie de canal. Termine de refrescarme y procedí al acomodo de todas las mercancías. El anaquel que tenía fue insuficiente, se llenó con solo la mitad de la despensa que había comprado, sobre la mesa acomode una parte de alimentos en caja, pronto el pequeño refrigerador también estaba lleno, sobre de las sillas y en el piso quedo lo demás.

Comente que era lo último que movía ese día y dije que ya era hora de descansar, me di cuenta de que ninguno de los dos tenia mudas de ropa, ella comento que no le hacía falta nada por ese día, decidí bañarme, al salir utilice una bermuda que mantenía en el departamento sin ropa interior.

Ayude a mi hermana a salir de la silla de ruedas y acomodarse en su lado de la cama, pese a la incomodidad y la falta de costumbre, dormí de corrido aun con la incómoda bermuda.

Al amanecer, la tarea del desayuno fue solventada entre bromas y juegos, se manejó mejor a la hora de llevar los alimentos a la boca y con una nueva lista de pendientes Salí bromeando al decirle que quería los platos limpios a mi regreso.

A mi regreso, tome una cerveza y encendí la pantalla, nuevamente una peli porno corría, era otra de la colección que guardaba, sin decir nada, pare y cambie de canal, voltee a verla y en su semblante pude ver que se había sonrojado.

Antes de pasar a más de la historia debo describir a mi hermana, tiene 24 años, mide algo más de 1.65 y por lo que recordaba hasta ese momento, tenía un busto de talla b y un buen trasero levantado y redondo, en pocas ocasiones habíamos salido juntos y dado que le llevo cuatro años, nunca la vi ni siquiera con morbo, de adolescente me gustaban las mujeres mayores y ahora a los 28 empezaba a salir con chicas de mi edad o menores uno o dos años, por mi parte mido casi el 1.80 y mantengo un cuerpo marcado y definido por la genética más que por el ejercicio, eventualmente juego básquet y disfruto la natación.

Por todos los acontecimientos en el último mes, no había tenido oportunidad de encontrarme con alguno de mis ligues y mucho menos liberar la tensión así que con los breves instantes que había visto en la tele, mi pene se desperezo entre mis piernas.

Acomode toda la ropa que había traído en una cajonera que había sacado de su recamara, cuando pregunte que necesitaba, antes de organizar la comida, me dijo: -¡Quiero bañarme! ¿No se te hace?, tú te has bañado todos los días y yo tengo casi treinta días sin hacerlo, bien.

Reflexione en el hecho y sin comentar nada, empecé a despejar el baño para llegar con la silla de ruedas hasta la regadera cuando estaba listo empezamos a ver cómo proteger su escayolado, empezamos a remover sus ropas.

Sorpresa, mi hermana no tenía ropa interior y de inmediato pude apreciar que sus senos no colgaban y se mantenían erguidos con grandes aureolas y pezones que sobresalían de ellos casi un centímetro, sin querer roce ambos al momento de enredar plástico de envoltura sobre las zonas enyesadas, antes de proceder a proteger el enyesado de la pierna, pude apreciar que bajo sus brazos unas grandes matas de pelo castaño sobresalían, al bajar sus pantalones, igual sorpresa un gran matorral dejo apenas entrever la hendidura de mi hermana, creo que la hacía lucir más abultada, sin querer mi pene me recordó cuando lo sentí expandirse bajo mis pantalones.

-¡Vez, necesito rasurarme! ¡Ayúdame! Ya no me soporto.

Sin decir más, procedí a envolver el tramo de pierna enyesado, tuvo que subir su pierna un poco por lo que pude apreciar que su entrepierna brillaba con humedad que corría casi hasta donde sus muslos se juntaban en la base de su trasero.

Me enfunde en un viejo traje de baño y así pasamos a la regadera.

Ajustando la temperatura del agua y con el pretexto de ver si la protección del enyesado funcionaba, me di a la tarea de revisar discretamente los encantos de mi hermana.

¡Que buen cuerpo tenia! Todo lucia firme y muy bien colocado, ni que decir que se puso como chiquilla a jugar con el agua que caía por su cabeza y cuerpo, una vez que repetimos el lavado y enjuague de su cabello, mi hermana me pidió que rasurara sus axilas, por el enyesado, apoyo su brazo en mis hombros mientras me inclinaba a enjabonar me percate que sus senos lucían adorables y brillantes fruto del agua que corría sobre de ellos, con la maquinilla el bello se fue removiendo, tomaba un poco más del tiempo necesario para enjuagarla y aprovechaba para juzgar más de cerca la maravilla de sus senos. Cada m omento me ponía más caliente.

Finalizado el lado derecho, repetimos maniobras con el brazo izquierdo, su seno lucia si se puede decir más grande o bien por la perspectiva se veía mucho más erguido, batalle para rasurar y cambie de maquinilla, terminando me dedique a enjuagar y empecé a pasar la toallita de tallado por ambos senos y llegando hasta la espalda para que no notara que me estaba gustando pasar las manos por ellos.

Muy nervioso, comencé a enjabonar y tallar las piernas, con toda intensión no quería llegar al lavado de su entrepierna, estando sentada en la silla era complicado, le pedí que se pusiera de pie, huy, que rico, ante mis ojos un pubis abultado e increíblemente hermoso, poblado de miles de rizos castaños.

Llene mi mano con jabón liquido en exceso, talle como si fuera una cabeza pequeña, acune la mano para no tallar con los dedos solamente, creí escuchar un gemido saliendo de mi hermana, hasta el momento no había dicho nada, deje correr el agua y su pelambre lucia antojable, como para darle una mordida, mi pene dio un brinco dentro de mi traje de baño.

Haciendo equilibrio y apoyándose en la silla se giró para que lavara su trasero, no recordaba cuando fue la última vez que lo había visto, era con mucho mejor al de varias de mis folla amigas, con cierta delicadeza enjabone y talle, tuve que deslizar un par de dedos por la línea de partición de sus nalgas, cuando profundice para llegar al culo, un nuevo gemido llego a mis oídos, retire mi mano enjabonada y de je correr el agua. Al fin habíamos librado todo el baño, mi erección casi estaba plena.

Batallamos para secarla, sentada en la silla, envuelta en toallas llegamos a la recamara, removí las cintas de plástico y nuevamente mi mirada se perdía entre sus senos y su hendidura, para vestirla escogió un conjunto deportivo de color rosa, luchamos un poco pero quedo vestida y acomodada en el sillón.

Volví al baño ahora para mí y estaba a punto de empezar una maniobra para tranquilizarme cuando me llamo, Salí envuelto en la toalla y yo también me puse unos bermudas y una playera.

-Octavio, necesito que me rasures también abajo, nunca había tenido el cabello tan largo, además no me gusta, ¡anda di que sí! Al decir esto su cara hizo pucheros como cuando era más chiquilla y pedía algo a mi mama o a su hermano consentidor.

Cambiándola de la comodidad del sillón, la ayude a acomodarse en la cama, ya sobre de ella, retire sus pantalones, al colocar una toalla bajo su trasero, levanto la pelvis y pude apreciar de cerca la maravilla de su entrepierna, lo abultado de sus labios exteriores, se me hizo agua la boca y pensé que tenía mucho tiempo de no comerme un coñito así.

Acerque agua, jabón, maquinillas de afeitar, tijeras y otras toallas, trague saliva en silencio y le pedí me explicara como quería el corte.

-Primero con las tijeras, recórtalo por lo menos al ras de piel, después dale con la maquinilla de los lados al centro para dejar solo una línea en forma de flecha o bien como tú quieras, yo lo que necesito es cortarlo, no me gusta que mis dedos se enreden ahí abajo.

Sin pensar en su respuesta pregunte ¿Por qué no te lo rasuras todo? Su respuesta me descoloco a la vez que no sabía yo como continuar.

-Solo una vez me lo quite todo, pero sé que a los hombres les gusta encontrar algo de pelo ahí abajo, ¿A ti como te gusta?

Me gusta como tú quieras, dije entre dientes y me acerque a ella para empezar.

Con mucho cuidado y sin querer tocarla, con las tijeras empecé a recortar tomando los cabellos entre los dedos, mi mano temblaba, mi hermana queriendo tranquilizarme me dijo ¿Nunca habías rasurado a nadie ahí abajo? Volví en mi mente unos dos años cuando afeite a mi novia en turno y a la que juguetonamente afeite pues quería que le comiera el chochito totalmente pelón, como habíamos jugado en los preparativos previos, como al momento de recortar, dos de mis dedos se introducían en su vagina con el pretexto de apoyar la maquinilla al rasurar, recordé como le daba besitos para mantenerla dispuesta y caliente, mi herramienta creció en mis pantalones con el recuerdo.

-¡Sí! Conteste, ¡pero era una situación diferente! ¡No era mi hermana!

-¿Y te gusto el resultado?

-¡Claro! ¡Fue todo una delicia!

-¡Ándale! ¡Relájate y hazlo igual!

Más relajado y pensando que no habría problema, termine el corte y me dispuse a iniciar el trabajo con la maquinilla, mi hermana abrió un poco más las piernas y empecé a aplicar la espuma para afeitar, con cuidado y sin querer tocarla, su hendidura se mostró brillante con humedad que venía de su interior, acunando mi mano la esparcí por todo su pubis, el contacto era para mí delicioso, pubis abultado de carnes firmes y una hendidura rozada súper antojable.

Rasure con la maquinilla de fuera hacia el centro, la espuma se iba acumulando por lo que se veía todo más abultado, con la mano retire la espuma sobrante y dos de mis dedos se atoraron literalmente en su hendidura arriba de su clítoris un leve gemido salió de sus labios.

-¿Te lastime?

-¡No! Sigue.

Había decidido rasurar por completo, quería verla sin obstáculos, baje a rasurar al final de los muslos y en la unión de la entrepierna, tuvo que abrir más las piernas, de su hendidura salían más flujos. Su clítoris lucia como un chicharito, destacaba por el color más blanco y rosado que el resto de su antojable vagina, con su mano izquierda bajo a acariciar como para comprobar la ausencia de pelos.

-¡Que rico! ¡Ya me hacía falta!

Puse un poco de crema y se la deje para que ella la esparciera, me puse de pie y trate de disimular la erección entre mis piernas, retire los materiales que había utilizado y busque entretenerme para que el calentón pasara.

Salí de la casa para complementar la lista de necesidades y tratar de olvidar la experiencia, en mi mente bailaban todos los bellos atributos de mi hermana, sus senos con su perfección en tamaño, forma y consistencia, sus piernas, su trasero y ahora su pubis brillante y totalmente libre de bello, su clítoris semi erguido y sobre todo la humedad, ¿acaso se había excitado? ¿Siempre lubricaría tanto?

Era imposible dejar de pensar en ello, mi erección se mantenía a pesar de que yo me quería olvidar de ella.

Una hora después, volví a casa, llevaba varias cosas en las manos por lo que con algunas de ellas mantuve la puerta del elevador abierta al franquear la puerta del departamento, el fuerte sonido de gemidos llego a mis oídos, eran producto de la imagen en la pantalla de la tv y del eco que parecían producir los gemidos de mi hermana que se acariciaba rápidamente la entrepierna directamente sobre el clítoris, antes de salir no le había colocado su pantalón deportivo, se mantenía con las piernas abiertas y su cara en un rictus de placer gemía y gritaba -¡sí! ¡Sí! Siiiii

Me quede quieto viendo el final de su corrida, sus piernas se cimbraban y su mano seguía acariciando, dejando salir el resto del aire de sus pulmones, -¡Que rico! Dijo.

Como pude, termine de meter todo lo que había traído, durante esos minutos mi hermana no se inhibió y continuo viendo la porno y acariciando su clítoris, las piernas bien abiertas, con la mano izquierda, a pesar de estar enyesada, con la punta de los dedos acariciaba sus senos, los pezones bien erguidos, me mantenía quieto como estatua simplemente mirando, su imagen era más deseable que las del video.

Dentro de mis pantalones mi herramienta estaba a full, con la mano derecha la apreté contra mi pierna y me gusto sentirla al través de la tela.

-¡Perdóname! Pero ya me hacía mucha falta, a veces es la única forma que tengo de liberar la tensión, además de que disfruto mucho, mucho.

Yo seguía mirándola, los movimientos de sus dedos no cesaban, esparcían la humedad por todo su botoncito de placer que ya parecía un dedo pequeño, en momentos cerraba los ojos, yo abría los míos más grande y empecé a relamer mis labios porque la saliva en mi boca parecía multiplicarse, -ahora que escribo sobre ese momento,- me parece que era el espectáculo erótico mas ardiente que había presenciado. Pero podía mucho el mirar una bella mujer, con una puchita jugosa con las piernas abiertas y más si era mi hermana,

-¡Anda hermanito! ¡Relájate! ¡No pasa nada!

Como si sus palabras hubieran sido una orden, afloje mis pantalones que cayeron al piso, baje mi bóxer a mis muslos ya con mi mano apretando firmemente mi erección, mi hermana dejo de mirar a la pantalla, su mano acelero los movimientos, los brillos de su lubricación se incrementaron, mi propia lubricación empezó a fluir, hice un alto para distribuirla por mi glande y continúe deslizando mi mano a todo lo largo de mi herramienta.

-¿Me dejas tocarla? ¿Sí?

Como autómata camine a su lado, lo hice a pasos cortos pues los pantalones en los tobillos no permitían más.

Con dificultad extendió el brazo, le ayude a sostenerlo cerca de mi cuerpo, con solo tres dedos, trato de acariciarlo, sentí como un chispazo de corriente correr por todo mi cuerpo, me quede quieto. Mi herramienta brincaba entre sus dedos.

No pude resistir más, solté su brazo y me incline, ahora fue mi mano la que llego a acariciar su jugosísima entrepierna, llegue directo a su clítoris, un fuerte gemido me indico que a mi hermana le había gustado, solo unos cuantos movimientos y mis dedos estaban empapados, los lleve a mi boca para catar su sabor, regrese a su nido y el solo contacto motivo un buen orgasmo de mi hermana que dijo -¡Sí! ¡Sí! Siiii

Las barreras habían caído, no pensé más en que fuera mi hermana, acerque mi herramienta a su boca, ella solo abrió hasta donde pudo y yo solamente empuje.

Mis dedos no se quedaron quietos y empecé a introducir dos de ellos, en forma de gancho trate de tocar el techo de su vagina, presionando al mismo tiempo su clítoris.

La succión con presión me indicaba la inexperiencia de mi hermana, llego a lastimarme pero lejos de perder la erección, ahora mi glande brillaba y se veía cada vez más morado, cuando lo retiraba de la boca de mi hermana.

-¡Anda, por favor, termíname! ¡Cómeme! ¡Mátame!

Obediente a su demanda y sin pensar en nada mas, me coloque entre sus piernas y comencé a devorar ese maravilloso coñito, metí mis manos bajo sus nalgas ayudando a levantarla, mordía, chupaba y lamia su botoncito, recogía lo mas de jugos que podía, el sabor era enervante, me hacía querer ir por mas, a cada lamida iba más dentro, más profundo, ella abría más y más las piernas hasta que de repente un gran temblor comenzó a trepidar por sus muslos, glúteos y vientre, me costaba seguirla, se puso rígida, se elevó un poco sobre la cama y luego cayo, quedo lánguida, inerme, cubierta de sudor pero con una enorme sonrisa sobre sus labios.

Me levante a secar con la toalla mi rostro, de mi herramienta escurría líquido, en cuanto la tome en mis manos y casi sin movimiento goce, tres o cuatro chorros de mi esperma fueron a las piernas y vientre de mi hermana, dos o tres mas aunque menores cayeron en sus muslos y rodillas, me levante totalmente y a una indicación de mi hermana, acerque mi herramienta a su boca y se contentó con seguirla chupando.

Me tendí al lado de mi hermana, no lo podía creer, era una experiencia alucinante, casi irreal, como si no acabara de vivirla, empecé a recordarla y revivirla, mi herramienta increíblemente seguía dispuesta apuntando al techo, pocas veces con mis amigas y amantes ocasionales había mantenido una excitación así, Salí de la ensoñación cuando la mano de mi hermana me toco en el brazo, deslizo sus dedos suavemente a todo lo largo a su alcance, regresaba acariciando y apretando con ternura, dejo mi brazo y empezó a recoger la leche que escurría de sus muslos y vientre, como podía acercaba la mano a sus labios y lamia sus dedos, esa acción volvió a enloquecerme, me acerque a ella y empezamos a devorar nuestras bocas en unos besos increíbles, nuestras lenguas alternaban la invasión de una boca u otra, intercambiábamos salivas y mi sabor, me deslice hacia abajo y descubrí sus senos subiendo su sudadera, lamí y mordí hasta tener ambos pezones totalmente erectos y tan duros que parecían pedazos de pan endurecido, cuando los gemidos de mi hermana eran más intensos, volví a su vagina y la devore hasta borrar cualquier rastro de mi semen, volvía a besar su boca de vez en vez, mis manos alternaban el masaje a sus senos.

No pare de comerla hasta que gozo nuevamente con igual intensidad.

Platicamos por horas, me confeso que era fanática de la masturbación, quien hubiera pensado, siempre acostumbrada a hacerlo mientras miraba porno, de hecho su colección era mucho mayor a la mía, nunca había pensado en el incesto pero juzgaba la experiencia como increíble, maravillosa e indudablemente la mejor de su vida,

Yo por mi parte le confesé la evolución de mis gustos y preferencias sexuales, le conté como deje de interesarme en mujeres mayores toda vez que creía haber aprendido lo suficiente, le conté de mis ligues y de mis folla amigas.

Ella se mantenía virgen en cuanto al contacto con un hombre aunque ya se había penetrado con un miembro artificial que había comprado hacía dos años, dijo que mi miembro era más grande que aquella replica que tenía en su recamara escondido.

Mi hermana y yo mantuvimos relaciones así, hasta que le removieron sus enyesados, siempre aprovechábamos el baño y el rasurado, me fui haciendo un experto, una tarde también me rasure totalmente, para entonces su técnica para comerme había mejorado totalmente por lo que muchas veces nos complacíamos en deliciosos 69.

Estamos planeando el momento de su relación completa conmigo, ahora de vez en vez le meto los dedos lo que le produce orgasmos más largos y duraderos, pensamos seguir viviendo juntos, de hecho hablamos de vender la casa de nuestros padres y movernos a un nuevo vecindario donde nadie nos conozca, planeamos vivir como pareja.

Mientras sigamos gozando así, seré feliz, luego les contare como nos fue con nuestra primera relación sexual completa.

Mientras tanto deseo que todos pasen un excelente día del amor y la amistad.

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